
CITA
“Quien tiene llama, debe arder”
Id e inflamad el mundo
« ¡La Vida es un Soplo!»
S.Son
Proverbio: “Echa leña, sopla y el fuego jamás se apagará”.
San Ignacio de Antioquía: describió la fuerza del Espíritu Santo como una fuente de agua viva que surge en su corazón y susurra: Ven, ven al Padre.
San Ireneo de Lyon la gente -dice San Ireneo- forma un coro maravilloso para celebrar en distintas lenguas la alabanza de Dios, mientras el Espíritu conduce de nuevo hacia la unidad a las tribus dispersas y ofrece al Padre las primicias de todos los pueblos ( Adv. Haer . III, 17, 2).
San Hipólito, «Cuando se rompe un frasco de perfume, su olor se difunde por todas partes, al romperse el cuerpo de Cristo en la cruz, su Espíritu, que mientras vivía poseía en exclusiva, se derramó en los corazones de todos».
San Efrén de Siria Estaban ahí, dispuestos como antorchas, a la espera de ser encendidas por el Espíritu Santo para iluminar toda la creación a través de su enseñanza. Sobre la efusión del Espíritu Santo [fr]
S. Basilio, ¿Piensas en la parusía ? El Espíritu no estará ausente ni siquiera en ese momento, cuando los muertos se levantarán de la tierra y se revelará desde el cielo nuestro Salvador (De Spiritu Sancto , 16 y 19).
San Gregorio Nacianceno: Avergoncémonos, dice San Gregorio Nacianceno, de abandonar este don precioso de la paz que nos dejó Cristo al salir de este mundo. La paz es nombre y cosa dulce: es de Dios (Phil. 4, 7), y Dios es de ella, porque El es nuestra paz (Eph. 2, 14).
S. Agustín, “Dichosos los que crean sin haber visto”. ¿A quiénes llamó dichosos, hermanos, sino a nosotros? Y no solamente a nosotros, sino a todos los que vengan después de nosotros. Sermón 88, 1-2: Edit Maurist t. 5 469-470
San Cirilo de Alejandría: Saluda, pues, a los discípulos con estas palabras: Paz a vosotros, designándose a sí mismo con el nombre de «paz». En efecto, los que gozan de la presencia de Cristo, es lógico que estén tranquilos y serenos. Sobre el evangelio de san Juan, Lib. 12, cap. 1: PG 74, 703-706
San Gregorio Magno, «Todo creyente recibe el oficio de pregonero, para anunciar la Buena Nueva. Pero, si no predica, ¿no será semejante a un pregonero mudo? Por esta razón el Espíritu Santo quiso asentarse, ya desde el principio, en forma de lenguas sobre los pastores; así daba a entender que de inmediato hacía predicadores de sí mismo a aquellos sobre los cuales había descendido».
Autor del siglo V “Si alguien -escribía un autor antiguo- te dice: Has recibido el Espíritu Santo, ¿por qué entonces no hablas en todas las lenguas?, debes responder: Claro que hablo en todas las lenguas; de hecho, estoy inserto en aquel cuerpo de Cristo que es la Iglesia, que habla todas las lenguas” (en PL 65, 743s.).
Santo Tomás de Aquino, el Verbo de Dios es siempre vivo (El Credo Comentado , Ed. Cruz y Fierro, 1978, Pág. 131-139)
«La paz es la tranquilidad del orden. Esta tranquilidad ciertamente consiste en que todos los movimientos apetitivos se hallen en reposo en el mismo individuo» (2-2 q.29 a.1 ad 1).
San Josemaría Escrivá, Cada generación de cristianos ha de redimir, ha de santificar su propio tiempo: para eso, necesita comprender y compartir las ansias de los otros hombres, sus iguales, a fin de darles a conocer, con “don de lenguas”, cómo deben corresponder a la acción del Espíritu Santo, a la efusión permanente de las riquezas del Corazón divino. A nosotros, los cristianos, nos corresponde anunciar en estos días, a ese mundo del que somos y en el que vivimos, el mensaje antiguo y nuevo del Evangelio (Es Cristo que pasa, n. 132).
