
CITA
“Quien tiene llama debe arder”
“Valiente no es aquel que no tiene miedo, sino aquel que tiene voluntad de vencerlo”.
«No pidas a Dios que guíe tus pasos si no tienes la intención de mover tus pies.»
« El que está cerca de mí, está cerca del fuego. El que está lejos de mí, está lejos del reino».
(Evangelio apócrifo de Tomás, 82).
« Si mi ardor no “prende fuego”, acabaré “quemado”»
S.Son
S. Gregorio de Nisa, «El que asciende no termina nunca de subir; y va paso a paso; no se alcanza nunca el final de lo que es siempre susceptible de perfección. El deseo de quien asciende no se detiene nunca en lo que ya le es conocido» (In Canticum homilia 8).
San Gregorio Nacianceno: «Enterrémonos con Cristo por el Bautismo, para resucitar con él; descendamos con él para ser ascendidos con él; ascendamos con él para ser glorificados con él» (Oratio 40, 9: PG 36, 369).
San Juan Crisóstomo No puedes decir que te es imposible atraer a los demás. Si eres verdadero cristiano, es imposible que esto no suceda. (Hom. 20 sobre los Hechos de los Agósteles).
La virtud y la bondad de un enviado, consisten en que no diga nada de sí propio (en Catena Aurea, vol. V, p. 27).
S. Agustín, Luego hay que luchar siempre, porque esta inclinación al pecado con la que hemos nacido no puede tener fin mientras vivimos: puede menguarse, pero no extinguirse, y en esa lucha andan toda su vida los santos.
Dionisio el Cartujo, La paz espiritual, pues, la paz interior, la buena paz, es la tranquilidad del alma en Dios, y la buena armonía según el justo orden. Cristo vino, ante todo, a traer esta paz… La paz interior tiene su fuente en el amor. Comentario al evangelio de Lucas; Opera omnia, 12, 72.
San Bernardo de Claraval: La medida del amor a Dios es amarlo sin medida (Sermón 6, sobre el amor a Dios).
San Antonio de Padua En vano se esfuerza en propagar la doctrina cristiana quien la contradice con sus obras (Sermón 1,226).
Santo Tomás de Villanueva, Toda solicitud y todo trabajo son poco en comparación con el interés de una sola alma. El que devuelve una oveja errante al redil se ha asegurado un abogado poderoso ante Dios (Serm. del Domingo in Albis,1. c. , pp. 900-901).
Ignacio de Loyola, «conocimiento interno del Señor que por mí se ha hecho hombre y por mí se entrega hasta la muerte, para que más le ame y le siga».
Alfonso María de Ligorio Toda la santidad y la perfección del alma consisten en el amor a Jesucristo, nuestro Dios, nuestro sumo bien y nuestro redentor. La caridad es la que da unidad y consistencia a todas las virtudes que hacen al hombre perfecto. ¿Por ventura Dios no merece todo nuestro amor? Él nos ha amado desde toda la eternidad. “Considera, oh hombre -así nos habla-, que yo he sido el primero en amarte. Aún no habías nacido, ni siquiera existía el mundo, y yo ya te amaba. Desde que existo, yo te amo” (Práctica de amor a Jesucristo).
Santa Teresita del Niño Jesús No podré descansar hasta el fin del mundo, mientras haya almas que salvar. Pero cuando diga el ángel: Ya ha pasado el tiempo, entonces podré descansar, y podré gozar, porque el número de los elegidos habrá quedado completo (Novissima verba).
Olimpiodoro, escritor eclesiástico, veía en la prisión de Jeremías una figura de la pasión y resurrección de Jesucristo. Comentando el v. 6, explica: «El profeta se convierte en tipo del misterio de Cristo, que entregado por Pilatos a manos de los judíos, bajó al funesto y repugnante hades y resucitó de entre los muertos: pues también el profeta subió de nuevo de la cisterna, y la Escritura llama muchas veces al hades cisterna» (Fragmenta in Jeremiam 38,6).
