
CITA
“Por la facha y por el traje, se conoce al personaje.”
S. Ignacio de Antioquía, «partimos un mismo pan que es remedio de inmortalidad, antídoto para no morir, sino para vivir en Jesucristo para siempre» (Eph 20,2).
San Agustín: «Todos los bautizados conocen cuál es la boda del Hijo del Rey y cuál el banquete. La mesa del Señor está dispuesta para todo el que quiera participar de ella. A nadie se le prohibe acercarse, pero lo importante es el modo de hacerlo. Las sagradas Escrituras nos enseñan que no son dos los banquetes del Señor; sino uno, al que vienen buenos y malos. Todos los que rechazaron la invitación fueron malos, pero no todos los que entraron fueron buenos. Me dirijo a vosotros que, siendo buenos, os sentáis en este banquete, vosotros los que prestáis atención a aquellas palabras: “quien come y bebe indignamente, come y bebe su condenación”. Me dirijo a todos los que sois así, es decir, buenos, para que no busquéis buenos fuera del banquete y toleréis a los malos dentro [los donatistas]… Poneos el vestido nupcial. Me dirijo a vosotros, los que todavía no lo tenéis [catecúmenos, penitentes]. Ya estáis dentro, ya os acercáis al banquete, pero aún no tenéis el vestido digno del esposo… Amad al Señor y en Él aprended a amaros a vosotros» (Sermón 90).
“Ayúdanos, Señor, a dejarnos de malas y vanas excusas e ir a esa cena… Que no sea la soberbia impedimento para ir al festín, alzándonos con jactancia, ni nos apegue a la tierra una curiosidad mala, distanciándonos de Dios, ni nos estorbe la sensualidad las delicias del corazón. Haz que acudamos… ¿Quiénes vinieron a la cena, sino los mendigos, los enfermos, los cojos, los ciegos? Vendremos como pobres, pues nos invita quien, siendo rico, se hizo pobre por nosotros, a fin de enriquecer con su pobreza a los pobres. Vendremos como enfermos, porque no han de menester médico los sanos sino los que andan mal de salud. Vendremos como lisiados y te diremos: Endereza mis pasos conforme a tu palabra (S. 118,113). Vendremos como ciegos y te pediremos: Ilumina mis ojos para que jamás duerma en la muerte (S. 12,4)” (Serm. 112).
Estamos llamados al banquete nupcial, llevemos el vestido de fiesta que, para San Agustín, no es otro que el de la caridad. (Sermón 95,7)
Entra en la Iglesia sin el vestido nupcial el que no busca la gloria del Esposo, sino la suya propia,
San Jerónimo El vestido nupcial son los preceptos del Señor y las obras realizadas según la ley y el Evangelio y que constituyen la vestidura del hombre nuevo.
San Gregorio Magno: «Cada uno de vosotros, por tanto, que en la Iglesia tiene fe en Dios ya ha tomado parte en el banquete de bodas, pero no puede decir que lleva el vestido nupcial si no custodia la gracia de la caridad» (Homilía 38, 9: pl 76,1287).
Pseudo-Crisóstomo, Cuando suceda la resurrección de los santos recibirá el hombre la verdadera vida (que es Jesucristo), porque Este asumirá en su inmortalidad la mortalidad del hombre. Ahora recibimos al Espíritu Santo como en arras del consorcio eterno, pero después recibiremos al mismo Jesucristo en toda su plenitud. opus imperfectum in Matthaeum, hom. 41
Simeón el Nuevo Teólogo, Por eso os ruego a todos que os esforcéis mientras estamos a tiempo; luchad para convertiros en hijos de Dios y para ser llamados hijos de la luz; odiad toda mala concupiscencia hasta en las cosas más pequeñas y de menos valor. Y podremos hacerlo si consideramos la grandeza de la gloria, de la alegría y de las delicias que nos esperan. (Le catechesi, Citta Nuova, Roma 1995, 239-242, passim).
