
CITA
«Jamás Dios abandona a los suyos»
Fray Luís de León
San Ireneo de Lyon «En efecto, es a la misma Iglesia, a la que ha sido confiado el «Don de Dios» …Es en ella donde se ha depositado la comunión con Cristo, es decir el Espíritu Santo, arras de la incorruptibilidad, confirmación de nuestra fe y escala de nuestra ascensión hacia Dios …Porque allí donde está la Iglesia, allí está también el Espíritu de Dios; y allí donde está el Espíritu de Dios, está la Iglesia y toda gracia (San Ireneo, haer. 3, 24, 1)» (Catecismo797).
S. Hilario, Este Espíritu Santo permanece en nosotros hasta la consumación de los siglos, es nuestra consolación en la espera, nos es garantía de los bienes de la esperanza que ha de venir, es la luz de nuestros espíritus y el esplendor de nuestras almas. La Trinidad, 2, 31-35
San Atanasio, «El se nos ha revelado como fiesta y solemnidad porque «ha sido inmolada nuestra víctima pascual: Cristo». El es nuestro júbilo: nos libra de los males que nos rodean y en esto consiste el verdadero júbilo pascual, en vernos libres reformando nuestra conducta y meditando asíduamente» ().
S. Basilio, «Hacia el Espíritu Santo dirigen su mirada todos los que sienten necesidad de santificación, hacia Él tiende el deseo de todos los que llevan una vida virtuosa y su soplo es para ellos una manga de riego que los ayuda en la consecución de su fin propio. Fuente de santificación, Luz de nuestra inteligencia, Él es quien da, de Sí mismo, una especie de claridad a nuestra razón natural para que conozca la verdad. Inaccesible por naturaleza, se hace accesible por su bondad; todo lo dirige con su poder, pero se comunica solamente a los que son dignos de ellos, y no a todos en la misma medida, sino que distribuye sus dones en proporción a la fe de cada uno. (Sobre el Espíritu Santo 9,22-23).
San Ambrosio Semper causas nostras agit apud Patrem, cuius postulatio contemni non potest: siempre defiende nuestra causa delante de su Padre y su ruego no puede ser despreciado.
San Gregorio Nacianceno: Si el Espíritu no debe ser adorado, ¿cómo me diviniza él por el bautismo? Y si debe ser adorado, ¿no debe ser objeto de un culto particular? (or. theol. 5, 28).
San Juan Crisóstomo «Esto es en verdad el amor: obedecer y creer al que se ama» (In Ioannem 74).
S. Agustín, Dios mío, yo no existiría, no existiría en absoluto, si tú no estuvieras en mí. Confesiones Lib. 1, 1,1—2, 2; 5, 5: CSEL 33, 1-5
San Cirilo de Alejandría: Es él: el Espíritu de la verdad, el Paráclito enviado por Cristo resucitado para transformarnos en su misma imagen de resucitado. Cf. S. Cirilo de Alejandría, In Johannis Evangelium, lib. V, cap. II: PG 73, 755.
San Beda «¿Qué cosa es glorificar a Cristo en nuestros corazones sino sentir, por muy incomprensible que sea la gloria, su santidad en lo íntimo del corazón? ¡Qué gran fortaleza para vencer dan a los que tienen esperanza los fulgores inestimables de la santidad» (In 1 Epistolam Sancti Petri, ad loc.).
San Bernardo de Claraval: Quienes hallan consolación en la memoria de Dios se muestran más idóneos para amarle (Obras de San Bernardo, BAC, pag 1381- 1384).
San Francisco de Asís «Que no busque tanto ser consolado como consolar, ser comprendido como comprender, ser amado como amar…».
San Juan de la Cruz “Entreme donde no supe / y quedeme no sabiendo / toda ciencia trascendiendo”.
San Francisco de Sales, el Evangelio en casi todas sus partes no trata sino de la paz, y así como empieza por la paz, termina con la paz, para enseñarnos que es la herencia que el Señor Dios, nuestro Maestro, ha dejado a sus hijos Sermón (21-04-1620)
Santa Teresita del Niño Jesús «Si creyera que este pensamiento me pertenece, sería como ‘el asno que llevaba las reliquias’, el cual tomaba como dirigidos a él los homenajes tributados a los santos»
San Josemaría Escriva de Balaguer, La efusión del Espíritu Santo, al cristificarnos, nos lleva a que nos reconozcamos hijos de Dios. El Paráclito, que es caridad, nos enseña a fundir con esa virtud toda nuestra vida; y consummati in unum (Jn 17,23), hechos una sola cosa con Cristo, podemos ser entre los hombres lo que San Agustín afirma de la Eucaristía: signo de unidad, vinculo del Amor (In loan. Ev. tract. 26,13) (Es Cristo que pasa,87).
