Campo de los Pastores

Natividad del Señor

Campo de los Pastores

CITA

«Yo vengo de ver, Antón, un niño en pobrezas tales, que le di para pañales, las telas del corazón».

Lope de Vega

Alma, buscarte has en Mí,

y a Mí buscarme has en ti.

Santa Teresa de Ávila

Hipólito de Roma: «Nosotros sabemos que el Verbo se hizo hombre, de nuestra misma pasta (hombre ¡como nosotros somos hombres!)».

Eusebio de Cesárea cita un texto de Hipólito de Roma que dice: «Cuántos salmos y cánticos, compuestos desde el principio por hermanos en la fe ensalzan a Cristo, el Logos de Dios, llamándolo Dios» (H. E. V 28). Y Plinio el Joven (Epist. X 96), siendo gobernador de Bitinia, consultan Trajano, en carta escrita en 112/113, diciendo que los cristianos «cantan himnos a Cristo como Dios.

«San Agustín, “más dentro de ti mismo que lo más íntimo de ti mismo”

Este principio del santo Evangelio, decía cierto platónico, debió ser escrito con letras de oro, y colocarse en los sitios más visibles de todas las iglesias”.

“Es el Verbo de Dios cierta forma no formada, la forma de todas las formas; forma inmutable, sin pérdida, sin defectos, sin tiempo, sin lugar, superando todas las cosas, existiendo en todas, siendo la base en que todo descansa y el remate que está sobre todo”.

“Esta Palabra ha bajado hasta nosotros. ¿Qué éramos nosotros? ¿Merecíamos que llegara hasta nosotros? No, éramos indignos de su compasión, pero la Palabra se compadeció de nosotros”. Sermón 293, 5.

¿qué mayor gracia de Dios pudo brillar para nosotros que, teniendo un hijo unigénito, lo hiciera hijo del hombre, y del mismo modo, pero al revés, hiciera hijo de Dios al hijo del hombre? Busca el mérito, busca el motivo, busca la justicia, y ve si encuentras otra cosa que no sea la gracia”. ( Sermones (4º) (t. XXIV), Sermón 185, 1-3, BAC Madrid 1983, 7-10)

Cólmanos de tus dones, Tú que no has desdeñado comenzar la vida humana como nosotros. Haz que seamos hijos de Dios, Tú que por nosotros has querido hacerte hijo del hombre” (cf. S. Agustín, Sermón 184).

«Despierta, hombre: por ti Dios se hizo hombre. Despierta, tú que duermes, surge de entre los muertos; y Cristo con su luz te alumbrará. Te lo repito: por ti Dios se hizo hombre.

Estarías muerto para siempre, si Él no hubiera nacido en el tiempo. Nunca hubieras sido librado de la carne del pecado, si Él no hubiera asumido una carne semejante a la del pecado. Estarías condenado a una miseria eterna, si no hubieras recibido tan gran misericordia. Nunca hubieras vuelto a la vida, si Él no se hubiera sometido voluntariamente a tu muerte. Hubieras perecido, si Él no te hubiera auxiliado. Estarías perdido sin remedio, si Él no hubiera venido a salvarte.

Celebremos, pues, con alegría la venida de nuestra salvación y redención. Celebremos este día de fiesta, en el cual el grande y eterno Día, engendrado por el que también es grande y eterno Día, vino al día tan breve de esta nuestra vida temporal».

san León Magno: “Nuestro Salvador, amadísimos hermanos, ha nacido hoy; alegrémonos. No puede haber, en efecto, lugar para la tristeza, cuando nace aquella vida que viene a destruir el temor de la muerte y a darnos la esperanza de una eternidad dichosa”. Sermón de navidad

San Gregorio de Nisa, «Nuestra naturaleza enferma exigía ser sanada; desgarrada, ser restablecida; muerta, ser resucitada. Habíamos perdido la posesión del bien, era necesario que se nos devolviera. Encerrados en las tinieblas, hacía falta que nos llegara la luz; estando cautivos, esperábamos un salvador; prisioneros, un socorro; esclavos, un libertador… ¿No merecía conmover a Dios hasta el punto de hacerle bajar hasta nuestra naturaleza humana para visitarla, ya que la humanidad se encontraba en un estado tan miserable y tan desgraciado? (or. catech, 15)»

San Basilio Magno, “Dios-Verbo, sin jamás separarse de sí mismo puso su morada en medio de nosotros; sin sufrir cambio alguno se hizo carne; el cielo que lo contenía no quedó privado de él mientras la tierra lo acogió en su seno”. Homilía 2, 6; PG 31, 1459-1462. 1471-1474.

San Ambrosio Nadie busca a Cristo perezosamente ().

San Cirilo de Jerusalén, “Os anunciamos la venida de Cristo, y no sólo una, sino también una segunda que será sin duda más gloriosa que la primera. La primera se realizó en el sufrimiento, la segunda traerá consigo la corona del reino. (CatequesisLas dos venidas del Señor)

Guillermo de Saint-Thierry, “Sí, tú nos has amado primero para que nosotros te amemos”. La contemplación de Dios, 10 .

Juan Taulero, dominico en Estrasburgo “Cuando un silencio profundo envolvía el universo y la noche llegaba a la mitad de su carrera, la Palabra del Todopoderoso bajó del cielo…” (Sap 18,14-15) Hoy se trata de esta Palabra… ¿Cuál es el lugar donde Dios viene a pronunciar su palabra y a engendrar a su Hijo? El corazón en donde se tiene que realizar este nacimiento tiene que ser puro, vivir una vida interior intensa, en unión profunda con Dios. Si no se dispersa hacia el exterior sino que se mantiene recogido, unido a Dios en lo más hondo de su ser, Dios lo elige para habitar en él. Sermón para Navidad.

San Juan de la Cruz “Dios ha quedado como mudo, y no tiene más que hablar, porque lo que hablaba antes en parte a los Profetas ya lo ha hablado en Él todo, dándonos al Todo, que es su Hijo” ().

Santa Maravillas de Jesús “Tampoco a nosotros se nos ha dado una señal diferente. El ángel de Dios, a través del mensaje del Evangelio, nos invita también a encaminarnos con el corazón para ver al niño acostado en el pesebre”.

