
CITA
«Bajó Dios, subió el hombre» (San Ambrosio).
No es bueno conformarse con unos billetes, cuando tenemos la posibilidad y estamos llamados a poseer la “Fabrica de la Moneda”.
Despois da Ascensión, nin sermón nin salmón
“—No, Juan, no existe tal lugar. El cielo no es un lugar, ni un tiempo. El cielo consiste en ser perfecto.”
Cita del libro Juan Salvador Gaviota
San Ignacio de Antioquía: Por favor, hermanos, no me privéis de esta vida no queráis que muera; si lo que yo anhelo es pertenecer a Dios, no me entreguéis al mundo ni me seduzcáis con las cosas materiales; dejad que pueda contemplar la luz pura; entonces seré hombre en pleno sentido. A los Romanos Caps. 4, 1-2; 6, 1-8, 3: Funk 1, 217-223
S. Basilio, discípulo es aquel que se acerca al Señor con ánimo de seguirlo Sobre el Bautismo Lib 1, 1-2: PG 31,1514-1515
S. Gregorio de Nisa, «Cristo, el primogénito de entre los muertos, quien con su resurrección ha destruido la muerte, quien mediante la reconciliación y el soplo de su Espíritu ha hecho de nosotros nuevas criaturas, dice hoy: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios. ¡Oh mensaje lleno de felicidad y de hermosura! El que por nosotros se hizo hombre, siendo el Hijo único, quiere hacernos hermanos suyos y, para ello, hace llegar hasta el Padre verdadero su propia humanidad, llevando en ella consigo a todos los de su misma raza».
San Gregorio Magno,En cuanto Nuestro Señor subió a los Cielos, su Santa Iglesia desafió al mundo y, confortada con su Ascensión, predicó abiertamente lo que creia a ocultas (Hom. 29 sobre los Evang. ).
San Juan Crisóstomo «Pienso que no comprendían claramente en qué consistía el Reino, pues no habían sido instruidos aún por el Espíritu Santo» (Apostolorum 2).
San Jerónimo «Los Hechos de los Apóstoles parecen sonar puramente a desnuda historia, y que se limitan a tejer la niñez de la naciente Iglesia; pero, si caemos en la cuenta de que su autor es Lucas, el médico, cuya alabanza se encuentra en el Evangelio (cfr Col 4,14), advertiremos igualmente que todas sus palabras son medicamentos para el alma enferma» (Epistulae 53,9).
S. Agustín, Si se nos presentase ahora Cristo, se parase ante nosotros, callado, ¿cómo sabríamos quién era? Y además, permaneciendo callado, ¿de qué nos aprovecharía? ¿No es mejor que,ausente, hable en el evangelio antes que, presente, esté callado? Y, sin embargo, no está ausente si se les aferra con el corazón. Cree en él y lo verás; no está presente a tus ojos y posee tu corazón. En efecto, si estuviese ausente de nosotros, sería mentira lo que acabamos de oír: He aquí que yo estoy con vosotros hasta el fin de los siglos. Sermones (4º) (t. XXIV), Sermón 263, 1-3, BAC Madrid 1983, 656-59
«Señor, cumplimos lo que nos mandaste, danos lo que nos prometiste» (Sermón 395)
« Tenemos por grande creer que Cristo resucitó» (Enarrationes in Psalmos 120,6).
San Cirilo de Alejandría: «El Señor sabía que muchas de sus moradas ya estaban preparadas y esperaban la llegada de los amigos de Dios. Por esto, da otro motivo a su partida: preparar el camino para nuestra ascensión hacia estos lugares del Cielo, abriendo el camino, que antes era intransitable para nosotros.».
San León Magno, «Lo que era visible en nuestro Salvador ha pasado ahora a sus misterios».
No sólo se nos ha asegurado en este día la posesión del Paraíso, sino que ya hemos subido con Cristo a las alturas del Cielo. » (Sermo 73, 4: PL 54, 396).
