

CITA
Uno es el resplandor del sol y otro el resplandor de la luna, y otro el resplandor de las estrellas; pues una estrella se distingue de otra por su brillo. Lo mismo es la resurrección de los muertos…
(1Cor 15, 41-42).
Valor es… levantarse cada mañana para hacer que hoy sea mejor que ayer.
-Anónimo-
« ¡Menos «más acá» y más «más allá»! »
S.Son
« Sólo pido: ¡VIVIR VIVO! »
S.Son
San Ireneo de Lyon Así pues, como se puede ver, el creador vivifica desde aquí abajo nuestros cuerpos mortales; y les promete además la resurrección y la salida de los sepulcros y las tumbas, y que les dará incorruptibilidad; en esto se prueba que sólo Él es Dios, el que hace todas las cosas, el buen Padre que, por pura bondad, concede la vida a los seres que no la poseen por sí mismos.
Tertuliano, «La resurrección de los muertos es esperanza de los cristianos; somos cristianos por creer en ella» (De resurrectione mortuorum 1, 1)
Orígenes, «También cada uno debe probar si tiene en sí el Espíritu de Cristo. (…) Quien posee [la sabiduría, la justicia, la paz, la caridad, la santificación] está seguro de tener en sí el Espíritu de Cristo y puede esperar que su cuerpo mortal sea vivificado por la inhabitación en él del Espíritu de Cristo»
S. Basilio, Al llorar al amigo (Lázaro), manifestó la comunidad de naturaleza con nosotros; y al propio tiempo nos libró de caer en el exceso por una u otra parte, no permitiendo que nos afligiésemos demásiado ante las adversidades, ni que tampoco fuésemos completamente insensibles ante la desgracia (Hom. sobre la alegrfa).
San Ambrosio «Vendrá Cristo a tu sepultura y cuando vea llorar por ti a Marta, la mujer del buen servicio, y a María, la que escuchaba atentamente la Palabra de Dios, como la Santa Iglesia que ha escogido para sí la mejor parte, se volverá a misericordia. Cuando a la hora de tu muerte vea las lágrimas de tantas gentes, preguntará: ¿Dónde lo habéis puesto? Es decir, ¿ en qué lugar de los reos está? ¿en qué orden de los penitentes? Veré al que lloráis, para moverme por su sus propias lágrimas, veré si está muerto al pecado aquel cuyo perdón pedís. Así, pues, viendo el Señor Jesús el agobio del pecador no puede menos de derramar lágrimas; no puede soportar que llore sola la Iglesia. Se compadece de su Amada y dice al difunto: Sal fuera… Manifiesta tu propio pecado y serás justificado» (La penitencia 2,7,54-57(Tomado de MANUEL GARRIDO BONAÑO, O.S.B. Año litúrgico patrístico)
San Juan Crisóstomo «Con el Espíritu se pertenece a Cristo, se le posee (…). Con el Espíritu se crucifica la carne, se gusta el encanto de una vida inmortal» (In Romanos 13).
San Jerónimo «No se habría puesto la comparación de la resurrección para significar la restauración del pueblo de Israel, si no se creyera en la resurrección futura, porque nadie deduce una certeza de cosas que no existen» (Commentarii in Ezechielem 37,1ss.).
S. Agustín, El alma de tu alma es la fe. Sermón 49,15 sobre el evangelio de Juan
«Dijo que dormía y era verdad, porque dormía para el Señor y sólo estaba muerto para los hombres, que no podían resucitarlo. Pero el Señor lo resucitaba del sepulcro con tanta facilidad como tú no tienes cuando despiertas a un hombre que duerme».
«Porque la muerte de mi madre no fue desgraciada, ni ella había muerto para siempre». «solté el dique de mis lágrimas, que hasta entonces tenía represadas, dejándolas correr cuanto quisiesen hasta que nadase y descansase mi corazón en ellas». Si alguno no lo entiende, «que tenga caridad y llore por mí» (Conf. IX, 12).
«todo lo que temporalmente fue sanado en el cuerpo mortal, al final, fue deshecho; pero el alma que creyó, pasó a la vida eterna» (San Agustín, In Io Ev. Tr., 17, 1).
La muerte es lo más seguro que tenemos en la vida.
Si estamos atentos, comprenderemos que hay muertes más temibles que la de Lázaro: todo hombre que peca, muere. Todo hombre teme la muerte corporal; pero hay pocos que teman la muerte del alma. (Trat. Evang. S. Juan,49).