Santa Teresa Benedicta de la Cruz, “Cuando todo permanece en profundo silencio– el misterio de la Navidad se renueva sobre los altares cubiertos de flores y de luces: Y el verbo se hizo carne. Ésa es la hora de la plenitud: Hoy los cielos se han hecho melifluos para todo el mundo”.

San Josemaría Escrivá, Es justo que la Santa Humanidad de Cristo reciba el homenaje, la aclamación y adoración de todas las jerarquías de los ángeles y de todas las legiones de los bienaventurados de la Gloria (Santo Rosario, 2º misterio glorioso).

Catecismo 460: El Verbo se encarnó para hacernos «partícipes de la naturaleza divina» (2Pe 1, 4): «Porque tal es la razón por la que el Verbo se hizo hombre, y el Hijo de Dios, Hijo del hombre: para que el hombre al entrar en comunión con el Verbo y al recibir así la filiación divina, se convirtiera en hijo de Dios» (S. Ireneo). «Porque el Hijo de Dios se hizo hombre para hacernos Dios» (S. Atanasio). «El Hijo Unigénito de Dios, queriendo hacernos partícipes de su divinidad, asumió nuestra naturaleza, para que, habiéndose hecho hombre, hiciera dioses a los hombres» (S. Tomás de A.).

S.S. Juan Pablo II Os ruego hermanos y hermanas, habitantes de la urbe y orbe, que meditéis hoy sobre el nacimiento, en el establo de Belén, del Hijo eternamente nacido.

¿Por qué nace de la Virgen el que es eternamente nacido del Padre, Dios de Dios, Luz de luz?

¿Por qué en la noche en que nació de María Virgen, no había sitio para ellos en el mesón?

¿Por qué los suyos no le recibieron?

¿Por qué el mundo no le ha reconocido?

«Vino a los suyos y los suyos no le recibieron» (Jn 1,11). Y sin embargo Él nos recibió a todos nosotros ya desde su mismo nacimiento, y abrazó a cada uno de nosotros con el amor eterno del Padre, con el amor que salva al hombre, que rescata del pecado la conciencia humana: en Él tenemos la reconciliación y la remisión de los pecados. Mensaje de Navidad «Urbi et Orbi» (25-XII-1981)

Benedicto XVI “El niño de Belén nos hace poner los ojos en todos los niños que sufren y son explotados en el mundo, tanto los nacidos como los no nacidos. En los niños convertidos en soldados y encaminados a un mundo de violencia; en los niños que tienen que mendigar; en los niños que sufren la miseria y el hambre; en los niños carentes de todo amor. En todos ellos, es el niño de Belén quien nos reclama; nos interpela el Dios que se ha hecho pequeño”.

“Ciertamente, en el establo de Belén aparece la gran luz que el mundo espera. En aquel Niño acostado en el pesebre Dios muestra su gloria: la gloria del amor, que se da a sí mismo como don y se priva de toda grandeza para conducirnos por el camino del amor. La luz de Belén nunca se ha apagado. Ha iluminado hombre y mujeres a lo largo de los siglos” ()

«María envolvió al niño en pañales. (…). La tradición de los iconos, basándose en la teología de los Padres, ha interpretado también teológicamente el pesebre y los pañales. El niño envuelto y bien ceñido en pañales aparece como una referencia anticipada a la hora de su muerte: es desde el principio el Inmolado, como veremos todavía con más detalle al reflexionar sobre la palabra acerca del primogénito. Por eso el pesebre se representaba como una especie de altar»

«San Agustín ha interpretado el significado del pesebre con un razonamiento que en un primer momento parece casi impertinente, pero que, examinado con más atención, contiene en cambio una profunda verdad. El pesebre es donde los animales encuentran su alimento. Sin embargo, ahora yace en el pesebre quien se ha indicado a sí mismo como el verdadero pan bajado del cielo, como el verdadero alimento que el hombre necesita para ser persona humana. Es el alimento que da al hombre la vida verdadera, la vida eterna. El pesebre se convierte de este modo en una referencia a la mesa de Dios, a la que el hombre está invitado para recibir el pan de Dios. En la pobreza del nacimiento de Jesús se perfila la gran realidad en la que se cumple de manera misteriosa la redención de los hombres» La infancia de Jesús…, p. 44.

Papa Francisco “El ejemplo de María y de José es para todos nosotros una invitación a acoger con total apertura de espíritu a Jesús, que por amor se hizo nuestro hermano. Él viene a traer al mundo el don de la paz: “En la tierra paz a los hombres de buen voluntad” (Lc 2, 14), como lo anunció el coro de los ángeles a los pastores. El don precioso de la Navidad es la paz, y Cristo es nuestra auténtica paz. Y Cristo llama a nuestro corazón para darnos la paz, la paz del alma. Abramos la puertas a Cristo” ()

“María nos enseña a captar el momento favorable en el que Jesús pasa por nuestra vida y pide una respuesta disponible y generosa. Y Jesús pasa. En efecto, el misterio del nacimiento de Jesús en Belén, que tuvo lugar históricamente hace más de dos mil años, se realiza, como acontecimiento espiritual, en el “hoy” de la Liturgia. El Verbo, que encontró una morada en el seno virginal de María, en la celebración de la Navidad viene a llamar nuevamente al corazón de cada cristiano: pasa y llama”.

“Jesús es Dios-con-nosotros, desde siempre y por siempre está con nosotros en los sufrimientos y en los dolores de la historia. La Navidad de Jesús es la manifestación de que Dios se ha puesto del lado del hombre “de una vez y para siempre”, para salvarnos, para levantarnos del polvo de nuestras miserias, de nuestras dificultades, de nuestros pecados” ().

Rainiero Cantalamessa “Navidad es la suprema epifanía de aquello que la Escritura llama la filantropía de Dios, o sea, su amor por los hombres: «Se ha manifestado la bondad de Dios y su amor por los hombres» (Tito 3, 4).

Ortega y Gasset “si verdaderamente Dios se ha hecho hombre, ser hombre es la cosa más importante que existe”

P. Juan Jáuregui Castelo “Se ha dicho que los hombres podemos admirar y adorar las cosas grandes, pero que amarlas, lo que se dice amarlas, sólo podemos amar aquello que podemos abrazar”.