Romano Melodía, «Estad ahora alegres y radiantes, ‘cantad un cántico nuevo’ (Sal. 97,1), porque todo lo que va a suceder es por vosotros. Por amor vuestro descendí aquí abajo y fui por todas partes, con el fin de amaros y de ser acogido por vosotros. También por amor a vosotros subo a los cielos, con el fin de disponer el lugar donde debo estar con vosotros: porque «en la casa de mi Padre hay muchas moradas» (Jn 14,2)… Voy pues a preparar una morada para vosotros y llevaros allí, y ‘Yo no me separo de vosotros: estoy con vosotros, y ¿quién estará contra vosotros?’ Himno 48, La Ascensión, 2-4, 7-8; SC 283 (trad. SC p. 141s rev.)
San Juan Damasceno, «Por derecha del Padre entendemos la gloria y el honor de la divinidad, donde el que existía como Hijo de Dios antes de todos los siglos como Dios y consubstancial al Padre, está sentado corporalmente después de que se encarnó y de que su carne fue glorificada» (San Juan Damasceno, f.o. 4, 2; PG 94, 1104C).
Maestro Eckhart En las cosas temporales el Espíritu Santo no puede ser ni recibido ni dado. Cuando el hombre se aparta de las cosas temporales y se vuelve hacia su fuero íntimo, percibe allí una luz celestial que ha venido del cielo. Se halla por debajo del cielo y, sin embargo, es del cielo. SERMÓN XXIX
Santo Tomás No era conveniente que Cristo permaneciese en la tierra después de la Resurrección, sino que convenia que subiese al Cielo (Suma Teológica,3, q 57, a. 1).
Santo Tomás de Villanueva, “¡Oh galileos, oh viajeros! Delante de vosotros está libre el camino de los cielos, la puerta del paraíso está ya abierta… ¿por qué os quedáis quietos?” Sermón 1º sobre la Ascensión
San Francisco de Sales, «Oh, Señor, qué bien se está aquí! ¡Contigo, en tu cruz o en tu gloria!» («Introducción a la vida devota»)
S. Roberto Belarmino, «Es muy grande el premio que proporciona la observancia de los mandamientos. Y no sólo aquel mandamiento, el primero y el más grande, (…)» (De ascensione mentis in Deum 1).
SantaEdith Stein Quien busca la verdad busca a Dios, sea de ello consciente o no ().
San Josemaría Escriva de Balaguer, «El celo por las almas es un mandato amoroso del Señor, que, al subir a su gloria, nos envía como testigos suyos por el orbe entero. Grande es nuestra responsabilidad: porque ser testigo de Cristo supone, antes que nada, procurar comportarnos según su doctrina, luchar para que nuestra conducta recuerde a Jesús, evoque su figura amabilísima» (Es Cristo que pasa, n. 122).
La fiesta de la Ascensión del Señor nos sugiere también otra realidad; el Cristo que nos anima a esta tarea en el mundo, nos espera en el Cielo. En otras palabras: la vida en la tierra, que amamos, no es lo definitivo; pues no tenemos aquí ciudad permanente, sino que andamos en basca de la futura (He 13,14), ciudad inmutable (. . . ). Cristo nos espera. Vivimos ya como ciudadanos del cielo (F1p 3,20), siendo plenamente ciudadanos de la tierra, en medio de dificultades, de injusticias, de incomprensiones, pero también en medio de la alegría y de la serenidad que da el saberse hijo amado de Dios (Es Cristo que pasa,126).