San Pedro Crisólogo Era necesaria la muerte de Lázaro para que, con Lázaro ya en el sepulcro, resucitase la fe de los discípulos. Sermón 6 : PL 52, 375-377
San Gregorio Magno, Todo pecador, mientras oculta en su conciencia sus culpas, se esconde y encubre en su interior; pero el muerto sale fuera cuando el pecador confiesa espontáneamente sus maldades. (Hom. 26 sobre los Evang. ).
San Francisco de Asís «Y por la hermana muerte, ¡loado mi Señor! Ningún viviente escapa de su persecución; ¡ay si en pecado grave sorprende al pecador! ¡Dichosos los que cumplen la voluntad de Dios!» (Canticum Fratris Solis)
Santo Tomás de Aquino, La fe es una virtud propia del espíritu con la cual comienza en nosotros la vida eterna» (S.Th II-II c.14,1c).
San J.H. Newman Nosotros, después de nuestra experiencia de la historia de Lázaro, no dudamos un instante que él está pendiente de nosotros y permanece a nuestro lado. «Las lágrimas de Cristo en la tumba de Lázaro» PPS, vol. 3, n. 10
San Josemaría Escriva de Balaguer, ,«Enviáronle a decir las hermanas: Señor, el que tú amas, está enfermo» ¡Qué buena oración para que nosotros se la digamos también al Señor cuando un familiar, un amigo, un allegado vive alejado de Dios! ¡Señor, este marido o esta mujer mía, este hijo/a, este amigo/a, por quien Tú has muerto en la Cruz por amor, está enfermo espiritualmente hablando! «Lázaro, mi amigo, duerme, pero voy a despertarlo». El Señor acudirá cuando lo estime oportuno, como vemos en este episodio. «El Señor, al verla llorar… se conmovió en su interior…, se echó a llorar». ¡Tratemos al Señor en la Palabra y en el Pan! y «si nos ve fríos, desganados, quizá con la rigidez de una vida interior que se extingue, su llanto será para nosotros vida: ‘Yo te lo mando, amigo mío, levántate y anda’ (Cfr Lc 5,24), sal fuera de esa vida estrecha, que no es vida»(“Es Cristo que pasa”, n. 93).
Jesús es tu Amigo. -El Amigo. -Con corazón de carne, como el tuyo. -Con ojos, de mirar amabilísimo, que lloraron por Lázaro… Y tanto como a Lázaro, te quiere a ti (Camino, n. 422).
«El Señor, al verla llorar… se conmovió en su interior…, se echó a llorar». ¡Tratemos al Señor en la Palabra y en el Pan! y «si nos ve fríos, desganados, quizá con la rigidez de una vida interior que se extingue, su llanto será para nosotros vida: ‘Yo te lo mando, amigo mío, levántate y anda’ (Cfr Lc 5,24), sal fuera de esa vida estrecha, que no es vida» ( “Es Cristo que pasa”, n. 93).
Cada uno de esos gestos humanos es gesto de Dios. En Cristo habita toda la plenitud de la divinidad corporalmente (Col 2,9). Cristo es Dios hecho hombre, hombre perfecto, hombre entero. Y, en lo humano, nos da a conocer la divinidad (Es Cristo que pasa,108-109).
Es verdad que a nuestro Sagrario le llamo siempre Betania.-Hazte amigo de los amigos del Maestro: Lázaro, Marta, María. -Y después ya no me preguntarás por qué llamo Betania a nuestro Sagrario (Camino, n. 322).
Concilio Vaticano II: «El máximo tormento del hombre es el temor de la desaparición perpetua. La semilla de eternidad que en sí lleva, como es irreductible a la sola materia, se levanta contra la muerte» (GS 18).
Catecismo de la Iglesia Católica, 298 Puesto que Dios puede crear de la nada, puede por el Espíritu Santo dar la vida del alma a los pecadores creando en ellos un corazón puro (cf. Sal 51,12), y la vida del cuerpo a los difuntos mediante la Resurrección. Él «da la vida a los muertos y llama a las cosas que no son para que sean» (Rm 4,17). Y puesto que, por su Palabra, pudo hacer resplandecer la luz en las tinieblas (cf. Gn 1,3), puede también dar la luz de la fe a los que lo ignoran (cf. 2 Co 4,6).