San Josemaría Escriva de Balaguer, El que desea luchar, pone los medios. Y los medios no han cambiado en estos veinte siglos de cristianismo: oración, mortificación y frecuencia de Sacramentos.
Aún resuena en el mundo aquel grito divino: “Fuego he venido a traer a la tierra, ¿y qué quiero sino que se encienda?” -Y ya ves: casi todo está apagado… ¿No te animas a propagar el incendio? (Camino, n. 801).
Llevemos el fuego del amor de Cristo a otras muchas almas, como nos decía san Josemaría Escrivá: Enciende todos los caminos de la tierra con el fuego de Cristo que llevas en el corazón (Camino, n. 1).
«En algunos momentos me he fijado cómo relucían los ojos de un deportista, ante los obstáculos que debía superar. ¡Qué victoria! ¡Observad cómo domina esas dificultades! Así nos contempla Dios Nuestro Señor, que ama nuestra lucha: siempre seremos vencedores, porque no nos niega jamás la omnipotencia de su gracia. Y no importa entonces que haya contienda, porque él no nos abandona», Amigos de Dios, n. 182.
«Y, en mi meditación, se enciende el fuego. –A eso vas a la oración: a hacerte una hoguera, lumbre viva, que dé calor y luz. Por eso cuando no sepas ir adelante, cuando sientas que te apagas, si no puedes echar en el fuego troncos olorosos, echa las ramas y la hojarasca de pequeñas oraciones vocales, de jaculatorias, que sigan alimentando la hoguera. –Y habrás aprovechado el tiempo». Camino, n. 92.
«¡Oh Jesús…, fortalece nuestras almas, allana el camino y, sobre todo, embriáganos de Amor!: haznos así hogueras vivas, que enciendan la tierra con el divino fuego que Tú trajiste» (Forja, n. 31).
El cristiano debe ser como una brasa encendida que, como solía decir de mil maneras S. Josemaría Escrivá, debe quemar lo que toca o, al menos, levantar la temperatura espiritual del ambiente que le rodea. ¡Dar a conocer a Jesucristo! ¡A los familiares y amigos, a los vecinos y compañeros de profesión! ¡No debería pasar nadie a nuestro lado que, de un modo u otro, con la palabra o el ejemplo, con ciertos silencios -el silencio también habla-, no sintiera el calor de Cristo!
«Sintamos la ilusión de llevar el fuego divino de un extremo a otro del mundo, de darlo a conocer a quines nos rodean: para que también ellos conozcan la paz de Cristo y, con ella, encuentren la felicidad»
Concilio Vaticano II: «Para alcanzar esta perfección, los creyentes han de emplear sus fuerzas, según la medida del don de Cristo, para entregarse totalmente a la gloria de Dios y al servicio del prójimo. Lo harán siguiendo las huellas de Cristo» (LG, 40)
La vocación cristiana es, por su misma naturaleza, vocación también al apostolado (Decr. Apostolicam actuositatem,2).
La misión de la Iglesia tiene como fin la salvación de los hombres, la cual hay que conseguir con la fe en Cristo y con su gracia. Por tanto, el apostolado de la Iglesia y de todos sus miembros se ordena en primer lugar a manifestar al mundo con palabras y obras el mensaje en Cristo y a comunicar su gracia (CONC. VAT. II, Decr. Apostolicam actuositatem,6).
Catecismo, 696 El fuego. Mientras que el agua significaba el nacimiento y la fecundidad de la vida dada en el Espíritu Santo, el fuego simboliza la energía transformadora de los actos del Espíritu Santo. El profeta Elías que «surgió […] como el fuego y cuya palabra abrasaba como antorcha» (Si 48, 1), con su oración, atrajo el fuego del cielo sobre el sacrificio del monte Carmelo (cf. 1 R 18, 38-39), figura del fuego del Espíritu Santo que transforma lo que toca. Juan Bautista, «que precede al Señor con el espíritu y el poder de Elías» (Lc 1, 17), anuncia a Cristo como el que «bautizará en el Espíritu Santo y el fuego» (Lc 3, 16), Espíritu del cual Jesús dirá: «He venido a traer fuego sobre la tierra y ¡cuánto desearía que ya estuviese encendido!» (Lc 12, 49). En forma de lenguas «como de fuego» se posó el Espíritu Santo sobre los discípulos la mañana de Pentecostés y los llenó de él (Hch 2, 3-4). La tradición espiritual conservará este simbolismo del fuego como uno de los más expresivos de la acción del Espíritu Santo (cf. San Juan de la Cruz, Llama de amor viva). «No extingáis el Espíritu»(1 Ts 5, 19).