Catecismo de la Iglesia Católica. 659 «Con esto, el Señor Jesús, después de hablarles, fue elevado al Cielo y se sentó a la diestra de Dios» (Mc 16, 19). El Cuerpo de Cristo fue glorificado desde el instante de su Resurrección como lo prueban las propiedades nuevas y sobrenaturales, de las que desde entonces su cuerpo disfruta para siempre (cf. Lc 24, 31; Jn 20, 19. 26). Pero durante los cuarenta días en los que él come y bebe familiarmente con sus discípulos (cf. Hch 10, 41) y les instruye sobre el Reino (cf. Hch 1, 3), su gloria aún queda velada bajo los rasgos de una humanidad ordinaria (cf. Mc 16,12; Lc 24, 15; Jn 20, 14-15; 21, 4). La última aparición de Jesús termina con la entrada irreversible de su humanidad en la gloria divina simbolizada por la nube (cf. Hch 1, 9; cf. también Lc 9, 34-35; Ex 13, 22) y por el cielo (cf. Lc 24, 51) donde él se sienta para siempre a la derecha de Dios (cf. Mc 16, 19; Hch 2, 33; 7, 56; cf. también Sal 110, 1). Sólo de manera completamente excepcional y única, se muestra a Pablo «como un abortivo» (1 Co 15, 8) en una última aparición que constituye a éste en apóstol (cf. 1 Co 9, 1; Ga 1, 16).
660 El carácter velado de la gloria del Resucitado durante este tiempo se transparenta en sus palabras misteriosas a María Magdalena: «Todavía […] no he subido al Padre. Vete donde los hermanos y diles: Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios» (Jn 20, 17). Esto indica una diferencia de manifestación entre la gloria de Cristo resucitado y la de Cristo exaltado a la derecha del Padre. El acontecimiento a la vez histórico y transcendente de la Ascensión marca la transición de una a otra.
661 Esta última etapa permanece estrechamente unida a la primera es decir, a la bajada desde el cielo realizada en la Encarnación. Solo el que «salió del Padre» puede «volver al Padre»: Cristo (cf. Jn 16,28). «Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre» (Jn 3, 13; cf, Ef 4, 8-10). Dejada a sus fuerzas naturales, la humanidad no tiene acceso a la «Casa del Padre» (Jn 14, 2), a la vida y a la felicidad de Dios. Sólo Cristo ha podido abrir este acceso al hombre, «ha querido precedernos como cabeza nuestra para que nosotros, miembros de su Cuerpo, vivamos con la ardiente esperanza de seguirlo en su Reino» (Prefacio de la Ascensión del Señor, I: Misa Romano).
662 «Cuando yo sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí»(Jn 12, 32). La elevación en la Cruz significa y anuncia la elevación en la Ascensión al cielo. Es su comienzo. Jesucristo, el único Sacerdote de la Alianza nueva y eterna, «no […] penetró en un Santuario hecho por mano de hombre […], sino en el mismo cielo, para presentarse ahora ante el acatamiento de Dios en favor nuestro» (Hb 9, 24). En el cielo, Cristo ejerce permanentemente su sacerdocio. «De ahí que pueda salvar perfectamente a los que por él se llegan a Dios, ya que está siempre vivo para interceder en su favor»(Hb 7, 25). Como «Sumo Sacerdote de los bienes futuros»(Hb 9, 11), es el centro y el oficiante principal de la liturgia que honra al Padre en los cielos (cf. Ap 4, 6-11).
663 Cristo, desde entonces, está sentado a la derecha del Padre: «Por derecha del Padre entendemos la gloria y el honor de la divinidad, donde el que existía como Hijo de Dios antes de todos los siglos como Dios y consubstancial al Padre, está sentado corporalmente después de que se encarnó y de que su carne fue glorificada» (San Juan Damasceno, Expositio fidei, 75 [De fide orthodoxa, 4, 2]: PG 94, 1104).
664 Sentarse a la derecha del Padre significa la inauguración del reino del Mesías, cumpliéndose la visión del profeta Daniel respecto del Hijo del hombre: «A él se le dio imperio, honor y reino, y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron. Su imperio es un imperio eterno, que nunca pasará, y su reino no será destruido jamás» (Dn 7, 14). A partir de este momento, los Apóstoles se convirtieron en los testigos del «Reino que no tendrá fin» (Símbolo de Niceno-Constantinopolitano: DS 150).
