Durante la celebración de San Martín de Tours, el arzobispo Francisco José Prieto exhortó a seminaristas y fieles del Seminario Mayor Interdiocesano Apóstol Santiago a vivir la fe con esperanza y compromiso fraterno.

El Seminario Mayor Interdiocesano Apóstol Santiago, institución que agrupa a los seminaristas de las diócesis de Santiago, Mondoñedo-Ferrol y Tui-Vigo, celebró hoy martes 11 de noviembre, a las 13:00 horas, la festividad de su patrono, San Martín de Tours, con una misa solemne presidida por el arzobispo de Santiago de Compostela, monseñor Francisco José Prieto. La ceremonia, que tuvo lugar en la capilla del propio Seminario, contó con la concelebración del obispo de Tui-Vigo, monseñor Antonio Valín, y la participación de numerosos sacerdotes, miembros de la vida consagrada, laicos y representantes de las autoridades civiles y militares.
Durante su homilía, el arzobispo evocó la figura de San Martín de Tours como ejemplo de entrega y servicio, recordando el gesto que definió su vida: aquel momento en que, siendo soldado romano, partió su capa para abrigar a un mendigo. “Ese gesto es la clave biográfica para entender a San Martín de Tours”, afirmó el prelado, subrayando que en ese acto de compasión se resume toda una existencia orientada al amor al prójimo y al seguimiento de Cristo.
Monseñor Prieto reflexionó también sobre la vigencia del mensaje de San Martín en el mundo actual, invitando a los presentes a vivir su fe con autenticidad y compromiso. “No pasemos de largo, no miremos con indiferencia”, exhortó, aludiendo a la parábola del buen samaritano y a la necesidad de mirar con compasión a quienes sufren.
El arzobispo destacó también que la respuesta personal a la llamada del Evangelio es lo que da sentido a la vida cristiana. “Cada día esta pregunta se nos acerca en el rostro de aquellos que comparten la vida con nosotros”, recordó, haciendo hincapié en la importancia de reconocer en los demás el rostro de Cristo.
En el marco del jubileo que está próximo a concluir, monseñor Prieto invitó a mantener viva la puerta de la esperanza. “No se trata de buscar luces propias, sino de que nuestra vida sea reflejo de la luz del Señor”, expresó, animando a los seminaristas y a toda la comunidad a vivir su vocación desde la humildad y la entrega cotidiana.
La homilía concluyó con una llamada a la unidad y a la corresponsabilidad en la misión de la Iglesia. “No somos islas aisladas… Sintámonos parte de algo que no es nuestro, sino que nos es dado y confiado”, afirmó el arzobispo, en alusión a la tarea común de construir comunidad y servir al Evangelio.
Con esta celebración, el Seminario Mayor Interdiocesano Apóstol Santiago renovó su propósito de formar pastores “humildes trabajadores en la viña del Señor”, según las palabras del propio arzobispo, reafirmando así su misión educativa y espiritual al servicio de las diócesis gallegas.








