XXVII Domingo del Tiempo Ordinario

CITA

Un corazón sincero podría lograr que incluso

una piedra floreciese (Proverbios)

San Basilio Es preciso que no produzcamos únicamente madera, es decir, que vivamos con ostentación, ni que busquemos ansiosamente la alabanza de los de fuera. Es necesario que demos fruto reservando nuestras obras para ser mostradas tan sólo al verdadero propietario de la viña. (Homilía 5 sobre el Hexaemerón, 6)

S. Agustín, al hablar de la Ley de Dios, decía que Él “escribió en las Tablas de la Ley lo que los hombres no leían en sus corazones” (In Salm 57, 1).

San Jerónimo «Plantó una viña, de quien dice Isaías: “la viña del Señor Sebaot es la casa de Israel, y los hombres de Judá son su plantío exquisito. Esperaba de ellos justicia, y hay iniquidad; honradez, y hay alaridos” (Is 5,7)».

San Hilario «La venida de Nuestro Señor Jesucristo está representada por el hijo enviado. (…) Jesucristo fue llevado fuera de Jerusalén, como fuera de su viña, a sufrir la sentencia de su condenación».

Máximo de Turín La viña del Señor, dice el profeta, es la casa de Israel. (Is 5,7) Ahora bien, esta casa somos nosotros…y pues somos Israel, somos también la viña del Señor. Vigilemos, pues, que no nazca de nuestros sarmientos, en lugar de la uva dulce, el fruto de la cólera. Sermón: Espinas del corazón para la fiesta de San Cipriano

Cualquiera que haga la vendimia sin distribuir a los pobres sus bienes, recoge vinagre en lugar de vino. Y aquel que mete su cosecha en los graneros sin dar alimento a los indigentes, no recoge el fruto de la limosna sino el rastrojo de la avaricia.

Francisco de Sales, Yo les explico a mis oyentes que sus almas son la viña de Dios; la cisterna es la fe; la flor es la esperanza y el lagar, la santísima caridad; la cerca es la ley de Dios, que los separa de los demás pueblos infieles.

A vos, mi querida Hija, os digo que vuestra buena voluntad es vuestra viña; la cisterna son las santas inspiraciones de la perfección que Dios os hace llover del cielo; la torre es la castidad, de la cual se debe decir que ha de ser, como la torre de David, de marfil; el lagar es la obediencia que granjea gran mérito a los actos; la cerca son nuestros votos. la Baronesa de Chantal, el 24-2-1606. XIII, 145

S. Josemaría Escrivá “Aprendamos a servir: no hay mejor servicio que querer entregarse voluntariamente a ser útil a los demás. Cuando sentimos el orgullo que barbota dentro de nosotros, la soberbia que nos hace pensar que somos superhombres, es el momento de decir que no, de decir que nuestro único triunfo ha de ser el de la humildad”().

San Juan Pablo II, La viña del Señor está hoy de fiesta. “Yo os elegí a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto” (Jn 15,16). La santidad es la vocación principal de todo el Pueblo de Dios. En la santidad de todo bautizado se revela la potencia de la piedra sobre la que se apoya la construcción divina. El misterio pascual -anunciado en el Evangelio de hoy- obra incesantemente con la fuerza del Espíritu de Santidad, engendra siempre nuevos Santos. Homilía en la beatificación de Marcelo Callo, Pierina Morosini y Antonia Mesina

Benedicto XVI, «El antídoto contra el mal que nos amenaza últimamente a nosotros y al mundo entero solo puede consistir en el hecho de que nos abandonemos» al amor de Dios. «Si reflexionamos sobre lo que hay que hacer, está claro que no necesitamos otra Iglesia inventada por nosotros». Hoy en día «la Iglesia es vista en gran medida solo como una especie de aparato político» y «la crisis provocada por muchos casos de abusos a manos de sacerdotes nos empuja a considerar a la Iglesia incluso como algo malo que debemos tomar definitivamente en nuestras manos y formar de una manera nueva. Pero una Iglesia hecha por nosotros no puede representar ninguna esperanza».

Papa Francisco, “La reforma en la Iglesia la han hecho hombres y mujeres que no tuvieron miedo de entrar en crisis y dejarse reformar a sí mismos por el Señor. Es el único camino, de lo contrario no seremos más que ‘ideólogos de reformas’ que no ponen en juego la propia carne”.

Ante el escándalo de los abusos «no nos salvarán las encuestas ni el poder de las instituciones. No nos salvará el prestigio de nuestra Iglesia que tiende a disimular sus pecados; no nos salvará ni el poder del dinero ni la opinión de los medios (tantas veces somos demasiado dependientes de ellos)»… «nos salvará abrir la puerta al Único que puede hacerlo y confesar nuestra desnudez: ‘he pecado’, ‘hemos pecado’…».