Sto. Tomás de Aquino «Si seguimos a San Gregorio es necesario decir que el banquete nupcial representa las bodas de Cristo con la Iglesia en este tiempo presente, y, además, el matrimonio entre nuestra alma y Dios, con quien se desposa por la fe»
«Por lo tanto puede decirse que este esposo es el Verbo Encarnado y la esposa es la Iglesia, como dice el Apóstol: ‘El hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Éste es un gran misterio, que yo aplico a Cristo y a la Iglesia’ (Ef 5,31 -32). Del mismo modo, puede decirse que este esposo es el mismo Verbo que se desposa con nuestra alma. En efecto, el alma se hace partícipe de la gloria de Dios por la fe, y de este modo se realizan nuestras nupcias, como dice el profeta Oseas: ‘Te desposaré en la fe’ (Os 2,20, Vulg)» Super Evangelium S. Matthaei lectura , caput 22, lectio 1
San Alfonso María de Ligorio, Habrá quien diga: por eso, precisamente, no comulgo más a menudo, porque me veo frío en el amor (…). Y, ¿por qué te ves frío quieres alejarte del fuego? Precisamente porque sientes helado tu corazón debes acercarte más a menudo a este Sacramento, siempre que alimentes sincero deseo de amor a Jesucristo. Acércate a la Comunión -dice san Buenaventura- aun cuando te sientas tibio, fiándolo todo de la misericordia divina, porque cuanto más enfermo se halla uno, tanta mayor necesidad tiene de médico (Práctica del amor a Jesucristo).
Santo Cura de Ars: Cuando se comulga, se siente algo extraordinario… un gozo… una suavidad… un bienestar que corre por todo el cuerpo… y lo conmueve. No podemos menos de decir con San Juan: ¡Es el Señor!… ¡Oh Dios mío! ¡Qué alegría para un cristiano, cuando al levantarse de la sagrada Mesa se lleva consigo todo el cielo en el corazón.
¿Qué decir de una persona que hiciese gran provisión de cosas que se deterioran y se pierden, y dejara las piedras preciosas, el oro, los diamantes, que podría conservar haciendo con ellos una gran fortuna? Pues eso justamente hacemos nosotros; nos prendamos de la materia y pensamos poco en ganar el Cielo, único y verdadero tesoro.
S. Teresa de Jesús «Espera, espera, que no sabes cuándo vendrá el día ni la hora. Vela con cuidado, que todo se pasa con brevedad, aunque tu deseo hace lo cierto dudoso, y el tiempo breve largo. Mira que cuanto más peleares, más mostrarás el amor que tienes a tu Dios…» (CIC, 1821).
San Josemaría Escrivá ¿Y hay negocio que valga más que el negocio de la vida eterna? (Camino, n. 235).
Madre Teresa de Calcuta «No tengo miedo de morir, porque cuando esté delante del Padre, habrá tantos pobres que le entregué con el traje de bodas que sabrán defenderme».
San Juan Pablo II, Por desgracia, hoy, muchos hombres no parecen tener el sentido de las riquezas espirituales que se derivan de la comunión con el Señor. Muchos son seducidos por una actitud materialista y laicista, que no quiere darse cuenta de esta dimensión superior del hombre. Es necesario estar en guardia ante estas perspectivas secularizantes. Por esto es necesaria una conversión continua de la mente y del corazón. Sólo así las riquezas de Dios, ofrecidas a los hombres en Cristo, se revelan cada vez más plenamente a la mirada de nuestras almas. (11-10-1981)
J. Ratzinger La Eucaristía es, en efecto, la «Fiesta de la fe»,
Benedicto XVI en la encíclica Deus Caritas est: «No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva» (DCE n. 1).
