Severino Suárez toma posesión como nuevo abad de la Colegiata de Santa María del Campo de A Coruña

El nuevo abad sucede a José María Fuciños y asume el cargo como un servicio a la comunidad.Severino Suárez apuesta por revitalizar la vida litúrgica y abrir el templo a la sociedad desde la fe y la cultura.

La Colegiata de Santa María del Campo, en A Coruña, acogió este 19 de marzo de 2026, coincidiendo con la solemnidad de San José, la toma de posesión de Severino Suárez como nuevo abad del histórico templo coruñés. La ceremonia comenzó a las seis de la tarde con el rezo de las Segundas Vísperas.

El acto estuvo presidido por el arzobispo de Santiago de Compostela, monseñor Francisco José Prieto Fernández, y contó con la presencia de miembros del cabildo, sacerdotes, diáconos, representantes de la vida consagrada, autoridades civiles y militares, así como familiares y numerosos fieles que quisieron acompañar al nuevo abad en este momento significativo.

Severino Suárez, elegido por los canónigos, sucede en el cargo a José María Fuciños, fallecido el pasado 17 de enero. El nuevo abad, que ya había tomado posesión como canónigo en agosto, asumió oficialmente su nueva responsabilidad tras la lectura del decreto arzobispal por parte de Ramón Caamaño Pacín.

A continuación, realizó la profesión de fe y prestó juramento ante el Evangelio, siendo posteriormente conducido a su sitial en el coro, gesto que simboliza su plena integración en el cabildo.

Durante la homilía, el arzobispo centró su mensaje en el sentido del servicio dentro de la Iglesia, tomando como referencia la figura de San José y un pasaje de la carta a los Colosenses: “Todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres”. En este contexto, subrayó que el ministerio del abad “no es ante todo un honor, sino una forma concreta de servicio al Señor y a su pueblo”.

El prelado destacó que el nuevo abad está llamado a ser “custodio de la fe, de la comunión y de esta casa de Dios”, ejerciendo su labor con una actitud cercana y paternal, a ejemplo de San José. Asimismo, extendió esta llamada al conjunto de los fieles, recordando que cada persona, desde su vocación, está invitada a vivir su tarea “de corazón, para el Señor”.

En sus primeras palabras como abad, Severino Suárez expresó su profundo agradecimiento por la confianza recibida y asumió el cargo con humildad.

El nuevo abad evocó también la memoria de sus predecesores, especialmente la de José María Fuciños, así como la de figuras destacadas vinculadas a la vida eclesial coruñesa, reconociendo su legado en el ámbito pastoral, educativo y social. En este sentido, puso en valor el papel de la Iglesia como agente formador y transformador de la sociedad a través de la educación y el compromiso con la dignidad humana.

De cara al futuro, Suárez planteó como objetivos prioritarios la revitalización de la vida litúrgica y la apertura del templo a la sociedad. Defendió la importancia de cuidar la belleza de las celebraciones y del patrimonio artístico como vía de evangelización, señalando que “la belleza no es un elemento accesorio, sino un camino privilegiado hacia Dios”.

Asimismo, expresó su deseo de que la colegiata se consolide como “casa abierta, lugar de encuentro, espacio de silencio y búsqueda”, donde la fe pueda vivirse y transmitirse también a través de la cultura y el arte.

Nacido en Vimianzo hace 77 años, Severino Suárez continuará desempeñando sus actuales responsabilidades como vicario episcopal territorial de A Coruña, así como al frente de las parroquias de San Francisco Javier, que dirige desde 1996, y de Nosa Señora do Pilar-O Ventorrillo y O Nadal do Señor, encomendadas a su cuidado desde 2011.

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