549 Al liberar a algunos hombres de los males terrenos del hambre (cf. Jn 6, 5-15), de la injusticia (cf. Lc 19, 8), de la enfermedad y de la muerte (cf. Mt 11,5), Jesús realizó unos signos mesiánicos; no obstante, no vino para abolir todos los males aquí abajo (cf. LC 12, 13. 14; Jn 18, 36), sino a liberar a los hombres de la esclavitud más grave, la del pecado (cf. Jn 8, 34-36), que es el obstáculo en su vocación de hijos de Dios y causa de todas sus servidumbres humanas.
991 Creer en la resurrección de los muertos ha sido desde sus comienzos un elemento esencial de la fe cristiana. «La resurrección de los muertos es esperanza de los cristianos; somos cristianos por creer en ella» (Tertuliano, De resurrectione mortuorum 1, 1):
992 La resurrección de los muertos fue revelada progresivamente por Dios a su Pueblo. La esperanza en la resurrección corporal de los muertos se impuso como una consecuencia intrínseca de la fe en un Dios creador del hombre todo entero, alma y cuerpo. El creador del cielo y de la tierra es también Aquél que mantiene fielmente su Alianza con Abraham y su descendencia. En esta doble perspectiva comienza a expresarse la fe en la resurrección. En sus pruebas, los mártires Macabeos confiesan:
994 Pero hay más: Jesús liga la fe en la resurrección a la fe en su propia persona: «Yo soy la resurrección y la vida» (Jn 11, 25). Es el mismo Jesús el que resucitará en el último día a quienes hayan creído en Él (cf. Jn 5, 24-25; 6, 40) y hayan comido su cuerpo y bebido su sangre (cf. Jn 6, 54). En su vida pública ofrece ya un signo y una prenda de la resurrección devolviendo la vida a algunos muertos (cf. Mc 5, 21-42; Lc 7, 11-17; Jn 11), anunciando así su propia Resurrección que, no obstante, será de otro orden. De este acontecimiento único, Él habla como del «signo de Jonás» (Mt 12, 39), del signo del Templo (cf. Jn 2, 19-22): anuncia su Resurrección al tercer día después de su muerte (cf. Mc 10, 34).
997 ¿Qué es resucitar? En la muerte, separación del alma y el cuerpo, el cuerpo del hombre cae en la corrupción, mientras que su alma va al encuentro con Dios, en espera de reunirse con su cuerpo glorificado. Dios en su omnipotencia dará definitivamente a nuestros cuerpos la vida incorruptible uniéndolos a nuestras almas, por la virtud de la Resurrección de Jesús.
998 ¿Quién resucitará? Todos los hombres que han muerto: «los que hayan hecho el bien resucitarán para la vida, y los que hayan hecho el mal, para la condenación» (Jn 5, 29; cf. Dn 12, 2).
999 ¿Cómo? Cristo resucitó con su propio cuerpo: «Mirad mis manos y mis pies; soy yo mismo» (Lc 24, 39); pero Él no volvió a una vida terrenal. Del mismo modo, en Él «todos resucitarán con su propio cuerpo, del que ahora están revestidos» (Concilio de Letrán IV: DS 801), pero este cuerpo será «transfigurado en cuerpo de gloria» (Flp 3, 21), en «cuerpo espiritual» (1 Co 15, 44):
«Pero dirá alguno: ¿cómo resucitan los muertos? ¿Con qué cuerpo vuelven a la vida? ¡Necio! Lo que tú siembras no revive si no muere. Y lo que tú siembras no es el cuerpo que va a brotar, sino un simple grano…, se siembra corrupción, resucita incorrupción […]; los muertos resucitarán incorruptibles. En efecto, es necesario que este ser corruptible se revista de incorruptibilidad; y que este ser mortal se revista de inmortalidad (1 Cor 15,35-37. 42. 53).
1000 Este «cómo ocurrirá la resurrección» sobrepasa nuestra imaginación y nuestro entendimiento; no es accesible más que en la fe. Pero nuestra participación en la Eucaristía nos da ya un anticipo de la transfiguración de nuestro cuerpo por Cristo:
«Así como el pan que viene de la tierra, después de haber recibido la invocación de Dios, ya no es pan ordinario, sino Eucaristía, constituida por dos cosas, una terrena y otra celestial, así nuestros cuerpos que participan en la eucaristía ya no son corruptibles, ya que tienen la esperanza de la resurrección» (San Ireneo de Lyon, Adversus haereses, 4, 18, 4-5).
