
CITA
« Volverás y esperándote nos hallarás!»
S.Son
Tertuliano, «la sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos» (Apologeticum 50,13).
Orígenes, «El Señor ha venido ciertamente en la tarde de un mundo en declive y casi cercano al fin de su curso, pero con su venida, puesto que Él es el Sol de justicia, ha regenerado un día nuevo para aquellos que creen» (Orígenes, Homiliae in Exodum 7,8).
San Cipriano de Cartago, «¡Cuál no será tu gloria y tu dicha!: Ser admitido a ver a Dios, tener el honor de participar en las alegrías de la salvación y de la luz eterna en compañía de Cristo, el Señor tu Dios » (Epistula 58, 10).
San Ambrosio “Los emperadores nos ayudaban más cuando nos perseguían que cuando nos protegen”.
«Pues la vida es estar con Cristo; donde está Cristo, allí está la vida, allí está el reino» (Expositio evangelii secundum Lucam 10,121).
San Juan Crisóstomo Cuanto más se acerca el rey, hay que prepararse más. Cuanto más cercano es el momento en que se le concederá el premio al combatiente, hay que combatir mejor. Así que hagamos como en las carreras: cuando llega el final de la carrera, cuando se acerca el fin, estimulemos con más ardor a los caballos. Homilía sobre la carta a los Romanos, n. 24.
S. Agustín, «Se nos ha ocultado esa hora, para que seamos fieles durante todos los días».
“La resistencia es necesaria, porque todos somos peregrinos en este mundo” (Homilía 359 A, 2.5).
Santa Teresita del Niño Jesús «Tú lo sabes, Dios mío, ¡para amarte aquí abajo no tengo más que hoy!»
Charles de Foucauld: «vivid cada día como si hoy fueseis a ser mártires»
San Josemaría Escriva de Balaguer, Comenzar es de todos; perseverar, de santos. Camino 983,
Concilio Vaticano II: “Ignoramos el tiempo del final de la tierra y de la humanidad, no conocemos el modo de transformación del cosmos.” Gaudium et Spes. 39
“Dios nos prepara una nueva morada y una nueva tierra donde reinará la justicia y cuya felicidad colmará y superará todos los deseos de paz que hay en el corazón del hombre.” Gaudium et Spes. 39
Catecismo, 163 La fe nos hace gustar de antemano el gozo y la luz de la visión beatífica, fin de nuestro caminar aquí abajo. Entonces veremos a Dios «cara a cara» (1 Cor 13,12), «tal cual es» (1 Jn 3,2). La fe es pues ya el comienzo de la vida eterna:
Mientras que ahora contemplamos las bendiciones de la fe como el reflejo en un espejo, es como si poseyéramos ya las cosas maravillosas de que nuestra fe nos asegura que gozaremos un día ( S. Basilio, Spir. 15,36; cf. S. Tomás de A., s.th. 2-2,4,1).
164 Ahora, sin embargo, «caminamos en la fe y no en la visión» (2 Cor 5,7), y conocemos a Dios «como en un espejo, de una manera confusa,…imperfecta» (1 Cor 13,12). Luminosa por aquel en quien cree, la fe es vivida con frecuencia en la oscuridad. La fe puede ser puesta a prueba. El mundo en que vivimos parece con frecuencia muy lejos de lo que la fe nos asegura; las experiencias del mal y del sufrimiento, de las injusticias y de la muerte parecen contradecir la buena nueva, pueden estremecer la fe y llegar a ser para ella una tentación.
165 Entonces es cuando debemos volvernos hacia los testigos de la fe: Abraham, que creyó, «esperando contra toda esperanza» (Rom 4,18); la Virgen María que, en «la peregrinación de la fe» (LG 58), llegó hasta la «noche de la fe» (Juan Pablo II, R Mat 18) participando en el sufrimiento de su Hijo y en la noche de su sepulcro; y tantos otros testigos de la fe: «También nosotros, teniendo en torno nuestro tan gran nube de testigos, sacudamos todo lastre y el pecado que nos asedia, y corramos con fortaleza la prueba que se nos propone, fijos los ojos en Jesús, el que inicia y consuma la fe» (Hb 12,1-2).
675 Antes del advenimiento de Cristo, la Iglesia deberá pasar por una prueba final que sacudirá la fe de numerosos creyentes (cf. Lc 18, 8; Mt 24, 12). La persecución que acompaña a su peregrinación sobre la tierra (cf. Lc 21, 12; Jn 15, 19-20) desvelará el «Misterio de iniquidad» bajo la forma de una impostura religiosa que proporcionará a los hombres una solución aparente a sus problemas mediante el precio de la apostasía de la verdad. La impostura religiosa suprema es la del Anticristo, es decir, la de un seudo-mesianismo en que el hombre se glorifica a sí mismo colocándose en el lugar de Dios y de su Mesías venido en la carne (cf. 2 Te 2, 4-12; 1Te 5, 2-3;2 Jn 7; 1 Jn 2, 18.22).