Un sacerdote, un pastor de almas debe preocuparse ante todo por los que creen y viven con la Iglesia, por los que buscan en ella el camino de la vida y que, por su parte, como piedras vivas, construyen la Iglesia y así edifican y sostienen juntos también al sacerdote. Sin embargo, como dice el Señor, también debemos salir siempre de nuevo “a los caminos y cercados” para llevar al invitación de Dios a su banquete también a los hombres que hasta ahora no han oído hablar para nada de él o no han sido tocados interiormente por él (Homilía 7.V.2006).
Papa Francisco, «En la Iglesia ninguno sobra, ninguno está de más, hay espacio para todos. Así como somos. Todos. Y eso Jesús lo dice claramente cuando manda los apóstoles a llamar al banquete de ese señor que lo había preparado. Dice, vayan y traigan a todos: jóvenes y viejos, sanos y enfermos, justos y pecadores. Todos. Todos. Todos. En la Iglesia hay lugar para todos. ‘Padre, pero hoy soy un desgraciado, soy una desgraciada, ¿hay lugar para mí?’ Hay lugar para todos». JMJ Lisboa 2023.
La invitación al banquete de bodas tiene tres características: la gratuidad, la generosidad, la universalidad. Son muchos los invitados, pero sucede algo sorprendente: ninguno de los escogidos acepta participar en la fiesta. La bondad de Dios no tiene fronteras y no discrimina a nadie: por eso el banquete de los dones del Señor es universal, para todos. Solamente hay una condición: vestir el traje de bodas, es decir, testimoniar la caridad hacia Dios y el prójimo.
Catecismo de la Iglesia Católica: Dios, infinitamente Perfecto y Bienaventurado en sí mismo, en un designio de pura bondad ha creado libremente al hombre para que tenga parte de su vida bienaventurada. Por eso, en todo tiempo y en todo lugar, está cerca del hombre. Le llama y le ayuda a buscarlo, a conocerle y a amarle con todas sus fuerzas. Convoca a todos los hombres, que el pecado dispersó, a la unidad de su familia, la Iglesia. Lo hace mediante su Hijo que envió como Redentor y Salvador al llegar la plenitud de los tiempos. En Él y por Él, llama a los hombres a ser, en el Espíritu Santo, sus hijos de adopción, y por tanto, los herederos de su vida bienaventurada (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1).
«El Señor mismo afirma que el Bautismo es necesario para la salvación (cf Jn 3,5). Por ello mandó a sus discípulos a anunciar el Evangelio y bautizar a todas las naciones (cf Mt 28, 19-20; cf DS 1618; LG 14; AG 5). El Bautismo es necesario para la salvación en aquellos a los que el Evangelio ha sido anunciado y han tenido la posibilidad de pedir este sacramento (cf Mc 16,16). La Iglesia no conoce otro medio que el Bautismo para asegurar la entrada en la bienaventuranza eterna». (CEC n. 1257).
«El cielo es el fin último y la realización de las aspiraciones más profundas del hombre… Este misterio de comunión bienaventurada con Dios y con todos los que están en Cristo sobrepasa toda comprensión y toda representación. La Escritura nos habla de ella en imágenes: vida, luz, paz, banquete de bodas… «Lo que ni el ojo vio, ni el oído oyó…»» (1024. 1027; cf 1023-1029).
Pero antes, preparamos el vestido nupcial o provocamos la pregunta: «Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestido de fiesta?»: «Frente a Cristo, que es la Verdad, será puesta al desnudo definitivamente la verdad de la relación de cada hombre con Dios…» (1039).
Karl Barth “En última instancia, todo se reduce al hecho de que la invitación es a una fiesta, y que quien no obedece y viene en consecuencia, por lo tanto festivamente, rechaza y desprecia la invitación no menos que aquellos que no están dispuestos a obedecer y aparecer en absoluto”.
L.-A. Lassus, Así, nos negamos, nos replegamos sobre nosotros mismos, nos cerramos al amor: «Excúsame, excúsame…». En el fondo, se trata de falta de serenidad con nosotros mismos… Es una enorme gracia no ponernos coléricos con nosotros mismos, con los otros, y creer, en cambio, en el amor fiel y loco del Dios que viene a salvar lo que estaba perdido (Pregare è una festa, Gribaudi, Turin, 69-72, passim; edición española: La fiesta de la plegaria, Narcea, Madrid 1989).