Catecismo, 243 Antes de su Pascua, Jesús anuncia el envío de «otro Paráclito» (Defensor), el Espíritu Santo. Este, que actuó ya en la Creación (cf. Gn 1,2) y «por los profetas» (Credo de Nicea-Constantinopla), estará ahora junto a los discípul os y en ellos (cf. Jn 14,17), para enseñarles (cf. Jn 14,16) y conducirlos «hasta la verdad completa» (Jn 16,13). El Espíritu Santo es revelado así como otra persona divina con relación a Jesús y al Padre.
244 El origen eterno del Espíritu se revela en su misión temporal. El Espíritu Santo es enviado a los Apóstoles y a la Iglesia tanto por el Padre en nombre del Hijo, como por el Hijo en persona, una vez que vuelve junto al Padre (cf. Jn 14,26Jn 15,26Jn 16,14). El envío de la persona del Espíritu tras la glorificación de Jesús (cf. Jn 7,39), revela en plenitud el misterio de la Santa Trinidad.
798– El Espíritu Santo, el principio de la vida de la Iglesia: «El Espíritu Santo es «el principio de toda acción vital y verdaderamente saludable en todas las partes del cuerpo». Actúa de múltiples maneras en la edificación de todo el Cuerpo en la caridad: por la Palabra de Dios, «que tiene el poder de construir el edificio» (Hch 20,32), por el Bautismo mediante el cual forma el Cuerpo de Cristo, por los sacramentos que hacen crecer y curan a los miembros de Cristo; por «la gracia concedida a los apóstoles» que «entre estos dones destaca», por las virtudes que hacen obrar según el bien, y por las múltiples gracias especiales [llamadas «carismas»] mediante las cuales los fieles quedan «preparados y dispuestos a asumir diversas tareas o ministerios que contribuyen a renovar y construir más y más la Iglesia»» ().
San Juan Pablo II Con estas palabras «no os dejaré desamparados, volveré», Cristo se refería a los días siguientes a la resurrección, cuando los discípulos todavía pudieron encontrarse con Él durante cuarenta días. Domingo 13 de abril de 1986
El Espíritu Santo, que en la inescrutable profundidad de la divinidad es una Persona_don, por obra del Hijo, es decir, mediante el misterio pascual es dado de un modo nuevo a los apóstoles y a la Iglesia y, por medio de ellos, a la humanidad y al mundo entero». (Dominum et vivificantem No 23).
Cristo resucitado, como si preparara una nueva creación, « trae » el Espíritu Santo a los apóstoles. Lo trae a costa de su « partida »; les da este Espíritu como a través de las heridas de su crucifixión: « les mostró las manos y el costado ». En virtud de esta crucifixión les dice: « Recibid el Espíritu Santo ». (“Dominum et vivificantem “,18-05-1986).
Benedicto XVI “Estoy convencido que a la Iglesia no le faltarán energías creativas en el futuro.” (Sal de la Tierra)
Pagola, Necesitamos que alguien nos recuerde la verdad de Jesús. Si la olvidamos, no sabremos quiénes somos ni qué estamos llamados a ser. Nos desviaremos del evangelio una y otra vez.
H.U. von Balthasar Espíritu Santo, el gran desconocido.
J. Aldazabal Tal vez el mejor testimonio que podemos dar los cristianos a la sociedad de hoy es la esperanza, la visión positiva de la vida, el aprecio a los valores auténticos: que estemos prontos, como dice Pedro a los suyos, «a dar razón de vuestra esperanza al que os la pidiere».
Cardenal Robert Sarah: «Es tiempo de poner a Dios en el centro de nuestras preocupaciones, en el centro de nuestros pensamientos, en el centro de nuestro actuar y de nuestra vida, en el lugar que solo Él debe ocupar»«
Unamuno verdad no es lo que hace pensar sino lo que hace vivir.