San Juan Pablo II El «juicio» se refiere sobre todo al «príncipe» de este mundo, es decir, a Satanás. Audiencia General (24-05-1989): No eres huérfano
«Toda fidelidad debe pasar por la prueba más exigente: la de la duración. Es fácil ser coherente por un día o algunos días. Difícil e importante es ser coherente toda la vida» ()
Benedicto XVI Sólo de los santos, de Dios, surge la auténtica revolución, el cambio decisivo del mundo. XX Jornadas Mundiales de la Juventud, Homilía de vigilia, Colonia, agosto 2005.
Papa Francisco, El Señor nos ayuda incluso a no tener miedo: ante las guerras, las revoluciones, pero también ante las calamidades naturales, las epidemias, Jesús nos libera del fatalismo y de falsas visiones apocalípticas. (17 de noviembre de 2013)
Papa León XIV: «Reconociendo que Dios es nuestra primera y única esperanza, nosotros también realizamos el paso de las esperanzas efímeras a la esperanza duradera» (Dilexi te’5).
Rafael Carvajal La constancia es un puente entre el deseo y la aventura de alcanzar su logro ()
W. Burghardt dice que la actitud del cristiano debe ser sencillamente la del que vive «como si el día del Señor fuese mañana».
PERSEVERANCIA (Tomado de pensamientos.org)
El desaliento es enemigo de tu perseverancia. —Si no luchas contra el desaliento, llegarás al pesimismo, primero, y a la tibieza, después. —Sé optimista. San Josemaría Escrivá de Balaguer
El secreto de los grandes corazones se encierra en una palabra: Perseverar. Víctor Hugo
Fomenta y preserva ese ideal nobilísimo que acaba de nacer en ti. —Mira que se abren muchas flores en la primavera, y son pocas las que cuajan en fruto. San Josemaría Escrivá de Balaguer
La constancia no está en empezar sino en perseverar. Leonardo de Vinci
La perseverancia es el vigor de los fuertes y el fundamento de todas las virtudes. Suprimídla y habréis suprimido toda virtud sobresaliente, toda acción heroica y todo esfuerzo generoso. San Bernardo
No dará Dios la perseverancia, si no al que se la pida con perseverante oración. San Nilo
Si uno persevera, Dios no se niega a nadie. Santa Teresa de Avila
CONTO
EL TESTIMONIO DE LOS CRISTIANOS
Un templo atravesaba serias dificultades provocando el total abandono por parte de sus feligreses y quedando tan sólo cinco miembros: el párroco y cuatro personas ancianas, todos mayores de 60 años.
En las montañas, cerca del templo, vivía un obispo en retiro. Una vez, el párroco se animó a pedirle al obispo algún consejo que podría ayudar a salvar la iglesia y hacer que los feligreses retornaran a ella.
El párroco y el obispo hablaron largamente, pero cuando el párroco le pidió el consejo, el obispo le respondió:
«No tengo ningún consejo para ti. Lo único que te puedo decir es que el Mesías es uno de vosotros».
De regreso al templo, el pastor le comentó a los cuatro miembros restantes lo que el obispo le había dicho. Durante los siguientes meses que siguieron, los viejos feligreses reflexionaron constantemente sobre las palabras del obispo.
«El Mesías es uno de nosotros», se preguntaron unos a otros. Decidieron entonces asumir dicha posibilidad, y empezaron a tratarse con un extraordinario respeto y exquisito cuidado puesto que uno de ellos podría ser el Mesías.
Los meses fueron pasando, y las personas empezaron a visitar la pequeña Iglesia atraídos por la aura de respeto y gentileza que envolvía a los cinco feligreses. Duros de creer, más personas empezaron a retornar a la Iglesia, y ellos comenzaron a traer amigos, y sus amigos trajeron más amigos.
En pocos años, el templo volvió a ser instancia de fe y de regocijo, gracias a la multitud de fieles que asistían diaria y semanalmente al templo. Y por supuesto, gracias al regalo del señor obispo.
Tomado de P. Diego Millán
ANÉCDOTA
(El año 70, con los ejércitos de Vespasiano, que «no dejaron piedra sobre piedra») el evangelio de Lucas, escrito después del año 70 de nuestra era, fecha de la destrucción del templo de Jerusalén por las legiones de Tito
PUERTA DE SALIDA
Cuentan que Gerardo Kempis, hermano de Tomás Kempis, autor de un importante libro, se había hecho construir un magnífico palacio. Invitó un día a su hermano a verlo; después de haberle mostrado todo, detalle tras detalle, le preguntó: -Tomás, ¿qué te parece este palacio? -Gerardo, siento decírtelo. Tiene un fallo garrafal. – ¿Qué me dices? -Sí, Gerardo; este palacio tiene puerta de salida. Lo has hecho para vivir aquí eternamente y esa es la puerta por donde te van a sacar.
