
CITA
San Agustín, Se apacientan a sí mismos, no a las ovejas Sermón 46,21
San Gregorio Magno, Estos milagros fueron necesarios en el principio de la Iglesia, a fin de que la semilla de la fe creciera y se desarrollara con ellos. homiliae in Evangelia, 4,1 – 29,4 y 5
San Bernardo, no viene sólo a nosotros, sino también por nosotros… si está con nosotros ¿qué no podremos en el Señor, que nos conforta? … Es la sabiduría de Dios, la fuerza misma de Dios (1 Co 1,24) 7º Sermón de Adviento
Madre Teresa: «Debemos amar la oración. La oración dilata el corazón hasta el punto de hacerlo capaz de contener el don que Dios nos hace de sí mismo».
San Josemaría, Cada cristiano participa por su incorporación a Cristo de su sacerdocio y está llamado a servir a Dios con su acción en el mundo, por el sacerdocio común de los fieles, que confiere una cierta participación en el sacerdocio de Cristo, que -siendo esencialmente distinta de aquella que constituye el sacerdocio ministerial- capacita para tomar parte en el culto de la Iglesia, y para ayudar a los hombres en su camino hacia Dios, con el testimonio de la palabra y del ejemplo, con la oración y la expiación (San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, n. 120).
Papa Francisco ¿Qué misión tiene el pueblo de Dios? La de llevar al mundo la esperanza y la salvación de Dios: ser signo del amor de Dios que llama a todos a la amistad con Él; ser levadura que hace fermentar toda la masa, sal que da sabor y preserva de la corrupción, ser una luz que ilumina. En nuestro entorno, basta con abrir un periódico , vemos que la presencia del mal existe, que el Diablo actúa. Pero quisiera decir en voz alta: ¡Dios es más fuerte! Porque Él es el Señor, el único Señor. Y desearía añadir que la realidad a veces oscura, marcada por el mal, puede cambiar si nosotros, los primeros, llevamos a ella la luz del Evangelio, sobre con nuestra vida ().
Cardenal Robert Sarah, «Si el silencio no habita en el hombre, si la soledad no es el estado en el que ese silencio se deja forjar, la creatura se halla privada de Dios. No hay otro lugar en el mundo donde Él esté más presente que el corazón humano. Ese corazón es la verdadera morada de Dios, el templo del silencio. El auténtico desierto está en nuestro interior, en nuestra alma. El silencio que perseguimos confusamente se halla en nuestro propio corazón y nos revela a Dios» La fuerza del silencio, 25
R. Cantalamessa, Hay una ventaja en los sacerdotes «revestidos de debilidad»: están más preparados para compadecer a los demás, para no sorprenderse de ningún pecado ni miseria, para ser, en resumen, misericordiosos, que es tal vez la cualidad más bella en un sacerdote. A lo mejor precisamente por esto Jesús puso al frente de los apóstoles a Simón Pedro, quien le había negado tres veces: para que aprendiera a perdonar «setenta veces siete».
Alexis Carrel, “Este género humano, al que llevan al hombro unos pocos valientes”. La frase es de un poeta y médico francés del siglo pasado.
Jean Vanier: «El problema es que hemos recibido una relación con la autoridad que tenemos miedo de la autoridad y de Dios todopoderoso. Así que cuando Dios se aproxima a nosotros nos retiramos porque tenemos miedo».
Tom Black solía decir que la iglesia debía ser un hospital para los pecadores, no un santuario para los santos. Félix Jiménez
Franz Jalics «A veces la falta de temor no provenía de la vivencia de la luz, sino del rechazo a la vida. No habían aún empezado a vivir, ni habían podido establecer una relación positiva con el mundo. Por ello, la perdida de la vida no constituía un problema para ellos. Cuando empezaron a reconciliarse con su vida, pude ver cómo de pronto surgía el pánico frente a la muerte. Aprendieron a temer por su vida. Hay que empezar por vivir en el mundo, aceptar esta vida, amarla y sacar alegría de ella. Sólo entonces las experiencias límites de la vida pueden conducir a la trascendencia. Hasta que ocurre, no es más que una justificación para negar la vida», Ejercicios de contemplación, 52
CONTO
DIOS TE NECESITA A TI
Un hombre que paseaba por el bosque vio un zorro que había perdido sus patas, por lo que el hombre se preguntaba cómo podría sobrevivir. Entonces vio llegar a un tigre que llevaba una presa en su boca. El tigre ya se había hartado y dejó el resto de la carne para el zorro.
Al día siguiente Dios volvió a alimentar al zorro por medio del mismo tigre. El comenzó a maravillarse de la inmensa bondad de Dios y se dijo a sí mismo: «Voy también yo a quedarme en un rincón, confiando plenamente en el Señor, y éste me dará cuanto necesito».
Así lo hizo durante muchos días; pero no sucedía nada y. el pobre hombre estaba casi a las puertas de la muerte cuando oyó una Voz que le decía: «¡Oh, tú, que te hallas en la senda del error, abre tus ojos a la Verdad! Sigue el ejemplo del tigre y deja ya de imitar al pobre zorro mutilado».
