
CITA
«Has oído que: “Fe es creer en lo que no se ve”.
Escucha: si tienes fe, no creerás lo que vas a ver»
S.Son
Anónimo: si el hombre mirara con frecuencia al cielo, acabarían naciéndole alas.
Orígenes, «Ora continuamente el que une la oración a las obras y las obras a la oración. Sólo así podemos encontrar realizable el principio de la oración contínua» (Catecismo 2745).
San Cipriano, El Señor pensaba en este nuestro tiempo cuando dijo: “Cuando vendrá el Hijo del hombre ¿encontrará fe en la tierra?” (De la unidad, 26-27).
San Ambrosio Sea la fe precursora de tu camino, sea la Escritura divina tu camino. Sobre el salmo 118, Sermón 14, 11-13: PL 15, 1394-1395 (LH)PL.
San Juan Crisóstomo Su llegada es totalmente cierta. ¿Por qué, pues, no permaneces en tu puesto?(Homilía 77)
S. Agustín, « La fe consiste en creer lo que aún no ves, y su recompensa es ver lo que crees.» (Sermón 43)
“A pesar de las fatigas, perpetuas y gigantescas, los hombres ponen mucho cuidado en morir lo más tarde posible. ¡Cuánto mayor no debe ser el esmero para no morir nunca! Mas en esto nadie quiere pensar”. Sermón 108,1-4
«Vergonzoso es para una mujer casada no desear el retorno de su marido. ¡Cuánto más vergonzoso para la Iglesia no desear el de Cristo!…» (Sermón 361,19).
San Bernardo de Claraval: Debemos estar vigilantes y atentos a la obra de la salvación que se cumple en nosotros, porque el Espíritu Santo realiza continuamente su obra en lo más hondo de nosotros, con una sutileza admirable y sublime delicadeza. Sermón sobre el cántico nº 17, 2.
San Francisco de Asís Cierto día, un fraile pidió a Francisco de Asís permiso para tener como suyo un salterio. El santo le contestó: «Cuanto tengas el salterio, querrás un breviario. Y cuando tengas el breviario, te sentarás en tu sillón, como un gran prelado, y dirás a un hermano tuyo: «Oye, ¡tráeme el breviario!».
Santo Tomás de Aquino, «A la vigilancia se opone la negligencia o falta de solicitud que procede de cierta desgana de la voluntad» ().
San Juan de Ávila: “lo que no se vive no se predica”.
Santa Teresa de Jesús: Espera, espera, que no sabes cuándo vendrá el día ni la hora. Vela con cuidado, que todo se pasa con brevedad, aunque tu deseo hace lo cierto dudoso, y el tiempo breve largo. Mira que mientras más peleares, más mostrarás el amor que tienes a tu Dios y más te gozarás con tu Amado con gozo y deleite que no puede tener fin (excl. 15,3).
Si uno persevera, Dios no se niega a nadie.
San Juan de la Cruz «El camino para poseerlo todo es no poseer nada».
San Francisco de Sales, La Providencia no es otra cosa que el acto por el que Dios quiere proporcionar a los hombres los recursos necesarios y útiles para conseguir su ñn. (Trat del amor a Dios, II,3).
Alfonso María de Ligorio El Santo Abandono es él mismo el acto más perfecto de amor de Dios que un alma pueda producir, y vale más que mil ayunos y disciplinas. Porque quien da sus bienes por medio de la limosna, su sangre con los azotes, su alimento con el ayuno, da una parte de lo que tiene; el que da a Dios su voluntad se da a sí mismo y da todo, de suerte que puede decir: Señor, soy pobre, mas os doy todo cuanto puedo; después que os he dado mi voluntad, nada me queda que ofreceros.
San Juan Maria Vianney El tesoro del hombre cristiano no está en la tierra, sino en el cielo. Por eso nuestro pensamiento debe estar siempre orientado hacia allí donde está nuestro tesoro.
San J.H. Newman No debemos sólo creer sino velar; no sólo amar sino velar; no sólo obedecer sino velar. Velar ¿por qué? Por el gran acontecimiento de la venida de Cristo. Escritos: Amar, creer, pero también velar.
