Manos

XVII Domingo del Tiempo Ordinario

Manos

CITA

“A Dios rogando y con el mazo dando “

A andar se aprende andando, a orar orando”

Catalina de Siena, “Sí, yo sé que tú abres antes que llamemos porque es con la voluntad y el amor que tú les has dado que tus siervos golpean y te llaman, por tu honor y por la salvación de sus almas. Diálogos: Padre de Misericordia. Capítulo 134.

Agustín de Hipona Porque todas las demás palabras que podamos decir, bien sea antes de la oración, para excitar nuestro amor y para adquirir conciencia clara de lo que vamos a pedir, bien sea en la misma oración, para acrecentar su intensidad, no dicen otra cosa que lo que ya se contiene en la oración dominical, si hacemos la oración de modo conveniente”. Cartas: Sobre la oración dominical, Carta 130, 11, 21—12, 22 a Proba: CSEL 44, 63-64.

San Juan Crisóstomo, «El Señor nos enseña a orar en común por todos nuestros hermanos. Porque Él no dice “Padre mío” que estás en el cielo, sino “Padre nuestro”, a fin de que nuestra oración sea de una sola alma para todo el Cuerpo de la Iglesia« (In Matthaeum, homilia 19, 4).

San Pedro Crisólogo, «La conciencia que tenemos de nuestra condición de esclavos nos haría meternos bajo tierra, nuestra condición terrena se desharía en polvo, si la autoridad de nuestro mismo Padre y el Espíritu de su Hijo, no nos empujasen a proferir este grito: “Abbá, Padre” (Rm 8, 15) … ¿Cuándo la debilidad de un mortal se atrevería a llamar a Dios Padre suyo, sino solamente cuando lo íntimo del hombre está animado por el Poder de lo alto?» (Sermón 71, 3).

San Ambrosio, «Tú, hombre, no te atrevías a levantar tu cara hacia el cielo, tú bajabas los ojos hacia la tierra, y de repente has recibido la gracia de Cristo: todos tus pecados te han sido perdonados. De siervo malo, te has convertido en buen hijo […] Eleva, pues, los ojos hacia el Padre que te ha rescatado por medio de su Hijo y di: Padre nuestro […] Pero no reclames ningún privilegio. No es Padre, de manera especial, más que de Cristo, mientras que a nosotros nos ha creado. Di entonces también por medio de la gracia: Padre nuestro, para merecer ser hijo suyo» (De sacramentis, 5, 19).

San Cipriano de Cartago, «Es necesario acordarnos, cuando llamemos a Dios “Padre nuestro”, de que debemos comportarnos como hijos de Dios» (De Dominica oratione, 11).

Tomás de Aquino «La oración dominical es la más perfecta de las oraciones […] En ella, no sólo pedimos todo lo que podemos desear con rectitud, sino además según el orden en que conviene desearlo. De modo que esta oración no sólo nos enseña a pedir, sino que también llena toda nuestra afectividad» (Summa theologiae, 2-2, q. 83, a. 9).

S. Juan Pablo II “¿Cómo no subrayar que la promoción de las vocaciones al ministerio ordenado y a la vida consagrada debe llegar a ser compromiso armónico de toda la Iglesia y de cada uno de los creyentes? A éstos manda el Señor: «Rogad al Dueño de la mies para que envíe obreros a su mies» (Lc 10,2). Mensaje (22-04-1999): Meditación sobre el Padre Nuestro

Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2635 “Interceder, pedir en favor de otro, es, desde Abraham, lo propio de un corazón conforme a la misericordia de Dios. En el tiempo de la Iglesia, la intercesión cristiana participa de la de Cristo: es la expresión de la comunión de los santos. En la intercesión, el que ora busca no su propio interés sino el de los demás, hasta rogar por los que le hacen mal”

2761 “La oración dominical es en verdad el resumen de todo el Evangelio” (Tertuliano, or. 1).

S. Josemaría, Persevera en la oración. -Persevera, aunque tu labor parezca estéril. -La oración es siempre fecunda (Camino, n. 101).

Benedicto XVI: «Sin el arraigo en Dios, la persona de Jesús es fugaz, irreal e inexplicable. Éste es el punto de apoyo sobre el que se basa este libro mío: considera a Jesús a partir de su comunión con el Padre. Éste es el verdadero centro de su personalidad».

Santa Teresita del Niño Jesús “Basta reconocer la propia nada y abandonarse como un niño en los brazos de Dios.”