San Juan Pablo II no conviene olvidar jamás que el secreto de toda acción apostólica es, ante todo, la oración. Domingo 12 de mayo de 2002
Estamos ya unidos a Él en su vida celestial porque ha ido por delante de nosotros como Cabeza nuestra. (3-VI-1984)
Cuanto más centréis la atención en Cristo glorificado en el cielo, más caeréis en la cuenta de que toda sabiduría, santidad y justicia pertenecen a Él y se encuentran en Él. (3-VI-1984)
Benedicto XVI El mundo no tiene necesidad de aquiescencia, sino de transformación, de radicalidad evangélica. (Joseph Ratzinger El camino pascual Bac Popular Madrid-1990.Págs. 187-189,).
Papa Francisco, Está cerca de todos nosotros, también hoy está aquí con nosotros en la plaza; el Señor está con nosotros.! Regina Caeli(01-06-2014)
«nosotros tenemos la certeza de que la historia de la humanidad y la de cada uno de nosotros no se dirigen hacia un punto ciego o un abismo oscuro, sino que se orientan al encuentro con el Señor de la gloria». (Bula, 19)
¡Id! Es un acto de extrema confianza en los suyos: ¡Jesús se fía de nosotros, cree en nosotros más de lo que nosotros creemos en nosotros mismos!. Homilía(27-05-2017)
Papa León XIV: Custodiar las voces y los rostros humanos significa cuidarnos a nosotros mismos (Jornada de comunicaciones sociales).
Peter Weir, El mundo se divide entre quienes se quedan sentados, por miedo a moverse, y quienes se alzan dispuestos a ver la realidad desde más alto. Porque el horizonte da perspectiva, y la perspectiva da verdad. Que no nos falten en la vida los maestros, los profetas, los locos, los valientes que sean capaces de plantar cara a lo injusto, a lo que mata la imaginación, la compasión y la vida. ¡Oh, capitán, mi capitán! (El Club de los Poetas Muertos, 1989)
Blondel: «Es una extraña soledad el que los cuerpos y todo lo que se ha podido decir de la unión no es nada para el precio de la separación que causan» (L’Action, t. Il. pág. 262).
CONTO
UN CABALLO DENTRO DE LA PIEDRA
De un gran bloque de piedra un famoso artista esculpió un brioso caballo. Un niño le preguntó: ¿tú cómo supiste que había un caballo dentro de la piedra?
Tomado de Ángel Calvo, En otras palabras
ANÉCDOTA
EUGENIO IONESCO
·Ionesco-E, uno de los padres del teatro del absurdo, en una entrevista que tuvo lugar en 1975, expresó lo mismo con toda la pasión de un hombre de nuestro tiempo que busca y tiene sed de verdad. Me limito a citar unas cuantas frases: «La Iglesia no quiere perder su clientela, quiere conquistar nuevos adeptos. Esto provoca una especie de secularización, que es realmente deplorable». «El mundo se pierde, la Iglesia se pierde en el mundo, los párrocos son estúpidos y mediocres; se sienten felices de ser tan sólo hombres mediocres como los demás, de ser pequeños proletarios de izquierda. En una Iglesia he escuchado a un párroco que decía: Alegrémonos todos juntos, estrechémonos las manos… ¡Jesús os desea jovialmente un hermoso día, un buen día! Dentro de poco, en el momento de la comunión, se preparará un bar con pan y vino y se ofrecerán sandwiches y beaujolais. Me parece de una estupidez increíble, de una absoluta falta de espíritu. Fraternidad no es mediocridad ni simple camaradería. Tenemos necesidad de lo eterno, porque ¿qué otra cosa es la religión o, si se quiere, lo Santo? No nos queda nada, nada hay estable, todo está en movimiento. Y, sin embargo, tenemos necesidad de una roca»
(E. IONESCO, Antidotes. París 1977).
Tomado de Joseph Ratzinger El camino pascual
Bac Popular Madrid-1990.Págs. 187-189
INHABITACIÓN DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD
No es lo mismo que presencia. Dios, en virtud de su inmensidad, está presente con sus tres Personas en todas partes, incluso en las almas de los pecadores (cf. 1 q.43 a.3). Inhabitar quiere decir estar en su propia casa, concepto expuesto por San Pablo diciendo que Dios está en su templo. Ahora bien, como quiera que el templo debe ser santo, su inhabitación supone nuestra santidad y, por ende, la gracia. La inhabitación incluye posesión. Dios toma posesión de nosotros como de su casa. Pero nosotros somos algo consciente; luego también tomamos posesión del que habita dentro de nosotros y nos gozamos de su presencia. Para estar presente no hace falta tanto. Sólo se requiere estar, dominar.
