
CITA
“Caminante no hay camino, se hace camino al AMAR”
“Para nadar y vivir, cuanto más ligeros de peso, mejor”
“La vida es como andar en bicicleta: si dejas de pedalear, te caes”
Cada día tiene su cruz… Pobre de mí si un día no tengo cruz: es que algo se está cociendo…
«Una persona desaparece dos veces: cuando se pierde su rastro y cuando dejamos de nombrarla».
«Casi todos vienen a Mí para que les alivie la cruz; son muy pocos los que se me acercan para que les enseñe a llevarla».
(Mensaje de Jesús a san Pío de Pietrelcina)
«Llevar el Evangelio te traerá la Cruz.
Cargarla te dará la Vida»
S.Son
Quijote, Sancho: – Señor, las tristezas no se hicieron para las bestias, sino para los hombres; pero si los hombres las sienten demasiado, se vuelven bestias. cap XI
San Ignacio de Antioquía: Qué hermoso es que el sol de mi vida se ponga para el mundo y vuelva a salir para Dios! A los Romanos: No quiero agradar a los hombres, sino a Dios 1, 1-2, 2: Funck 1, 213-215¡
San Cirilo de Jerusalén, «La cruz victoriosa ha iluminado a quien estaba cegado por la ignorancia, ha liberado a quien era prisionero del pecado, ha traído la redención a toda la humanidad» (Catechesis Illuminandorum XIII, 1: de Christo crucifixo et sepulto: PG 33, 772 b).
San Juan Crisóstomo Cuando mortificamos nuestros miembros, entonces podemos vivir. Esta ley del sacrificio es ciertamente nueva» (Comentario a la Carta a los Romanos 20,1).
Que todo se haga y se sufra por seguirle; que todo se soporte por amor suyo; que juntamente con el sufrimiento se practiquen las otras virtudes» (Homilía 55,2 sobre San Mateo).
S. Agustín, «Cuida de tu cuerpo como si fueras a vivir por siempre. Cuida de tu alma como si fueras a morir mañana.»
San Cirilo de Alejandría El que quisiera ser discípulo mío que emprenda denodadamente la misma carrera de sufrimientos que he seguido yo, recorra prácticamente el mismo camino y ámelo: ese tal hallará descanso en mi compañía y gozará de mi intimidad. Sobre la adoración en espíritu y en verdad: La Iglesia sigue a Cristo por doquier Lib. 5: PG 68, 391-395
San Cesáreo de Arlés Si tú deseas seguir a Cristo, lleva su Cruz sin más demora y sobrelleva a los malvados sin dejarte vencer… Sermón: Quien quiera seguir de verdad a Cristo encontrará contradicciones Sermon 159 : CCL 104, 650.
San Bernardo de Claraval: ¡Cuan pocos, Señor Jesús, los que quieren ir en pos de ti, aunque nadie hay que no desee llegar a ti, sabiendo todos que en tu diestra hay delicias sin fin! Todos quieren gozar de ti, mas no todos quieren imitarte; quieren reinar contigo, pero no quieren padecer contigo. (Obras Completas II, B.A.C., Madrid, 1955, 126 y ss.)
San Francisco de Asís Comencemos, hermanos, a servir al Señor, porque hasta ahora poco o nada hemos hecho ().
Santo Tomás de Aquino, “En el amor de amistad, el amante está en el amado en cuanto juzga como suyos los bienes o males del amigo, y la voluntad de éste con la suya; de modo que parece sufrir en su amigo los mismos males y poseer los mismos bienes” (S. Th I-II,q. 48).
Tomás de Kempis: Más los que aman a Jesús, por el mismo Jesús, y no por alguna propia consolación suya, lo bendicen en toda tribulación y angustia del corazón, tanto como en tiempo de consolación. Imitación de Cristo: Si desechas una cruz hallarás otra peor. Libro II, caps. 11-12
Si de buena voluntad llevas la cruz, ella te llevará, y guiará al fin deseado, adonde será el fin del padecer, aunque aquí no lo sea. Libro II, caps. 11-12.
Santa Teresa de Jesús: nos habla de perseverancia en el camino a pesar de las dificultades y del cansancio: “Aunque me canse, aunque no pueda, aunque reviente, aunque me muera”.