Santa Teresita del Niño Jesús Ahora sólo me guía el abandono, ¡no tengo ya otra brújula…!
Jesús no pide grandes hazañas, sino únicamente abandono y gratitud.
Santa Isabel de la Trinidad “Déjate amar”
Santa Faustina Jesús, haz de mí lo que Tú quieras. Te adoraré de todas maneras. Que se haga tu santa voluntad. Yo glorificaré tu infinita misericordia. Y, repentinamente, cesaron mis terribles tormentos y vi a Jesús y me dijo: Yo estoy siempre en tu corazón.
San Maximiliano María Kolbe, ¿Qué hay que hacer para vencer la debilidad del alma? Hay dos medios para conseguirlo: La oración y el menosprecio de sí mismo.Conferencia del 13-12-1941.
SantaEdith Stein «Nos queda el anhelo por la plenitud de la vida hasta que podamos entrar por la puerta de la muerte en la luz que no tiene sombras»
Rafael Arnáiz Es mejor no buscar nada, pues el Señor nos va dando a medida de nuestra necesidad los manjares que Él ve convenientes.
Madre Maravillas de Jesús Es una felicidad el estar colgados de la providencia del Señor y ver con qué delicadísimo amor lo prepara Él todo.
¡Que pequeño es todo lo de esta vida; lo único que importa es que dejemos que se cumpla en nosotros plenamente la santa voluntad de nuestro Dios!
Señor, cuando Tú quieras, como Tú quieras, lo que Tú quieras; eso es lo único que queremos y deseamos.
San Pío de Pieltrecina Siento cada vez más la imperiosa necesidad de entregarme con más confianza a la misericordia divina y de poner sólo en Dios toda mi esperanza.
San Alberto Hurtado, Sj, Y buscar la paz en la amistad de Aquel que aunque todo el mundo nos abandone no nos abandonará.
San Josemaría Escriva de Balaguer, Si viviéramos más confiados en la Providencia divina, seguros con fe recia!- de esta protección diaria que nunca nos falta, cuántas preocupaciones o inquietudes nos ahorraríamos. Desaparecerían tantos desasosiegos que, con frase de Jesús, son propios de los paganos, de los hombres mundanos (Le 12,30), de las personas Que carecen de sentido sobrenatural. (Amigos de Dios,1)
San Óscar Romero ¡Qué hermosa sería la fe y la esperanza de los cristianos si se tradujera, no sólo en oración individual, sino también en esta proclamación pública, de que Dios quiere su reino en esta tierra! Yo quisiera que todos mis queridos hermanos, sacerdotes, religiosos, religiosas, colegios católicos, comunidades cristianas parroquiales, viviéramos esta certidumbre de nuestra fe y de nuestra esperanza. 7 de Agosto de 1977
Santa Teresa de Calcuta Jesús desea que pongamos toda nuestra confianza en Él. Yo le pido que haga de mí una santa, dejando en sus manos la elección de los medios que pueden llevarme a ella.
Concilio Vaticano II: «misma es la santidad que cultivan en cualquier clase de vida y de profesión los que son guiados por el espíritu de Dios y, obedeciendo a la voz del Padre, adorando a Dios y al Padre en espíritu y verdad, siguen a Cristo pobre, humilde y cargado con la cruz, para merecer la participación de su gloria. Según eso, cada uno según los propios dones y las gracias recibidas, debe caminar sin vacilación por el camino de la fe viva, que excita la esperanza y obra por la caridad. Es menester, en primer lugar, que los pastores del rebaño de Cristo cumplan con su deber ministerial, santamente y con entusiasmo, con humildad y fortaleza, según la imagen del Sumo y Eterno sacerdote, pastor y obispo de nuestras almas; cumplido así, su ministerio será para ellos un magnífico medio de santificación» (Conc. Vaticano II, Lumen gentium, n. 41).
Catecismo, 143 Obedecer («ob-audire») en la fe, es someterse libremente a la palabra escuchada, porque su verdad está garantizada por Dios, la Verdad misma. De esta obediencia, Abraham es el modelo que nos propone la Sagrada Escritura. La Virgen María es la realización más perfecta de la misma.