Tomado de P, Diego Millán
ANÉCDOTA
Cuando a Plinio el Joven, gobernador de Bitinia, le denunciaban a alguno como cristiano, le preguntaba tres veces si lo era, amenazándolo con castigarlo en caso de serlo. Según los momentos y las regiones, el castigo podía ir de la pérdida de los bienes a la cárcel, incluso la muerte. Para animar en ese difícil instante, el argumento que usa Jesús no es el del temor a Dios, sino el de su posible reacción “ante mi Padre del cielo”: me comportaré con él igual que él se porte conmigo. Recuerda la máxima: “La medida que uséis, la usarán con vosotros” (Mt 7,2).
Tomado de P, José Luis Sicre
LA SIEGA
El antiguo pueblo de Israel estaba habituado al trabajo de la siega. A mitad del mes de abril comenzaba la siega de la cebada. A principios de junio concluía la siega del trigo.
Veían en la siega un símbolo del final de los tiempos. Tenía tintes trágicos. Concebían el fin del mundo como «una siega» con su correspondiente trilla y separación del grano de la paja. Es como si dijeran: cuando llegue el fin del mundo, Dios separará las realidades positivas de las negativas, la bondad de la maldad que andan mezcladas en el tiempo en el que vivimos. La visión de Jesús era más positiva. Para el nuevo tiempo que vendrá se precisa del trabajo solidario de los creyentes. Por ello hay que rogar al Señor que envíe segadores a su mies.
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CHISTE
LENGUA “INVERNÁCULA”
Al explicar que antes del Concilio, las misas eran en latín, preguntó el Profesor:
¿Y ahora en que idioma son?
Muchos dijeron que en castellano pero Jorge, indicaba con el dedo que no.
Al pedirle su respuesta contestó muy ufano:
- En lengua “invernácula”
Así que ya sabe, “mies” y muchas otras palabras que utilizamos en la Iglesia pertenecen a la lengua “invernácula”
Tomado de Ángel Calvo, En otras palabras
POEMA
DISTINTO
Lo querían matar
los iguales,
porque era distinto.
Si veis un pájaro distinto,
tiradlo;
si veis un monte distinto,
caedlo;
si veis un camino distinto,
cortadlo;
si veis una rosa distinta,
deshojadla;
si veis un río distinto,
cegadlo…
si veis un hombre distinto,
matadlo.
¿Y el sol y la luna
dando en lo distinto?
Altura, olor, largor, frescura, cantar, vivir
distinto
de lo distinto;
lo que seas, que eres
distinto
(monte, camino, rosa, río, pájaro, hombre):
si te descubren los iguales,
huye a mí,
ven a mi ser, mi frente, mi corazón distinto.
… …
Juan Ramón Jiménez (1881-1958),
incluído en su libro ‘Una Colina Meridiana’
Ver comentario de Ángel Calvo En otras palabras
ORACIÓN
¡QUIERO! ¡LO INTENTARÉ, SEÑOR!
Te escuché y me dije:
el Señor sólo me quiere a mí
Te seguí y pensé:
Jesús sólo pretende que camine yo con El
Te amé y grité:
¡Cristo, con mi amor, le basta y sobra!
Te miré y sonreí:
el crucificado tan sólo busca la luz de mis ojos
Ayudé al Señor y me enorgullecí:
¡nadie como yo puede hacerlo igual!
Conocí al Señor y concluí:
no es necesario que, los demás, lleguen hasta El
Dejé muchas cosas por Jesús y reflexioné:
con lo mío es más que suficiente
Encontré a Jesús en mi soledad, y recapacité:
lo quiero exclusivamente para mí.
Escuché su llamada, y soñé:
soy único e irrepetible,
no hace falta nadie más
Hasta que un día, no me acuerdo cuando fue,
me acerqué a la cruz y escuché la voz del Señor:
¿Qué has hecho por mí?
¿Por qué me quieres sólo para ti?
¿No hay lugar en tus caminos para los demás?
¿Qué has hecho con el amor que yo te he dado?
¿Por qué no me has visto en tus hermanos?
Desde aquella hora, mi reloj se quedó parado,
aprendí a no quedarme con Dios
y a ofrecerlo a los demás.
A no encerrar en mis caminos a Jesús,
y a recorrerlo y encontrarlo junto con los demás
A no retenerlo con mis propias fuerzas,
y anunciarlo desde la unión con los demás.
Mi oración, desde entonces, es la siguiente:
¡Te quiero, Señor! ¡Por Ti lo intentaré todo, Señor!
Javier Leoz
MEDITACIÓN
“El miedo encarcela, la fe libera; el miedo paraliza, la fe vigoriza; el miedo acobarda, la fe se atreve; el miedo enferma, la fe sana; el miedo inutiliza, la fe sirve; y además el miedo siembra la desesperanza en el corazón de la vida mientras que la fe se regocija en su Dios”.
CANTO
«Donde esté yo», Ixcís
Delegación para el Clero de Santiago de Compostela





