Franciscanos de la Coruña

XIII Domingo del Tiempo Ordinario

Franciscanos de la Coruña

CITA

San Agustín dice: ¡sigue, sigue adelante, canta y camina, con la alegría! Éste es el estilo del cristiano: anunciar el Evangelio con alegría”. En cambio “demasiada tristeza y también amargura nos llevan a vivir un así llamado cristianismo sin Cristo”. SS. Francisco, 14 de febrero de 2014

San Francisco de Asís Por eso ningún hermano, ya resida en una casa o esté de viaje, bajo ningún pretexto debe aceptar él mismo ni hacer recoger para sí ninguna pieza de oro ni moneda pequeña, y esto ni para comprar vestido o libros ni como salario por algún trabajo, ni bajo ningún pretexto, a no ser en caso de evidente necesidad para los hermanos enfermos. Porque ni el oro ni las monedas no debemos considerarlos de mayor utilidad o de más aprecio que las piedras. Primera Regla, §8-9.

san Francisco de Asís (atribuída): “Predica el Evangelio en todo momento, y si es necesario, usa las palabras”.

S. Gregorio Magno, “tanta debe ser la confianza que ha de tener en Dios el predicador, que, aunque no se provea de las cosas necesarias para la vida, debe estar persuadido de
que no le han de faltar, no sea que mientras se ocupa de proveerse de las cosas temporales, deje de procurar a los demás las eternas» (Homiliae in Evangelia 17).

Como decía la gente de Basilio el Grande“El obispo Basilio predica a todas horas: en las misas, en las reuniones, en las catequesis, y cuando no está hablando con sus labios, está predicando con las buenas obras que hace en favor de los demás”.

S. Pablo VI «El hombre actual escucha a los que dan testimonio más gustosamente que a los maestros, o si escucha a los maestros es porque dan testimonio» (Pablo VI, discurso a los miembros del Consilium de Laicis, 2 de octubre de 1974; AAS 66, 1974, pág. 568; cf. Evangelii nuntiandi, 41; AAS 68, 1976, pág. 31).

S. Josemaría Escrivá, No lo dudes: tu vocación es la gracia mayor que el Señor ha podido hacerte. —Agradécesela (Camino, n. 913)

La paz, que lleva consigo la alegría, el mundo no puede darla.

–Siempre están los hombres haciendo paces, y siempre andan enzarzados con guerras, porque han olvidado el consejo de luchar por dentro, de acudir al auxilio de Dios, para que Él venza, y conseguir así la paz en el propio yo, en el propio hogar, en la sociedad y en el mundo.

–Si nos conducimos de este modo, la alegría será tuya y mía, porque es propiedad de los que vencen; y con la gracia de Dios –que no pierde batallas– nos llamaremos vencedores, si somos humildes. Forja, n. 102.

Concilio Vaticano II: «La vocación cristiana, por su misma naturaleza, es también vocación al apostolado» (Decreto sobre el apostolado de los laicos, 2). (cfr. Apostolicam actuositatem,3)

“Cada miembro de la Iglesia debe dar testimonio de Jesús con espíritu de profecía”(Presb. Ord. 2)

CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA 541. “Cristo, por tanto, para hacer la voluntad del Padre, inauguró en la tierra el Reino de los cielos” (LG 3). Pues bien, la voluntad del Padre es “elevar a los hombres a la participación de la vida divina” (LG 2). Lo hace reuniendo a los hombres en torno a su Hijo, Jesucristo. Esta reunión es la Iglesia, que es sobre la tierra “el germen y el comienzo de este Reino” (LG 5).

San Juan Pablo II, «Hoy se pide a todos los cristianos, a
las iglesias particulares y a la Iglesia universal la misma valentía que movió a los misioneros del pasado y la misma disponibilidad para escuchar la voz del Espíritu» (Juan Pablo II, Redemptoris missio, n. 30).