1821 Podemos, por tanto, esperar la gloria del cielo prometida por Dios a los que le aman (cf Rm 8,28-30) y hacen su voluntad (cf Mt 7,21). En toda circunstancia, cada uno debe esperar, con la gracia de Dios, «perseverar hasta el fin» (cf Mt 10,22; cf Cc de Trento: DS 1541) y obtener el gozo del cielo, como eterna recompensa de Dios por las obras buenas realizadas con la gracia de Cristo. En la esperanza, la Iglesia implora que «todos los hombres se salven» (1 Tm 2,4). Espera estar en la gloria del cielo unida a Cristo, su esposo:
Espera, espera, que no sabes cuándo vendrá el día ni la hora. Vela con cuidado, que todo se pasa con brevedad, aunque tu deseo hace lo cierto dudoso, y el tiempo breve largo. Mira que mientras más peleares, más mostrarás el amor que tienes a tu Dios y más te gozarás con tu Amado con gozo y deleite que no puede tener fin (S. Teresa de Jesús, excl. 15,3).
San Juan Pablo II El sacerdote, por tanto, es el hombre de la palabra de Dios, el hombre del sacramento, el hombre del «misterio de la fe». Don y Misterio» (1996), capítulo 8.
Joseph Ratzinger La somnolencia de los discípulos sigue siendo a lo largo de los siglos una ocasión favorable para el poder del mal. Jesús de Nazaret: Un alma dormida da poder al maligno.
Benedicto XVI Si un hombre pone su seguridad en las riquezas de este mundo no alcanza el sentido pleno de la vida y la verdadera alegría; por el contrario, si, fiándose de la palabra de Dios, renuncia a sí mismo y a sus bienes por el reino de los cielos, aparentemente pierde mucho, pero en realidad lo gana todo ().
Una invitación a gastar nuestra existencia de modo sabio y previdente, a considerar atentamente nuestro destino, es decir, las realidades que llamamos últimas: la muerte, el juicio final, la eternidad, el infierno y el paraíso. Precisamente así asumimos nuestra responsabilidad ante el mundo y construimos un mundo mejor. Domingo 12 de agosto de 2007
Papa Francisco, Los cristianos están llamados a ser hombres y mujeres de esperanza, unidos por la certeza de un Dios que no abandona.
Quien cree, ve; ve con una luz que ilumina todo el trayecto del camino, porque llega a nosotros desde Cristo resucitado, estrella de la mañana que no conoce ocaso. (Lumen Fidei)
La fe, en cuanto memoria del futuro, memoria futuri, está estrechamente ligada con la esperanza. (Lumen Fidei)
Chiara Lubich: «la primera riqueza de nuestra existencia, el verdadero tesoro, es Él! […] Él nos quiere libres, con el alma limpia de cualquier apego y de cualquier preocupación, para así poder amar de verdad con todo el corazón, la mente y las fuerzas. […] Nos pide que renunciemos a las posesiones porque quiere que nos abramos a los demás […]. El modo más sencillo de “renunciar” es “dar”.
H. Bergson «la alegría es la señal inequívoca de que la vida triunfa»
Pedro Casaldáliga No basta ser creyente, hay que ser creíble.
Shakespeare Tengo que creer que hay un camino a través de esto. Que hay una vida especial esperándonos. Las cosas que solían ser. Marie me hace sentir que hay esperanza
Martin Luther King Da el primer paso en la fe. No necesitas ver toda la escalera, sólo dar el primer paso.
Pagola “La llamada de Jesús a la vigilancia nos llama a despertar de la indiferencia, la pasividad o el descuido con que vivimos la fe”.
Xavier Léon Dufour – Velar, en sentido propio, significa renunciar al *sueño de la noche; se puede hacer para prolongar el trabajo (Sab 6,15) o para evitar ser sorprendido por el enemigo (Sal 127,1s). De ahí resulta un sentido metafórico: velar es ser vigilante, luchar contra el torpor y la negligencia a fin de llegar al fin que se persigue (Prov 8, 34). Para el creyente el fin es estar pronto a recibir al Señor cuando llegue su *día; por eso vela y es vigilante, a fin de vivir en la noche sin ser de la *noche.
