En su carta pastoral para Todos los Santos, monseñor Francisco José Prieto Fernández anima a la diócesis a cuidar a los demás, trabajar por la justicia y hacer del recuerdo de los mártires una llamada a la reconciliación.

El arzobispo de Santiago de Compostela, monseñor Francisco José Prieto Fernández, ha dedicado su carta pastoral para la solemnidad de Todos los Santos a la vocación cristiana a la santidad y al testimonio de Luis Mosquera Caramelo, nacido en A Coruña, que será beatificado el próximo 7 de noviembre en Santander, junto con otros 79 mártires.
Bajo el título «El amor de Dios tiene la primera y la última palabra», invita a reconocer las huellas de Dios en quienes enseñaron a creer, cuidaron con paciencia o mantuvieron la esperanza en momentos difíciles. Su recuerdo, señala el arzobispo, anima a seguir el camino del Evangelio desde las circunstancias de cada persona.
Una fe que se expresa en la familia y el trabajo
Luis Mosquera Caramelo nació en A Coruña en 1900 y recibió el bautismo en la parroquia de San Jorge. Esposo y padre de cinco hijos, será el primer juez español declarado beato. El arzobispo destaca su trayectoria como ejemplo de una fe que arraiga en las decisiones cotidianas y da fruto en el servicio a los demás.
Su preocupación por la dignidad de los presos ocupa un lugar especial en la carta. En su familia y en su trabajo como juez encontró el espacio para seguir a Jesucristo, con una forma de ejercer su responsabilidad atenta a la justicia y al cuidado de las personas.
«También hoy necesitamos cristianos que vivan su profesión y sus responsabilidades con esa honradez y valentía», afirma monseñor Prieto, que invita a proteger a quienes más necesitan que se respeten sus derechos y su dignidad.
La memoria de los mártires, una llamada a la reconciliación
Luis Mosquera murió mártir en Santander el 27 de diciembre de 1936, en el contexto de la Guerra Civil. Ante su próxima beatificación, el arzobispo propone acoger su testimonio desde el perdón y la reconciliación, con respeto al sufrimiento de todas las víctimas: «La memoria de los mártires nos compromete a perdonar y a trabajar por una paz en la que todos puedan reconocerse hermanos».
Esa tarea comienza también en las relaciones más cercanas: escuchar a quien piensa de otra manera, renunciar a una palabra hiriente o dar el primer paso para recuperar una relación rota. El hogar, la escuela, el trabajo, la comunidad cristiana y la vida pública ofrecen oportunidades diarias para actuar con justicia y sembrar paz.
Un paso concreto en el camino de la santidad
El arzobispo recuerda que la llamada a la santidad alcanza a todos los bautizados y puede encontrar respuesta en cualquier edad y circunstancia, también en medio de las fragilidades personales. Por eso, anima a los fieles a dar un paso concreto: dedicar tiempo a quien lo necesita, pedir perdón o atender mejor una responsabilidad.
Para sostener ese compromiso, invita a escuchar la Palabra de Dios, participar en la Eucaristía y acoger la misericordia del Señor en el sacramento de la reconciliación.
La carta concluye con un recuerdo a los difuntos y una afirmación de la esperanza cristiana: en Cristo permanece la unión con quienes nos han precedido. Monseñor Prieto desea que la próxima beatificación de Luis Mosquera Caramelo impulse a la comunidad diocesana a vivir el Evangelio con alegría y a construir fraternidad allí donde cada persona desarrolla su vida.