Santa Margarita María de Alacoque “El Corazón de Jesús tendrá tanto cuidado de ustedes en la medida en que se confíen y abandonen en Él”

San Francisco Xavier “Debemos desconfiar de nuestra propia fuerza y confiar infinitamente en Dios. ¡No nos desanimemos nunca y no dudemos jamás de la victoria!”

Madre Maravillas de Jesús “Señor, cuando Tú quieras, como Tú quieras, lo que Tú quieras; eso es lo único que queremos y deseamos”.

“Es una felicidad el estar colgados de la providencia del Señor y ver con qué delicadísimo amor lo prepara Él todo”.

Beato Rafael Arnáiz No desear, no buscar, no pedir…, solamente amar a Dios y entregarse en sus manos como un niño pequeño.

George Chevrot “No estropeemos la flor abriéndola con los dedos. La flor se abrirá y el fruto madurará en la estación y en la hora que sólo Dios sabe. A nosotros nos toca sembrar, regar… y esperar”.

Fray Luís de León «Jamás Dios abandona a los suyos»

Jaume Boada “Haz de mí lo que quieras, como quieras, cuando quieras… porque te amo”.

Thomas Merton “En vez de una aceptación estoica de los decretos “providenciales”, de los hechos y de otras manifestaciones de la “ley en el cosmos”, debemos presentarnos desnudos y sin defensas en el centro de esta realidad que nos asusta, donde estamos solos delante de Dios dependientes de su cuidado providente, en una extrema necesidad del don de su gracia, de su perdón y de la luz de la fe”.

Rafael Arnáiz “El único camino es la espera en los brazos de Dios”.

San Alfonso Mª de Ligorio “El Santo Abandono es él mismo el acto más perfecto de amor de Dios que un alma pueda producir, y vale más que mil ayunos y disciplinas. Porque quien da sus bienes por medio de la limosna, su sangre con los azotes, su alimento con el ayuno, da una parte de lo que tiene; el que da a Dios su voluntad se da a sí mismo y da todo, de suerte que puede decir: Señor, soy pobre, mas os doy todo cuanto puedo; después que os he dado mi voluntad, nada me queda que ofreceros”.

“Dios cosas imposibles no manda, pero, cuando manda, te exhorta a hacer lo que puedes y a pedir lo que no puedes, y entonces te ayuda para que lo puedas”.

Santa Teresa de Lisieux “El único camino que conduce a esa hoguera divina (el amor) es el abandono del niñito que se duerme sin miedo en brazos de su padre”.

San Agustín “Dios no manda cosas imposibles, sino que, al mandar, te enseña a que hagas cuanto puedes, y a que pidas lo que no puedes”.

Santo Cura de Ars ”Importunad al buen Dios”

CHISTE

Llegan representantes del Kentucky Fried Chicken al Vaticano para entrevistarse con el Papa y le dicen:

Santo Padre, le ofrecemos diez mil millones de dólares si firma un contrato para cambiar el Padre Nuestro, para que en lugar de decir…danos hoy el pan nuestro de cada día…diga danos hoy el pollo nuestro de cada día

El Papa indignado les dice que eso no es posible, que no se puede hacer publicidad con las cosas del Señor. Los del Kentucky le ofrecen el doble… pero el Papa insiste que eso no es posible. Los del KFC siguen incrementando la oferta hasta llegar hasta los CIEN mil millones de dólares y agregan:

Es una gran oportunidad Santo Padre, imagínese las obras buenas que podrían hacer con ese dinero y lo único que tiene que hacer es cambiar el Padre Nuestro para que diga: …danos hoy el pollo nuestro de cada día…

El Papa un poco turbado abandona la sala de la entrevista para dirigirse a su despacho privado, en donde toma el teléfono rojo que lo comunica al Cielo:

San Pedro, me puedes pasar al Patrón?

El Señor esta ocupado, que necesitas?

Me podrías verificar cuando se nos vence el contrato con Bimbo?

ORACIÓN

Padre mío,

me abandono a Ti.

Haz de mí lo que quieras.

Lo que hagas de mí te lo agradezco,

estoy dispuesto a todo,

lo acepto todo.

Con tal que Tu voluntad se haga en mí

y en todas tus criaturas,

no deseo nada más, Dios mío.

Pongo mi vida en Tus manos.