ESPÍRITU SANTO (Tomado de pensamientos.org)
Acoge al Espíritu Santo. Guarda en ti la Palabra, vive en Cristo y, como María, canta su misericordia sin fin. Jaume Boada i Rafí O.P.
Al Espíritu Santo, Jesús lo llama también Espíritu de la Verdad. Mons. Héctor Aguer
Al Espíritu Santo lo llamamos santo porque su función es santificarnos. Mons. Héctor Aguer
«Como fruto de la Cruz, se derrama sobre la Humanidad el Espíritu Santo» «Es Cristo que pasa»
El don precioso que el Espíritu Santo trae a nuestro corazón es la confianza profunda en el amor y en la misericordia de Dios. SS. Francisco
El Espíritu ama en lo más íntimo de nuestra propia intimidad. Ángel Moreno de Buenafuente
El Espíritu nos deja gustar la paz más profunda. Ángel Moreno de Buenafuente
El Espíritu nos habita y nos hace templos suyos. Ángel Moreno de Buenafuente
El Espíritu Santo concede el don del amor divino a quienes se unen en el don mutuo del matrimonio. Ángel Moreno de Buenafuente
El Espíritu Santo es el Amor de las dos primeras Personas: Amor increado e infinito, Amor consustancial, Amor eterno que procede de la entrega mutua del Padre y del Hijo. Mons. Javier Echevarría
«el Espíritu Santo, hoy igual que en los comienzos de la Iglesia, actúa en cada evangelizador que se deja poseer y conducir por Él, y pone en los labios las palabras que por sí solo no podría hallar». SS. Pablo VI
El Espíritu Santo llega a los cristianos como manantial inagotable de los tesoros divinos. Mon. Javier Echevarría
El Espíritu Santo no sólo nos da a conocer la voluntad de Dios, sino que nos hace capaces de cumplirla dándonos fuerzas y gracia. Pedro Sergio Donoso Brant
El Espíritu Santo nos hace ver de modo nuevo a los demás, como hermanos y hermanas en Jesús, a los que hemos de respetar y amar. SS. Francisco
El Espíritu Santo verdaderamente nos transforma y cuenta con nosotros para transformar el mundo en que vivimos. SS. Francisco
“El Espíritu Santo transforma y renueva, crea armonía y unidad, da fuerza y gozo para la misión”. SS. Francisco
En la vida de la Iglesia, es el Espíritu Santo el que nos mueve a nosotros a ser testigos de Cristo. Mons. Héctor Aguer
«Este es otro efecto del Espíritu Santo: el coraje, para anunciar la noticia del Evangelio de Jesús a todos, con confianza en sí mismo (parresía), en voz alta, en todo tiempo y en todo lugar» SS. Francisco
La identificación plena con Cristo, que en eso consiste la santidad, se atribuye de modo especial al Espíritu Santo. Mon. Javier Echevarría
La fuerza del Espíritu Santo mueve a los cristianos a una verdadera transformación para difundir el Evangelio en todo el mundo. Mons. Javier Echevarría
Nadie puede llamar a Jesús «Señor», si no es bajo la acción del Espíritu Santo. San Pablo
Pentecostés nos habla de lenguas, de expansión, de salir de nosotros. Pero también nos anima a buscar la unidad afectiva y efectiva entre todos los hijos de la Iglesia. Una unidad que es signo de esperanza. Mons. Javier Echevarría
”Toda verdad, la diga quien la diga, viene del Espíritu Santo” San Ambrosio
«Todos nosotros, una vez recibido, el único y mismo Espíritu, a saber, el Espíritu Santo, nos fundimos entre nosotros y con Dios.» San Cirilo de Alejandría
Y dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: ‘Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos». (Jn 20, 22-23)
“Yo os digo: no seréis vosotros los que hablaréis sino que el Espíritu Santo hablará por vosotros.” (Mt 10,20)
CONTO
SOBRE LA NATURALEZA DE AMOR VERDADERO
Me hace recordar un hombre de mi primera parroquia. Tuvo una esposa linda, tres niños y, como familia, practicaron su fe. Me sentí cómodo con ellos, visitando su casa varias veces. Un día el esposo se me acercó en privado. «Padre,» me dijo, «estoy pensando en terminar mi matrimonio.»
Sus palabras me destrozaron, pero traté de mantener la tranquilidad. Le pregunté:
¿Se han peleado? ¿Ella está con otro hombre o tu con otra mujer? ¿Drogas? ¿Alcohol? ¿Abuso?