Benedicto XVI, Deben hablar en nombre de Jesús y predicar el Reino de Dios, sin preocuparse de tener éxito. El éxito se lo dejan a Dios.Homilía (15-07-2012)

«El aspecto nuevo y exclusivo del mensaje de Jesús consiste en el hecho de que Él nos dice: Dios actúa ahora –es ésta la hora en la que Dios, de una forma que va más allá de cualquier otra modalidad precedente, se revela en la historia como su mismo Señor, como el Dios viviente». Libro ”Jesus de Nazaret”

Papa Francisco “Si los Doce son los Apóstoles, y por lo tanto representan también a los obispos, sus sucesores, estos setenta y dos pueden representar a los demás ministros ordenados, presbíteros y diáconos; pero en sentido más amplio podemos pensar en los demás ministerios en la Iglesia, en los catequistas, los fieles laicos que se comprometen en las misiones parroquiales, en quien trabaja con los enfermos, con las diversas formas de necesidad y de marginación; pero siempre como misioneros del Evangelio, con la urgencia del Reino que está cerca. Todos deben ser misioneros, todos pueden escuchar la llamada de Jesús y seguir adelante y anunciar el Reino”.

“No tengáis miedo de ser alegres. No tengáis miedo a la alegría. La alegría que nos da el Señor cuando lo dejamos entrar en nuestra vida, dejemos que Él entre en nuestra vida y nos invite a salir de nosotros a las periferias de la vida y anunciar el Evangelio. No tengáis miedo a la alegría. ¡Alegría y valentía!” Ángelus 2013.

«El Evangelio es tan rico y tan poderoso que no necesita formar grandes compañías, grandes empresas para ser anunciado». Homilía 5 de febrero de 2005.

Ch. Dodd «La enseñanza de Jesús no es una ética para aquellos que esperan un rápido fin del mundo, sino para aquellos que han experimentado el fin de este mundo y la llegada en él del Reino de Dios: para aquellos que saben que “las cosas viejas han pasado” y el mundo se ha convertido en una “nueva creación”, dado que Dios ha venido como rey»

Martin Luther King, “o vivimos todos juntos como hermanos, o pereceremos todos juntos idiotas”.

Jean-Paul Sartre “El compromiso es un acto, no una palabra”

Blas de Otero “Ya sabes lo que hay que hacer en este mundo: andar como un arado, andar entre la tierra”.

POEMA

CAMINANTE NO HAY CAMINO

Caminante, son tus huellas

el camino, y nada más;

caminante, no hay camino:

se hace camino al andar.

Al andar se hace camino,

y al volver la vista atrás

se ve la senda que nunca

se ha de volver a pisar.

Caminante, no hay camino,

sino estelas en la mar.

Antonio Machado

ORACIÓN

Señor, he ocasionado mucho mal en tu bello mundo; tengo que soportar pacientemente lo que los demás son y lo que yo mismo soy; concédeme que pueda hacer algo para que la vida sea un poco mejor allí donde tú me has colocado.

Ladislao Boros, teólogo húngaro

CONTO

Un acarreador de agua tenía dos grandes vasijas para llevar el agua a casa de su patrón.

Una vasija era perfecta y llegaba a casa llena de agua. La otra tenía algunas grietas y llegaba medio vacía. Ésta avergonzada le dijo un día a su patrón: “Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo porque debido a mis grietas sólo puedo entregar la mitad de mi carga y sólo obtienes la mitad del valor que deberías recibir”.

El acarreador le dijo a la vasija agrietada: “Cuando regresemos a casa, quiero que mires las bellas flores que crecen a lo largo del camino”. Así lo hizo. Vio las flores pero aún así se sintió apenada.

El aguador le dijo: “¿Te diste cuenta de que las flores sólo crecen de tu lado del camino? Siempre he sabido de tus grietas y sembré semillas de flores por donde tú ibas para que las regaras todos los días y así he podido recoger estas hermosas flores para la mesa de mi Maestro. Si no fueras exactamente como eres, con todos tus defectos, no hubiera sido posible crear esta belleza.

Tomado de P. Félix Jiménez

ANÉCDOTA

san Pedro Celestino, aun llevando una vida eremítica, no estaba «cerrado en sí mismo», sino que le movía la pasión de anunciar la buena noticia del Evangelio a los hermanos. Y el secreto de su fecundidad pastoral estaba precisamente en «permanecer» con el Señor, en la oración, como se nos ha recordado en el pasaje evangélico de hoy: el primer imperativo es siempre el de rogar al Señor de la mies (cf. Lc 10, 2).