“Una madre se defiende con el corazón lleno de amor, antes de usar la palabra. Me pregunto si en el corazón de muchos de los que entran en esta dinámica de los escándalos habrá amor por la Iglesia”

John Wesley dice que el objetivo fundamental de la parábola era mostrar que muchos judíos serían rechazados y muchos paganos admitidos.

José Antonio Pagola La parábola está hablando también de nosotros. Dios no tiene por qué bendecir un cristianismo estéril del que no recibe los frutos que espera. No tiene por qué identificarse con nuestras incoherencias, desviaciones y poca fidelidad. También ahora Dios quiere que los trabajadores indignos de su viña sean sustituidos por un pueblo que produzca frutos dignos del reino de Dios.

Vaticano II, «La espera de una tierra nueva no debe amortiguar sino, al contrario, avivar la preocupación de perfeccionar la tierra» (Gaudium et Spes, 39).

Aldazábal También es actual la actitud de Israel con relación a los profetas y al Profeta: porque Dios sigue enviando al mundo sus profetas: voces carismáticas que suenan fuertemente también en nuestro tiempo; hay mil modos de esquivar esas voces: se las puede hacer callar (mons. Romero, Ellacuría…), se las puede difamar («sí, es un hombre de carisma, pero es involucionista, es un conservador»), se les puede acusar (ese Episcopado que habla «se mete donde no le llaman»), o se les puede ignorar sencillamente (esa familia vecina que conocemos tan íntegra y fiel a su fe cristiana, «seguramente son apocados, o no saben hacer otra cosa»)…; no hay peor sordo… Misa Dominical 1981, nº 18

CONTO

MI AMIGO

Malik, hijo de Dinar, estaba muy preocupado por la disoluta conducta de un libertino joven que vivía en la casa contigua a la suya.

Durante mucho tiempo no hizo nada al respecto, en la esperanza de que hubiera alguien que interviniera. Pero cuando la conducta del joven se hizo absolutamente intolerable, Malik se dirigió a él y le pidió que cambiara su modo de ser.

Con toda tranquilidad, el joven informó a Malik de que él era un protegido’ del Sultán y, por lo tanto, nadie podía impedirle vivir como a él se le antojara.

Malik le dijo: «Yo, personalmente, me quejaré al Sultán». Y el joven le respondió: «Será completamente inútil, porque el Sultán jamás cambiará su opinión acerca de mí». «Entonces le hablaré de ti al Sumo Creador», replicó Malik. «El Sumo Creador», dijo el joven, «es demasiado misericordioso como para reprocharme nada».

Malik quedó totalmente desarmado, por lo que desistió de su intento. Pero al poco tiempo la reputación del joven se hizo tan pésima que originó la repulsa general. Malik decidió entonces que debía intentar reprenderle. Pero, cuando se dirigía a la casa del joven, oyó una voz que le decía: «No toques a mi amigo. Está bajo mi protección». A Malik, esto le produjo una enorme confusión y, cuando se vio en presencia del joven, no supo qué decirle.

El joven le preguntó: «¿A qué has venido?».

Respondió Malik: «Venía a reprenderte, pero cuando me dirigía hacia aquí una Voz me dijo que no te tocara, porque estás bajo Su protección».

El rostro del disoluto joven se transformó. «¿De veras me llamó amigo suyo?», preguntó.

Pero para entonces Malik ya se había marchado.

Años más tarde, Malik se encontró con él en La Meca. Las palabras de la Voz le habían impresionado de tal modo que había renunciado a todos sus bienes y se había hecho un mendigo errante. «He venido aquí en busca de mi Amigo», le dijo a Malik. Y, dicho esto, murió.

¿Dios, amigo de un pecador? Semejante afirmación es tan arriesgada como real. Yo me la apliqué a mí mismo cuando, en cierta ocasión, dije: «Dios es demasiado misericordioso como para reprocharme nada». Y al instante escuché la Buena Noticia por primera vez en mí vida.

Anthony de Mello El Canto del Pájaro

ANÉCDOTA

LA VIÑA

«La viña del Señor es el pueblo de Israel» (Salmo responsorial; ver Jer 2,21; 12,10; Ez 17; Os 10,1). Por ello en la mente de todo israelita la imagen de la viña estaba fuertemente vinculada al pueblo de Israel, tanto así que Herodes hizo colocar en la parte superior del santuario en el Templo de Jerusalén, rodeándolo, una enorme vid labrada en oro, con racimos del tamaño de un hombre, según Flavio Josefo. Aquella vid simbolizaba al pueblo de Israel.