El respondió «no» a mis preguntas.
«Entonces, ¿Que cosa?» le pregunté.
«No sé,» me dijo con tristeza, «He dejado de quererla.»
Eran los años setenta. Nuestra sociedad estaba aceptando una ideología que era hipocresía hacer algo sin ser motivado por emociones fuertes. Y que un deseo poderoso, en sí, podía justificar cualquier curso de acción. «Si te agrada, hazlo no más.»
Pero no quería discutir filosofía con mi amigo. En cambio, le pregunté:
«¿Piensas que llegará un día en que no vas a querer a tus hijos?»
Con un cierto horror me respondió, «¡Jamás! Siempre los amaré. No importa lo que sucede.»
Dejé la conversación así. Le dije que iba a rezar por él y su señora. Lo hize, quizás con más ardor que cualquier otra oración de mi sacerdocio. La última cosa que escuché de ellos – después de dos décadas – todavía están juntos, aun han añadido otro hijo. No sé que contento está él. Pero si leo correctamente las palabras de Jesús, felicidad en términos de emociones humanas es algo secundario. Esas emociones muchas veces vienen, cuando pongamos su voluntad en primer lugar. Pero el amor mismo no es una emoción, sino una decisión:
«Si me aman, harán mis mandamientos… El que tiene mis mandamientos y los observa es él que me ama.”
Tomado de P. Felipe Bloom
ANÉCDOTA
PARÁCLITO”.
Sólo 5 veces aparece este término en los escritos de Juan. “Paráclito” significa “abogado”, “consejero, “el que ayuda”. Paráclito fue Jesús para sus discípulos mientras estuvo aquí en la tierra.
Tomado de José Cristo Rey García Paredes, CMF
«MANDAMIENTOS».
Para comprender la expresión de Jesús, es necesario evitar una interpretación de la palabra «mandamientos». No se trata de normas, leyes, prescripciones, prohibiciones. Es necesario superar una visión meramente legalista y jurídica para dar a la palabra «mandamientos» el sentido más amplio de «enseñanzas». Aquí se trata, en efecto, de la enseñanza de Jesús en su conjunto. No es una lista de rígidas disposiciones legalistas, sino un mensaje. No es un código, sino un evangelio. Y es precisamente este evangelio el que es «acogido» como palabra de Dios, y es «observado», o sea, debe hacerse principio inspirador de la conducta.
Tomado de Alessandro Pronzato
El Pan del Domingo Ciclo A
Edit. Sigueme Salamanca 1986.Pág. 93 ss.
¿QUÉ OCURRIÓ CON LA TEOLOGÍA DEL ESPÍRITU SANTO?
En la sesión 3ª del Concilio Vaticano II, el 16 de septiembre de 1964, Monseñor Ziadé, Arzobispo Maronita de Beirut hizo ante la gran asamblea esta afirmación: «La Iglesia latina, cuya cristología está muy desarrollada, todavía es adolescente en Pneumatología». En efecto, ni Bossuet, ni Massillon, ni Bordaloue, los grandes oradores franceses, predicaron un sólo sermón sobre el Espíritu Santo. Y el papa León XIII designó al Espíritu Santo como «el gran desconocido». Aquel desconocido que predicó Pablo en Atenas (Hch 17,23), y que los bautizados de Efeso, ni siquiera sabían que existía (Ib 19,1). El Concilio de Efeso habló del Padre Creador y del Hijo Redentor, pero omitió la acción del Espíritu Santo. El Vaticano II, por fin, dice que: «Consumada la Obra del Hijo, fue enviado el Espíritu en Pentecostés para que indeficientemente santificara a la Iglesia y los que creen en Cristo pudieran acercarse al Padre en un mismo Espíritu. El es el Espíritu de vida, fuente de agua viva que salta hasta la vida eterna. El Espíritu Santo habita en la Iglesia y en los corazones del fieles como en un templo y ora y da testimonio de la adopción de hijos. Dirige a la Iglesia con dones jerárquicos y carismáticos y la enriquece con todos sus frutos, la rejuvenece, la renueva constantemente y la conduce a la unión consumada. El Espíritu y la Esposa dicen: Ven» (LG 4). Juan Pablo II ha dedicado al Espíritu Santo su tercera Encíclica, «Dominum et Vivificantem» enjundiosa y teológica, profunda e íntima, que debemos conocer para aprender a vivir acompañados e inhabitados.¿Por qué tantos cristianos se han conformado con ir a misa los domingos y han dejado la compañía amorosa y potenciadora del Espíritu? Se han regido por mandatos y han vaciado el calor vivificante del amor. ¿No será que sólo nos hemos preocupado de las encuestas? Es el tiempo de las encuestas. Se mide el voto a los partidos, se cuentan los asistentes a los espectáculos, se cuentan también los cristianos que asisten a misa. Y los números no llegan al espíritu. Para la vida interior no valen las encuestas, aunque éstas y los números delaten la esterilidad de los cristianos por la ausencia del Espíritu Santo.