P. Alejandro Cortes “La Navidad es la hora de la sencillez, es el momento del renacimiento y de la infancia espiritual”.

Góngora “…Sino porque hay distancia más inmensa de Dios a hombre, que de hombre a muerte”.

T. S. Eliot “Hay varias actitudes hacia la Navidad, alguna de las cuales podemos pasar por alto: La social, la adormecida, la patentemente comercial, La alborotada (los bares abiertos hasta la medianoche)Y la infantil -que no es la del niño para quien la vela es una estrella y el ángel dorado extendiendo sus alas en la cima del Árbol de Navidad no es sólo una decoración, sino un ángel…”

Graham Greene “Dios es como el sol, que nos agrada cuando le vemos lo suficientemente de lejos como para aprovecharnos de su calorcillo, pero cuando está cerca huimos de él para evitar su quemadura”

CONTO

CUENTO DE NAVIDAD

Se dice que, cuando los pastores se alejaron y volvió la quietud, el Niño del pesebre levantó la cabeza y miró la puerta entreabierta. Un muchacho joven, tímido, estaba allí, temblando de vergüenza.

Acércate, le dijo Jesús, ¿por qué tienes miedo?

No me atrevo… no tengo nada para darte… nada; si tuviera algo mío, te lo daría…

Mira, dijo al niño, me gustaría que me hicieras tres regalos.

Con mucho gusto, dijo el muchacho, pero ¿qué?

El último de tus dibujos.

El chico, cohibido, enrojeció. Se acercó al pesebre y, para impedir que María y José le oyeran, murmuró algo al oído del Niño Jesús.

No puedo… mi dibujo es muy malo… ¡nadie quiere mirarlo!

Justamente, por eso yo lo quiero… Siempre tienes que ofrecerme lo que los demás rechazan y lo que no les gusta de ti. Además quisiera que me dieras tu plato.

Pero… ¡lo rompí esta mañana!, tartamudeo el chico.

Por eso lo quiero… Debes ofrecerme siempre lo que está quebrado en tu vida, yo quiero arreglarlo… Y ahora, insistió Jesús, repíteme la respuesta que le diste a tus padres cuando te preguntaron cómo habías roto el plato.

El rostro del muchacho se ensombreció; bajó la cabeza avergonzado y murmuró: les mentí… dije que el plato se me cayó de las manos, pero no era cierto… ¡Estaba enfadado y lo tiré con rabia!

Eso es lo que quería oírte decir, dijo Jesús. Dame siempre lo que hay de malo en tu vida, tus mentiras, tus calumnias, tus cobardías y tus crueldades. Yo voy a descargarte de ellas… No tienes necesidad de guardarlas… Quiero que seas feliz y voy a perdonarte tus faltas siempre.

Tomado de www.inpas/cl

CUENTO DE NAVIDAD

Hace tiempo que un viajero en una de sus vueltas por el mundo, llegó a una tierra, le llamó la atención la belleza de sus arroyos que cruzaban los campos, los sembrados. Habiendo caminado ya un rato, se encontró con la casas del pueblo, sencillas coloridas y con puertas abiertas de para en par. No podía creerlo…él venía de un lugar muy distinto.

Se fue acercando pero su sorpresa fue mayor cuando tres niños, hermanitos, salieron a recibirlo y lo invitaron a pasar. Los padres de los niños invitaron al viajero a quedarse con ellos unos días.

El viajero aprendió muchas cosas, por ejemplo a hornear el pan, trabajar la tierra, ordeñar las vacas, pero había una de la cual no podía descubrir el significado. Cada día y algunos días en varias ocasiones el papá la mamá y los hermanos se acercaban a una mesita donde habían colocado las figuras de María y José, un burrito marrón y una vaca. Despacito dejaban una pajita entre María y José. Con el correr de los días el colchoncito de pajitas iba aumentando y se hacía más mullido.

Cuando le llegó al viajero el momento de partir, la familia le entregó un pan calientito y frutas para el camino, lo abrazaron y lo despidieron. Ya se iba cuando dándose vuelta les dijo:- Una cosa quisiera llevarme de este hermoso momento. Por supuesto le contestaron ¿Qué más podemos darte para el camino?, y el viajero entonces preguntó- ¿Por qué iban dejando esas pajitas a los pies de María y José? Ellos sonrieron y el niño más pequeño respondió: Cada vez que hacemos algo con amor, buscamos una pajita y la llevamos al pesebre. Y así vamos preparando para que cuando llegue el niño Jesús, María tenga un lugar para recostarlo. Si amamos poco, el colchón va a ser un colchón delgado y por lo mismo frío, pero si amamos mucho, Jesús va a estar más cómodo y calientito.

El viajero parecía comprenderlo todo. Sintió ganas de quedarse con esa familia hasta la Nochebuena, pero una voz adentro suyo lo invitó a llevar por otros pueblos lo que había conocido tanto de nuevas labores, como de los corazones sencillos tan llenos de amor, como los de esa familia.

Nos comenzamos a preparar para celebrar una gran fiesta… Así como los niños se llenan de ilusión, preparemos el pesebre pajita a pajita llenándolo de todo lo que hacemos con el corazón, para que Jesús al nacer sienta que nuestros brazos lo confortan en el pesebre.

Tomado de www.corazones.org

SI EL REY FUERA MI AMIGO

Si los creyentes creyeran verdaderamente, se volverían locos en estos días de Navidad. Literalmente locos y de gozo, como San Francisco de Asís, el Juglar de Dios, que vivía la Navidad entre maravillosos disparates. Un año en que la fiesta cayó en viernes, uno de sus monjes, el hermano Morico, sentía escrúpulos de comer carne en día de vigilia. Y Francisco, después de pedirle que se sentara a su lado en la mesa, le dijo:

– Hermano Morico, no hay viernes que importe cuando es Navidad. Al contrario; si las paredes pudieran comer carne, se la ofrecería, para que también ellas pudieran celebrar el nacimiento de Nuestro Señor.

Y, convirtiendo su palabra en parábola, se levantó y, con un trozo de carne, frotó largamente las cuatro paredes de la Porciúncula. Sólo cuando lo hubo hecho, volvió a sentarse satisfecho. Y dijo:

-Si el rey fuera mi amigo, te pediría que en este día ordenase a todo el mundo que sembrara trigo en los patios y en las calles durante la Navidad, para que hicieran fiesta nuestros hermanos los pájaros.