Tomado de P. Emilio Sauras O. P.
DEJAR QUE DIOS SE LUZCA
Al recordar a Beethoven sus amigos la época de su juventud y los deseos de gloria sentidos por él, el gran músico exclamó:
“¡Qué insensatez! Jamás he pensado en escribir por conquistar fama ni gloria. Lo que llevo en mi corazón tiene que salir. Por eso he escrito y escribo”.
Esas palabras de Beethoven son el marco del siguiente comentario…
Damos gloria a Dios en la medida en que nos enriquecemos, nos mejoramos, nos acercamos a Dios y nos llenamos de Él.
El maestro brilla si el alumno aprende. El médico se luce cuando el paciente se cura. El bien del alumno glorifica al maestro. Como la mejoría del enfermo es lucimiento para el médico. Los mejores cuadros de un pintor son los que más le honran.
El bien del hombre glorifica a Dios. Dar gloria a Dios no exige fastidiarse. Exige enriquecerse, llenarse.
La gloria de Dios y el bien del hombre corren parejos.
Agustín Filgueiras Pita.
Tomado de Anecdonet
LA GLORIA DE DIOS
W.Somerset Moughan, en su novela El filo de la navaja, hace decir al protagonista:
“…El don de la fe no me fue concedido. Quería creer, pero no podía hacerlo. Me decían los frailes que Dios creó el mundo para su gloria. Tal finalidad no me parecía digna. ¿Compuso Beethoven sus sinfonías para su gloria? . No lo creo. Creo que las compuso porque la música de su alma exigía ser expresada, y lo único que él procuró fue hacerlas todas lo perfectas que pudo”.
Una imagen para explicar la gloria de Dios como razón de la creación y ahora un comentario…
“Dios creó el mundo para su gloria”. ¿Egoísta?.
La gloria de Dios es Dios. No es algo distinto de Él. Dios no busca nada distinto de sí mismo. Él lo es todo y se basta absolutamente.
Dios es amor. Y el ser, la esencia, del amor es darse, difundirse. Si la gloria de Dios es Dios y Dios es amor y la esencia del amor es darse, la gloria de Dios es darse.
Dios brilla, se glorifica, dándose. Todo lo contrario del egoísmo.
Agustín Filgueiras Pita.
Tomado de Anecdonet
TEÓ-FILO
San Lucas comienza el Libro de los Hechos (primer “diario” de las comunidades cristianas) dirigiéndose a Teófilo, que significa: “amigo de Dios”.
Amigos de Dios somos todos. Dios es nuestro amigo siempre.
Tomado de Tomás Muro
POEMA
VIVIR EN LA MISIÓN
Subir…, ser como Dios…, tocar el cielo…
no es hoy una utopía pretenciosa.
La unidad hace al pétalo ser rosa,
aupado en el aroma de su anhelo…
La realidad de lo que fue desvelo
se encarna en Enmanuel.
Su poderosa presencia da sentido a cada cosa
y asocia al hombre a su crecido vuelo…
Unido al Enmanuel resucitado
puede mi afán llegar al otro lado,
subiendo en la medida en que se humilla…
Convivir la injusticia y la pobreza,
la soledad, el duelo y la flaqueza
es la «ascensión» más cierta y más sencilla.
Pedro Jaramillo
ORACIÓN
ORACIÓN:
Jesús, hermano nuestro glorificado:
siguiendo tu ejemplo, nos dirigimos al Padre;
estamos seguros que él nos ama y alienta nuestra vida;
tu Espíritu nos mueve a llamarle ¡Padre!,
y nos asegura interiormente que somos hijos suyos.