Tomado de Dies Domini

EN CONTEXTO

Las viñas comenzaban en Palestina a dar fruto al tercer año, y la renta se cobraba a partir del quinto año, según estipulaba la ley (Lev 19,23-25). Es lo que hace el dueño: envía unos criados para recibir su parte de los frutos de la viña.

Las condiciones de Palestina en tiempos de Jesús eran difíciles: todo el país, sobre todo Galilea, vivía revuelto desde Judas el Galileo (año 6 d.C.). Los numerosos latifundios en manos de extranjeros, unido a los sentimientos nacionalistas del pueblo, influido por la propaganda de los zelotes, hacían posible la verosimilitud del comportamiento de los arrendatarios, que alimentaban un vivo odio hacia esos propietarios extranjeros. En una situación así era muy posible que la reclamación de unas rentas ocasionara palizas e incluso muertes. Parece que la parábola refleja el ambiente que se respiraba antes de la gran revolución (año 66 d.C.).

Los malos tratos que reciben los criados van en aumento, lo que nos indica que las relaciones del pueblo con Dios son cada vez peores. Es el trato que han recibido la mayoría de los grandes profetas. Un antiguo texto judío ha reunido unas breves biografías de veintitrés profetas. Seis de ellos murieron violentamente: Amós, muerto a mazazos; Miqueas, arrojado a un precipicio; Isaías, aserrado en dos; Jeremías, lapidado en Egipto; Ezequías, muerto en Babilonia; Zacarías, despedazado. El último había sido el Bautista. Es evidente que las lamentaciones de Jesús sobre el asesinato de los profetas están plenamente justificadas (Mt 23,37).

Francisco Bartolome Gonzalez Acercamiento A Jesus De Nazaret- 4 Paulinas/Madrid 1986.Págs. 40-46

EL ESCÁNDALO NO ES ALGO NUEVO PARA LA IGLESIA.

San Francisco de Sales fue un santo a quien Dios hizo surgir justo después de la Reforma Protestante. La Reforma Protestante no brotó fundamentalmente por aspectos teológicos, por asuntos de fe – aunque las diferencias teológicas aparecieron después – sino por aspectos morales.

Este santo dijo: “Aquellos que cometen ese tipo de escándalos son culpables del equivalente espiritual a un asesinato,” destruyendo la fe de otras personas en Dios con su pésimo ejemplo. Pero al mismo tiempo advirtió a sus oyentes: “Pero yo estoy aquí entre ustedes hoy para evitarles un mal aún peor. Mientras que aquellos que causan el escándalo son culpables de asesinato espiritual, los que acogen el escándalo – los que permiten que los escándalos destruyan su fe – son culpables de suicidio espiritual.

“Son culpables“, dijo él, “de cortar de cuajo su vida con Cristo, abandonando la fuente de vida en los Sacramentos, especialmente la Eucaristía“. San Francisco de Sales anduvo entre los suizos tratando de prevenir que cometieran un suicidio espiritual a causa de los escándalos.

Tomado de Cathoolic.net

EL QUE SE ESFUERZA EN CONSEGUIR SU ULTIMO FIN SUELE SER AFORTUNADO AUN EN ESTA VIDA

El Obispo francés Fenelón (+ 1715), que fue tan renombrado educador, hizo llamar a su casa en Nochebuena a tres obreros para que le construyesen un belén. Al proceder al reparto de los aguinaldos a su servidumbre, llamó también a su habitación, con el mismo objeto, a los tres obreros, a los cuales dijo: «Encima de esta mesa tenéis tres monedas de oro y tres libros de edificación espiritual; cada uno de vosotros puede escoger a su gusto lo que prefiera.» Dos de los obreros tomaron en seguida las monedas de oro, diciendo: «Con ellas tendremos para comprar leña en el invierno.» El tercero vaciló un momento, pero después echó mano al libro, diciendo: «Tengo a mi madre anciana y ciega; durante las veladas de invierno le leeré algunas páginas de este librito.» El Obispo sonrió y dijo: «Vuelve la página de la portada del libro.» Volvióla el otro y encontró tres monedas de oro pegadas a ella. Podéis figuraros la sorpresa que tuvieron los otros dos compañeros. Leyendo el Obispo en sus rostros la desilusión que sentían, les dijo: «El que prefiere el oro a las cosas que aprovechan al alma debe contentarse con los mezquinos bienes de la tierra. Pero el que aspira a los bienes eternos recibe, además de éstos, los bienes temporales. Por esto dijo Cristo: «Buscad ante todo el reino de los cielos, y su justicia y todo lo demás se os dará por añadidura.»» (Mateo, VI, 33.)

(Tomado de “Catecismo en ejemplos”, Dr. Francisco Spirago, Ed. Políglota, 1941)

Sartre puso en boca de un personaje suyo estas terribles declaraciones: «Ya no hay nada en el cielo, ni Bien, ni Mal, ni persona alguna que pueda darme órdenes. (…) Soy un hombre, y cada hombre debe inventar su propio camino».