«Muchos empezaron hace ya tiempo a practicar la oración interior y nunca acaban de llegar a feliz término. Esto proviene… Generalmente de que no se abrazaron desde el principio con la cruz». (Vida de Santa Teresa de Jesús)
San Juan de la Cruz “Cuando se le ofreciere algún sinsabor y disgusto, acuérdese de Cristo crucificado y calle. Viva en fe y esperanza, aunque sea a oscuras, que en estas tinieblas ampara Dios el alma. Arroje el cuidado suyo en Dios.” (“A una carmelita”)
San Francisco de Sales, «Queremos no los consuelos, sino al Consolador; no la dulzura, sino al Salvador; no la ternura, sino a aquél que es la suavidad del cielo y de la tierra; entre esos afectos debemos desear permanecer firmes en el santo amor de Dios, aunque toda nuestra vida no experimentemos consuelo alguno, perseverando en la voluntad de decir sobre el Calvario lo mismo que sobre el Tabor: ¡Oh, Señor, qué bien se está aquí! ¡Contigo, en tu cruz o en tu gloria!» («Introducción a la vida devota»)
San Paulino de Nola, Que los oradores guarden su elocuencia, los filósofos su sabiduría, los reyes sus reinos; para nosotros la gloria las riquezas y el reino, es Cristo; nuestra sabiduría, es la locura del Evangelio; la fuerza es, la debilidad de la carne, y la gloria, es el escándalo de la cruz. Carta 38, 3-4.6 El sentido de la Cruz
San Pío de Pieltrecina A lo largo de tu vida Cristo no te pide que lleves con él toda su pesada cruz, sino tan sólo una pequeña parte aceptando tus sufrimientos. No tienes nada que temer. Por el contrario, tente por muy dichosa de haber sido juzgada digna de tener parte en los sufrimientos del Hombre-Dios. Por parte del Señor, no se trata de un abandono ni de un castigo; por el contrario, es un testimonio de su amor, de un gran amor para contigo. Debes dar gracias al Señor y resignarte a beber el cáliz de Getsemaní. FSP, 119; Ep 3, 441; CE, 21; Ep 3, 413
San Josemaría Escriva de Balaguer, «No olvides que el Dolor es la piedra de toque del Amor» Camino, 439.
«Bendito sea el dolor. Amado el dolor. Santificado sea el dolor […] ¡Glorificado sea el dolor!» Ibidem, 208.
«Te quiero feliz en la tierra. No lo serás, si no pierdes ese miedo al dolor. Porque, mientras ‘caminamos’, en el dolor está precisamente la felicidad» Camino, 217.
San Rafael Arnaiz Barón Sólo sé que tengo un tesoro que por nada ni por nadie cambiaría…, mí cruz…, la Cruz de Jesús. Esa Cruz que es mi único descanso…,¡cómo explicarlo! Quien esto no haya sentido…, ni remotamente podrá sospechar lo que es. Nada mejor que la Cruz de Cristo. Escritos espirituales (03-04-1938).
Concilio Vaticano II: «La razón más profunda de la dignidad humana, está en la vocación del hombre a la comunión de Dios. Ya desde su nacimiento es invitado el hombre al diálogo con Dios: pues, si existe, es porque, habiéndole creado Dios por amor, por amor le conserva siempre, y no vivirá plenamente conforme a la verdad, si no reconoce libremente este amor y si no se entrega a su Creador». (Gaudium et spes N° 19).
Catecismo, 2013 “Todos los fieles, de cualquier estado o régimen de vida, son llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección de la caridad” (LG 40). Todos son llamados a la santidad: “Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto” (Mt 5, 48):
«Para alcanzar esta perfección, los creyentes han de emplear sus fuerzas, según la medida del don de Cristo […] para entregarse totalmente a la gloria de Dios y al servicio del prójimo. Lo harán siguiendo las huellas de Cristo, haciéndose conformes a su imagen y siendo obedientes en todo a la voluntad del Padre. De esta manera, la santidad del Pueblo de Dios producirá frutos abundantes, como lo muestra claramente en la historia de la Iglesia la vida de los santos» (LG 40).