Si el rey fuera mi amigo, le diría que ordenara que, en estos días, cuantos tienen bueyes y asnos en sus establos, los lavasen con agua tibia y les dieran doble ración de alimento. Y en cuanto a los ricos, estos días tendrían que abrir sus puertas a los pobres y servirles personalmente de comer. ¡Porque Cristo ha nacido, y con Él la danza, la alegría y la salvación!

¡Dios, y pensar que aún hay quien dice que el cristianismo ha venido a entenebrecer la Tierra! ¡Pensar que los cristianos han olvidado que ellos son los mensajeros del entusiasmo, del gozo y la danza!

Dios, dice la Biblia, hizo al hombre a su imagen y semejanza. Pero con el paso de los siglos, el hombre se vengó haciendo a Dios a imagen y semejanza suya. Y, como el hombre es triste y aburrido, no puede ni imaginarse que Dios pueda ser de otra manera. Le pusimos barba de anciano porque no nos parecía suficientemente serio que Dios fuera más joven que todos nosotros. Y, cuando vino al mundo, no le reconocimos. ¡Lógico! ¿A quién se le ocurre descender en forma de bebé? Si Dios se hubiera encarnado en forma de arzobispo, de farmacéutico, de carabinero o de catedrático, habría tenido alguna posibilidad de ser reconocido. ¿Pero hay algo más inverosímil que un Dios-bebé, que no sabe ni hablar?

Belén fue el gran truco, el disfraz que jamás imaginó ilusionista alguno. Un truco que, por de pronto, nos obligaba -¡qué pirueta!- a cambiar nuestros conceptos de Dios y del hombre. Si un hombre era Dios, ser hombre era algo muchísimo más importante de cuanto nuestros filósofos imaginaban. Si Dios se hacía pequeñito, ya no bastaba con adorarle y menos con temerle; había que amarle, como se aman las cosas que se pueden estrechar entre los brazos. Y si Dios y el hombre eran mucho mejores de lo que nosotros esperábamos, ¡qué danza era la vida, qué saltimbanquería era la eternidad!

Por eso, cuando Él vino, el primer efecto que su llegada produjo fue un estallido de locura: una virgen dio a luz; una vieja dejó de ser estéril; un mudó profetizó; unos pastores se pusieron a hablar con los ángeles; unos reyes abandonaron sus reinos y se atrevieron a perder sus coronas; un viejo, Simeón, dejó de temerle a la muerte; los ángeles no sabían ya si el cielo era tierra o la tierra cielo. Sólo los listos de este mundo siguieron siendo cuerdos, porque ni se enteraron.

Pero luego, ay, vino la historia con su barniz de aburrimiento y cambió las grandes locuras por las pequeñas tonterías. Y la gente prefirió comer turrón a derretirse de alegría, ponerse gorritos de papel a estar loco de veras. Y en muchos corazones floreció un gozo tan artificial que casi parecía una tristeza.

Y ahora ya nadie unta de carne las paredes, ni cree que los pájaros sean hermanos nuestros, porque el bostezo se ha hecho dueño del mundo. Por eso, si Dios, o el rey, o el que mande, fuera mi amigo, yo sólo le pediría que los creyentes crean. Porque si se atrevieran a creer serían felices. Y la locura interior se les daría por añadidura.

José Luis Martín Descalzo

EL ESPEJISMO

Un hombre se había perdido en el desierto. Agotadas sus provisiones de víveres y de agua, caminaba lastimero por las ardientes arenas, De improviso vio ante sí unas palmeras y sintió el borboteo del agua.

Aún más desconsolado pensó para sí: “Esto es un espejismo. Mi fantasía me hace ver los más profundos deseos de mi subconsciente. La realidad es que no hay absolutamente nada”.

Sin más esperanza, desvariando, exhausto en el suelo. Poco tiempo después, lo encontraron dos beduinos. Pero el pobre hombre ya estaba muerto.

-Esto es absurdo- , dijo uno de ellos. – ¡Tan cerca del oasis, con el agua a dos pasos los dátiles que le caían en la boca! ¿Cómo es posible que haya muerto?

– ¡Era un hombre moderno! Lo racionalizaba y desconfiaba de todo, tenía ojos pero no era capaz de ver el oasis que en realidad estaba delante de sus narices – dijo el otro sacudiendo la cabeza.

ANÉCDOTA

LA PUERTA DE BELÉN.

Hay en la basílica de Belén una puerta –la única de acceso al templo- que se ha convertido en todo un símbolo:

Durante el tiempo de las Cruzadas no era infrecuente que los soldados musulmanes irrumpiesen en el templo con sus caballos acometiendo a fieles y sacerdotes. Se tapió la gran puerta para impedirlo y se dejó como única entrada un portillo de poco más de un metro de altura. Aún hoy hay que entrar a la iglesia por esa puerta, agachándose, aniñándose.

Después de la anécdota, la reflexión…

«Hay que acercarse a esa página evangélica: aniñándose. (Aniñándose, no abobándose. Porque en la historia de la Iglesia siempre han llamado bobos a los santos y santos a los bobos). Belén es un lugar no apto para mayores, una auténtica fiesta de locos».

(José Luis Martín Descalzo).

CAUSA DE NUESTRA ALEGRÍA.

Cuenta Chesterton que un día frío y de niebla viajaba en un ómnibus con bastantes pasajeros. Todos iban sombríos, callados y aburridos. En una parada del camino subió una madre joven llevando en sus brazos un precioso niño. La madre era tan simpática, el niño tan gracioso y la comunicación entre ambos tan alegre, que la alegría se fue contagiando por todo el autobús. Al poco rato todos los pasajeros hablaban y reían y la alegría llenaba el ambiente.

Y comenta el mismo Chesterton:

«En el viaje de la humanidad por este mundo todo era tristeza y aburrimiento. Pero un día subió al carro de la vida una Madre con un precioso Niño: fue un 25 de diciembre. Jesús apareció en esta tierra en brazos de su Madre, María, y lo cambió todo».