Te la doy, Dios mío,

con todo el amor de mi corazón,

porque te amo,

y porque para mí amarte es darme,

entregarme en Tus manos sin medida,

con infinita confianza,

porque Tu eres mi Padre.

Carlos de Foucauld

Padre bueno,

en Cristo tu Hijo

nos revelas tu amor,

nos abrazas como a tus hijos

y nos ofreces la posibilidad de descubrir

en tu voluntad los rasgos

de nuestro verdadero rostro.

Padre santo,

Tú nos llamas a ser santos

como tú eres santo.

Te pedimos que nunca falten

a tu Iglesia ministros y apóstoles santos

que, con la palabra y los sacramentos,

preparen el camino para el encuentro contigo.

Padre misericordioso

da a la humanidad descarriada

hombres y mujeres que,

con el testimonio de una vida transfigurada

a imagen de tu Hijo,

caminen alegremente

con todos los demás hermanos y hermanas

hacia la patria celestial.

Padre nuestro,

con la voz de tu Espíritu Santo,

y confiando en la materna intercesión de María,

te pedimos ardientemente:

manda a tu Iglesia sacerdotes,

que sean valientes testimonios

de tu infinita bondad.

¡Amén!

S. Juan Pablo II (22-04-1999)

GRATITUD DE DIOS

Hoy le oí decir a Dios una palabra. Y pensé que me estaba tomando el pelo. Me rasqué la cabeza, porque la palabra que me dijo fue: “Gracias, amor mío, gracias”.

“Gracias, ¿por qué?”. Me puse a pensar y pensar, y le dije a él que me explicara.

“Gracias por todo lo que eres para Mí, lo mismo bajo el sol que bajo la lluvia.

Gracias por aceptar mi amor ilimitado, gracias por confiar en Mí.

Gracias por aceptar mis cuidados infinitos, cuando es difícil verlos.

Gracias por descargar sobre Mí tus aflicciones, tus errores y todo lo demás.

Gracias por prescindir de tu pasado, y por creer que Yo me encargaré de todo.

Gracias por advertir los dones que te ha dado, gracias por estar un rato conmigo.

Gracias por volverte, de vez en cuando, a ofrecer una sonrisa a tus compañeros.

Y, mientras Yo me preocupo, muchas gracias Por dejar en mis manos tu futuro…”

Joan Metzer

ONCE PETICIONES DESOÍDAS

Yo había pedido a Dios poder para ser amado… y me he encontrado con el amor para no necesitar ser poderoso.

Yo había pedido a Dios la salud para hacer grandes cosas… y me he encontrado con la enfermedad para hacerme grande.

Yo había pedido la riqueza para ser feliz… y me encontrado con la felicidad para poder vivir la pobreza.

Yo le había pedido a Dios leyes para dominar a los otros… y me he encontrado libertad para liberarlos.

Yo le había pedido a Dios admiradores para estar rodeado de gente… y me he encontrado amigos para no estar solo.

Yo le había pedido a Dios ideas para convencer… y me he encontrado espacio para convivir.

Yo le había pedido dinero para comprar cosas… y me he encontrado personas para compartir mi dinero.

Yo le había pedido milagros para creer… y Él me ha dado fe para hacer milagros.

Yo le había pedido una religión para ganarme el cielo…El me ha dado su Hijo para acompañarme por la tierra.

Yo le había pedido de todo para gozar en la vida… Él me ha dado la vida para que goce de todo.

Yo le había pedido ser un dios… Él quiso hacerme hombre.

(José Mª García Monge)

CONTO

LA SILLA VACÍA

La hija de un hombre le pidió al sacerdote que fuera a su casa a hacer una oración para su padre que estaba muy enfermo. Cuando el sacerdote llegó a la habitación del enfermo, encontró a este hombre en su cama con la cabeza alzada por un par de almohadas. Había una silla al lado de su cama, por lo que el sacerdote asumió que el hombre sabía que vendría a verlo.

“Supongo que me estaba esperando”, le dijo. “No, ¿quién es usted?”, dijo el hombre. “Soy el sacerdote que su hija llamó para que orase con usted, cuando vi la silla vacía al lado de su cama supuse que usted sabía que yo estaba viniendo a verlo”

“Oh sí, la silla”, dijo el hombre enfermo, “¿Le importa cerrar la puerta?” El sacerdote sorprendido la cerró.