1001 ¿Cuándo? Sin duda en el «último día» (Jn 6, 39-40. 44. 54; 11, 24); «al fin del mundo» (LG 48). En efecto, la resurrección de los muertos está íntimamente asociada a la Parusía de Cristo:
«El Señor mismo, a la orden dada por la voz de un arcángel y por la trompeta de Dios, bajará del cielo, y los que murieron en Cristo resucitarán en primer lugar» (1 Ts 4, 16).
Benedicto XVI Pero hay otra muerte, que costó a Cristo la lucha más dura, incluso el precio de la cruz: se trata de la muerte espiritual, el pecado, que amenaza con arruinar la existencia del hombre. Cristo murió para vencer esta muerte, y su resurrección no es el regreso a la vida precedente, sino la apertura de una nueva realidad, una «nueva tierra», finalmente unida de nuevo con el cielo de Dios. Ángelus(10-04-2011)
Papa Francisco, Él nos invita, casi nos ordena salir de la tumba en la que nuestros pecados nos han sepultado. Nos llama insistentemente a salir de la oscuridad de la prisión en la que estamos encerrados, contentándonos con una vida falsa, egoísta, mediocre. «Sal afuera», nos dice, «Sal afuera». Ángelus(06-04-2014)
Se puede estar de la parte del sepulcro o se puede estar de la parte de Jesús. Hay quienes se dejan encerrar por la tristeza y quienes se abren a la esperanza. Hay quienes se quedan atrapados en las ruinas de la vida, y quienes, como vosotros, con la ayuda de Dios, reconstruyen con paciente esperanza. Homilía(02-04-2017)
Se desarrolla la psicología de la tumba, que poco a poco convierte a los cristianos en momias de museo. Desilusionados con la realidad, con la Iglesia o consigo mismos, viven la constante tentación de apegarse a una tristeza dulzona, sin esperanza, que se apodera del corazón como «el más preciado de los elixires del demonio» (·EG, 83)
Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento”. (EG 1).
Gabriel Marcel filósofo cristiano francés (1889-1973): amar a alguien es decirle al otro: tú no morirás.
Miguel de Unamuno: «Con razón, sin razón, o contra ella, lo que pasa es que no me da la gana de morirme».
P. Raniero Cantalamessa,Los relatos del Evangelio no existen sólo para ser leídos, sino también para ser vividos. La historia de Lázaro se escribió para decirnos esto: hay una resurrección del cuerpo y una resurrección del corazón; si la resurrección del cuerpo ocurrirá «en el último día», la del corazón sucede, o puede hacerlo, cada día.
VIDA (Tomado de pensamientos.org)
El hombre que ha empezado a vivir seriamente por dentro, empieza a vivir más sencillamente por fuera. Ernest Hemingway
«El que vive en Dios nunca se siente menos solo que cuando está solo» Guillermo de Saint-Thierry
El secreto de la vida humana, el secreto raíz del que todos los demás brotan, es el ansia de más vida … es, en una palabra, el apetito de divinidad, el hambre de Dios. Miguel de Unamuno
El único sentido de esta vida consiste en ayudar a establecer el reino de Dios. León Tolstoi
En el modo de vida actual, muchos ya no dejan sitio para la vida. Joseph Sizoo, D.D.
Lo heroico no es morir, sino vivir bien. Santa Teresa de Jesús
San Ireneo «La vida en el hombre es la gloria de Dios, la vida del hombre es la visión de Dios.» que podría traducirse de esta manera: «La gloria de Dios es el hombre vivo; la vida del hombre es contemplar a Dios.»