Sigue a esta anécdota un breve e incisivo comentario…

Desde entonces la alegría renació en la humanidad. María trajo a nuestro planeta al Único capaz de alejar nuestras tristezas; al Único capaz de dar sentido a cada paso de nuestra existencia. Por eso la llamamos «causa de nuestra alegría».

Cuanto más la metamos en el autobús de nuestra propia vida, más nos contagiará su felicidad.

Agustín Filgueiras

Esa “Palabra” “plantó su tienda en medio de nosotros”. El verbo “skênéô” (“plantar la tienda”), aquí utilizado, alude a la “tienda del encuentro” que, en el caminar por el desierto, los israelitas montaban en medio o al lado del campamento y que era el local donde Dios residía en medio de su Pueblo (cf. Ex 27,21; 28,43;29,4). Ahora, la “tienda de Dios”, el lugar donde habita en medio de los hombres, es el hombre-Jesús.

Quien quiera encontrar a Dios y recibir de él vida en plenitud (salvación), es a Jesús a quien se tiene que dirigir. La función de esa “Palabra” está ligada al binomio vida-luz que él nos trae.

Tomado de Pastoral Litúrgica

El primero que afirmó con claridad que Jesús nació el 25 de diciembre fue Hipólito de Roma, en su comentario del Libro del profeta Daniel, escrito hacia el 204. Algún exegeta observa, además, que ese día se celebraba la Dedicación del Templo de Jerusalén, instituido por Judas Macabeo en el 164 antes de Cristo. La coincidencia de fechas vendría entonces a significar que con Jesús, aparecido como luz de Dios en la noche, se realiza verdaderamente la consagración del templo, el Adviento de Dios sobre esta tierra.

En la cristiandad la fiesta de Navidad asumió una forma definida en el siglo IV siglo, cuando esta tomó el sitio de la fiesta romana del «Sol invictus», el sol invencible; se puso así en evidencia que el nacimiento de Cristo es la victoria de la verdadera luz sobre las tinieblas del mal y del pecado. Con todo, la particular e intensa atmósfera espiritual que circunda la Navidad se desarrolló en el Medioevo, gracias a san Francisco de Asís, que estaba profundamente enamorado del hombre Jesús, del Dios- con-nosotros.

Su primer biógrafo, Tomás de Celano, en la Vita seconda narra que san Francisco «Por encima de las demás solemnidades, celebraba con inefable premura la Navidad del Niño Jesús, y llamaba fiesta de las fiestas el día en que Dios, hecho un niño pequeño, había mamado de un seno humano» (Fonti Francescane, n. 199, p. 492). D

Benedicto XVI durante la Audiencia General celebrada en la Plaza de San Pedro con los peregrinos procedentes de todo el mundo. CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 23 de diciembre de 2009.

Cuentan las biografías de Gandhi que el Mahatma, aun siendo como era hinduista, admiraba y amaba apasionadamente a Cristo.

Pero tenía una impresión bastante menos buena de los cristianos. Una tarde hablaba del cristianismo a sus discípulos sentado a la vera de un río y, de repente, Gandhi interrumpió su discurso, se levantó, entró en el río, tomó de su fondo un guijarro y se lo mostró aún chorreante a sus oyentes. Después con otra piedra partió el guijarro en dos y mostró a sus discípulos que su interior estaba seco. “Así –les dijo- le ocurre a Occidente. Lleva dos mil años bañado por la doctrina de Cristo, pero aunque esta doctrina ha pasado y pasado sobre su piel, por dentro está seco, por dentro no es cristiano”.

Luego Gandhi siguió hablando del nacimiento de Cristo y dijo esta frase terrible: “Cuando oigo cantar “gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres” me pregunto dónde se da hoy verdaderamente gloria a Dios y dónde hay hombres en paz. Mientras sigamos llamando paz al hambre insaciada de muchos y mientras no hayamos desarraigado de nuestro mundo la violencia. Cristo no habrá terminado de nacer”

Y aún añadió otra frase que desde hace muchos años me hace a mí temblar: “Me gustaría preguntarles a los cristianos qué han hecho de la Navidad”.

Tomado de P. Juan Jáuregui

EL MEJOR REGALO DE NAVIDAD

En 1994, dos americanos respondieron a una invitación del Departamento de Educación Rusa, para enseñar moral y ética (basado en principios bíblicos) en las escuelas públicas. Fueron invitados a enseñar en prisiones, negocios, departamentos de bombero y policía, y en un inmenso orfanato. Alrededor de 100 niños y niñas que habían sido abandonados, abusados, y dejados en cargo de un programa del gobierno, estaban en este orfanato. Ellos relatan esta historia en sus propias palabras.

Se acercaban los días de fiestas Navideñas, 1994, tiempo para que nuestros huérfanos escucharan por primera vez, la historia tradicional de Navidad. Les contamos como María y José llegaron a Belén. No encontraron albergue en la posada y la pareja se fue a un establo, donde nació el niño Jesús y fue puesto en un pesebre.

Durante el relato de la historia, los niños y los trabajadores del orfanato estaban asombrados mientras escuchaban. Algunos estaban sentados al borde de sus taburetes, tratando de captar cada palabra. Terminando la historia, le dimos a los niños tres pequeños pedazos de cartulina para que construyeran un pesebre. A cada niño le dimos un pedazo de papel cuadrado cortados de unas servilletas amarillas, que yo había traído conmigo pues no habían servilletas de colores en la cuidad.

Siguiendo las instrucciones, los niños rasgaron el papel y colocaron las tiras con mucho cuidado en el pesebre. Pequeños pedazos de cuadros de franela, cortados de un viejo camisón de dormir que había desechado una señora Americana al irse de Rusia, fue usado para la frazada del bebé. Un bebé tipo muñeca fue cortado de una felpa color canela que habíamos traído de los Estados Unidos.

Los huérfanos estaban ocupados montando sus pesebres, mientras yo caminaba entre ellos para ver si necesitaban ayuda. Parecía ir todo bien hasta que llegue a una de las mesas donde estaba sentado el pequeño Misha. Lucía tener alrededor de 6 años y ya había terminado su proyecto. Cuando miré en el pesebre de este pequeño, me sorprendió ver no uno, sino dos bebés en el pesebre. Enseguida llame al traductor para que le preguntara al chico porque habían dos bebés en el pesebre. Cruzando sus brazos y mirando a su pesebre ya terminado, empezó a repetir la historia muy seriamente.