2013 «Todos los fieles, de cualquier estado o régimen de vida son llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección de la caridad; todos son llamados a la santidad: `Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto’» (Mt.5,48) ().
«Para alcanzar esta perfección, los creyentes han de emplear sus fuerzas, según la medida del don de Cristo, para entregarse totalmente a la gloria de Dios y al servicio del prójimo. Lo harán siguiendo las huellas de Cristo» (Vaticano II, LG, 40) ().
2015 «El camino de la perfección pasa por la Cruz. No hay santidad sin renuncia y sin combate espiritual. El progreso espiritual implica la ascesis y la mortificación que conducen gradualmente a vivir en la paz y el gozo de las bienaventuranzas» ().
San Juan Pablo II La Iglesia tiene la misión de testimoniar el amor de Cristo hacia los hombres, amor dispuesto al sacrificio. La caridad no es simplemente manifestación de solidaridad humana: es participación en el mismo amor divino. Audiencia general, 3 de Junio de 1992.
¡A cuántos hombres es preciso llevar todavía a la fe! Cuántos hombres es preciso reconquistar para la fe que han perdido, siendo a veces esto más difícil que la primera conversión a la fe. Sin embargo la Iglesia, consciente de aquel gran don, del don de la Encarnación de Dios, no puede nunca detenerse, no puede pararse jamás (JUAN PABLO II, Hom. 6-1-1979).
No hay verdadera paz sino viene acompañada de equidad , verdad, justicia, y solidaridad. SS. Juan Pablo II
Benedicto XVI La paz de Jesús es fruto de una lucha constante contra el mal. Ángelus (19-08-2007)
«Lo demuestra el testimonio de los mártires, la valentía de los confesores de la fe, el ímpetu intrépido de los misioneros, la franqueza de los predicadores, el ejemplo de todos los santos, algunos incluso adolescentes y niños. Lo demuestra la existencia misma de la Iglesia que, a pesar de los límites y las culpas de los hombres, sigue cruzando el océano de la historia, impulsada por el soplo de Dios y animada por su fuego purificador» (Homilía, 31-V-2009.).
Papa Francisco, “Espero lío”
Vivir la fe no es decorar la vida con un poco de religión, como si fuese un pastel que se lo decora con nata. Ángelus (18-08-2013)
«la vida se acrecienta dándola y se debilita en el aislamiento y la comodidad. De hecho, los que más disfrutan de la vida son los que dejan la seguridad de la orilla y se apasionan en la misión de comunicar vida a los demás» (V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, Documento de Aparecida (29-VI-2007), 360; citado por Francisco, Evangelii Gaudium, n. 10.)
«El fuego del cual habla Jesús es el fuego del Espíritu Santo, presencia viva y operante en nosotros desde el día de nuestro Bautismo. Jesús desea que el Espíritu Santo estalle como el fuego en nuestro corazón»
Papa León XIV: « Si bien es cierto que la imagen de un fuego descontrolado evoca tal vez en nosotros imágenes de destrucción, el fuego puede ser también fuerza de purificación, de transformación e incluso de embellecimiento de la realidad: las conquistas de la orfebrería, la artesanía, la alimentación o la medicina deben mucho a esa eficacia del fuego. No es extraño que Jesús emplee esa imagen para hablar de la renovación que él desea dar a nuestra vida y al mundo. Una renovación que consiste precisamente en tomar partido por él, en reconocerlo como Señor y hacerlo crecer dentro de nosotros, con la ayuda del Espíritu Santo, pues él «nos ha mostrado así un modelo de humanidad santa que todos podemos imitar, junto con la promesa de un destino eterno que, sin embargo, supera todos nuestros límites y capacidades, Homilía, 9-V-2025.