La vida es aquello que te va sucediendo mientras tú te empeñas en hacer otros planes. John Lennon
La vida es bella vívela, la vida es arte contémplala, la vida es misterio descúbrela. Madre Teresa de Calcuta
La vida es como una leyenda: no importa que sea larga, sino que esté bien narrada. Lucio Anneo Séneca
La vida es la constante sorpresa de ver que existo. Rabindranath Tagore
La vida es lo que haces de ella. Aforismo hindú
La vida no es más que una muerte lenta. San Agustín
La vida nos ha sido dada para buscar a Dios. La muerte para encontrarlo. La eternidad para poseerlo. Alfonso Milagro
Lo que debería importarnos es añadir vida a los años y no años a la vida. Kaar Christiensen
«No me resigno a que, cuando yo muera, siga el mundo como si yo no hubiera vivido» Pedro Arrupe S.J
No preguntes que puede darte la vida, sino más bien que puedes darle a la vida. V. Frankl
No tomes la vida demasiado en serio, nunca saldrás vivo de ella. Elbert Hubbard
Pensé que estaba aprendiendo a vivir, sólo estaba aprendiendo a morir. Leonardo da Vinci
Si es bueno vivir, todavía es mejor soñar y lo mejor de todo, despertar. Antonio Machado
Sólo comprendemos completamente el milagro de la vida cuando dejamos que suceda lo inesperado. Paulo Coelho
Tu vida es tu mensaje . Mohandas Karamchand Gandhi
Vivir no es sólo existir, sino existir y crear, saber gozar y sufrir y no dormir sin soñar. Descansar, es empezar a morir. Gregorio Marañon
Vivir es decidir constantemente lo que vamos a ser. José Ortega y Gaset
Vivir es nacer a cada instante. Autor desconocido
Vivir es sentir, sin amarguras, todas las edades, hasta que llega la muerte. María Casares
Vivo sin vivir en mí y tan alta vida espero que muero porque no muero. Santa Teresa de Jesús
CONTO
SOBRE LA VIDA Y LA MUERTE
Todas las preguntas que se suscitaron aquel día en la reunión pública estaban referidas a la vida más allá de la muerte.
El Maestro se limitaba a sonreír sin dar una sola respuesta.
Cuando, más tarde, los discípulos le preguntaron por qué se había mostrado tan evasivo, él replicó:
– «¿No habéis observado que los que no saben qué hacer con esta vida son precisamente los que más desean otra vida que dure eternamente?».
– «Pero, ¿hay vida después de la muerte o no la hay?», insistió un discípulo.
– «¿Hay vida antes de la muerte? ¡Esta es la cuestión!», replicó enigmáticamente el Maestro
Tomado de Los cuentos que yo cuento
ANÉCDOTA
SUS SENTIMIENTOS.
Dice que Jesús, al ver llorar a María y a los presentes, «se estremeció» (evnebrimh,sato), «se conmovió» (evta,raxen) y «lloró» (evda,krusen). Sorprende esta atención a los sentimientos de Jesús, porque los evangelios suelen ser muy sobrios en este sentido.
Generalmente se explica como reacción a las tendencias gnósticas que comenzaban a difundirse en la Iglesia antigua, según las cuales Jesús era exclusivamente Dios y no tenía sentimientos humanos. Por eso el cuarto evangelio insiste en que Jesús, con poder absoluto sobre la muerte, es al mismo tiempo auténtico hombre que sufre con el dolor humano. Jesús, al llorar por Lázaro, llora por todos los que no podrá resucitar en esta vida. Al mismo tiempo, les ofrece el consuelo de participar en la vida futura.
Tomado de J.L.Sicre
SOLTAR EL DIQUE
«No os aflijáis como los hombres que no tienen esperanza» (/1Ts/04/13). No dice que no nos aflijemos en absoluto, sino que no nos aflijemos desesperadamente.
Pero la más hermosa lección sobre el tema nos la dejó ·Agustín-SAN a la muerte de su madre. Reprimía primero las lágrimas, porque no las interpretaran mal, «porque la muerte de mi madre no fue desgraciada, ni ella había muerto para siempre». Pero después «solté el dique de mis lágrimas, que hasta entonces tenía represadas, dejándolas correr cuanto quisiesen hasta que nadase y descansase mi corazón en ellas». Fueron como un lecho para su corazón. No le parecía mal a Agustín llorar por aquella que tanto había llorado antes por él. Y apunta con ironía: si alguno no lo entiende, «que tenga caridad y llore por mí» (Conf. IX, 12).
Caritas Rios del corazón
Cuaresma y Pascua 1993 Pág. 110
BETANIA
Se encontraba a «unos tres kilómetros» de Jerusalén. Etimológicamente significa «casa del dolor» y «casa de ruego», entre otros. Algunos se apoyan en esto para pensar que esta escena no tiene realidad histórica, sino simbólica. Se la identifica topográficamente con el actual villorrio árabe de El-Azariyé, alteración árabe del nombre latino Lazarium. Lázaro enferma gravemente, y sus hermanas lo hacen saber a Jesús, que tenía un gran afecto a esta familia. A su salida de Jerusalén, y de camino hacia el otro lado del Jordán (Jn 10,40), Jesús debió pasar por Betania y comunicar sus planes a los tres hermanos. Por eso pueden avisarle en seguida y con toda seguridad. La noticia no es sólo informativa: incluye una súplica discreta de ayuda. Apelando al afecto que los une, le dan a entender que esperan llenas de confianza que acuda para curarlo.