Para ser un niño tan pequeño que solo había escuchado la historia de Navidad una vez, contó el relato con exactitud… hasta llegar a la parte donde María coloca el bebé en el pesebre. Entonces Misha empezó a agregar. Inventó su propio fin de la historia diciendo, “ y cuando María colocó al bebé en el pesebre, Jesús me miró y me preguntó si yo tenía un lugar donde ir. Yo le dije, «no tengo mamá y no tengo papá, así que no tengo donde quedarme. Entonces Jesús me dijo que me podía quedar con El. Pero le dije que no podía porque no tenía regalo para darle como habían hecho los demás. Pero tenía tantos deseos de quedarme con Jesús, que pensé que podría darle de regalo. Pensé que si lo pudiera mantenerle caliente, eso fuera un buen regalo.

Le pregunté a Jesús, “ Si te mantengo caliente, sería eso un buen regalo?”

Y Jesús me dijo, “Si me mantienes caliente, ese sería el mejor regalo que me hayan dado».

Así que me metí en el pesebre, y entonces Jesús me miró y me dijo que me podría quedar con El… para siempre.”

Mientras el pequeño Misha termina su historia, sus ojos se desbordaban de lágrimas que les salpicaban por sus cachetes. Poniendo su mano sobre su cara bajo su cabeza hacia la mesa y sus hombros se estremecían mientras sollozaba y sollozaba.

El pequeño huérfano había encontrado alguien quien nunca lo abandonaría o lo abusara, alguien quien se mantendría con el…PARA SIEMPRE.

Gracias a Misha he aprendido que lo que cuenta, no es lo que uno tiene en su vida, si no, a quien uno tiene en su vida. No creo que lo ocurrido a Misha fuese imaginación. Creo que Jesús de veras le invitó a estar junto a El PARA SIEMPRE. Jesús hace esa invitación a todos, pero para escucharla hay que tener corazón de niño.

-Autor Desconocido, traducido y modificado por el equipo SCTJM

TRES MISAS

Una antigua costumbre prevé para la fiesta de Navidad tres misas, llamadas respectivamente «de medianoche», «de la aurora» y «del día». En cada una, a través de las lecturas que varían, se presenta un aspecto distinto del misterio de forma que se tenga de él una visión por así decirlo tridimensional. El evangelio de la Misa de medianoche se concentra en el evento, en el hecho histórico. Se describe con una desconcertante sencillez, sin ostentación alguna. Tres o cuatro líneas de palabras humildes y corrientes para describir el acontecimiento, en absoluto, más importante en la historia del mundo: la llegada de Dios a la tierra.

Tomado deRainiero Cantalamessa

Cuenta el P. Alonso, que convivió en Granada con Juan de la Cruz, cómo celebraba él una de aquellas Nochebuenas:

Fr. Juan hizo poner a la Madre de Dios en unas andas, y tomadas en los hombros por dos religiosos, y acompañadas por el siervo de Dios y los religiosos, caminaban por el claustro, y llegados a las puertas que había en él pedían posada para aquella Señora cercana al parto y para su esposo, que venían de camino. Y llegados a la primera puerta cantaron una letrilla que el Santo compuso. Y la glosa que hizo sobre esta letrilla, se fue cantando a las demás puertas.  (“Del Verbo Divino” de Rafael Mª León, Romance, 1)

He aquí la letrilla en cuestión y su glosa:

Del Verbo Divino

la Virgen preñada

viene de camino;

¡si le dais posada!

Una glosa:

Del Verbo Divino,

camino, camino

con puerta en la entraña

de una nueva Eva

que una nueva era

con Él nos alcanza.

La Virgen preñada,

colmada, inundada,

la Luz conteniendo

su vientre es sagrario

vivo santuario

del Dios verdadero.

Viene de camino

divino, divino,

pisando la tierra

con huella la Vida

que alienta en su seno

la Virgen María.

¡Si le dais posada!

parada, morada,

parirá su Gracia

y será Belén

tu establo, tu alma,

tu casa también.

¡Abrid la posada!

que viene en camino

la Virgen trayendo

al Verbo Divino.

LA NATIVIDAD DEL SEÑOR

Un hombre cuenta de su hijo. Dice que cuando el hijo tenía tres años, tuvo dolor de oído. Los médicos pusieron una sonda en la oreja evidentemente para canalizar el medicamento. Pero el niñito siguió despertándose durante la noche llorando. El hombre recogió al infante en sus brazos y lo meció. Pero el niño sólo grito más. Entonces el hombre oró a Dios. “Dios mío – dijo – quita el dolor de mi hijo y dámelo”.

Muchos padres han ofrecido la misma oración. “No me importa que sufra yo, Señor, ayuda a mi hijo”. “Quita el cáncer de mi niña y dámelo”. “Si alguien tiene que morir, Dios mío, que sea yo”. Quedamos seguros que Dios escucha tales peticiones por la fiesta que celebramos hoy.

Padre Carmelo Mele, O.P.

CHISTE

UN EMBAJADOR GOLOSO

Cuentan que, un embajador británico frente a Estados Unidos, tomó posesión de su cargo en Washinton a mediados de diciembre, y, recién llegado, un periodista norteamericano le preguntó:

– ¿Qué regalo le gustaría por Navidad, Embajador?

El contestó ni corto ni perezoso:

– una cajita de bombones americanos estaría muy bien

Puedo imaginarme la cara que se le puso al embajador novato cuando, el día de Navidad pudo oir a través de la radio:

Hemos preguntado a varios embajadores qué preferirían como regalo de Navidad.

La respuesta del embajador alemán fue: «Una generación de paz para todo el mundo».

La del embajador francés «Amor y fraternidad entre las naciones».

El enviado del Reino Unido contestó: «Bueno, una cajita de bombones americanos estaría muy bien»

Tomado de Anecdonet

SANTA CLAUS SEGÚN LA FÍSICA

¿Existe Santa Claus?

Bien, pues aquí tenéis una explicación que creo que convencerá a los pequeños.