2015 “El camino de la perfección pasa por la cruz. No hay santidad sin renuncia y sin combate espiritual (cf 2 Tm 4). El progreso espiritual implica la ascesis y la mortificación que conducen gradualmente a vivir en la paz y el gozo de las bienaventuranzas:
«El que asciende no termina nunca de subir; y va paso a paso; no se alcanza nunca el final de lo que es siempre susceptible de perfección. El deseo de quien asciende no se detiene nunca en lo que ya le es conocido» (San Gregorio de Nisa, In Canticum homilia 8).
San Pablo VI, «Misteriosamente, Cristo mismo, para desarraigar del corazón del hombre el pecado de suficiencia y manifestar al Padre una obediencia filial y completa, acepta… morir en una cruz» (Ex. ap. Gaudete in Domino, 9 de mayo de 1975: aas 67 [1975] 300-301).
San Juan Pablo II «El evangelio no es la promesa de éxitos fáciles. No promete a nadie una vida cómoda. Es exigente- Y al mismo tiempo es una Gran Promesa: la promesa de la vida eterna para el hombre, sometido a la ley de la muerte; la promesa de la victoria, por medio de la fe, a ese hombre atemorizado por tantas derrotas». («Cruzando el umbral de la esperanza»)
Con la verdad de sus palabras, que parecen duras, pero llenan el corazón de paz, Jesús nos revela el secreto de la vida auténtica (cf. Discurso a los jóvenes de Roma, 2 de abril de 1998).
Benedicto XVI Antes del cristianismo no aparece esta virtud en el catálogo de las virtudes; es una virtud nueva, la virtud del seguimiento de Cristo. Pensemos en la Carta a los Filipenses, en el capítulo dos: Cristo, siendo de condición divina, se humilló, aceptando la condición de esclavo y haciéndose obediente hasta la cruz (cf. Flp 2, 6-8). Este es el camino de la humildad del Hijo que debemos imitar. Seguir a
El Señor enseña que «el camino de los discípulos es un seguirle a él [ir tras él], el Crucificado. Pero en los tres Evangelios este seguirle en el signo de la cruz se explica también… como el camino del «perderse a sí mismo», que es necesario para el hombre y sin el cual le resulta imposible encontrarse a sí mismo» (cf. Jesús de Nazaret, Madrid 2007, p. 337).
Un cristiano es memoria de Dios en este mundo (Benedicto XVI).
Papa Francisco, “La cruz es el camino que conduce de la tierra al cielo. Quien se abraza a ella con fe, amor y esperanza se siente transportado a lo alto, hasta el seno de la Trinidad.”
Tillich, P. Así pues, la fe es el estado de encontrarse poseído (seducido) por una preocupación fundamental.[ P. Dinámica de la fe, 99.]
Pagola, Lo que agrada a Dios no es el sufrimiento, sino la actitud con que una persona asume el sufrimiento en seguimiento fiel a Cristo.
C.S. Lewis, «¿Puedo rechazar el dolor? ¿Puedo, acaso, fijar una distancia del dolor, eliminarlo? El dolor le imprime a la vida su sentido efímero» Diario di un dolore, Milano 1990, p. 40.
«El dolor de entonces es parte de la felicidad de ahora. El dolor de ahora es parte de la felicidad de entonces». en «Tierras de penumbra.
Teilhard-De-Chardin escribía a quien se le quejaba del peso de las cruces en su vida consagrada a Dios: «Quizá miras mal a la cruz y no ves en ella más que dos palos cruzados. Da la vuelta a la cruz y verás en ella a Jesús clavado por amor. Entonces todo cambiará de sentido y lo comprenderás todo».
Albert Einstein, «Los grandes espíritus siempre han encontrado violenta oposición de las mentes mediocres.» –
CONTO
Una niña estaba muriendo de una enfermedad de la que su hermano, que tenía 18 años, había logrado recuperarse tiempo atrás. El médico dijo al muchacho:
–Sólo una transfusión de tu sangre puede salvar la vida de tu hermana. ¿Estás dispuesto a dársela?
Los ojos del muchacho reflejaron verdadero pavor por unos instantes, finalmente dijo:
–De acuerdo, Doctor, lo haré.
Una hora después de realizar la transfusión, el muchacho preguntó indeciso:
–Dígame, Doctor, ¿cuándo voy a morir?