Pagola, Quien no se ha dejado quemar por Jesús no conoce todavía el poder transformador que quiso introducir él en la tierra. Puede practicar correctamente una religión, pero no ha descubierto todavía lo más apasionante del Evangelio.
Mounier-E «Sólo se pide a los cristianos que sean auténticos. Esta es verdaderamente la revolución» (·).
Ruiz de Galarreta «Ni la Palabra nos quema por dentro, ni nosotros hacemos arder a la sociedad»
J. B. Metz: «Los cristianos en Europa nos enfrentamos al desafio más grave: Decidirnos entre una ‘religión burguesa’ o un ‘cristianismo de seguimiento.
Bernanos: «Cristo nos pidió que fuéramos sal de la tierra, no azúcar, y menos sacarina. Y no digáis que la sal escuece. Lo sé. El día que no escozamos al mundo y empecemos a caerle simpáticos será porque hemos empezado a dejar de ser cristianos».
CONTO
AMAR LA VIDA
Un profesor fue invitado a dar una conferencia en una base militar, y en el aeropuerto lo recibió un soldado llamado Ralph. Mientras se encaminaban a recoger el equipaje, Ralph se separó del visitante en tres ocasiones: primero para ayudar a una anciana con su maleta; luego para cargar a dos pequeños a fin de que pudieran ver a Santa Claus, y después para orientar a una persona. Cada vez regresaba con una sonrisa en el rostro.
¿Dónde aprendió a comportarse así?, -le preguntó el profesor-. En la guerra, -contestó Ralph. Entonces le contó su experiencia en Vietnam. Allá su misión había sido limpiar campos minados. Durante ese tiempo había visto cómo varios amigos suyos, uno tras otro, encontraban una muerte prematura.
Me acostumbré a vivir paso a paso -explicó. Nunca sabía si el siguiente iba a ser el último; por eso tenía que sacar el mayor provecho posible del momento que transcurría entre alzar un pie y volver a apoyarlo en el suelo.
Me parecía que cada paso era toda una vida.
(Autor desconocido)
Tomado de Inpas
PON UN TIBURÓN EN TU VIDA
A los japoneses siempre le ha gustado el pescado fresco. Pero las aguas cercanas a Japón ya no tenían muchos peces.
Así que para alimentar a la población japonesa los barcos pesqueros tuvieron que ser fabricados más grandes para ir mar adentro.
Cada vez los pescadores tenían que ir más lejos para conseguir pescar, por lo que era más el tiempo que les tomaba regresar a entregar el pescado. Así que el pescado ya no estaba fresco.
Para resolver el problema, las compañías instalaron congeladores en los barcos pesqueros. Así podían pescar y poner los pescados en los congeladores. Sin embargo, los japoneses pudieron percibir la diferencia entre el pescado congelado y el fresco y no les gustó el congelado, que se tenía que vender más barato.
Las compañías instalaron entonces en los barcos tanques para los peces. Podían así pescar los peces, meterlos en los tanques y mantenerlos vivos hasta llegar a la costa.
Pero después de un tiempo los peces dejaban de moverse en el tanque. Estaban aburridos y cansados, aunque vivos. Los consumidores japoneses también notaron la diferencia del sabor porque cuando los peces dejan de moverse por días, pierden el sabor ‘fresco-fresco’.
¿Cómo resolvieron el problema las compañías japonesas?, ¿cómo consiguieron traer pescado con sabor de pescado fresco?
Para mantener el sabor fresco de los peces, las compañías pesqueras pusieron a los peces dentro de los tanques en los barcos, pero ahora también con… ¡UN TIBURÓN pequeño!
Claro que el tiburón se come algunos peces, pero los demás llegan muy, pero muy vivos.
¡Los peces son desafiados!. Tienen que nadar durante todo el trayecto dentro del tanque, para mantenerse vivos.