Teniendo en cuenta que los niños de ahora no se conforman con cualquier cosa, por fin se puede dar una respuesta científica, o bien mentir como siempre, pero sabiéndo qué es lo que ocultamos.

He aquí el resultado del reciente estudio científico: Física tradicional

1. Ninguna especie conocida de reno puede volar. No obstante, existen 300.000 especies de organismos vivos pendientes de clasificación y, si bien la mayoría de ellas son insectos y gérmenes, no es posible descartar completamente la posible existencia entre ellas del reno volador que sólo Santa Claus conoce.

 2. Hay unos 2.000 millones de niños (considerando únicamente a las personas con menos de 18 años) en el mundo. Pero dado que Santa Claus no parece que se ocupe de los niños musulmanes, hindúes, judíos y budistas, la cifra se reduce a un 15% del total (unos 378 millones, según las estadísticas mundiales de población).

Según estas estadísticas, se puede calcular una media de 3,5 niños por hogar, por lo que estamos hablando de unos 91,8 millones de hogares (suponiendo que en cada uno de ellos, haya al menos un niño que se haya portado bien).

 3. Santa Claus dispone de 31 horas en Nochebuena para realizar su trabajo, gracias a los diferentes husos horarios y a la rotación de la Tierra (se supone que viaja de este a oeste, lo cual parece lógico). Esto supone 822,6 visitas por segundo. En otras palabras, en cada hogar cristiano con niño bueno, Santa Claus tiene 1 milésima de segundo para aparcar, salir del trineo, bajar por la chimenea, llenar los calcetines, repartir los demás regalos bajo el árbol, comerse lo que le hayan dejado, trepar otra vez por la chimenea, subir al trineo y marchar hacia la siguiente casa. Suponiendo que cada una de estas 91,8 millones de paradas esté distribuida uniformemente sobre la superficie de la Tierra (lo cual es falso, pero puede valer como aproximación para los cálculos), hay 1,2 km entre casa y casa. Esto da un recorrido total de 110 millones de km, sin contar lo necesario para las paradas y hacer lo que cada uno de nosotros haría al menos una vez en 31 horas. Se deduce de ello que el trineo de Santa Claus se mueve a unos 1.000 km/s, 3.000 veces la velocidad del sonido. Como comparación, el vehículo fabricado por el hombre que mayor velocidad alcanza, la sonda espacial Ulises, se mueve a unos míseros 43 km/s. Un reno convencional puede correr a una velocidad punta de unos 24 km/h.

4. La carga del trineo añade otro elemento interesante al estudio. Suponiendo que a cada niño sólo se lleve un REGALO de tamaño mediano (0,9 kg), el trineo transporta unas 321.300 toneladas, sin contar a Santa Claus, a quien siempre se le describe como bastante rellenito. En la tierra, un reno convencional no es capaz de transportar más allá de 150 kg. 5. 5.353.000 toneladas viajando a 1.000 km/s crean una resistencia aerodinámica enorme, que provocará un calentamiento de los renos similar al que sufre una nave espacial en su reentrada a la atmósfera terrestre. La pareja de renos que vaya a la cabeza absorberá 1 trillón de julios de energía por segundo, cada uno. En pocas palabras, se incendiarán y consumirán casi al instante, quedando expuesta la pareja de renos posterior. También se originarán unas ondas sonoras ensordecedoras en este proceso. EI tiro de renos al completo se vaporizará en 4,26 milésimas de segundo. Santa Claus, mientras tanto, sufrirá unas fuerzas centrífugas 17.500,06 veces superiores a las de la gravedad. Santa Claus pesará 120 kg (lo cual es incluso demasiado delgado), sería aplastado contra la parte posterior del trineo con una fuerza de más de 2 millones de kg. Por consiguiente, si Santa Claus existió alguna vez y llevó los regalos a los niños en Navidad, ahora está muerto.

 FÍSICA CUÁNTICA Si respondemos lo anterior a un niño cuando nos pregunte por la existencia de Santa Claus (o bien lo deduce por sí mismo), el niño puede llevarse una desilusión tremenda. Por suerte, hay una contraexplicación que puede sernos útil en este caso: el análisis anterior, basado en leyes de la Física clásica, presenta un fallo importante, puesto que no considera los fenómenos cuánticos, que son bastante significativos en este caso particular.

Tomado de Anecdonet

POEMA

ALMA, BUSCARTE HAS EN MÍ

Alma, buscarte has en Mí,

y a Mí buscarme has en ti.

De tal suerte pudo amor,

alma, en mí te retratar,

que ningún sabio pintor

supiera con tal primor

tal imagen estampar.

Fuiste por amor criada

hermosa, bella, y así

en mis entrañas pintada,

si te perdieres, mi amada,

Alma, buscarte has en Mí.

Que yo sé que te hallarás

en mi pecho retratada,

y tan al vivo sacada,

que si te ves te holgarás,

viéndote tan bien pintada.

Y si acaso no supieres

dónde me hallarás a Mí,

No andes de aquí para allí,

sino, si hallarme quisieres,

a Mí buscarme has en ti.

Porque tú eres mi aposento,

eres mi casa y morada,

y así llamo en cualquier tiempo,

si hallo en tu pensamiento

estar la puerta cerrada.

Fuera de ti no hay buscarme,

porque para hallarme a Mí,

bastará sólo llamarme,

que a ti iré sin tardarme

y a Mí buscarme has en ti.

Santa Teresa de Ávila

RONDAS DE NAVIDAD

Rondar por esos lugares poco frecuentados,

que no existen para los mercados

y están abandonados

de políticos, gobernantes y ricos.

Rondar por barrios periféricos,

parques tristes y sin alumbrado,

pabellones con nuevos esclavos

y campos de refugiados superpoblados.

Rondar por las costas del Mediterráneo

y ver pateras, cayucos y barcos a la deriva

llenos de hermanos nuestros

solo con lo puesto y el último soplo de vida…

Rondar por esos sitios olvidados

donde siguen naciendo niños

que tienen el futuro hipotecado

porque les negamos lo mínimo necesario.

Rondar por esos espacios cercanos,

con los ojos bien abiertos

y el corazón ardiendo,

para ver a los que se esconden o escondemos.

Rondar, saliendo de nosotros mismos

y de los belenes de exposición y concurso,

para encontrarnos con los sin techo

que son hermanos nuestros.