“La acción del Espíritu Santo que opera en la Iglesia y en quienes formamos parte de Ella desde el día del Bautismo, puede pasarnos inadvertida, porque Dios no nos da a conocer sus planes y porque el pecado del hombre enturbia y obscurece los dones divinos”
Concilio Vaticano II: En el mismo día Pentecostés la Iglesia se manifestó públicamente delante de la multitud, empezó la difusión del Evangelio entre las gentes por la predicación, y quedó presignificada la unión de los pueblos en la catolicidad de la fe, por la Iglesia de la Nueva Alianza, que habla todas las lenguas, entiende y abraza todas las lenguas en la caridad y supera de esta forma la dispersión de Babel (Decreto Ad gentes, n. 4).
«Los laicos… están llamados, a ser de miembros vivos, a contribuir con todas sus fuerzas… al crecimiento de la Iglesia. Ahora bien, el apostolado de los laicos es participación en la misma misión salvífica de la Iglesia, apostolado al que todos están destinados por el Señor mismo en virtud del bautismo y de la confirmación» (Lumen gentium, 33).
Catecismo, 731 El día de Pentecostés (al término de las siete semanas pascuales), la Pascua de Cristo se consuma con la efusión del Espíritu Santo que se manifiesta, da y comunica como Persona divina: desde su plenitud, Cristo, el Señor (cf. Hch 2, 36), derrama profusamente el Espíritu.
732 En este día se revela plenamente la Santísima Trinidad. Desde ese día el Reino anunciado por Cristo está abierto a todos los que creen en Él: en la humildad de la carne y en la fe, participan ya en la comunión de la Santísima Trinidad. Con su venida, que no cesa, el Espíritu Santo hace entrar al mundo en los «últimos tiempos», el tiempo de la Iglesia, el Reino ya heredado, pero todavía no consumado:
«Hemos visto la verdadera Luz, hemos recibido el Espíritu celestial, hemos encontrado la verdadera fe: adoramos la Trinidad indivisible porque ella nos ha salvado» (Oficio Bizantino de las Horas. Oficio Vespertino del día de Pentecostés, Tropario 4)
El Espíritu Santo, el don de Dios
733 «Dios es Amor» (1 Jn 4, 8. 16) y el Amor que es el primer don, contiene todos los demás. Este amor «Dios lo ha derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado» (Rm 5, 5).
734 Puesto que hemos muerto, o, al menos, hemos sido heridos por el pecado, el primer efecto del don del Amor es la remisión de nuestros pecados. La comunión con el Espíritu Santo (2 Co 13, 13) es la que, en la Iglesia, vuelve a dar a los bautizados la semejanza divina perdida por el pecado.
735 Él nos da entonces las «arras» o las «primicias» de nuestra herencia (cf. Rm 8, 23; 2 Co 1, 21): la vida misma de la Santísima Trinidad que es amar «como él nos ha amado» (cf. 1 Jn 4, 11-12). Este amor (la caridad que se menciona en 1 Co 13) es el principio de la vida nueva en Cristo, hecha posible porque hemos «recibido una fuerza, la del Espíritu Santo» (Hch 1, 8).
736 Gracias a este poder del Espíritu Santo los hijos de Dios pueden dar fruto. El que nos ha injertado en la Vid verdadera hará que demos «el fruto del Espíritu, que es caridad, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, templanza»(Ga 5, 22-23). «El Espíritu es nuestra Vida»: cuanto más renunciamos a nosotros mismos (cf. Mt 16, 24-26), más «obramos también según el Espíritu» (Ga 5, 25):
«Por el Espíritu Santo se nos concede de nuevo la entrada en el paraíso, la posesión del reino de los cielos, la recuperación de la adopción de hijos: se nos da la confianza de invocar a Dios como Padre, la participación de la gracia de Cristo, el podernos llamar hijos de la luz, el compartir la gloria eterna (San Basilio Magno, Liber de Spiritu Sancto, 15, 36: PG 32, 132).