Hans Urs Von Balthasar, Formas de rechazar la invitación son el desprecio de la invitación a la boda y la participación indigna en ella. (LUZ DE LA PALABRA, Comentarios a las lecturas dominicales A-B-C, Ediciones ENCUENTRO.MADRID-1994.Pág. 110 s.)
Benjamin Oltra Colomer, El peor pecado, la más grave equivocación en la búsqueda de la felicidad/salvación es no esperar nada de nadie, creer que sólo tú puedes y que tienes tiempo para todo, (campos, negocios… pero al final no lo tienes para lo que es verdaderamente fundamental: para ti mismo.(Ser Como Dios Manda, Una Lectura Pragmática De San Mateo,Edicep. Valencia-1995. Págs. 117-120)
Federico Moccia En la vida no se puede tener todo, sin embargo, es necesario aspirar a ello, ya que la felicidad no es una meta, sino un estilo de vida (Perdona si te llamo amor,)
Javier Echevarría, No desfallezcamos en el estupendo intento de poner al descubierto las inquietudes espirituales que hay en todas las almas para ofrecerles la satisfacción oportuna. Especialmente en los tiempos actuales, es muy importante enseñar o recordar, a quienes tratamos, que la vida terrena es una etapa transitoria de la existencia humana. Dios nos ha creado para la vida eterna, nos ha destinado a participar de su misma Vida divina, alcanzando así una dicha completa e inacabable (Carta 1.XII.1998).
CONTO
CARTA DE UN PADRE QUE ENVEJECE A UN HIJO
Querido hijo:
El día que me veas mayor y ya no sea yo, ten paciendia e intenta entenderme. Cuando comiendo, me ensucie, cuando no pueda vestirme, ten paciencia. Recuerda las horas que pasé enseñandotelo.
Si, cuando hablo contigo, repito las mismas cosas, mil y una vez, no me interrumpas y escúchame. Cuando eras pequeño a la hora de dormir, te tuve que explicar mil y una vez el mismo cuento hasta que te entraba el sueño. No me avergüences cuando no quiera ducharme, ni me riñas. Recuerda cuando tenia que perseguirte y las mil excusas que inventaba para que quisieras bañarte.
Cuando veas mi ignorancia sobre las nuevas tecnologías, te pido que me des el tiempo necesario y no me mires con tu sonrisa burlona…Te enseñe a hacer tantas cosas…Comer bien, vestirte…Y como afrontar la vida. Muchas cosas son producto del esfuerzo ya la perseverancia de los dos.
Cuando en algún momento pierda la memoria o el hilo de nuestra conversación, dame el tiempo necesario para recordar. Y si no puedo hacerlo, no te pongas nervioso, seguramente lo mas importante no era mi conversación y lo único que queria era estar contigo y que me escucharas. Si alguna vez no quiero comer, no me obligues. Conozco bien cuando lo necesito y cuando no.
Cuando mis piernas cansadas no me dejen caminar…dame tu mano amiga de la misma manera en que yo lo hice cuando tu diste tus primeros pasos. Y cuando algún dia te diga que ya no quiero vivir, que quiero morir, no te enfades. Algún dia entenderás que esto no tiene nada que ver contigo, ni con tu amor, ni con el mio. Intenta entender que a mi edad ya no se vive, que se sobrevive.
Algún dia descubrirás que pese a mis errores siempre quise lo mejor para ti y que intente preparar el camino que tu debías hacer. No debes sentirte triste, enfadado o impotente por verme de esta manera. Debes estar a mi lado, intenta comprenderme y ayudame como yo lo hice cuando tu empezaste a vivir.