Tomado de BENEDICTO XVI –Homilía 2010

NO BASTA CON SER BUENOS CRISTIANOS

Tal vez ustedes tengan algún empleado. Es un hombre modelo. No es ladrón, ni bebedor. Al contrario, es fiel, cumplidor de sus deberes, sin vicios. ¡Qué modelo de empleado!, decís, ¡Pero esperad! Ese criado está sentado todo el día. No se preocupa para nada de la casa. No cuida vuestros bienes y vuestra hacienda. ¿Qué pensarían de él?

Ustedes tal vez conozcan a un labrador. Hombre de bien a carta cabal, serio, simpático. ¡Qué modelo de labrador!, diréis. ¡Pero esperad! Ese labrador no hace nada, se pasa el día con las manos cruzadas, no cultiva las tierras, no ara, no siembra. ¿Para qué sirve?

Pues bien, así tiene Dios muchos criados formidables. Formales, virtuosos, cristianos. Pero no se preocupan de su gloria; no mueven un dedo por el esplendor de su casa; no trabajan por la salvación de los demás. ¿En qué estima los tendrá Dios? Así tiene Dios muchos labradores. Hombres de bien, religiosos, llenos acaso de virtud. Pero no hacen nada por la heredad del Señor, no siembran su palabra, no labran las conciencias ajenas. No propagan el Reino de Cristo, no evangelizan a los pobres. ¿Para qué sirven?

No basta ser buenos cristianos. Hay que ser apóstoles.

(ROMERO, F., Recursos Oratorios, T. II, Ed.l Sal Terrae, Santander, 1959, p. 81)

Un día (era cerca del año 1208) este mismo fragmento del Evangelio era escuchado por un joven en una iglesia durante la Misa. Movido por una misteriosa invitación de la gracia, había abandonado hacía poco su vida rica e irreflexiva; pero, aún no sabía qué debía hacer. Estaba en búsqueda. Al escuchar aquellas palabras, fue como si Jesús en persona le hubiese hablado allí. Vuelto hacia un compañero, que le seguía, exclamó: «¡Esto quiero, esto pido, esto anhelo hacer con todo el corazón!» Y, permaneciendo sentado, se desata el calzado de los pies, arroja el bastón, sustituye el cinturón por una cuerda y se pone en camino. Habéis ya entendido: era Francisco de Asís.

Tomado de Rainiero Cantalamessa

Una muchacha «creyente, pero sin compromiso» ha contado cómo ha llegado a descubrir a Cristo. Estaba en el extranjero para un año de perfeccionamiento post-universitario. Amigos de un grupo bíblico le invitan a un encuentro. Descubre que allí hay un modo distinto de conocer a Cristo; pero, se defiende. Tiene toda una habitación para ella, es libre; está en el extranjero; el estudio no le pesa. Le parece no desear nada más de la vida. Una tarde, un amigo del grupo bíblico, antes de dejarla, le cita las palabras del Apocalipsis: «Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo» (Apocalipsis 3,20). Habiendo permanecido sola, aquella palabra, ante todo, le suena como una amenaza; pero, después, entiende que es una invitación. Se pone de rodillas y ora: «Señor, si eres tú quien me llama, pues bien, entra: te doy permiso para entrar en mi vida y hacer lo que quieras». Al día siguiente, se despierta con una alegría en el corazón jamás probada y que, desde entonces, ya no la ha abandonado nunca. Su vida ha cambiado y no piensa más que en hacer que otros hagan su experiencia.

Tomado de Rainiero Cantalamessa

H. Cortés, una vez que llegó a América, quema las naves, para evitar la tentación de volver a España y dejar de vivir el momento presente que era poner América bajo la corona de España.

CANTO

Anunciaremos tu reino Missa Regnum Coelorum

Aclame al Señor toda la tierra (Salmo 65) | Athenas

“Envíame”, Ixcís

BROTES DE OLIVO ENVIAME!

Delegación para el Clero de Santiago de Compostela