Sólo entonces comprendió el Doctor el momentáneo pavor que había detectado en los ojos del muchacho: creía que, al dar su sangre, iba también a dar la vida a su hermana.
Tomado de José María Martín OSA
ÉL CARGÓ CON LA PEOR PARTE.
Una pequeña, con Síndrome de Down, jugando un día con una pelota se manchó las manos de tierra. Luego, al frotarse la cara, cogió una fuerte infección en los ojos.
A pesar de la medicación, no acababa de mejorar. Un día, entrando en la iglesia de su pueblo, en la provincia de Santander, al pasar frente a un gran crucifijo que hay a la izquierda, un hermano suyo le dijo:
• Pídele a Jesús que te cure. La pequeña se arrodilló delante del Cristo. Después de un rato, se levantó. Su hermano le preguntó si había pedido a Jesús que le curase los ojos.
• ¿Cómo se lo voy a pedir? – respondió la chiquilla. ¿No has visto como tiene Él los suyos?. Él tiene sus ojos mucho peor que los míos.
Tomado de Anecdonet
ANÉCDOTA
“INCREPÓ” A JESÚS.
Ese verbo “increpar” (epitimaô) es el que se emplea en los relatos evangélicos para dirigirse a los endemoniados. Cuando discuten Jesús y Pedro sobre el modo de cómo ser Mesías, se tratan de “endemoniados”. Eso muestra que, en ocasiones, las relaciones entre Pedro y Jesús fueron muy tensas y se manifestaba esa tensión en un lenguaje duro.
Tomado de Fidel Aizpurúa
“FUEGO ARDIENTE”
(Esh boéret) en hebreo: El fuego en el Antiguo Testamento representa la presencia y la santidad purificadora de Dios. No es un sentimiento abstracto; es una fuerza física que consume todo a su paso.
Tomado de Carmen Notario, SFCC
LA CRUZ.
Aunque la cruz era de uso penal romano, los judíos habían visto ya estos cortejos ir a la muerte. Al morir Herodes el Grande, Varo había hecho crucificar a 2.000 judíos. Y desde el tiempo del procurador Cuadrato hasta el asedio se citan numerosos casos de crucifixión. El mismo hecho de la crucifixión de Cristo con “dos ladrones” no era más que un episodio usual de estos procedimientos romanos. La entrega a Cristo en las persecuciones podía llegar a la muerte.
En el ambiente judío contemporáneo de Cristo no se conocía en su medio ortodoxo, aunque parece que algunas fracciones lo admitían, la idea de un Mesías paciente, menos aún que hubiese de morir en cruz. De ahí la extrañeza de Pedro. Y una buena sugerencia de la historicidad de las predicciones de Cristo sobre su muerte.
Tomado de Biblia Nácar-Colunga Comentada
“ALMA,”
conforme al uso semita, está por “vida.” La comparación era proverbial. Sobre el 90 (a.C), Simeón bar Schatach gozaba al oír en boca de los paganos: “Alabado sea el Dios de los judíos, más que ganarse el universo entero.”
Tomado de Biblia Nácar-Colunga Comentada
PIEDRA DE TROPIEZO
La palabra skandalon es un hebraísmo: mîkshol designa el obstáculo destinado a hacer tropezar o a desviarse de su camino. Por otra parte, el verbo skandalizô evoca la imagen de sacudir para partir o caer, de donde el sentido frecuente de arrastrar al pecado. Al comparar con Marcos 8, 33, observar que san Mateo añade una palabra ya a punto.
Tomado de P. Felipe Santos SDB
LA COHERENCIA DE VIDA SE DEMUESTRA A LA HORA DE MORIR
Cuando Sócrates estaba en la cárcel, condenado a muerte bajo la acusación de corromper a la juventud (cosa totalmente ajena a su vida y a su doctrina), sus amigos fueron a verle y le dijeron que habían conseguido que los guardianes no se dieran por enterados si se escapaba.
Sin embargo, no consiguieron que huyera. Sócrates les dijo que su fuga no era coherente con lo que él siempre enseñaba acerca de la virtud, la obediencia a la ley y la inmortalidad del alma; en consecuencia, se quedó en la cárcel hasta la ejecución de la condena a muerte.