“Nunca le he dicho esto a nadie, pero… toda mi vida la he pasado sin saber como orar. Cuando he estado en la iglesia he escuchado siempre al respecto de la oración, que se debe orar y los beneficios que trae, etc., pero siempre esto de las oraciones me entró por un oído y salió por el otro pues no tengo idea de cómo hacerlo. Entonces hace mucho tiempo abandoné por completo la oración. Esto ha sido así en mi hasta hace unos cuatro años, cuando conversando con mi mejor amigo me dijo: “José, esto de la oración es simplemente tener una conversación con Jesús. Así es como te sugiero que lo hagas… te sientas en una silla y colocas otra silla vacía enfrente de ti, luego con fe miras a Jesús sentado delante de ti. No es algo alocado hacerlo pues Él nos dijo: “Yo estaré siempre con ustedes.” Por lo tanto, le hablas y lo escuchas, de la misma manera como lo estás haciendo conmigo ahora mismo”

“Así lo hice una vez y me gustó tanto que lo he seguido haciendo unas dos horas diarias desde entonces. Siempre tengo mucho cuidado que no me vaya a ver mi hija pues me internaría de inmediato en la casa de los locos”.

El sacerdote sintió una gran emoción al escuchar esto y le dijo a José que era muy bueno lo que había estado haciendo y que no cesara de hacerlo. Luego hizo una oración con él, le extendió una bendición, los santos óleos y se fue a su parroquia.

Dos días después, la hija de José llamó al sacerdote para decirle que su padre había fallecido. El sacerdote le preguntó:

-¿Falleció en paz?

-Sí, cuando salí de la casa a eso de las dos de la tarde me llamó y fui a verlo a su cama, me dijo lo mucho que me quería y me dio un beso. Cuando regresé de hacer compras una hora mas tarde, ya lo encontré muerto. Pero hay algo extraño al respecto de su muerte, pues aparentemente justo antes de morir se acercó a la silla que estaba al lado de su cama y recostó su cabeza en ella, pues así lo encontré. ¿Que cree usted que pueda significar esto?”

El sacerdote se secó las lágrimas de emoción y le respondió:

– “Ojalá que todos nos pudiésemos ir de esa manera”.

Tomado de https://www.devocionario.com

Un hombre soñó que era llevado al cielo. Deambulaba por el cielo cuando se encontró con Jesucristo que le invitó a asomarse y contemplar lo que pasaba en la tierra.

Vio una iglesia donde se celebraba la misa del domingo.

El organista tocaba entusiasmado y sus dedos se movían con gran agilidad y las teclas subían y bajaban, pero no podía oír ningún sonido.

Veía el grupo de cantores, bocas abiertas, pronunciando todas las palabras, pero no podía oír ningún sonido.

Veía al sacerdote y a los fieles que se levantaban y se sentaban y abrían sus bocas para recitar las oraciones, pero no podía oír ningún sonido.

Asombrado, se dirigió a Jesús y le preguntó por qué no podía oír nada. Jesús le contestó: “Tienes que entender que si no oran y cantan con sus corazones aquí no podemos oírlos”.

Tomado de P. Félix Jiménez

Cuentan que un joven preguntó a su maestro espiritual:

¿Cómo sabré que Dios es necesario en mi vida? El maestro le respondió: ¿De verdad quieres saber si Dios es importante para nuestras vidas?

El joven asintió.

El maestro le dijo: “Acércate”. Le cogió la cabeza con ambas manos y se la sumergió dentro de un gran recipiente lleno de agua y así se la mantuvo durante un tiempo.

Entonces el joven sintió que le faltaba el aire para respirar.

Empezó a forcejear para liberarse de las manos que lo mantenían en aquel medio asfixiante y torturador. Una vez liberado, el maestro le dijo:

“Cuando Dios te sea tan necesario como el aire que

necesitabas, entonces descubrirás la necesidad de Dios en tu vida”…

Tomado de P. Juan Jáuregui Castelo

HACERLE UN SITIO A DIOS

Me levanté temprano una mañana, y me lancé a aprovechar el día. Tenía tantas cosas que hacer, que no tuve tiempo para rezar. Se me amontonaron los problemas y todo se me volvía cada vez más difícil.

“¿Por qué no me ayuda Dios?”, me preguntaba.

Y Él me respondió: “No me lo has pedido”.

Quería sentir la alegría y la belleza, pero el día continuó triste y sombrío. Me pregunté por qué Dios no me las había dado.

Y Él me dijo: “Es que no me lo has pedido”.