La vigilancia, exigida por la fe en el día del Señor, caracteriza, pues, al cristiano que debe resistir a la apostasía de los últimos días y estar apercibido para recibir a Cristo que viene. Por otra parte, dado que las tentaciones de la vida presente anticipan la tribulación escatológica, la vigilancia cristiana debe ejercerse día tras día en la lucha contra el maligno; exige al discípulo una oración y una sobriedad continuas: “Velad, orad y sed sobrios.”Vocabulario de Teología Bíblica, Herder, Barcelona, 2001
CONTO
DESPRENDIMIENTO
El gran santo budista Nagarjuna solía andar cubierto únicamente con un taparrabos y, aunque parezca absurdo, llevaba también un platillo de oro que le había regalado el rey, el cual había sido su discípulo.
Una noche, estaba a punto de acostarse para dormir entre las ruinas de un antiguo monasterio cuando observó la presencia de un ladrón escondido detrás de una de las columnas.
«Ven aquí y toma esto», dijo Nagarjuna mientras le ofrecía el platillo. «Así no me molestarás una vez que me haya dormido.»
El ladrón agarró con ansia el platillo y salió zumbando. Pero a la mañana siguiente regresó con el platillo… y con una petición:
«Cuando anoche te desprendiste con tanta facilidad de este platillo, hiciste que me sintiera muy pobre. Enséñame a adquirir la riqueza que hace posible practicar tan fantástico desprendimiento.»
Nadie puede quitarte lo que nunca has hecho tuyo.
Anthony de Mello La oración de la rana
ANÉCDOTA
ANTORCHAS
San Agustín, San Gregorio, San Ambrosio y San Beda escriben que las antorchas significan el «ejemplo de las buenas obras»; y el mismo San Agustín en otro lugar dice que es «la buena intención»; y según Teofilacto y Eutimio, «las antorchas son dos, una interior, que es la mente, y otra externa, que es la lengua, según aquello que «es menester creer en nuestro corazón, y con la boca se confiesa la fe para ser salvos».
Tomado de Juan de Maldonado, S.I.
EL FIN DEL MUNDO
A mediados del siglo XX, los Testigos de Jehová estaban convencidos de que el fin del mundo sería en 1984 (70 años después de 1914, el comienzo de la Primera Guerra Mundial). Supongo que ahora mantendrán otra fecha. Pero no debemos reírnos de ellos. La adaptación de antiguas profecías a nuevas realidades es frecuente en el Antiguo Testamento y también en la iglesia primitiva.
Tomado de J.L.Sicre
NO TODOS PODÍAN HACERSE CON UN TESORO.
Solo los ricos de Séforis y Tiberíades podían acumular monedas de oro y plata. A ese tesoro se le llamaba mammona, es decir, dinero que «está seguro» o que «da seguridad». En las aldeas no circulaban esas monedas de gran valor. Algunos campesinos se hacían con algunas monedas de bronce o cobre, pero la mayoría vivía intercambiándose productos o servicios en un régimen de pura subsistencia.
José Antonio Pagola
LA CASA SOBRE UN VOLCÁN
Cabodevilla, en esa larga meditación que nos ha escrito sobre «la casa como mística del hogar y la familia», pinta una caricatura rebosando ironía: la de un hombre que se pone a construirse su casa con los materiales más sólidos, en un lugar prácticamente inexpugnable, con todos los métodos más sofisticados -interiores y exteriores-, de seguridad. En su obsesión por eliminar todo riesgo, termina por forrar toda la casa con hierro, con hierro macizo. ¡Para comprobar después, ay desdichado, que ha construido su casa sobre un volcán! (Puede ser el retrato del hombre moderno, empeñado en asegurarse con todos los seguros ante el incierto futuro).
Tomado de Elvira-1.Págs. 254 s.
LA PILLERÍA DE UN NIÑO
El Papa Julio II (1443-1513), gran mecenas de las artes, se cuenta que cuando decidió construir la Basílica de San Pedro, encargó el proyecto al arquitecto Bramante.