Ahora te toca a ti acompañarme en mi duro caminar. Ayúdame a acabar mi camino, con amor y paciencia. Yo te pagaré con una sonrisa y con el inmenso amor que siempre te he tenido.
Te quiero hijo.
Tu padre.
Tomado de Alejandro Illescas, Los cuentos de mis homilías
RABINO ELIÉCER
Leí una historia encantadora del rabino Eliécer que dijo «Haz penitencia un día antes de tu muerte». Sus discípulos le preguntaron: «¿Acaso el hombre puede saber en qué día morirá?» Respondió: «Por eso haga penitencia hoy porque mañana puede morir».
También Salomón en su sabiduría ha dicho: «En todo tiempo estén tus vestidos blanqueados y limpios y no falte nunca el aceite en tu cabeza’’, todos estos signos que el hombre está listo para entrar a la fiesta.
Tomado de MSC
LA MEJOR Y LA PEOR COMIDA DEL MUNDO
Hace mas de 2.000 años, un rico mercader griego tenía un esclavo llamado Esopo. Un esclavo no muy bien parecido, feo, mas de sabiduría única en el mundo. Cierta vez, para probar las cualidades de su esclavo, el mercader ordenó:
-Toma, Esopo. Aquí está este saco de monedas. Corre al mercado y compra los mejores ingredientes para un banquete. La mejor comida del mundo!
Poco tiempo después, Esopo volvió del mercado y colocó sobre la mesa un plato cubierto por un fino paño de lino.
El mercader levantó el paño y se sorprendió:
-¡Ah! , ¿lengua? Nada como una buena lengua que los pastores griegos saben preparar muy bien. Pero ¿por qué escogiste exactamente a la lengua como la mejor comida del mundo? El esclavo, con la mirada baja, explicó su preferencia:
-¿Qué hay mejor que la lengua, señor? La lengua nos une a todos, cuando hablamos. Sin la lengua no podríamos entendernos.
La lengua es la llave, el órgano de la verdad y la razón. Gracias a la lengua se construyen ciudades, gracias a la lengua podemos expresar nuestro amor. La lengua es el órgano del cariño, de la ternura, del amor, de la comprensión. Es la lengua que torna eternos los versos de los poetas, las ideas de los grandes escritores. Con la lengua se enseña, se persuade, se instruye, se reza, se explica, se canta, se describe, se elogia, se demuestra, se afirma.
Con la lengua decimos «madre» y «querida» y «Dios». Con la lengua decimos «sí», con la lengua decimos «!yo te amo!» ¿Puede haber algo mejor que la lengua señor?
El mercader se levantó entusiasmado:
-!Muy bien. Esopo! Realmente me has traído lo mejor que hay. Toma ahora este otro saco de monedas. Anda de nuevo al mercado y trae lo que haya de peor, pues quiero ver tu sabiduría.
Después de algún tiempo, el esclavo Esopo volvió del mercado trayendo un plato cubierto por un paño.
El mercader lo recibió con una sonrisa:
-Hummm……ya, sé lo que hay de mejor. Veamos ahora lo que hay de peor…
El mercader descubrió el plato y quedó indignado:
– ¿Quéee?! ¿Lengua? ¿Lengua otra vez? ¿Lengua? ¿No dijiste que la lengua era lo mejor que había? ¿Quieres ser azotado?
Esopo bajó la mirada y respondió:
-La lengua, señor, es lo peor que hay en el mundo. Es la fuente de todas las intrigas, el inicio de todos los procesos, la madre de todas las discusiones. Es la lengua la que separa a la humanidad, que divide a los pueblos. Es la lengua la que usan los malos políticos cuando quieren engañar con sus falsas promesas. Es la lengua la que usan los pícaros cuando quieren estafar. La lengua es el órgano de la mentira, de la discordia, de los malos entendidos, de las guerras, de la explotación. Es la lengua la que miente, la que esconde, que engaña, que explota, que blasfema, que insulta, que se acobarda, que mendiga, que provoca, que destruye, que calumnia, que vende, que seduce, que corrompe. Con la lengua decimos «muere» y «canalla» y «demonio». Con la lengua decimos «no». Con la lengua decimos «¡yo te odio!» Ahí está, señor, por qué la lengua es la mejor y la peor de todas las cosas!