M. Artigas – El Hombre a la luz de la ciencia
Tomado de Anecdonet
LE AMO
Poco antes de su muerte, Teresa de Lisieux está en cama ya muy enferma; una hermana (Sor Agnès) entra en su habitación y le pregunta: «¿En qué piensas?» –»No pienso en nada; no puedo; sufro demasiado y entonces rezo». – «Y ¿Qué le dice a Jesús?» Teresa responde: «No le digo nada, ¡Le amo!»
(Jacques Philippe, «Tiempo para Dios»)
Tomado de Anecdonet
LO SÉ, LO ENTIENDO
Dije: «Dios, me duele.» Y Dios dijo: «Lo sé.»
Dije: «Dios, he llorado tanto …» Y Dios dijo: «Para eso es que te dí lágrimas.»
Dije: «Dios, estoy tan deprimida …» Y Dios dijo: «Por eso es que te dí el brillo del sol.»
Dije: «Dios, la vida es dura.» Y Dios dijo: «Por eso es que te dí a seres queridos.»
Dije: «Dios, mi ser más querido murió … » Y Dios dijo: «El mío también.»
Dije: «Dios, es una pérdida tan grande … » Y Dios dijo: «Vi al mío clavado en una cruz.»
Dije: «Dios, pero tu ser más querido vive … » Y Dios dijo: «El tuyo también.»
Dije: «Dios, ¿dónde están ellos ahora?» Y Dios dijo: «El Mío está a mi mano derecha, el tuyo está en la Luz en tus recuerdos.»
Dije: «Dios, duele.» Y Dios dijo: «Lo sé.»
Estas palabras estaban en una pared en la ciudad de Oklahoma, en el lugar donde se había producido un tiroteo.
Tomado de Anecdonet
ODIO A LA CRUZ – CARTA A CHESTERTON
«Querido Chesterton:
En la pantalla de la televisión italiana apareció hace pocos meses el padre Brown, original sacerdote-detective, criatura típicamente tuya. Lástima que no hayan aparecido el profesor Lucifer y el monje Miguel. Los habría visto con sumo agrado, tal como tú los describiste en La esfera y la cruz, viajando en avión, sentado uno junto al otro, Cuaresma junto a Carnaval. Cuando el avión vuela sobre la catedral de Londres, el profesor suelta una blasfemia contra la cruz.
-Estoy pensando si esta blasfemia te ayuda en algo-le dice el monje-.
Escucha esta historia:
Conocí a un hombre como tú; él también odiaba al crucifijo; lo eliminó de su casa, del cuello de su mujer, hasta de los cuadros; decía que era feo, símbolo de barbarie, contrario al gozo y a la vida. Pero su furia llegó a más todavía: un día trepó al campanario de una iglesia, arrancó la cruz y la arrojó desde lo alto.
Este odio acabó transformándose primero en delirio y después en locura furiosa. Una tarde de verano se detuvo, fumando su pipa, ante una larguísima empalizada; no brillaba ninguna luz, no se movía ni una hoja, pero creyó ver la larga empalizada transformada en un ejército de cruces, unidas entre sí colina arriba y valle abajo. Entonces, blandiendo el bastón, arremetió contra la empalizada, como contra un batallón enemigo.
A lo largo de todo el camino fue destrozando y arrancando los palos que encontraba a su paso. Odiaba la cruz, y cada palo era para él una cruz. Al llegar a casa seguía viendo cruces por todas partes, pateó los muebles, les prendió fuego, y a la mañana siguiente lo encontraron cadáver en el río.
Entonces el profesor Lucifer, mordiéndose los labios, mira al anciano monje y le dice: Esta historia te la has inventado tú. Sí, responde Miguel, acabo de inventarla; pero expresa muy bien lo que estáis haciendo tú y tus amigos incrédulos. Comenzáis por despedazar la cruz y termináis por destruir el mundo.
La conclusión del monje, que por supuesto es la tuya, querido Chesterton, es justa. Suprimid a Dios, y ¿qué es lo que queda? ¿En qué se convierten los hombres?»
A. Luciani, llustrísimos señores
SEDUCIR
Viene del latín: seducere: se- (que significa «aparte» o «fuera») y ducere (o «conducir»). Su sentido original era «llevar a alguien aparte». La seducción nos lleva “fuera de nosotros mismos” y esperamos, que hacia algo o Alguien positivos.