Cuando el arquitecto terminó el bosquejo, se lo mando al Papa, con uno de sus hijos pequeños. El Papa, después de examinarlo y charlar con el pequeño le comentó:
– Como el proyecto de tu padre, me ha gustado, voy hacerte un regalo
Y mostró al chico una bolsa con monedas, ducados de oro le dijo:
– Coge todas las que quieras para ti
Y el niño, con lógica y sensatez aplastante le contestó:
– No, Santo Padre, coja Ud., que tiene las manos más grandes.
Esa debería ser la actitud, lógica y coherente, de todo cristiano ante Dios: ¡Dios mío, lo que Tu quieras; que vas a escoger mucho mejor que yo!.
Luchar por hacer la voluntad de Dios es santidad. Y, además, es negocio.
Tomado de Anecdonet
Se cuenta que a la pregunta: «¿Qué harías si supieras que dentro de poco vas a morir?», dirigida a quemarropa a San Luis Gonzaga mientras jugaba con sus compañeros, el santo respondió: «¡Seguiría jugando!».
Tomado de Rainiero Cantalamessa
CHISTE
FUNCIONARIOS
¿Por qué los funcionarios públicos españoles son ateos?
Porque no creen que después haya una vida mejor.
POEMA
YO ME ATENGO A LO DICHO
Yo me atengo a lo dicho:
La justicia, a pesar de la ley y la costumbre,
a pesar del dinero y la limosna.
La humildad, para ser yo, verdadero.
La libertad, para ser hombre.
Y la pobreza, para ser libre.
La fe, cristiana, para andar de noche,
y, sobre todo, para andar de día.
Y, en todo caso, hermanos,
yo me atengo a lo dicho:
¡la Esperanza!
(Pedro Casaldáliga)
ORACIÓN
BIENAVENTURANZAS DEL DISCÍPULO
Dichosos quienes mantienen sus lámparas encendidas
y las comparten y llevan bien altas para que alumbren
y guíen a quienes andan a ras de tierra sin ellas,
perdidos entre laberintos, heridas y quejas.
Dichosos quienes permanecen en vela,
con el espíritu en ascuas y el cuerpo en forma,
y están siempre despiertos y atentos para quien llega
a medianoche, de madrugada o cuando el sol calienta.
Dichosos quienes se comparten y entregan,
y son fieles a mi deseo y palabra más sincera
y saben vivir como hijos y hermanos,
tengan cargos o sólo mandatos en su haber humano.
Dichosos quienes no buscan quedar bien, ni excusa
en el cansancio, la edad y la dignidad,
ni en el tiempo que pasa, ni en el premio que se retarda,
y mantienen su entrega para quienes los necesitan.
Dichosos quienes, estén dentro o fuera,
no tienen miedo a tormentas ni a sequías,
ni a huracanes, ni a calmas sin brisa,
y mantienen abierta su choza o su casa solariega.
Dichosos quienes no les importa ser pocos
y, menos aún, quedarse sin nada,
porque saben que el Padre está con ellos y les ama,
y les regala cada día lo necesario para el camino.
Dichosos quienes respetan y sirven sin queja
a sus hermanos, aunque les sean extraños,
y quienes ni comen ni engordan sus cuentas
a costa de otros pueblos y de sus ciudadanos.
Dichosos quienes se saben enviados
y se sienten, sin agobio, responsabilizados,
y aceptan ser hijos y hermanos de todos,
y al servir no se sienten humillados.
¡Dichosos mis discípulos!
¡Dichosos vosotros!
¡Dichosos quienes necesitan vuestro servicio!
Florentino Ulibarri
MEDITACIÓN
“Lo que esperamos no es la presencia del instante.
Lo que nos interesa, no es lo que el instante es.
Lo que esperamos, lo que nos interesa de manera especial
es Aquel que el instante nos aporta,
es la llegada y el contacto con el Señor en este instante”
(“Visage de lumière”, por un monje oriental
Tomado de P. Fidel Oñoro, cjm
CANTO
Mi lámpara encendida – Daniel Poli feat. Miguel Quiñones
Verónica Sanfilippo / Por La Fe – Música Católica
Delegación para el Clero de Santiago de Compostela