LENGUA DE HACHA
Muchos hacemos excelente aquel punto de Camino que hablaba de aquel criticón que «tienes esa lengua tajante —de hacha—, ¿has probado» …
Hablar pontificando desde nuestra pobre experiencia, desde la insensatez de nuestros pies de barro que se equivocan cada vez que abren la boca es una muestra de orgullo de la que con frecuencia nos tenemos que arrepentir. Cuanto más viejos, más nos deberíamos callar; por desgracia más hablamos.
He aquí una historia, una metáfora con la intención de hacerte reflexionar sobre el uso que hacemos de la lengua de hacha…
Tomado de Anecdonet
ANÉCDOTA
EL ÁRBOL DE LA VIDA
En la Catedral de Segovia hay un cuadro titulado “El árbol de la vida” en el que se ve un árbol de copa amplia y frondosa, sobre la que hay un buen grupo de personas alrededor de una mesa, participando en un opíparo banquete. Abajo, junto al tronco, se ven tres figuras: a la derecha, el Señor, dispuesto a dar una orden. Y a la izquierda, la muerte -esqueleto con guadaña-, en disposición de cortar el árbol, por el pequeño punto de unión que queda en el tronco, que tiene ya una hendidura profunda, en forma de cuña. Detrás del esqueleto se ve la figura del demonio, azuzando para que corte el árbol ya de una vez. Cuando eso ocurra, ya se ve que los personajes divertidos del banquete opíparo caerán con estrépito.
En la parte superior del cuadro se lee la siguiente inscripción: “Mira que has de morir, mira que no sabes cuando…”
Tomado de Anecdonet
EL MAL TRAGO DE ALFONSO XIII.
Esta es una muestra estupenda de la buena educación y de cómo responder ante situaciones imprevistas y «cubrir» a un invitado en vez de ridiculizarlo.
«En el transcurso de un almuerzo oficial, uno de los invitados que no había visto un lavafrutas en su vida pensó que el bol con agua que le habían colocado junto al plato era para bebérselo y, ni corto ni perezoso, se lo bebió, ante el asombro de los comensales que compartían mesa.
Alfonso XIII se percató de lo ocurrido y, de inmediato, cogió su bol y se lo bebió de un tirón. Ante el gesto del Rey, el resto de los invitados, sin mediar palabra, tomaron el lavafrutas e hicieron lo mismo que el monarca».
(Fuente: El Semanal – Autor: Jose Antonio de Urbina).
“SER LISTO”
Suele decirse que «sobre gustos, no hay nada escrito». Pero está claro que el saber discernir en las diferentes opciones de la vida, tener bien organizada una sabia jerarquía de valores, de más necesarios a menos, distinguir lo «auténtico» de lo «efímero», no pertenece al terreno de los «gustos», sino a la más elemental y necesaria sabiduría del hombre.
Eso es lo que planteó Ignacio de Loyola a Francisco de Javier: «¿Qué te importa ganar todo el mundo si…?» Es decir, ¿cómo puedes rechazar «el gran banquete» por otras aventuras más o menos subordinadas? Francisco Javier se convenció de que «no es oro todo lo que reluce». Y, a continuación, puso en juego dos cualidades que deberíamos imitar: la listeza y la decisión.
Tomado de ELVIRA-1.Págs. 86 s
TOROS
Los toros representan a los padres del Antiguo Testamento, los cuales, según estaba permitido en la ley, herían con el cuerno de su virtud corporal a sus enemigos. Llamamos a los animales cebados, por Aquel que alimenta desde lo alto; por eso les decimos saciados. Por medio de los animales cebados se figuran los padres del Nuevo Testamento, los cuales, cuando perciben la gracia de la dulce alimentación interna, se elevan de los deseos terrenos a las cosas de lo alto por las alas su contemplación. Dice, pues: «Se han matado ya mis novillos y animales cebados…».