Tomado de Juan Jáuregui
GRAN FINAL.
Si preguntan a Google por el Fin del Mundo les dirán que son muchos los falsos profetas que lo han anunciado en 242 fechas distintas y ninguna ha resultado ser cierta.
Tomado de P. Félix Jiménez
LA RUINA DE JERUSALÉN,
Acontecida diez años antes de que Lucas escribiese su evangelio. Fue un hecho cruel, comparable con el holocausto en tiempos de Hitler: el historiador judío Flavio Josefo, que fue testigo del asedio de Jerusalén, narrará que perecieron entre las llamas del templo seis mil israelitas que se habían refugiado en él, que el ejército de Tito mató a más de un millón de personas y se llevó a Roma a casi cien mil cautivos.
Lucas toma esta destrucción de Jerusalén como símbolo del final de los tiempos. Recurre a un lenguaje apocalíptico que habla de catástrofes cósmicas, pero el interés del evangelista no se centra en lo que ocurrirá al sol, a la luna, a los billones de estrellas y al mar que cubre el 70% de la superficie terrestre. Como dice W. Burghardt, lo que nos quiere decir es que esta tierra nuestra será liberada de la esclavitud -algo que repetirá Pablo-, «que este planeta paradójico que alimenta amor y odio, desesperanza y esperanza, escepticismo y fe, esta creación del amor divino donde hombres y mujeres mueren los unos por los otros y también se matan unos a otros, esta clase de existencia que experimentamos, no durará para siempre». Y nos dice Lucas que «el fin» será un principio, que el fin es un preludio, una obertura, que nos lleva a la plenitud del reino de Dios.
W. Burghardt dice que la actitud del cristiano debe ser sencillamente la del que vive «como si el día del Señor fuese mañana».
Tomado de Javier Gafo
Dios a la vista Homilías ciclo C. Madris 1994.Pág. 362 ss
LAS PERSECUCIONES
No había pasado siquiera una generación. Jesús fue crucificado el 7 de abril del año 30 de nuestra era. Y el año 54 ya había estallado la primera gran persecución religiosa en el imperio romano, a manos del fatídico emperador Nerón. Y no hablamos de las persecuciones judías, que comenzaron en Jerusalén apenas tres años después de la muerte de Cristo.
Tácito y Suetonio –además de las actas de los mártires— nos narran que muchísimos cristianos murieron en el circo devorados por las fieras, o que fueron torturados o quemados vivos, ardiendo como antorchas humanas en la capital del imperio. Pero todos ellos ennoblecieron con su sangre gloriosa las páginas del cristianismo, ya desde sus orígenes, y su sangre fue –según el sentir de Tertuliano— “semilla de nuevos cristianos”. Y desde entonces nunca han faltado las persecuciones. Más aún, parece que cada día se han ido incrementando más y más. El siglo XX, que apenas acaba de concluir, ha sido uno de los más sufridos y de los gloriosos en la historia de la Iglesia. Y muchos de esos mártires han sido contemporáneos nuestros.
Pero además, parece que nuestro Señor hace mención, en su lenguaje apocalíptico, al final de los tiempos. Nos da señales “claras” de lo que va a suceder antes del fin del mundo; pero son, al mismo tiempo, señales “confusas” porque eso ya ha sucedido muchas veces a lo largo de la historia. “Todo esto –nos dice Cristo— tiene que suceder primero, pero el final no vendrá enseguida”.
Tomado de P. Sergio Córdova
EL TEMPLO DE SALOMÓN,
Comenzado por el rey David hacia el año mil, fue destruido en el 587. El de Esdras fue inaugurado en el 515. (Esdras 6, 15). Comenzado por Darío (520), el segundo Templo se acabó cinco años más tarde.) El de Herodes, comenzado en el año 19 antes de nuestra era, se acabó en el 64. Se admiraba su frontón esmaltado de oro, sus mármoles, sus marfiles, sus cortinas y su madera. Siete años más tarde, un soldado romano le arrojó una antorcha y lo incendió el 9 de agosto del año 70.