¿Qué aprendizaje puedes llevarte para ti?.
Cuando una persona alcanza sus metas, hace tiempo está en la misma empresa o proyecto, con la misma pareja… empieza a perder la pasión. Ya no necesita esforzarse tanto para tener lo MISMO. Simplemente “se relaja”. Igualmente en la situación actual que vivimos, noticias negativas, y todo el día dentro de nuestra “zona de comfort”…, bajando la guardia, abandonándonos.
Como el problema de los pescadores japoneses, la solución es sencilla: PON UN “TIBURÓN EN TU VIDA”.
Ya lo dijo L. Ron Hubbard a principios de los años 50: “Las personas prosperan cuando hay desafíos en su medio ambiente”.
Así pues, ponte desafíos, nuevas metas y retos… para estar “despierto”, activo, dando lo mejor de ti.
Y ya sabes: invita un tiburón a tu “vida” y descubre qué tan lejos realmente puedes llegar.
Tomado de Alejandro Illescas, Los cuentos de mis homilías
ANÉCDOTA
SAVONAROLA
Al comienzo de su ministerio en Florencia, Savonarola, el reformador político italiano, se fijó en una anciana que solía rezar con regularidad ante la imagen de la Virgen María.
Un día, Savonarola tomó aparte a un sacerdote anciano, que llevaba muchos años sirviendo en la catedral, y le dijo:
«Miren qué devota es esta mujer. Viene todos los días a rezar a la Santísima Madre de Jesús. ¡Qué fe tan maravillosa!».
Pero el sacerdote respondió:
«No se dejen engañar por lo que ven. Hace muchos años, cuando el artista necesitaba una modelo para esta imagen de la Santísima Madre, contrató a una joven hermosa para que posara para él. Esta devota adoradora que ven aquí todos los días es esa joven. Ella está adorando a quien solía ser.
Tomado de P. Félix Jiménez
EL DESTINO: LA MUERTE
Tengo que pasar por un bautismo.
También esta imagen es enigmática, porque “bautizar” significa normalmente “lavar”; por ejemplo, los platos se “bautizan”, es decir, se lavan. Esa idea la aplica Juan Bautista (y otros muchos judíos desde el profeta Ezequiel) al pecado: en el bautismo, cuando la persona se sumerge en el río Jordán, se lavan sus pecados; simbólicamente, la persona que entra en el agua muere ahogada y sale una persona nueva. El bautismo equivale a morir para nacer a una nueva vida. Así aparece en el evangelio de Marcos, cuando Jesús dice a Juan y Santiago: ¿Sois capaces de beber la copa que yo he de beber o bautizaros con el bautismo que yo voy a recibir? (Mc 10,38). Jesús ve que su destino es la muerte para resucitar a una nueva vida.
Tomado de J.L.Sicre
JEREMÍAS 38, 4-6 y 8-10
La acción se sitúa en 587 a. C. Las tropas de Nabucodonosor de Babilonia asedian Jerusalén. Los nobles judíos pretenden la resistencia, basados en una hipotética ayuda de Egipto. Jeremías ve claro – según él por revelación de Yahvé – que toda resistencia es inútil, y exhorta a todos a entregarse a los caldeos para salvar así la vida. Esta actitud es tomada por anti-patriótica, y Jeremías sufre violenta persecución, es encarcelado y casi lo matan.
Ésta es solamente una de las muchas ocasiones en que la predicación le cuesta a Jeremías persecuciones y peligros. Su libro está lleno de tales sufrimientos, y su vida entera marcada por tal drama. Jeremías, persona afable y cordial, se ve empujado por La Palabra a denunciar constantemente los abusos e infidelidades del pueblo y sobre todo de sus jefes, que le responden con persecuciones constantes, de las que se queja amargamente ente Dios (v.15,18).