San Gregorio Magno, homiliae in Evangelia, 38
Tomado de Dei Verbum
VESTIDURA BLANCA
El rito del bautismo prevé, entre otros símbolos, la entrega de la «vestidura blanca» al recién bautizado, que va acompañada por la siguiente oración:
«N, eres ya nueva creatura y has sido revestido de Cristo. Esta vestidura blanca sea signo de tu dignidad de cristiano. Ayudado por la palabra y el ejemplo de los tuyos, consérvala sin mancha hasta la vida eterna». Presentarse en las bodas sin el traje de boda no significa tanto estar sucios por el pecado -los últimos invitados son buenos y malos- como rechazar, una vez más y con mayor descaro, la comunión de vida con Jesús.
Tomado de G. Zevini, Lectio Divina (Mateo): El banquete de bodas
Verbo Divino (2008), pp. 418-423.
EL DOMINGO
El año 321 d.C. el emperador Constantino decretó que el domingo fuera día de descanso.
Muchos siglos antes leemos en la primera página de la Biblia: Dios descansó, Dios bendijo y santificó el Séptimo Día.
El Séptimo Día es el regalo más precioso que la humanidad ha recibido del tesoro de Dios.
Los musulmanes descansan los viernes y llenan las mezquitas para orar y celebrar su fe.
Los judíos descansan los sábados y llenan sus sinagogas para orar y celebrar su fe.
Los católicos descansan los domingos y algunos aceptan la invitación de Dios a las bodas del Cordero.
Seis días a la semana buscamos dominar el mundo, el Séptimo Día intentamos dominarnos a nosotros mismos.
La gente dice que me encanta el fin de semana, pero poca gente dice que me encanta el domingo. El domingo es el día tanto del alma como del cuerpo.
Tomado de P. Félix Jiménez
LA VISITA DEL REY A UNA CIUDAD.
Cuando una ciudad aguarda a su rey, las calles y plazas se limpian y atildan; por doquier se ven guirnaldas de follaje y cintas vistosas, se levantan arcos de triunfo en el curso que seguirá la comitiva real, en azoteas y balcones ondean banderas y gallardetes, las gentes se atavían con sus galas más lucidas y un aire de fiesta llena los ámbitos de la ciudad.
Cuando en la Sagrada Comunión el Rey de Cielos y Tierra se dispone a visitarnos recibámosle de manera semejante. Que nuestra alma esté limpia y sin mácula, una confesión bien hecha la tornará más lucida que un sol; adornémosla luego con nuestras buenas obras, con las guirnaldas de la fe, con las flores de la caridad, con las banderas y estandartes del amor a Jesucristo. No olvidemos el ayunar y el entregarnos a una oración profunda y detenida antes de recibir al Señor. Agustín nos enseña: «Nadie pruebe del Cuerpo de Jesús, si no estuvo antes en oración.»
Tomado de MSC
Catecismo en ejemplos, Ed. Políglota, Dr. F. Spirago
«MUCHOS SON LOS LLAMADOS …».
Con esta sentencia termina el texto. La llamada de Dios es para todos, pero exige una respuesta que no todos dan. ¿Cómo interpretar estos «muchos» y «pocos»? Si tenemos en cuenta el modo hebreo de establecer la comparación, la frase indica una superioridad numérica, sin referirse a las relativas proporciones. Se podría traducir: «Hay más llamados que escogidos o decididos».
Tomado de Francisco Bartolome Gonzalez
Acercamiento A Jesus De Nazaret- 4
Paulinas/Madrid 1986.Págs. 47-53
CHISTE
LOS INVITADOS A LA BODA
Una fiesta estaba llena de invitados y se empezaron a acabar las bebidas y todavía era muy temprano, entonces un tío de los novios se levanta y dice en medio del salón:
– De este lado todos los amigos y las amigas del novio, y de este otro lado los amigos y las amigas de la novia, y todo se hace como el tío dice:
Y entonces grita:
– Fuera de aquí gorrones que esto es un bautismo.