Francisco Bartolomé González
Acercamiento A Jesús De Nazaret- 4 Págs. 282
DIÁLOGO DEL CURA DE ARS CON EL SEÑOR:
Señor, ¿por qué me enviaste al mundo?
Para salvarte, respondió el Señor.
Y, ¿por qué quieres que me salve?
Porque te amo.
Padre Caesar Atuire
Tomado de Mercabá
DERRAMAR LÁGRIMAS.
La palabra griega empleada en el texto para indicar que lloraba da la idea de verter lágrimas serenamente. En las Escrituras se nos describe tres veces a nuestro Señor llorando: una vez, por una nación, cuando lloró sobre Jerusalén; otra, en el huerto de Getsemaní, cuando lloró por los pecados del mundo; y en el momento de que estamos hablando, cuando Lázaro estaba muerto, lloró por el efecto del pecado, que es la muerte. Ninguna de estas lágrimas era para El mismo, sino para la naturaleza humana que había asumido. En cada uno de los tres ejemplos su corazón humano podía distinguir entre el fruto y la raíz, entre los males que afligen al mundo y la causa de los mismos, que es el pecado. Realmente, Él era la «Palabra hecha carne».
Mons. Fulton J. Sheen (Tomado de su Vida de Cristo, Ed. Herder, Barcelona)
HAZ COMO JESUCRISTO
Cuentan que, estando reciente la revolución francesa, Reveillère Lépaux, uno de los jefes de la república, que había asistido al saqueo de iglesias y a la matanza de sacerdotes, se dijo a sí mismo:
«Ha llegado la hora de reemplazar a Cristo. Voy a fundar una religión enteramente nueva y de acuerdo con el progreso».
Pero no funcionó. Al cabo de unos meses, el «inventor» acudió desconsolado a Bonaparte, ya primer cónsul, y le dijo:
–¿Lo creeréis, señor? Mi religión es preciosa, pero no arraiga entre el pueblo.
Respondió Bonaparte:
–Ciudadano colega, ¿tenéis seriamente la intención de hacer la competencia a Jesucristo? No hay más que un medio; haced lo que Él: haceos crucificar un viernes, y tratad de resucitar el domingo.
(Cfr. A. Hillaire, «La religión demostrada»)
Tomado de Mercabá
BETANIA Y LÁZARO
La acción se desarrolla en Betania, pequeña población situada a menos de tres kilómetros de Jerusalén. Allí vivían Marta, María y Lázaro; tres amigos de Jesús. Betania estaba enclavada en la ladera oriental del Monte de los Olivos; la ladera que no da a la ciudad de Jerusalén. El nombre de Lázaro es la forma griega del nombre hebreo «Eleazar», que significa: «Dios ayuda». En la actualidad en este lugar existe un pequeño pueblo árabe denominado «El-Azarie» (Lugar de Lázaro), que es la transcripción árabe del nombre griego.
Tomado de Tiempo Interior
DE RESURRECTIONE DE ATENÁGORAS DE ATENAS
A propósito de los cuerpos resucitados, no ocultaba las preguntas que se hacía el vulgo: ¿Resucitaremos con el mismo cuerpo -en edad- con el que morimos? ¿Qué pasará con esos cuerpos arrojados al mar o abandonados en los campos de batalla y devorados por los peces o las fieras que acaban formando parte de la cadena alimentaria de animales y humanos? ¿Cómo separar las partes asimiladas de las asimiladoras y a su vez asimiladas por otros? ¿Y cómo recomponer un cuerpo reducido a cenizas?
Ya san Pablo recurría al símil de la planta que brota de la semilla (grano) enterrada para explicar el fenómeno de la resurrección. Otros fenómenos de la naturaleza vegetal o animal como el de la célula germinal que acaba convirtiéndose en un organismo adulto o el del gusano que se transforma en mariposa se han presentado como recursos explicativos para ayudarnos a comprender esta realidad de carácter sobrenatural.
Tomado de José Ramón Díaz Sánchez-Cid
Tomado de Alforjas de pastoral
ESCRUTINIO DE CATECÚMENOS
En este domingo los cristianos de la Iglesia primitiva sometían, por tercera y última vez, a votación de toda la comunidad, la candidatura al bautismo de todos los que eran catecúmenos. Quien no pasaba esta tercera votación, debía esperar un año más preparándose para el bautismo. Las lecturas y oraciones son netamente bautismales y, por lo mismo, penitenciales. Recordemos que el bautismo era, y es, para el perdón de los pecados; no sólo para el perdón de los pecados, pero es para el perdón de los pecados.