Tomado de Tomás Muro
“SEDUCIDOS”
Seducir consiste en inducir o atraer a una persona hacia alguien o algo, utilizando diferentes recursos y artimañas para ello. Aunque la seducción se produce en muchos ámbitos, es en lo referente al amor donde más podemos constatarlo, siendo un tema clásico en la literatura y en el cine: una persona se ve seducida por otra, y su vida da un vuelco. Unas veces, esa seducción termina bien, porque ha servido para conocer al amor de su vida; pero otras veces, la seducción ciega a la persona, que toma decisiones erróneas y acaba echando a perder su vida.
Tomado de ACG
HUMOR
Jesús está colgado en la cruz.
Hay una gran multitud ruidosa reunida cuando se le oye llamar débilmente a Mateo. Mateo corre hacia la cruz, pero los soldados romanos que la custodian lo golpean brutalmente. Corre hacia el lado más alejado e intenta de nuevo. De nuevo lo golpean. Finalmente, después de varios intentos más, un Mateo golpeado y ensangrentado llega a la cruz.
“Sí, señor, ¿qué me tienes que decir?”
Jesús responde: “Puedo ver tu casa desde aquí arriba.”
POEMA
En esta tarde, Cristo del Calvario, vine a rogarte por mi carne enferma; pero, al verte, mis ojos van y vienen de tu cuerpo a mi cuerpo con vergüenza. ¿Cómo quejarme de mis pies cansados, cuando veo los tuyos destrozados?. ¿Cómo mostrarte mis manos vacías, cuando las tuyas están llenas de heridas?. ¿Cómo explicarte a ti mi soledad, cuando en la cruz alzado y sólo estás?. ¿Cómo explicarte que no tengo amor, cuando tienes rasgado el corazón?. Ahora ya no me acuerdo de nada. Huyeron de mi todas mis dolencias. El ímpetu del ruego que traía se ahoga en mi boca pedigüeña. Y sólo pido no pedirte nada. Estar aquí, junto a tu imagen muerta, ir aprendiendo que el dolor es sólo la llave santa de tu santa puerta.
(Himno de vísperas, viernes de la I semana)
NEGARSE A SÍ MISMO
¡Acoged la palabra poderosa
de Dios, si dulce miel o fuego vivo;
haced del cuerpo víctima y testigo,
ofrenda y cáliz que su don rebosa!
Sed culto razonable, no ostentosa
y vana complacencia…, lucrativo
afán de merecer…, obrar cautivo
de una fe cicatera o pretenciosa.
Caminar tras Jesús es despojarse,
renovar los criterios, entregarse
y cargar una cruz a la medida.
De nada sirve conquistar el mundo,
pues nada hay para el hombre tan fecundo
que darlo todo por ganar la vida.
Pedro Jaramillo
ORACIÓN
COGERÉ TU CRUZ, SEÑOR
Pues su madera, bien lo sé, Jesús
es escalera que conduce a la Resurrección.
Cogeré tu cruz, Señor,
pues su altura, es altura de miras
para los que creen en otro mundo
para los que esperan en Dios
para los que, cansándose o desangrándose,
saben compartir y repartir en los demás.
Cogeré tu cruz, Señor¡
pues sus clavos, pasan la carne
pero no matan la fe.
Es la fe, quien a la cruz,
le da otro brillo y hasta otro color:
ni es tan cruel ni es definitiva.
Después de la cruz, vendrá la vida.
¡Dame tu cruz, Señor!
Merece la pena arriesgarse por Ti
Merece la pena sembrar en tu campo
Merece le pena sufrir contratiempos
Merece la pena adentrarse en tus caminos
sabiendo que, Tú, los recorriste primero.
¡Cogeré tu cruz, Señor!
Enséñame dónde y cómo
Indícame hacia dónde
Háblame cuando, por su peso,
caiga en el duro asfalto.
Quiero coger tu cruz, Señor,
porque bien lo sé,
hace tiempo que lo aprendí
que ideales como los tuyos
tienen y se pagan por un alto precio
Quiero coger tu cruz, Señor,
porque es preferible
en el horizonte de los montes
ver tu cruz
que el vacío del hombre errante
Amén
Javier Leoz
MEDITACIÓN
ES EL AMOR LA PRIMERA EVANGELIZACIÓN (CRUZ)
Anécdota contada por el arzobispo François Xavier Nguyên Van Thuân a Juan Pablo II durante sus Ejercicios Espirituales de ese año (12-18 de marzo, 2001).