Todo esto producirá profundos efectos en su religiosidad, que es cada vez más interior, más «religión del corazón», lo que le va a convertir en el peldaño más alto del AT. y el más inmediato predecesor de Jesús. Su misma vida, transformada por tantos acontecimientos difíciles, se convierte en una imagen anticipada de Jesús. Hasta es probable que sea Jeremías la figura real en la que se inspiró el segundo Isaías para la figura del Siervo de Yahvé.
José Enrique Galarreta
Profeta no es sólo el que predice el futuro, sino el que habla en nombre de Dios. Son personas temidas y odiadas por unos y exaltadas por otros, siempre polémicas, libres frente a todos y a todo, principalmente frente a los opresores. Por eso son personas que normalmente acaban muy mal.
Los profetas hacen su aparición, sobre todo, en momentos conflictivos y difíciles. Mientras el pueblo de Israel vivió en el desierto de Sinaí la propiedad era colectiva, compartían los bienes y la vida y adoraban a Yavé, el Dios de la justicia y de la igualdad. Cuando conquistan Palestina y se establecen en ella, poco a poco los más poderosos se van adueñando de la tierra y sometiendo a los demás, estableciendo las clases sociales: unos pocos lo poseían casi todo, explotando y reduciendo a la indigencia a la mayoría. A la vez, y aliada con los explotadores, va surgiendo una casta sacerdotal que centra la religión en el culto a Dios en el templo de Jerusalén; culto fastuoso, perfectamente compatible con la opresión, la explotación y la injusticia. Desaparece la igualdad del desierto, la religión se prostituye convirtiéndose en el principal apoyo de la explotación.
En estas circunstancias históricas aparecen los profetas de Israel, que consagran su vida a mantener la verdadera religión de Dios, que no puede ser otra que la religión de la justicia e igualdad. Unos acaban peor que otros, pero todos acaban mal: Isaías, Jeremías, Amós… Todos tienen en común la opción por los pobres y marginados, que se traduce en la práctica en una lucha abierta en contra de los explotadores e injustos. Todos mantienen la esperanza del pueblo, la esperanza de un futuro mejor para todos los desheredados de la tierra. Todos saben que ese día llegará.
Los profetas tienen también la misión de acentuar el polo opuesto al que está de moda; de ahí su conflictividad. Los hombres oscilamos constantemente de un extremo a otro. Los cristianos debemos ser distintos del mundo, pero no podemos estar ausentes de él (Jn 17); lo que nos lleva a sufrir los mismos vaivenes, al riesgo constante de perder la propia identidad. En unas ¿pocas se insiste en la apertura al mundo, con lo que de tanto «estar-con» corremos el riesgo de «ser-como». En otras se pone el acento en las diferencias y en la ruptura, con el riesgo de vivir replegados sobre nosotros mismos.
Debido a que nos recuerdan el polo de la paradoja que ha quedado olvidado, los profetas luchan siempre contra corriente; su mensaje no es reconocido como profético sino después de muchos años: cuando el péndulo oscila en la dirección que ellos indicaron. De aquí que sus contemporáneos los persigan y los maten y las generaciones siguientes les levanten monumentos (Mt 23, 29-32).
Francisco Bartolome Gonzalez
Acercamiento A Jesus De Nazaret – 2
Paulinas/Madrid 1985.Págs. 200-209
MAXIMILIANO KOLBE.
Nació el Polonia en 1891 y fue religioso franciscano. Tuvo dos campos especiales de actividad: la promoción de la devoción a María y su presencia en los medios de comunicación, tanto en su país, como en el Japón, donde trabajó como misionero desde 1930 a 1936. Este año regresa a su país y en 1940 es llevado primero al campo de concentración de Oranienburg y, más tarde, a Auschwitz. Allí, con motivo de una represalia ante la huida de un prisionero, se sortearon los nombres de aquellos que iban a ser ejecutados. Fue condenado a muerte un joven polaco padre de familia. El P. Kolbe pidió ser ejecutado en su lugar; su petición fue aceptada y murió en la llamada «celda de hambre». Su proceso de canonización estuvo detenido algún tiempo porque no estaba comprobado el milagro necesario. Sin embargo, Juan Pablo II consideró que el testimonio de su muerte era suficiente para llegar a su canonización en 1983. Ese día estaba presente en la basílica de San Pedro aquel padre de familia, que debía su vida al sacrificio de san Maximiliano Kolbe.