Antonio Díaz Tortajada
Tomado de Alforjas de pastoral
«¿CREES ESTO?»,
Le pregunta Jesús a Marta. Una pregunta parecida les había hecho antes a la samaritana y al ciego de nacimiento. Los tres responden afirmativamente: «Creo». La clave de nuestra fe es la Resurrección de Jesús, su triunfo sobre la muerte. Si Cristo no hubiera resucitado vana sería nuestra fe y nosotros los más miserables de los hombres, afirma San Pablo.
Hay tres relatos de resurrección en los evangelios: la hija de Jairo, el hijo de la viuda de Naím y Lázaro.
José María Martín OSA
Tomado de Alforjas de pastoral
¿HIKIKOMORIS O LÁZAROS?
¿Hace unos años empezó en Japón un fenómeno que se denominó “Hikikomori”, que significa apartarse, estar recluido. Este fenómeno empezó afectando principalmente a jóvenes, aunque más tarde también ha ido afectando a grupos de mayor edad y se ha ido extendiendo por otras partes del mundo (en España se calcula que afecta a más de 200 jóvenes), y consiste en que estas personas toman la decisión de no salir de su habitación, y su contacto con el exterior lo realizan por internet. La principal razón por la que estas personas se encierran en su habitación es que perciben el mundo exterior como algo muy negativo, amenazante y peligroso, y por eso cortan la relación incluso con sus familiares y se “entierran en vida” buscando su espacio de protección y seguridad.
El fenómeno de los “Hikikomori” es un caso extremo, pero esa tendencia a apartarnos, a “recluirnos”, es bastante común: experimentamos que cualquier iniciativa o proyecto acarrea tal cantidad de esfuerzo, contratiempos, críticas e incomprensiones… que preferimos “no meternos en líos” y evitamos cualquier compromiso público. También acabamos “enterrándonos en vida”, sin buscar nuevas metas ni proyectos que vayan más allá de nuestro círculo más próximo.
ACG
Tomado de Alforjas de pastoral
HUMOR
LA MUERTE NO ARREGLA NADA
Cierto día, estando Benjamín Franklin en Francia, se encontró en un café con un individuo que olía mal y le dijo:
–– “¿Puede usted retirarse un poco?”.
–– “¿Por qué?”.
–– “Porque huele muy mal”.
–– “¡Esto es un insulto grave! Me debe una satisfacción y lo reto a muerte. Nos veremos mañana detrás de Notre Dame”.
–– “No es necesario y no acepto el duelo –dijo Franklin–. Es muy sencillo: Si me mata usted, continuará oliendo mal; y si le mato yo, olerá peor”.
Tomado de Parábolas.org
POEMA
EL DIOS DE LA FE
En medio de la sombra y de la herida
me preguntan si creo en Ti. Y digo:
que tengo todo, cuando estoy contigo,
el sol, la luz, la paz, el bien, la vida.
Sin Ti, el sol es luz descolorida.
Sin Ti, la paz es un cruel castigo.
Sin Ti, no hay bien ni corazón amigo.
Sin Ti, la vida es muerte repetida.
Contigo el sol es luz enamorada
y contigo la paz es paz florida.
Contigo el bien es casa reposada
y contigo la vida es sangre ardida.
Pues si me faltas Tú, no tengo nada:
ni sol, ni luz, ni paz, ni bien, ni vida.
José Luis Martín Descalzo
CAEN LAS HOJAS
Caen las hojas
Caen como de lejos
Caen como si se marchitasen lejanos jardines en los cielos.
Caen con ademanes que parece que todo lo niegan….
Todos nosotros caemos…
Y sin embargo, hay uno que -con infinito cuidado-
sostiene ese caer en sus manos.
