
CITA
San Agustín, parum est voluntate, etiam voluptate traheris, Dios te atrae no sólo de modo que tú mismo llegues a quererlo, sino hasta de manera que gustes de ser atraído (In Io. Evang. Tr. 26, 4)
San Alfonso María de Ligorio Habrá quien diga: por eso, precisamente, no comulgo más a menudo, porque me veo frío en el amor. Y, ¿por qué te ves frío quieres alejarte del fuego? Precisamente porque sientes helado tu corazón debes acercarte más a menudo a este Sacramento, siempre que alimentes sincero deseo de amor a Jesucristo. “Acércate a la Comunión ‑dice san Buenaventura‑ aun cuando te sientas tibio, fiándolo todo de la misericordia divina, porque cuanto más enfermo se halla uno, tanta mayor necesidad tiene de médico”.
Abraham Lincoln Al final, lo que importa no son los años de vida, sino la vida de los años. (1808-1865) Político estadounidense.
Benedicto XVI, san Agustín dice en las Confesiones sobre el Logos eterno, alimento del alma, poniendo de relieve su carácter paradójico, el santo Doctor imagina que se le dice: «Soy el manjar de los grandes: crece, y me comerás, sin que por eso me transforme en ti, como el alimento de tu carne; sino que tú te transformarás en mí ». En efecto, no es el alimento eucarístico el que se transforma en nosotros, sino que somos nosotros los que gracias a él acabamos por ser cambiados misteriosamente. Cristo nos alimenta uniéndonos a él; «nos atrae hacia sí ». Sacramentum Caritaris: Forma eucarística de la vida cristiana n. 70
s. Juan Pablo II enseñó: «La Eucaristía es el sacramento de la presencia de Cristo, que se entrega a nosotros porque nos ama. Nos ama a cada uno de una manera única y personal en nuestra vida práctica diaria: en nuestras familias, entre nuestros amigos, en el estudio y en el trabajo, en el descanso y la relajación. Nos ama cuando llena de frescura nuestros días, y también cuando en tiempos de sufrimiento nos deja pesar las pruebas. Celebrar la Eucaristía, comer su carne y beber su sangre significa aceptar la sabiduría de la cruz y el camino del servicio «.
Papa Francisco “Esta fe nuestra en la presencia real de Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre, en el pan y en el vino consagrados, es auténtica si nos comprometemos a caminar detrás de Él y con Él. Adorar y caminar: un pueblo que adora es un pueblo que camina. Caminar con Él y detrás de Él, tratando de poner en práctica su mandamiento, el que dio a los discípulos precisamente en la última Cena: «Como yo os he amado, amaos también unos a otros» (Jn 13, 34). El pueblo que adora a Dios en la Eucaristía es el pueblo que camina en la caridad. Adorar a Dios en la Eucaristía, caminar con Dios en la caridad fraterna.».. Misa en Marina di Sibari. Sábado 21 de junio de 2014.
CONTO
El MENDIGO Y EL PAN
Se me acercó, un día, un mendigo y me dijo: «Quiero pan».
«Qué listo eres», le dije. «Lo que necesitas es pan y has encontrado la mejor panadería de la ciudad.» Cogí de la estantería un libro de cocina y empecé a decirle todo lo que sabía sobre el pan. Le hablé de la harina y del trigo, de las medidas y cantidades y de las distintas recetas. Cuando le miré me sorprendió que no sonriera. «Sólo quiero pan», me dijo.
«Qué listo eres», alabo tu gusto. Sígueme y te enseñaré la panadería. No encontrarás una como ésta. Tenemos pan para todos los gustos. Pero déjame que te enseñe lo mejor: nuestro salón de la inspiración. Sabía que estaba conmovido cuando lo introduje en el auditorio con sus magníficas vidrieras.
El mendigo no dijo nada. Subí al podio y adopté la pose de orador. La gente de la redonda viene a escucharme y una vez a la semana a mis trabajadores, aquí reunidos, les leo las recetas del libro de cocina de la vida.
Le pregunté al mendigo, sentado en la primera fila si quería escucharme. «No» dijo, pero quisiera un trozo de pan».
«Lo que tengo que decirte ahora es muy importante» le dije cuando salimos afuera.
A lo largo de la calle encontrarás muchas panaderías, pero aunque lo que hacen lo llamen pan no es verdadero pan, no está hecho según el libro.
El mendigo se giró y se marchó. ¿No quieres pan le pregunté? Me miró, se encogió de hombros y dijo: «Creo que he perdido el apetito».
«Qué vergüenza», me dije. «El mundo ya no está preparado para el pan verdadero».
¿Cuál es la comida de la que guardas un buen recuerdo?
Un hombre se levantó y dijo: La mejor comida que yo he hecho a lo largo de toda mi vida fue durante la segunda guerra mundial después de una noche de batalla.
Subí a trompincones la colina y allí vi a una mujer de la Cruz Roja con su carrito en un campo lleno de barro. Estaba repartiendo pan y café frío. Cuando me lo dio, sonrió.
Después de lo que había sufrido aquella noche, ese momento fue para mi la mejor comida de toda mi vida.
«Una buena comida tiene que comenzar siempre con hambre».
ANÉCDOTA
Cuando la Segunda Guerra Mundial estaba llegando a su fin, los ejércitos aliados reunieron a muchos huérfanos hambrientos. Fueron colocados en campamentos donde estaban bien alimentados. A pesar de la excelente atención, durmieron mal. Parecían nerviosos y asustados. Finalmente, a un psicólogo se le ocurrió la solución. A cada niño se le dio un trozo de pan para que lo sostuviera después de que lo acostaran. Este pedazo de pan en particular era para sostenerlo, no para comerlo. El trozo de pan produjo maravillosos resultados. Los niños se fueron a la cama sabiendo instintivamente que tenían pan para comer al día siguiente. Esa garantía les dio a los niños un sueño reparador y tranquilo. (Charles Allen en su libro La psiquiatría de Dios)
CANTO
Pan de Vida Nueva MARCO FRISINA
Pan de Vida CRISTOBAL FONES
Delegación para el Clero de Santiago de Compostela