El Espíritu Santo y la Iglesia
737 La misión de Cristo y del Espíritu Santo se realiza en la Iglesia, Cuerpo de Cristo y Templo del Espíritu Santo. Esta misión conjunta asocia desde ahora a los fieles de Cristo en su comunión con el Padre en el Espíritu Santo: El Espíritu Santo prepara a los hombres, los previene por su gracia, para atraerlos hacia Cristo. Les manifiesta al Señor resucitado, les recuerda su palabra y abre su mente para entender su Muerte y su Resurrección. Les hace presente el misterio de Cristo, sobre todo en la Eucaristía para reconciliarlos, para conducirlos a la comunión con Dios, para que den «mucho fruto» (Jn 15, 5. 8. 16).
738 Así, la misión de la Iglesia no se añade a la de Cristo y del Espíritu Santo, sino que es su sacramento: con todo su ser y en todos sus miembros ha sido enviada para anunciar y dar testimonio, para actualizar y extender el Misterio de la Comunión de la Santísima Trinidad (esto será el objeto del próximo artículo):
«Todos nosotros que hemos recibido el mismo y único espíritu, a saber, el Espíritu Santo, nos hemos fundido entre nosotros y con Dios. Ya que por mucho que nosotros seamos numerosos separadamente y que Cristo haga que el Espíritu del Padre y suyo habite en cada uno de nosotros, este Espíritu único e indivisible lleva por sí mismo a la unidad a aquellos que son distintos entre sí […] y hace que todos aparezcan como una sola cosa en él . Y de la misma manera que el poder de la santa humanidad de Cristo hace que todos aquellos en los que ella se encuentra formen un solo cuerpo, pienso que también de la misma manera el Espíritu de Dios que habita en todos, único e indivisible, los lleva a todos a la unidad espiritual» (San Cirilo de Alejandría, Commentarius in Iohannem, 11, 11: PG 74, 561).
739 Puesto que el Espíritu Santo es la Unción de Cristo, es Cristo, Cabeza del Cuerpo, quien lo distribuye entre sus miembros para alimentarlos, sanarlos, organizarlos en sus funciones mutuas, vivificarlos, enviarlos a dar testimonio, asociarlos a su ofrenda al Padre y a su intercesión por el mundo entero. Por medio de los sacramentos de la Iglesia, Cristo comunica su Espíritu, Santo y Santificador, a los miembros de su Cuerpo (esto será el objeto de la Segunda parte del Catecismo).
740 Estas «maravillas de Dios», ofrecidas a los creyentes en los Sacramentos de la Iglesia, producen sus frutos en la vida nueva, en Cristo, según el Espíritu (esto será el objeto de la Tercera parte del Catecismo).
741 «El Espíritu viene en ayuda de nuestra flaqueza. Pues nosotros no sabemos pedir como conviene; mas el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables» (Rm 8, 26). El Espíritu Santo, artífice de las obras de Dios, es el Maestro de la oración (esto será el objeto de la Cuarta parte del Catecismo).
San Pablo VI, «Desde aquel tiempo, los Apóstoles, en cumplimiento de la voluntad de Cristo, comunicaban a los neófitos, mediante la imposición de las manos, el don del Espíritu Santo, destinado a completar la gracia del Bautismo. Esto explica por qué en la carta a los Hebreos se recuerda, entre los primeros elementos de la formación cristiana, la doctrina del Bautismo y de la imposición de las manos (Heb 6,2). Es esta imposición de las manos la que ha sido con toda razón considerada por la tradición católica como el primitivo origen del sacramento de la Confirmación, el cual perpetúa, en cierto modo, en la Iglesia, la gracia de Pentecostés» (Catecismo nº 1288)
«El hombre contemporáneo escucha más a gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan, o si escucha a los que enseñan es porque dan testimonio» (Evangelli nuntiandi, 41).
San Juan Pablo II Todo cristiano, por el hecho de serlo, es un apóstol. (26-04-1987).
Benedicto XVI La fuerza del Espíritu Santo jamás cesa de llenar de vida a la Iglesia.
Papa Francisco, “El Espíritu Santo transforma y renueva, crea armonía y unidad, da fuerza y gozo para la misión”.