José María Rilke
Tomado de Mercabá
ORACIÓN
«Como Lázaro, tu amigo, yo, cadáver, fui puesto en la tumba, pues no hace cuatro días sino ya muchos años que mi alma muerta a causa del pecado yace en mi cuerpo. Haz resonar en mí tu voz celeste y déjame oír tu Palabra; desátame de los lazos infernales y sácame de mi morada tenebrosa»
Jesús Nerses Snorhalí
SEÑOR, DESÁTAME
De la oscuridad que no me deja ver la grandeza de la luz
De la incredulidad que no me permite disfrutar de tu presencia
De las dudas que me exigen pedirte pruebas de tu existencia
Del pecado que no me deja verte
De los reproches por no haberte sentido conmigo
De las situaciones que me impiden ser libre
Del sinsentido de las muchas cosas que hago
Del vacío de muchas palabras
De la frialdad con la que te trato
De la desesperanza que sale a mi encuentro
De la apatía por superarme a mí mismo
De las losas que no me dejan expresar lo que vivo y siento
De las personas que me quieren enterrar aún estando vivo
De la falta de sentimientos que me impiden llorar contigo
De la muerte que me dice que es más fuerte que Tú mismo
Del maligno que me impide beber tu agua fresca
Del maligno que prefiere que viva en la oscuridad a la luz
Del maligno que me susurra sobre la necedad de la vida eterna
Y cuando me desates, Señor, haz que nunca olvide que Tú fuiste quien me gritó: ¡Ven afuera!
Javier Leoz
Tomado de Alforjas de pastoral
MEDITACIÓN
CENTRO
«Cristo lo es todo para nosotros.
Si quieres curar tus heridas, El es médico.
Si la fiebre te abrasa, El es la fuente de agua fresca.
Si te oprime el peso de la culpa, El es la justicia.
Si necesitas ayuda, El es la fuerza.
Si temes la muerte, Es es la vida.
Si deseas el cielo, El es el camino.
Si huyes de las tinieblas, El es la luz.
Si buscas comida, El es el alimento.
Buscad y ved cuán bueno es el Señor;
dichoso el hombre que espera el El.»
San Ambrosio
«YO MISMO ABRIRÉ VUESTROS SEPULCROS»
Yo abriré vuestros sepulcros, pueblo mío,
que no puedo soportar vuestras tristezas;
yo bajaré a los infiernos de la angustia
y lloraré con vosotros vuestras penas,
y sembraré de alegría vuestras vidas
que seréis para siempre pura fiesta.
Y no puedo tolerar, amigos míos,
que arrastréis por más tiempo las cadenas
que os convierten en esclavos miserables.
Os libraré, os llevaré a la tierra
prometida, la tierra de la paz,
la tierra de la felicidad entera.
Yo mismo abriré, pueblo mío, los sepulcros
del miedo, el desencanto y las tinieblas;
clavaré mi bandera victoriosa
en la oscuridad de la conciencia,
y os regalaré hasta un lucero vivo
que os alegre y cure la ceguera.
Yo abriré los sepulcros de los odios
que miserablemente os pudren y os entierran;
os daré un corazón nuevo, como el mío,
en el que el amor y la amistad florezcan.
Abriré, pueblo mío, todos los sepulcros,
porque soy Resurrección y Vida plena;
lucharé cuerpo a cuerpo con la muerte,
aunque tenga que morir en la pelea;
pero os juro que vosotros viviréis
y llenaré de mi Espíritu la tierra.
Caritas La mano amiga de Dios
Cuaresma y Pascua 1990.Pág. 100
AMEMOS LA VIDA QUE PERMANECE
“Las obras del Señor no son apenas hechos: también son signos. Y si son signos, más allá del hecho de ser admirables, ciertamente deben significar algo. Y encontrar el significado de estos hechos es muchas veces mucho más trabajoso que leerlos o escucharlos. En cuanto se leía el Evangelio, oíamos admirados la manera como Lázaro volvió a la vida, como si el espectáculo de este gran milagro sucediese ante nuestros ojos. Pero si le prestamos atención a las obras de Cristo mucho más maravillosas que esta, todo aquel que cree resucita. Y se atentamos con inteligencia con muertes más detestables, todo que aquel que peca muere. Por tanto, todos temen la muerte de la carne y pocos la del alma. Todos se preocupan y evitan cuanto pueden la muerte del cuerpo que, antes o después, vendrá ciertamente. Se esfuerza por no morir el hombre que tiene que morir y no se esfuerza por no pecar el hombre…
¡Oh, si consiguiéramos despertar a los hombres –y nosotros junto con ellos- para que amemos tanto la vida que permanece como se ama esta vida que pasa!”
(San Agustín, “In Ioannes Ev.” tr. 49,2.3)
CANTO
Lázaro – Misión País, Mar adentro
VIDEO
resurrección LÁZARO TheChoseN
resurrección LÁZARO TheChoseN
https://youtu.be/N6Vjeu-2_gQ católico
Delegación para el Clero de Santiago de Compostela