Hoy nosotros te glorificamos con el Padre de la gloria:
tu vida, Jesús de todos, sigue despertando entusiasmo y amor;
de ti nadie habla mal;
creyentes y no creyentes reconocen tu inmensa humanidad:
tu respeto por los derechos humanos,
tu compromiso con los excluidos,
tu amor por los enfermos…;
tu Espíritu sigue hoy despertando adhesiones a tu persona:
te creemos vivo, presente en todas partes;
sobre todo en las personas más necesitadas;
apostamos nuestra vida por tu causa, el Reino;
encontramos la dicha en vivir pobremente, como tú,
en llorar y sufrir con los que lloran y sufren,
en desear y hacer que todos tengan vida,
en amar a todos aunque no se lo merezcan,
en pacificar toda relación humana…
Hoy, al celebrar tu iluminacióndefinitiva, pedimos la “iluminación de nuestro corazón”:
para comprender “la esperanza a la que nos llamas”;
“esperanza” que no es otra que tú mismo, Jesús resucitado;
creemos que tú habitas en nuestro corazón, mediante tu Espíritu;
por él estamos enraizados y cimentados en tu amor;
él nos va llevando a la anchura, longitud, altura y profundidad del Amor.
Hoy nuestro corazón contempla “la riqueza de gloria que da en herencia a los santos”:
en este mundo “la riqueza de gloria” es tu camino de la cruz por amor;
no son los templos suntuosos, ni la vestimenta enjoyada, ni el arte primoroso;
“la riqueza de gloria” son los pobres, la mesa compartida, la amistad con los excluidos…;
quienes viven dichosos la cruz del Reino han logrado la santidad;
ya son semejantes a ti, están siendo glorificados por tu amor;
tras la muerte de este mundo, nos abrirás a la gloria plena de tu amor.
Reconocemos la extraordinaria grandeza del poder del Padre
que te ha resucitado de entre los muertos y sentado a su derecha en los cielos;
que te ha hecho gloria, luz, comunión, presencia ilimitada, transparencia plena,
“espíritu de vida”, “carne olvidada de sí misma” por amor20;
que regala tu vida resucitada, tu presencia viva, a los que vamos creyendo,
a las pequeñas comunidades, a la comunidad de comunidades, la Iglesia.
Tú, Jesús glorificado, eres la cabeza del cuerpo de la Iglesia:
tú eres la Palabra humanizada que nos trae la vida verdadera;
tú has venido para iluminar a todo ser humano;
tú nos entregas el amor que responde al amor del Padre;
tú nos haces “auténticos en el amor, y crecer en todo aspecto
hacia ti que eres nuestra cabeza, Cristo” del Padre.
Rufo González
MEDITACIÓN
¿CÓMO LLEVAR CON ELEGANCIA LAS DUDAS DE LA FE?
· Que la duda es buena cuando espolea la búsqueda: la duda no deja que nos conformemos con una fe repetitiva y rutinaria. La duda derriba los ídolos que construye la rutina.
· Que la duda es buena cuando nos lleva al grupo cristiano: las dudas trabajadas en común siempre llevan a la luz, fortalecen la relación y abren horizontes insospechados.
· Que la duda nos hace más empáticos con quien anda en debilidad: porque se descubre, como decía san Pablo, que en la debilidad se encierra una fuerza muy potente.
En nuestra juventud tuvimos de profesor de Biblia a un obispo (monseñor Descamps) que nos decía que la fe, para que sea buena, ha de ser un poco oscura, como el café. Si éste es claro, malo. Una fe excesivamente “clara” tiene el peligro de poner el acento en cosas que no tienen importancia y de situarnos en entornos de fanatismo.
En la película “Cónclave” se acuña una frase potente: «Nuestra fe es algo vivo porque precisamente camina de la mano de la duda. Si solo existiera la certeza y ninguna duda no habría misterio».
Tomado de Fidel Aizpurúa Donazar
CANTO
Ascención del Señor: Camino, verdad y vida, Misión País
Subiste a Dios Padre – Jésed
VIDEO
Equipo Quiero Ver: Testigos de su presencia.
https://youtu.be/gM4mYoXn4lw da
Delegación para el Clero de Santiago de Compostela