Tomado de P. Carlos Padilla
EL TEMPLO
El templo, en cuya construcción se trabajaba (20/19 a.C.-63 d.C.) todavía en la época de Jesús, contaba entre las siete maravillas de la antigüedad. Espléndidamente brillan blancos bloques de mármol; el templo está adornado con magníficos exvotos, sobre todo con la vid de oro sobre la puerta del santuario. Solía decirse: «Quien no ha visto a Jerusalén en su magnificencia, no ha experimentado gozo en sus días. Quien no ha visto el santuario con su ornato, no ha visto una ciudad bella.»
Tomado de Alois Stöger
LA BELLEZA DEL TEMPLO
«adornado con bellas piedras y ofrendas votivas» (v. 5). Herodes el Grande había emprendido en el año 20 a.C. la reconstrucción y ampliación del Templo, edificado tras el exilio de Babilonia (siglo VI a.C.). La obra se acabó el 64 d.C., es decir, poco antes de su destrucción por parte de Tito. La reconstrucción debía de estar muy avanzada en el momento en el que se produce este diálogo. Las proporciones colosales, la ornamentación armónica y la riqueza de los materiales empleados hacían del edificio el orgullo de cualquier judío de la época (cfr Flavio Josefo, De bello iudaico 184-237; Antiquitates iudaicae 15,11). De ahí las palabras admirativas de aquellos hombres y la respuesta sorprendente de Jesús.
Tomado de Biblia de Navarra
VENDRÁN MUCHOS…
En tiempo del procurador romano Cuspio Fado (44-46 d.C.) surgió Teudas y «se hizo pasar por alguien» (Hec_5:36). Después apareció Judas de Galilea y arrastró a cantidad de gente detrás de sí (Hec_5:37). Las palabras de Jesús desenmascaran a estos falsos redentores. Otros proclaman: El tiempo final ha llegado ya. También éstos disfrazan su mensaje con palabras de Jesús (Mar_1:15). Hay que poner freno a una expectativa demasiado entusiástica de la venida de Cristo y del fin de este mundo: «El Señor tarda en llegar» (Mar_12:45). El pretendiente al trono viaja a un país lejano para recibir la investidura del reino (Mar_19:1 1).
Tomado de Alois Stöger
METEORITO
Según la tradición judía, el año 66 apareció en el cielo de Jerusalén un meteoro en forma de espada; durante todo el año se vio un cometa en el cielo. Seis días después de estallar la guerra judía parece como si cruzaran el cielo carros de guerra. La noche de pentecostés del mismo año oyen los sacerdotes en el templo una voz que dice: «Marchémonos de aquí.» Marcos vio en estos presagios «el comienzo de los dolores de parto», precursores de la «regeneración» del mundo (Mat_19:28). Aunque Lucas leyó esto en su fuente, no lo menciona; él interpretó estas señales no como comienzo de las tribulaciones del tiempo final, sino como señales precursoras de la ruina de Jerusalén, y explicó la predicción con los hechos históricos. El curso de la historia no es determinado únicamente por causas intramundanas, sino por el designio divino. Aun considerada así, encierra muchos misterios.
Tomado de Alois Stöger
HUMOR
EL FIN ESTÁ CERCA
Un cura y un pastor están parados a la orilla del camino sosteniendo un cartel que dice: «¡El fin está cerca! ¡Vuélvanse ahora antes de que sea demasiado tarde!»
Le muestran el cartel a los autos que pasan.
«¡Déjennos en paz, ¡locos religiosos!» grita el primer conductor mientras pasa a toda velocidad.
Desde la curva escuchan chirriar neumáticos y un gran chapoteo.
«¿Crees,» dice el cura al pastor, que deberíamos poner un cartel que diga ‘Puente destruido’ en su lugar?»
Tomado de CHISTES
POEMA
LADRAN
Cabalgamos en todas direcciones
en pos de alegrías y negocios;
pero siempre ladran detrás,
y ladran con todas sus fuerzas.
Quisieran los perros del establo
acompañarnos todo el tiempo,
pero el ruidoso sonido de sus ladridos
solo demuestra que cabalgamos.
Goethe en su poema Ladran:
ORACIÓN
— ¿Rezas a Dios? —.
— Sí, cada noche —contesta el pequeño.
— ¿Y que le pides?
— Nada. Le pregunto si puedo ayudarle en algo.
Pedro Bloch
MEDITACIÓN
¿CUÁNDO TENGO QUE CONVERTIRME?
Un discípulo le preguntó a su maestro:
«Maestro, ¿cuándo tengo que convertirme?»
Su maestro le contestó:
«Un día antes de morir».
– «¡Pero yo no sé cuando voy a morir!»
– «Tienes razón.
Es posible que te mueras mañana… así que… conviértete hoy».
Tomado de MSC
CANTO
En Ti Permanecer Veronica Sanfilippo
VIDEO
La hora del testimonio – 33º Domingo del Tiempo Ordinario
Delegación para el Clero de Santiago de Compostela