Tomado de Javier Gafo
Dios a la vista Homilías ciclo C. Madris 1994.Pág. 296 ss
PAZ
Es una palabra hermosa y llena de sentido. Pero, tan repe? da que puede servir para esconder situaciones falsas que no contribuyen a crear la auténtica paz.
Podemos hacer una lista: Existe una falsa paz cuando no queremos enfrentarnos a un desatino que nos plantea la vida. Es también falsa la paz que nace como resultado de haber establecido unas metas mínimas para nosotros mismos. Otra falsa paz es la que vivimos cuando permitimos a los tiranos seguir siéndolo o, todavía peor, cuando nosotros mismos nos convertimos en unos déspotas para los otros.
Todas ellas son como la paz que encontramos en los cementerios. La paz del cementerio es la paz que el mundo nos ofrece: Indiferencia ante los sufrimientos de los demás; indiferencia ante nosotros mismos. Jesús prometió la paz «que el mundo no puede dar». A menudo esa paz ? ene que empezar destruyendo las falsas «paces» a las que tan fácilmente nos acostumbramos.
El papa León XIV ha iniciado su pon? fi cado convirtiéndose en profeta de la paz: una paz desarmada y desarmante. Porque actualmente (2025) hay aproximadamente 56 conflictos armados activos en el planeta, el número más alto desde la Segunda Guerra Mundial. Estos conflictos involucran a unos 92 países, muchos de ellos participando incluso fuera de sus fronteras.
Tomado de Tiempo Interior
ME decía una esposa cristiana delante de su propio esposo:
«Nosotros vivíamos en paz… No había conflictos. Pero nadie podía respirar en casa sin permiso de mi marido… Empezamos a participar en unas reuniones de matrimonios. A partir de ahí nos fuimos mentalizando. A pesar de todo, llegado el momento de decidir, tuve que envalentonarme muchas veces. Me hice oír; reclamé mis derechos. Hubo tiranteces y conflictos; fue la guerra que dijo Jesús que había venido a traer. Ahora vivimos en la paz verdadera, decidimos de común acuerdo y después de haber oído a los hijos».
Tomado de Atilano Aláiz
Teresa de Jesús expresa su experiencia mística utilizando este término: “Viale en las manos un dardo de oro largo, y al fin de el hierro me parecía tener un poco de fuego. […] Al sacarle, me parecía las llevaba consigo y me dejaba toda abrasada en amor grande de Dios.» (Libro de la Vida, cap. XXIX).
Santos como Ignacio de Loyola o Antonio Mª Claret son considerados “hombres de fuego”. Este último animaba a cada uno de sus hijos a ser “un hombre que arde en caridad y que abrasa por donde pasa; que desea eficazmente y procura por todos los medios encender a todo el mundo en el fuego del divino amor” (Autobiografía, 494) y Joaquina de Vedruna, mujer apasionada por Jesús y su causa, decía a sus hijas: “Si sois fieles a la gracia, el mismo Señor os iluminará, porque en la intimidad de la oración, os manifestará su gran amor. Y si tenéis deseos de corresponderle, suplicaréis sin cesar que os encienda en el fuego de su mismo amor” (Epistolario, 98).
Cuentan que el rabino Joseph Schneerson, líder hasídico, durante los días de la revolución comunista rusa fue encarcelado y perseguido por su fe. Una mañana mientras oraba en la sinagoga de Leningrado, la policía secreta entró y lo detuvo. Lo llevaron a la estación de policía, le dieron una paliza y le pidieron que abandonara sus actividades religiosas. El se negó. El policía puso una pistola en su cara y le dijo: “Este pequeño juguete ha hecho cambiar de ideas a muchos hombres”.
El rabino le contestó: “Este pequeño juguete puede intimidar sólo a los hombres que tienen muchos dioses y un solo mundo. Como yo tengo un solo Dios y dos mundos este pequeño juguete no me impresiona”.