Pablo Neruda «Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera»
CONTO
GANDHI Y JESÚS
Gandhi conocía muy bien a Jesús, de hecho estuvo a punto de hacerse cristiano. Si no lo hizo fue porque tuvo una mala experiencia. Un día quiso visitar una iglesia acompañado de un amigo, y le negaron la entrada a causa de su vestimenta; o quizá porque no era blanco y cristiano. No obstante, no se enfadó con el cristianismo; su primer modelo fue siempre Jesús. Se enfadó con los cristianos.
Cuando le preguntaban el porqué de aquel enfado, respondía: “Mirad esta piedra de río; está siempre mojada, pero si la rompéis y miráis dentro, está seca. Así pasa con los cristianos; llevan siglos mojándose en el río de la verdad, pero si los abres, están como la piedra rota del río: secos”.
Tomado de P. Félix Jiménez
ANÉCDOTA
PENTECOSTÉS En griego significa 50, que en el simbolismo de los números bíblicos significa la perfección, plenitud, cumplimiento.
«MITTERE». Significa «enviar».
SALUDAR Saludar’ origen de ‘Dar Salud’, con saludo…!
ALIENTO Y VIENTO se expresan en hebreo con el mismo término de «Ruaj» (que en griego se traduce por «Pneûma» y en castellano «Espíritu»).
BABEL, “PUERTA DE LOS DIOSES”.
Palabra que significaba “puerta de los dioses”. Así se denominaba la ciudad, símbolo de la humanidad, precursora de la cultura urbana. Una ciudad en torno a una torre, una lengua y un proyecto: escalar el cielo, invadir el área de lo divino. El ser humano quiso ser como Dios (ya antes lo había intentado en el paraíso a nivel de pareja, ahora a nivel político) y se unió (-se uniformó-) para lograrlo.
Tomado de Mercabá
«PINTOR ENTRE LOS EVANGELISTAS».
Una primitiva tradición lo llama «pintor entre los evangelistas». Porque presenta un misterio profundo -no con palabras- sino de manera intuitiva en cuadros impresionantes. Gran Director de cine.
Una cosa tan misteriosa, que no está al alcance de los sentidos, como es la venida del Espíritu Santo, la describe acompañada de unos fenómenos sensibles realmente necesarios para que podamos hacernos una idea de aquel acontecimiento.
Tomado de Mercabá
¿DISCAPACIDAD?
En Newport, Rhode Island, hay una comunidad de religiosas, y cada una de ellas tiene un problema físico: la superiora es ciega, otra es sorda, otra tiene una discapacidad…
Y cada religiosa da y recibe la ayuda que necesita. El que ve guía al ciego, el que oye explica al sordo… Los defectos físicos se convierten en verdaderos dones.
Nadie puede presumir de ser perfecto, nadie puede presumir de no necesitar a nadie. Todos nos necesitamos. Todos necesitamos al Espíritu Santo.
Tomado de P. Félix Jiménez
ERAN 120. LA VERSIÓN DE LUCAS (Hech 2,1-11)
A nivel individual, el Espíritu se comunica en el bautismo. Pero Lucas, en los Hechos, desea inculcar que la venida del Espíritu no es sólo una experiencia personal y privada, sino de toda la comunidad. Ya lo había anunciado el profeta Joel cuando dijo que el Señor enviaría su espíritu sobre todos los israelitas sin distinción de género (hijos e hijas) de edad (ancianos y jóvenes) ni de clase social (siervos y siervas). Por eso viene sobre todos los presentes, que, como ha dicho poco antes, era unas ciento veinte personas (cantidad simbólica: doce por diez). Al mismo tiempo, vincula estrechamente el don del Espíritu con el apostolado. El Espíritu no viene solo a cohesionar a la comunidad internamente, también la lanza hacia fuera para que proclame «las maravillas de Dios», como reconocen al final los judíos presentes.