«Como peregrino divino, –dice el predicador del Papa– Jesús ha implantado en nuestro corazón su arte de amar. Donde éste florece, los hombres advierten el perfume de la Buena Nueva. Recuerdo ciertos momentos de mi vida. Cuando estuve en aislamiento, me confiaron a un grupo de cinco guardias: por turnos, dos estaban siempre conmigo. El jefe les dijo: «Os sustituiremos cada dos semanas por otro grupo, para que no os ‘contaminéis’ con este peligroso obispo».
Pero enseguida decidieron: «No, os cambiaremos más, si no, este peligroso obispo contaminará a todos los vigilantes». Al principio los guardias no hablaban conmigo. Contestaban sólo sí o no. Era verdaderamente triste.
Quería ser atento y cortés con ellos, pero era imposible. Evitaban hablar conmigo. Una noche me vino un pensamiento: «François, tu eres todavía muy rico, tienes el amor de Cristo en tu corazón; ámales como Jesús te ha amado». Al día siguiente empecé a amarles, a amar a Jesús en ellos, sonriendo, intercambiando con ellos palabras amables. Comencé a contarles historias de mis viajes al extranjero, sobre cómo vive la gente en América, en Canadá, en Japón, en Filipinas…, sobre la economía, la libertad, la tecnología. Ello estimuló su curiosidad y les empujó a hacerme muchísimas preguntas. Poco a poco nos hicimos amigos.
Quisieron aprender las lenguas extranjeras: francés, inglés… Así que improvisamos una escuela de idiomas. ¡Mis guardias se convirtieron en mis estudiantes!»».«En la montaña de Vinh Phú, –sigue contando Van Thuân– en la prisión de Vinh Quang, un día de lluvia tuve que cortar leña. Pregunté al guardia:–¿Puedo pedirle un favor?»–Dígame. Le ayudaré.–Quisiera cortar un trozo de madera en forma de cruz.–No sabe que está terminantemente prohibido tener cualquier símbolo religioso?»–Lo sé –repuse– pero somos amigos, y prometo esconderla.–Resultaría extremadamente peligroso para los dos.–Cierre los ojos, lo haré ahora, y seré muy cauto.»El se retiró y me dejó solo.
Corté la cruz y la tuve oculta en un trozo de jabón hasta mi liberación. Con una moldura de metal, éste trozo de madera se convirtió en mi cruz pectoral. En otra prisión, pedí un tramo de cable eléctrico a mi guardia, que ya era amigo mío. Asustado, me dijo: «He estudiado en materia de seguridad que si alguien quiere cable significa que quiere suicidarse». Le expliqué: «Los sacerdotes católicos no cometen el suicidio». «¿Y qué quiere hacer con un cable?». «Quisiera hacer una cadena para llevar mi cruz», le respondí. «¿Cómo puede hacer una cadena con un cable eléctrico? ¡Es imposible!». «Si me trae dos pequeñas tenazas se lo mostraré».»¡Es demasiado peligroso!». «¡Pero somos amigos!»»«Vaciló –continúa explicando monseñor Van Thuân, sin embargo a los tres días me dijo: «Es difícil negarle algo a usted».
Y actuando de manera que nadie nos descubriese, con dos pequeñas tenazas cortamos el cable en trozos de la dimensión de una cerilla, los trabajamos… hicimos esta labor de 7 a 11 de la noche, antes de que llegase el relevo de guardia. Esta cruz y esta cadena la llevo conmigo cada día, no porque sean recuerdos de la prisión, sino porque indican una convicción profunda, una llamada constante para mí: sólo el amor cristiano puede cambiar los corazones, nolas armas ni las amenazas. El amor lo vence todo. Es el amor el que prepara el camino al anuncio del Evangelio. Es el amor la primera evangelización».
Tomado de Anecdonet
CANTO
Anímate – Verónica Sanfilippo –
Delegación para el Clero de Santiago de Compostela