CHISTE
Estaba Jesucristo en la última cena y dice:
– Pedro, tú me negarás; Judas, tú me venderás; Mateo, tú meterás los dedos en mis heridas…
En esto se levanta Juan y Jesús le pregunta:
– Juan, ¿a dónde vas?
– A cenar a la barra, que con tanta gentuza no ceno en la mesa
Tomado de solochistes.com
POEMA
«No son los muertos los que en dulce calma
la paz disfrutan de su tumba fria,
muertos son los que tienen muerta el alma
y viven todavía».
(Octavio Paz)
¡Oh llama de amor viva,
que tiernamente hieres
de mi alma en el más profundo centro!
pues ya no eres esquiva,
acaba ya si quieres;
rompe la tela de este dulce encuentro.
¡Oh cauterio suave!
¡Oh regalada llaga!
¡Oh mano blanda! ¡Oh toque delicado,
que a vida eterna sabe
y toda deuda paga!,
matando muerte en vida la has trocado.
¡Oh lámparas de fuego
en cuyos resplandores
las profundas cavernas del sentido
que estaba oscuro y ciego
con extraños primores
calor y luz dan junto a su querido!
¡Cuán manso y amoroso
recuerdas en mi seno
donde secretamente solo moras
y en tu aspirar sabroso
de bien y gloria lleno
cuán delicadamente me enamoras!
Llama de amor viva de San Juan de la Cruz
ORACIÓN
¡Espada de dos filos
es, Señor, tu palabra!
Penetra como fuego
y divide la entraña.
¡Nada como tu voz,
es terrible tu espada!
¡Nada como tu aliento,
es dulce tu palabra!
(…)
Espada de dos filos
que me cercena el alma,
que hiere a sangre y fuego
esta carne mimada,
que mata los ardores
para encender la gracia.
Vivir de tus incendios,
luchar por tus batallas,
dejar por los caminos
rumor de tus sandalias.
¡Espada de dos filos
es, Señor, tu palabra![8]
Oficio de Lectura del Breviario.
MEDITACIÓN
ESPERO LÍO. NO LICÚEN A JESÚS
Quisiera decir una cosa. ¿Qué es lo que espero como consecuencia de la Jornada de la Juventud? Espero lío. Que acá dentro, que acá en Río, va a haber lío. Pero quiero lío en las diócesis, quiero que se salga afuera, quiero que la Iglesia salga a la calle, quiero que nos defendamos de todo lo que sea mundanidad, de lo que sea instalación, de lo que sea comodidad, de lo que sea clericalismo, de lo que sea estar encerrados en nosotros mismos, las parroquias, los colegios, las instituciones son para salir, sino salen se convierten en una ONG ¡y la Iglesia no puede ser una ONG!
Que me perdonen los obispos y los curas, si alguno después le arma lío a ustedes, pero es el consejo…
Por favor, ¡no licúen la fe en Jesucristo!, hay licuado de naranja, hay licuado de manzana, hay licuado de banana pero, por favor, ¡no tomen licuado de fe!
¡La fe es entera, no se licúa, es la fe en Jesús!, es la fe en el hijo de Dios hecho hombre que me amó y murió por mí.
Entonces hagan lío, cuiden los extremos del pueblo que son los ancianos y los jóvenes, no se dejen excluir y que no excluyan a los ancianos, segundo, y no licúen la fe en Jesucristo.
Las bienaventuranzas. ¿Qué tenemos que hacer, padre?, Mira lee las bienaventuranzas que te van a venir bien y si querés saber qué cosa práctica tienes que hacer, lee Mateo 25 que es el protocolo con el cual nos van juzgar. Con esas dos cosas tienen el programa de acción: las bienaventuranzas y Mateo 25 no necesitan leer otra cosa, se los pido de corazón.
Papa Francisco en la JMJ de Brasil
CANTO
FUEGO || Cristóbal Fones, SJ
Fuego Pablo Coloma
Delegación para el Clero de Santiago de Compostela