Tomado de .J.Martí Ballester
PARAKLÈTOS
Viene de para, al lado de: llamado, invitado, bienvenido kaleô, llamar. La primera imagen que viene al espíritu o mente es la de apoyo, consejero, confidente, amigo. Si se tradujera esta palabra por defensor, habría que evitar toda representación agresiva de combate o respuesta belicosa.
Ver y conocer se unen: el verbo oida, sé, es un antiguo perfecto de eidô, yo veo.
Tomado de P. Felipe Santos SDB
POEMA
EL AIRE (Fragmento)
Aquellos días de entonces
vagan ahora disueltos
en este esplendor que impulsa
lo más leve hacia lo eterno.
(Jorge Guillén)
Tomado de Vicente Martínez
ORACIÓN
¡Envíanos el Espíritu de fortaleza, a fin de combatir, en nosotros y en torno de nosotros, valerosamente contra el mal!.
¡Envíanos el Espíritu de intrepidez, con el que los apóstoles comparecieron ante reyes y gobernantes y te confesaron!.
¡Envíanos el Espíritu de paciencia, a fin de que en todas nuestras pruebas nos mostremos como fieles siervos tuyos!.
¡Envíanos el Espíritu de alegría, a fin de sentimos dichosos de ser hijos del Padre del cielo!. Y, finalmente,
¡Envíanos el Espíritu Santo, Paráclito (consolador), a fin de no desfallecer en este mundo, sino que nos alegremos de tu divina cercanía!,
¡Qué nos alegremos de tu divina cercanía! «No os dejaré huérfanos».
Asensio Alvarez
Tomado de Mercaba
MEDITACIÓN
PADRE DE LA IGLESIA
“„Vosotros –dice- debéis rezar ante todo amando y demostrando amor con la puesta en práctica de mis mandamientos; dispuestos de esta manera, os concederé la gracia del Espíritu Santo, para que lo tengáis con vosotros para siempre, como vuestro Maestro de la Verdad‟. Pero dice „Otro Paráclito‟, esto es, otro maestro llamado Paráclito, quiere decir, Consolador, aquel que enseña en los momentos de angustia. Porque el Espíritu Santo, con su gracia, aliviará los males que les serán inflingidos por los hombres y, a manera de consolación, con sus dones hará que ellos soporten los males de buen grado, como de hecho ocurre. De hecho, los mismos discípulos que antes temían la muerte, después de la venida del Espíritu se alegraban en sus tribulaciones.
Pero lo llamó “Espíritu de Verdad”, porque es Aquel que solamente enseña la verdad, nunca cambia hasta el punto de enseñar lo que quiere que sea ajeno a la verdad. Dice “Otro”, indicando que Él mismo, cuando estaba con ellos, había desempeñado una función idéntica con ellos. Además de eso, también todas aquellas cosas que, estando presente, les había enseñado con sus palabras, fueron ciertamente confirmadas por el Espíritu Santo”
(Teodoro de Mopsuestia, Sobre el Evangelio de Juan, VI)
Tomado de Padre Fidel Oñoro CJM
MÁS VIVOS, MÁS HUMANOS
No tengas miedo de la santidad. No te quitará fuerzas, vida o alegría. Todo lo contrario, porque llegarás a ser lo que el Padre pensó cuando te creó.
No tengas miedo de apuntar más alto. No tengas miedo de dejarte guiar por el Espíritu Santo. en la vida «existe una sola tristeza, la de no ser santos»
(León Bloy).
Tomado de Anecdonet
CANTO
Veni Sancte Spiritus Medjugorje
VIDEO
Equipo Quiero Ver: Ser casa.
Delegación para el Clero de Santiago de Compostela