Tomado de chistes21
ORACIÓN
Señor, al salir de esta eucaristía,
no quiero que se me olviden las palabras
que Tú has hecho resonar
en mi interior.
Ayúdame a mantener el carácter
fundadamente ilusionado,
propio de quienes te escuchan.
Deseo actuar siempre en sintonía contigo.
Hazme un hombre a tu imagen:
más de espíritu que de letra,
más de creatividad que de rutina,
más de constancia que de lamentos,
más de amistad que de leyes.
Que me alegre lo que a Ti te alegra.
Que ame lo que Tú amas.
Gracias por haberme invitado
al banquete de tu amistad.
Grítame fuerte, Señor
para que nunca rechace tus llamadas.
Tomado de Mercaba
ESE DÍA
Ese día, veremos cara a cara a Dios.
Entonces las lágrimas se volverán sonrisas,
las despedidas reencuentros
y los anhelos abrazos.
Ese día, volveremos a ver
a los que se fueron antes de tiempo,
a los familiares que no conocimos
y a los amigos que tanto echamos de menos.
Ese día, los enfermos no volverán a sufrir,
nadie se sentirá solo,
los migrantes podrán regresar a casa
y los pobres saborearán la justicia.
Ese día, la paz ganará a la guerra,
la bondad no será cuestionada,
la belleza deslumbrará
y la verdad será desvelada.
Ese día, el tiempo y espacio
se fundirán en la eternidad,
el amor ganará a la muerte
y la vida resplandecerá para siempre.
Alvaro Lobo Sj
EL BANQUETE
La mesa está llena.
Se sirven manjares exquisitos:
la paz, el pan,
la palabra
de amor
de acogida
de justicia
de perdón.
Nadie queda fuera,
que si no la fiesta no sería tal.
Los comensales disfrutan
del momento,
y al dedicarse tiempo
unos a otros,
se reconocen,
por vez primera, hermanos.
La alegría se canta,
los ojos se encuentran,
las barreras bajan,
las manos se estrechan,
la fe se celebra…
…y un Dios se desvive
al poner la mesa.
José María Rodríguez Olaizola, sj
MEDITACIÓN
TESTIMONIOque dio una joven religiosa delante del papa san Juan Pablo II en Cuatro Vientos en el año 2003:
Un día alguien me invitó a asistir a la oración que, una vez a la semana, tenía un grupo de jóvenes. No sabía muy bien qué era aquello de hacer oración. Sin embargo, salí de allí con dos sentimientos en mi corazón: alegría y paz. Sin darme cuenta, ni ser consciente, Dios había salido a mi encuentro. Desde entonces iba todas las semanas a la oración de los jóvenes. Había nacido en mí un deseo de tener momentos de silencio, una gran atracción por la oración. Me encantaba ir a la iglesia y pasarme grandes ratos delante del sagrario hablando con ese Alguien que de pronto había aparecido en mi vida. En pocos meses, mi vida había dado un giro grande: el cristianismo no era ya para mí una serie de normas que cumplir, sino una persona viva: Jesucristo; y la Eucaristía, a la que yo asistía con cierta desgana e indiferencia, era ahora un encuentro gozoso con Dios
(Sor María del Carmen de Arriba, monja clarisa).
Tomado de anecdotasycatequesis
CANTO
Mi Casa Es El Cielo – The Vigil Project
El Señor nos prepara una mesa (Salmo 22) | Athenas
«Invítanos, Señor, a entrar al banquete» – Dumas & Mary https://youtu.be/_I56IrE0FOs
VIDEO
Parábola Los Invitados que se Excusan – Valivan
Delegación para el Clero de Santiago de Compostela