Tomado de J.L. Sicre
PARA EL GRECO, M. MAGDALENA VALE POR 107
En el famoso cuadro de Pentecostés pintado por El Greco, que ahora se conserva en el museo del Prado, hay un detalle que puede pasar desapercibido: junto a la Virgen se encuentra María Magdalena. Por consiguiente, el Espíritu Santo no baja solo sobre los Doce (representantes de los obispos) sino también sobre la Virgen (se le permite, por ser la madre de Jesús) e incluso sobre una seglar de pasado dudoso (a finales del siglo XVI María Magdalena no gozaba de tan buena fama como entre las feministas actuales). Ya que el Greco se inspira en el relato de los Hechos, donde se habla de una comunidad de ciento veinte personas, podemos concluir que la Magdalena representa a ciento siete. ¿Cómo se compagina esto con el relato del evangelio de Juan que leemos hoy, donde Jesús aparentemente sólo otorga el Espíritu a los Once? Una vez más nos encontramos con dos relatos distintos, según el mensaje que se quiera comunicar.
Tomado de J.L. Sicre
A LA PALOMA DEL ESPÍRITU SANTO LE GUSTA VOLAR BAJO
El Papa Francisco se sintió molesto y ordenó investigar el costoso bufé (18.000€) al que asistieron 150 políticos, empresarios y periodistas, entre los que estaba el presidente del banco vaticano, Ernst von Freyberg, que se celebró en la azotea de la prefectura vaticana de Asuntos Económicos durante la canonización de Juan XXIII y Juan Pablo II el pasado 27 de abril.
Pues bien, esta azotea está muy alta: aquí no estaba el Espíritu Santo. En todo caso estaría entre los 500.000 personas que aguantaron horas de pie abajo en la plaza de San Pedro, porque al Espíritu divino no le gusta volar alto, sino bajo y con los de abajo.
Tomado de Faustino Vilabrille
CARISMAS
Bloch-E., pensador secular, que no hace sino traducir esta misma idea cuando escribe que en ninguna comunidad sana pueden faltar cuatro carismas fundamentales:
-Carisma del profeta. Quien rompe el enclaustramiento del presente, penetra en la tierra hasta sus raíces, hasta los orígenes, y desde ahí empuja hacia el futuro.
-Carisma del cantor. No sólo es necesario el empuje hacia adelante desde los orígenes, sino quien sea capaz de contar y cantar aquello que todos creemos.
-Carisma del médico. Todo grupo humano tiene heridas que curar y relaciones que sanar. Pero cuando la comunidad es más perfecta, las grietas son más finas y sutiles, por ello más peligrosas. A estas heridas, a veces imperceptibles e inconfesables, ha de llegar el médico.
-Carisma del que rige, coordina, gobierna. Es necesario que el grupo que nace desde dentro cuente con el don de ser coordinado y gobernado con autoridad. La autoridad ha de ejercerse en el espíritu, es un auténtico carisma, para que no sea «como la de los señores de este mundo, que oprimen».
Tomado de JM Alemany
CONCILIO
El 8 de diciembre de 1962, Juan XXIII, en la sesión solemne de clausura de la primera etapa del Concilio, decía que este sería «el nuevo Pentecostés», que hará que «florezca en la Iglesia su riqueza interior y su extensión a todos los campos de la actividad humana». Y Pablo VI: «El Espíritu está aquí, para iluminar y guiar nuestra obra en provecho de la iglesia y de la humanidad entera» (14 de septiembre de 1964).
Tomado de J. Martí Ballester
DEDO DE DIOS
Si comparáis las citas paralelas de Lucas y Mateo, veréis que Jesús expulsa demonios por el Dedo de Dios (/Lc/11/20), o sea, explica Mateo, «por el Espíritu de Dios» (/Mt/12/28), lo que significa que ha llegado su reino. Decir Dedo de Dios significa la acción terminal de Dios, su acción salvífica, que llega hasta nosotros como el toque de Dios al primer hombre en el paraíso.
FUERZA DE DIOS
Dedo de Dios es lo mismo que la Fuerza de Dios: fuerza, no para destruir o matar, como Sansón, del que se dice que lo llenaba el Espíritu. (Esa fuerza bruta de Sansón es sólo una pálida figura). La fuerza del Espíritu es la que vivifica: «Señor y dador de vida», la que cura, la que levanta y sostiene. Es una fuerza que crea y recrea, que expulsa demonios y libera las almas. Es la fuerza más grande, la que construye el mundo. Y la fuerza que pone en pie la Iglesia y transforma a los discípulos. Es la Fuerza de Dios que todo lo penetra, todo lo llena, todo lo vence y lo supera, todo lo potencia y lo transforma. Jesús se siente «ungido por Dios con el Espíritu Santo y con poder» (Hch 10, 38). A María se le dice: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra» (Lc. 1, 35).
