El arzobispo de Santiago visitó a los participantes y presidió una celebración penitencial inspirada en las parábolas de la misericordia.Los campamentos impulsados por Cáritas Diocesana combinan convivencia, educación y crecimiento personal durante el verano.

El arzobispo de Santiago, monseñor Francisco José Prieto Fernández, visitó a los participantes de los campamentos diocesanos Arnela y Son, donde compartió una jornada con los niños, niñas y jóvenes que participan en esta iniciativa estival. Durante su estancia presidió una celebración del sacramento del perdón en la que invitó a los asistentes a vivir la reconciliación como una experiencia de encuentro con la misericordia de Dios.
En su reflexión, el arzobispo tomó como punto de partida las parábolas de la oveja perdida y de la moneda perdida para transmitir un mensaje de esperanza y confianza. A través de estas enseñanzas evangélicas recordó que «Dios nunca se cansa de buscarnos, nunca se cansa de esperarnos porque nunca se cansa de amarnos«.
Durante la celebración, el prelado destacó que el sacramento de la reconciliación no solo concede el perdón, sino que también devuelve la alegría. Recordó que, al igual que el pastor celebra el hallazgo de la oveja perdida o la mujer organiza una fiesta tras recuperar la moneda extraviada, también Dios se alegra cuando una persona se deja reconciliar con Él.
La visita se enmarca en el desarrollo de los campamentos de verano promovidos por Cáritas Diocesana, a través del programa Cativos de la Interparroquial de Santiago. La iniciativa ofrece cada año a niños, niñas y adolescentes una propuesta socioeducativa con pernocta en el Albergue Juvenil Luis Calviño de Arnela, en Porto do Son, donde la convivencia, el juego compartido y el contacto con la naturaleza favorecen el crecimiento personal y la creación de vínculos.
Organizados en cuatro turnos adaptados a diferentes edades, los campamentos forman parte del acompañamiento educativo que Cáritas desarrolla durante todo el año con la infancia y sus familias.