Rondar y estar despiertos,

porque Tú vienes, como vienen todos ellos,

sólo con lo puesto

Florentino Ulibarri

Caído se le ha un clavel

Hoy a la Aurora del seno

¡Qué glorioso que está el heno!

Porque ha caído sobre él.

Las pajas del pesebre

Niño de Belén

Hoy son flores y rosas

Mañana serán hiel;

Luis de Góngora

LAS PAJAS DEL PESEBRE

Las pajas del pesebre,

niño de Belén,

hoy son flores y rosas,

mañana serán hiel.

Lloráis entre las pajas

de frío que tenéis,

hermoso niño mío,

y de calor también.

Dormid, cordero santo,

mi vida, no lloréis,

que si os escucha el lobo,

vendrá por vos, mi bien.

Dormid entre las pajas,

que aunque frías las veis,

hoy son flores y rosas,

mañana serán hiel.

Las que para abrigaros

tan blandas hoy se ven

serán mañana espinas

en corona cruel.

Mas no quiero deciros,

aunque vos lo sabéis,

palabras de pesar

en días de placer.

Que aunque tan grandes deudas

en paja cobréis,

hoy son flores y rosas,

mañana serán hiel.

Dejad el tierno llanto,

divino Emanüel,

que perlas entre pajas

se pierden sin por qué.

No piense vuestra madre

que ya Jerusalén

previene sus dolores,

y llore con Joseph.

Que aunque pajas no sean

corona para Rey,

hoy son flores y rosas,

mañana serán hiel.

Lope de Vega

“DICEN QUE DIOS HA NACIDO…

Dicen que Dios ha nacido, dicen que en la tierra está y que esta noche lo ha visto sólo quien supo mirar. Un pastorcillo en la sierra, un marinero en el mar y un corazón que tenía sólo buena voluntad.

Cuando llegaron los reyes, les ha dicho san José: pasen, señores, y vean lo que es un reino y un rey. Dejen coronas y cetros, dejen orgullo y poder: sólo quien sirve a su pueblo puede ser rey en Belén.

Alrededor de su cuna dice una voz popular: “todo lo tuvo en sus manos, todo lo dio a los demás”. Y desde entonces no entiendo lo que aquí suele pasar que son los pobres más pobres en tiempo de Navidad.

Dicen por ahí que si hay Dios está lejos que el amor no funciona, que la paz es un sueño que la guerra es eterna, y que el fuerte es el dueño que silencia al cobarde y domina al pequeño.

Pero un ángel ha dicho que está cerca de mi quien cambia todo esto, tan frágil y tan grande, tan débil y tan nuestro.

Dicen que está en las calles, que hay que reconocerlo en esta misma carne, desnudo como un verso, que quien llega a encontrarlo ve desvanecerse el miedo, ve que se secan las lágrimas ve nueva vida en lo yermo.

Dicen por ahí que si hay Dios está lejos, pero tú y yo sabemos, que está cerca, en tu hermano, … y está en ti muy adentro.

(José Luis Blanco Vega)

ORACIÓN

Y ésta es mi oración: que venga también ahora la Palabra del Señor a quienes le esperamos en silencio; que escuchemos lo que el Señor Dios nos dice en nuestro interior. Callen las pasiones carnales y el estrépito inoportuno; callen también las fantasías de la loca imaginación, para poder escuchar atentamente lo que nos dice el Espíritu, para escuchar la voz que nos viene de lo alto. Pues nos habla continuamente con el Espíritu de vida y se hace voz sobre el firmamento que se cierne sobre el ápice de nuestro espíritu; pero nosotros, que tenemos la atención fija en otra parte, no escuchamos al Espíritu que nos habla.

Julián de Vézelay, monje benedictino Sermón 1 sobre la Navidad: SC 192, 45.52.60.

HOY QUISIERA SER PASTOR

Ser el primero en llegarme hasta Ti, Señor

Y bendecir tu Nombre

Y arrodillarme con lo todo lo que soy, pienso y tengo

Y postrarme, sabedor, de que mi corazón

a veces anda demasiado perdido en las montañas del mundo.

HOY QUISIERA SER PASTOR, SEÑOR

Y, en medio de la noche fría,

que fueran mis palabras calor en tu regazo

Y, que en la oscuridad y silencio de tu Nacimiento,

fuese mi FE lámpara que iluminase

las sombras y los rostros de este establo

.

¿ME DEJAS SER PASTOR, SEÑOR?

No tengo más riqueza que la vida que Dios me ha dado

Ni más dulce, que la alegría de tu alumbramiento

Ni más apoyo, que el saber que Tú has venido a nuestro lado

HOY QUISIERA SER PASTOR, SEÑOR

Por ello mismo, he dejado los valles de mi comodidad

Porque, la noticia que tus Ángeles me han dado,

ha rebasado con creces,

la importancia de todo lo que yo estaba haciendo

 ¡DÉJAME SER PASTOR, EN ESTAS HORAS, MI SEÑOR!

Me ha costado esfuerzo llegar hasta Belén

Me he perdido por otros senderos

con los que el maligno me tentaba para alejarme de tu sendero.

Pero lo importante, Señor,

es que he tocado tus divinas sienes;

que he alcanzado ese rincón del amor y de ternura

que, los tiempos antiguos, nos anunciaron

y los cuales reyes, patriarcas y profetas…desearon vivir.

¡QUIERO SER PASTOR, SEÑOR!

Y cuidarte en esta Noche Santa

como quien sabe, que de su rebaño,

eres el más bello Cordero

que, entre maderas nació,

y en dos maderos se desangrará hasta morir

por dar al hombre, un eterno vivir.

¡DEJAME, TE LO RUEGO, SER UN PASTOR!

Y, a cambio de mi adoración y confianza,

dame, Tú Señor, lo que es tu gran tesoro y secreto:

AMOR Y SOLO AMOR DE DIOS

JAVIER LEOZ

CANTO

Athenas – Niño Dios

Adeste fideles Marco Frisina

Verónica Sanfilippo – Ha Traído la Esperanza

El Verbo Se Hizo Carne Cristóbal Fones, SJ

Delegación para el Clero de Santiago de Compostela