Mons. Barrio destaca el papel fundamental del laicado en la corresponsabilidad y en la misión evangelizadora de la Iglesia

Carta Pastoral del arzobispo en el Día de la Acción Católica y Apostolado Seglar, con el lema “Sigamos construyendo juntos. El Espíritu Santo nos necesita”

En una Carta Pastoral de monseñor Julián Barrio, dedicada al Día de la Acción Católica y Apostolado Seglar, que se celebrará en la solemnidad de Pentecostés, el arzobispo de Santiago recuerda, en continuidad con el mensaje del pasado año y en el contexto sinodal, que “se nos invita a seguir construyendo juntos con la fuerza del Espíritu Santo una Iglesia en salida para anunciar con alegría el Evangelio y ser comunicadores de esperanza, recordando que todos los bautizados hemos de sentirnos protagonistas de la misión que se nos ha confiado en la Iglesia y en el mundo”.

En este sentido indica que “no podemos olvidar el papel fundamental del laicado en la corresponsabilidad y en la misión evangelizadora de la Iglesia”. Y añade: “la vocación cristiana es por su propia naturaleza vocación apostólica, misionera, evangelizadora”.

En la carta a los laicos, el arzobispo recuerda tres actitudes que configuran la identidad cristiana y apostólica del discípulo de Cristo: “una inquietud profunda y humilde para sintonizar con Cristo, la fidelidad a su persona y la obediencia a la acción iluminadora y santificadora del Espíritu, y la humilde intrepidez para aceptar el honor de la repulsa o de la acogida que el hombre libremente ha de hacer siempre de Cristo, signo de contradicción frente al misterio insondable de la libertad humana”.

El prelado compostelano asegura que “sin conciencia de ser elegidos se manifiesta la radical crisis cristiana, sin conciencia de ser amados emerge la irresponsabilidad de la propia identidad ante Dios y ante Cristo, sin conciencia de ser enviados se reduce el cristianismo a puro convencionalismo social o religioso”.

“La sinodalidad nos interpela a estar en el corazón del mundo asumiendo el compromiso en la vida pública”, dice mons. Barrio.

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