Intenté abrirme paso hasta la presencia de Dios, y probé todas mis llaves en la cerradura.

Y Dios me dijo suave y amorosamente: “Hijo mío, no has llamado a la puerta”.

Pero esta mañana me levanté temprano y me tomé una pausa antes de afrontar el día. Tenía tantas cosas que hacer, que tuve que tomarme tiempo para orar.

Cuentan que el capitán de un barco de vela, ya en alta mar, mandó subir al palo mayor a un joven grumete. Una vez arriba, el muchacho miró triunfante hacia la cubierta… y la vio tan pequeña y con el balanceo del barco, empezó a tener miedo…

De pronto el capitán percibió que el muchacho podía desvanecerse y caer sobre la cubierta o bien en el mar y le gritó:

“¡Muchacho, mira hacia arriba!”

El joven grumete, instintivamente, miró hacia el firmamento y se encontró con aquel cielo que él conocía. El capitán le gritó de nuevo:

“Baja poco a poco, pero no dejes de mirar hacia arriba”

Tomado de P. Juan Jáuregui Castelo

ANÉCDOTA

SANTA MÓNICA

Cuando San Agustín era aún pagano, llevaba una vida muy disoluta. Se portaba muy mal. Su madre era cristiana. Ella sufría mucho. Rezaba todos los días pidiendo a Dios que su hijo se convirtiese, se haga cristiano y deje de llevar una vida tan mala. Un día se confió a San Ambrosio que era entonces obispo de Milán. Éste le dijo: “Ten paciencia, un hijo de tantas lágrimas no puede perderse”. A los 30 años San Agustín de repente se convirtió, se hizo monje y más tarde fue obispo de una ciudad de África del Norte donde hizo mucho bien y escribió muchos libros que aún hoy son muy importantes para la Iglesia.

Tomado de MSC

Una venerable tradición dice que Jesús enseñó por segunda vez la oración del «Padrenuestro» en la ladera occidental del monte Olivete, sobre el Huerto de Getsemaní. Levántase allí, edificada sobre las ruinas de una iglesia que se remontaba más allá del siglo VII, un bello templo llamado del Paternoster, en cuyos claustros se halla reproducida la oración dominical, en cuadros simétricos de ladrillo barnizado, en gran número de lenguas de todas las partes del mundo. Es un hermoso homenaje a la sublime plegaria y al Hombre-Dios que nos la enseñó. Los últimos terremotos, año 1927, dejaron la iglesia en estado ruinoso.

Tomado de Isidro Gomá y Tomás El Evangelio Explicado: El Padre Nuestro , Vol. 1, Acervo, Barcelona, 1966 pp. 526-529

El ejemplo que más me ha impresionado es el de un hombre que encontré en un hospital. Estaba gravemente enfermo a consecuencia de las lesiones sufridas durante la insurrección de Varsovia. En aquel hospital me habló de su extraordinaria felicidad. Este hombre llegó a la felicidad por cualquier otro camino, ya que juzgando visiblemente su estado físico desde el punto de vista médico, no había motivo para ser tan feliz, sentirse tan bien y considerarse escuchado por Dios. Y sin embargo había sido escuchado en otra dimensión de su humanidad. Recordó el don en que encontró la felicidad, aun siendo tan infeliz

San Juan Pablo II en Castelgandolfo el día 27 de julio de 1980)

LA IMPORTANCIA DE LA ORACIÓN

Hay que trabajar mucho, pero hay que estar unidos a Dios en nuestros trabajos por medio de la corriente de la oración y de la gracia.

Imaginemos las más hermosas instalaciones eléctricas; todo está a punto: acumuladores, lámparas, cables, llaves. Pero no pasa la corriente.

De esta manera puede un hombre con la esmerada preparación de unos profundos estudios filosóficos, teológicos, científicos, literarios. Todo está a punto. Pero ¿para qué sirve todo eso si no se establece contacto con Dios por medio del fluido vivificador de la oración? Orar es cargar los acumuladores.

No lo olvidemos: los que confían demasiado en los medios humanos, deben acordarse de que no valen nada sin los auxilios divinos.

(ROMERO, F., Recursos Oratorios, Tomo II, Editorial Sal Terrae, Santander, 1959, p. 101)

CANTO

Pide y se te dará – Hermana Glenda

VALIVÁN Pedid y se os dará

PEDID Y SE OS DARÁ (Gonzalo Mazarrasa)

Delegación para el Clero de Santiago de Compostela