Tomado de P. Rainiero Cantalamessa

CHISTE

RECONOCER NUESTRAS FALTAS

Un hombre que tenía un grave problema de miopía se consideraba un experto en evaluación de arte. Un día visitó un museo con algunos amigos. Se le olvidaron las gafas en su casa y no podía ver los cuadros con claridad, pero eso no lo detuvo a la hora de vociferar sus fuertes críticas.

Tan pronto entraron a la galería, comenzó a criticar las diferentes pinturas. Al detenerse ante lo que pensaba era un retrato de cuerpo entero, empezó a criticarlo. Con aire de superioridad dijo: «El marco es completamente inadecuado para el cuadro. El hombre está vestido en una forma muy ordinaria y andrajosa. En realidad, el artista cometió un error imperdonable al seleccionar un sujeto tan vulgar y sucio para su retrato. Es una falta de respeto».

El hombre siguió su parloteo sin parar hasta que su esposa logró llegar hasta él entre la multitud y lo apartó discretamente para decirle en voz baja: «Querido, ¡¡¡estás mirando un espejo!!!».

Tomado de Web católico de Javier

LA IGLESIA SOBREVIVIRÁ

Una de las más grandes réplicas en la historia sucedió justamente hace unos 200 años. El emperador francés Napoleón engullía con sus ejércitos a los países de Europa con la intención final de dominar totalmente el mundo. En aquel entonces dijo una vez al Cardenal Consalvi: “Voy a destruir su Iglesia” “Je détruirai votre eglise!” El Cardenal le contestó: “No, no podrá“. Napoleón, con sus 1.50 de altura, dijo otra vez: “Je détruirai votre eglise!” El Cardenal dijo confiado: “No, no podrá. ¡Ni siquiera nosotros hemos podido hacerlo!” Si los malos papas, los sacerdotes infieles y miles de pecadores en la Iglesia no han tenido éxito en destruirla desde su interior – le estaba diciendo implícitamente al general – ¿cómo cree que Ud. va a poder hacerlo?

El Cardenal apuntaba a una verdad crucial. Cristo nunca permitirá que Su Iglesia fracase. El prometió que las puertas del infierno no prevalecerían sobre Su Iglesia; que la barca de Pedro, la Iglesia que navega en el tiempo hacia su puerto eterno en el cielo, nunca se volcará, no porque aquellos que van en ella no cometan todos los pecados posibles para hundirla, sino porque Cristo, que también está en la barca, nunca permitirá que esto suceda. Cristo sigue en la barca y El nunca la abandonará. La magnitud de este escándalo podría ser tal, que de ahora en adelante ustedes encuentren difícil confiar en los sacerdotes de la misma manera como lo hicieron en el pasado. Esto puede suceder y podría no ser tan malo. ¡Pero nunca pierdan la confianza en el Señor! ¡Es Su Iglesia!

Tomado de Cathoolic.net

ORACIÓN

ENTRA, SEÑOR

Entra, Señor, y derrumba mis murallas,

que en mi ciudadela sitiada

entren mis hermanos, mis amigos, mis enemigos.

Que entren todos, Señor de la vida,

que coman de mis silos,

que beban de mis aljibes,

que pasten en mis campos.

Que se hagan cargo, mi Dios,

de mi gobierno.

Que pueda darles todo,

que icen tu bandera en mis almenas,

hagan leña mis lanzas

y las conviertan en podaderas.

Que entren, Señor, en mi viña,

que es tu viña. Que corten racimos,

y mojen tu pan en mi aceite.

Y saciados de todo tu amor, por mi amor,

vuelvan a ti para servirte.

Entra, Señor, y rompe mis murallas.

Antonio Ordóñez, sj

Tomado de Javier Leoz

POEMA

EL FRUTO DE BENDICIÓN

¡Cuántas veces fugaz la Primavera

vistió de flores mil el campo abierto,

hora tornado en árido desierto,

ni sombra ya de lo que en Mayo fuera!

En tanto aquella flor, la flor primera,

logro de afanes en cerrado huerto,

ve trocada el colono en fruto cierto,

de árboles mil semilla duradera.

¡Así la juventud! ¡Así la vida!

La que en vanos placeres se consume,

olvidada a la tarde desfallece:

en tanto que la fiel y recogida

que a un solo amor consagra su perfume,

más allá de la tumba reverdece

Pedro Antonio de Alarcón

CANTO

LA PIEDRA ANGULAR. AIN KAREM

Jesús Adrián Romero – Vuelve A Llorar

Delegación para el Clero de Santiago de Compostela