A los discípulos se les promete «ser revestidos con la fuerza de lo alto» (Lc. 24, 49; Hch. 1, 8). Ellos «predican con valentía» (Hch. 4, 31), y su predicación es «una demostración del Espíritu y del poder» (I Cor. 2, 4). El evangelio se extiende como «una fuerza exuberante del Espíritu» (1 Tes. 1, 5).
Caritas 1991-1.Pág. 247-251
ALMA
A Fulton Sheen le gustaba explicar que el Espíritu Santo es el «alma» de ese cuerpo de Cristo que es la Iglesia.
Elvira, Págs. 143 s.
HUMOR
Cuentan que un domingo la madre de Goyo entró en su habitación y le gritó: «Goyo, es domingo. Es hora de levantarse. Es hora de ir a la iglesia».
Goyo, medio dormido y de mal humor, le contestó: «No tengo ganas de ir. Hoy me quedo en la cama».
«¿Qué es eso de que no quieres ir? Vamos, date prisa», le volvió a gritar su madre.
«No quiero ir. No me gusta la gente que viene a la iglesia y, además, yo no les caigo nada bien».
«No digas tonterías, hijo. Déjame que te dé dos razones por las que tienes que ir. La primera es que ya tienes 40 años y la segunda, no lo olvides, es que tú eres el párroco».
Tomado de Félix Jiménez
POEMA
EL SEÑOR Y TÚ
Y para qué buscarle por las tierras
con fatiga, con polvo,
por las tierras abiertas donde siempre es de día,
o por las tristes tierras que ya han muerto;
y para qué buscarle por los años,
desgarrando los días,
arrastrando la niebla,
las nieves del recuerdo,
las primaveras, como espadas de oro
si sé que está a mi lado,
si sé que tú le tienes…?
Como un ángel que ya no se acordara
de que lo es, y aún trajera el mensaje en su frente,
tú le tienes… detrás de ti se esconde
vive en ese paisaje
que hay al final del hondo corredor de tus ojos
José María Valverde
Tomado de Pastoral sj
ORACIÓN
TE PEDIMOS LA PAZ
Te pedimos la paz que nos es tan necesaria
como el agua y el fuego la tierra y el aire
La paz que es perdón que nos libera
de la rabia y la ira, de la envidia y la sangre
La paz que es amnistía de presos y exiliados
que desean un hogar más digno y estable.
La paz que es libertad, la vida siempre abierta
en la casa y en la fábrica, en la plaza y la calle.
La paz que es el pan amasado cada día
que se rompe en la mesa con júbilo y con hambre.
La paz que es la flor de tu reino que esperamos
y que hacemos más bello y cercano cada tarde.
Te pedimos la paz y a nosotros nos pedimos
porque somos hermanos y Tú eres nuestro Padre.
Víctor Manuel Arbeloa
Tomado de Pastoral Sj
MEDITACIÓN
CON EL ESPÍRITU
Sin el Espíritu Santo,
Dios está lejos,
Cristo permanece en el pasado,
el Evangelio es letra muerta,
la Iglesia una simple organización
la autoridad sería dominación,
la misión una propaganda,
el culto una evocación
y el actuar cristiano una moral de esclavos.
Pero con la presencia del Espíritu,
el cosmos se eleva y gime en el parto del Reino,
Cristo resucitado está presente,
el Evangelio es potencia de vida,
la Iglesia significa la comunión trinitaria.
la autoridad es un servicio de liberación,
la misión es un Pentecostés,
la liturgia una memoria y anticipación,
el actuar humano se deifica.
(Ignacio IV Hazin, patriarca de la Iglesia greco-ortodoxa de Antioquía)
Tomado de Pastoral sj
CANTO
Fuego Pablo Coloma
Verónica Sanfilippo – Sopla
VIDEO
Equipo Quiero Ver: ¿Tienes fuego?
Delegación para el Clero de Santiago de Compostela






