V Domingo del tiempo Ordinario

CITA

El verdadero poder es el servicio. El Papa ha de servir a todos, especialmente a los más pobres, los más débiles, los más pequeños.

Papa Francisco

Cristiano es el que da la mano.

El que no da la mano, ése no es cristiano,

y poco importa lo que pueda hacer con esa mano libre”.

Charles Péguy

Que quien se encuentre conmigo, aunque sea por breve tiempo, se marche, cuando menos, mejor que cuando llegó, Madre Teresa de Calcuta.

Cuida de no “tirar” a nadie.

Trata de levantar a alguien.

Serás y Harás feliz.

S.Son

Agustín de Hipona“Jesús ora por nosotros como sacerdote nuestro; ora en nosotros como cabeza nuestra; a Él dirige nuestra oración como a Dios nuestro. Reconozcamos, por tanto, en Él nuestras voces; y la voz de Él, en nosotros” (San Agustín, Sal 85, 1)

“Gracias a la medicina de la Confesión Sacramental la experiencia del pecado no degenera en desesperación” (S. Agustín, Com S. 102).

“El haberse hecho hombre por nosotros ha contribuido más a nuestra salvación que los milagros que ha realizado en medio de nosotros; el haber curado las enfermedades del alma es más importante que el haber curado las enfermedades del cuerpo destinado a morir” (San Agustín, In Io. Ev. Tr., 17, 1).

“Si consideramos ahora los hechos realizados por el Señor y Salvador nuestro, Jesucristo, vemos que los ojos de los ciegos, abiertos milagrosamente, fueron cerrados por la muerte, y los miembros de los paralíticos, liberados del maligno, fueron nuevamente inmovilizados por la muerte: todo lo que temporalmente fue sanado en el cuerpo mortal, al final, fue deshecho; pero el alma que creyó, pasó a la vida eterna. Con este enfermo, el Señor ha querido dar un gran signo al alma que habría creído, para cuya remisión de los pecados había venido, y para sanar sus debilidades Él se había humillado” (In Io. Ev. Tr., 17, 1).

Cipriano de Cartago Si él, que era sin pecado, oraba sin cesar, con más razón los pecadores debemos orar. Si pasaba la noche en oración, con más razón nosotros debemos velar y orar sin cesar. Sobre la Oración del Señor (Padre Nuestro): nn. 29-30c.

San Beda «El ocaso del sol significa místicamente la pasión y muerte de Aquel que dijo: “En tanto que estoy en el mundo, soy la luz del mundo” (Jn 9,4). Es al ocaso del sol cuando es curada la mayor parte de los enfermos y poseídos, porque Aquel que durante su estancia en este mundo enseñó a unos cuantos judíos, les transmitió los dones de la fe y de la salvación a todos los pueblos de la tierra».

San Juan Crisóstomo: No hay nada más frío que un cristiano que no se preocupe por la salvación de los demás. No digas: no puedo ayudar a los demás, pues si eres cristiano de verdad es imposible que no lo puedas hacer.

«Los fariseos, ante la elocuencia de los milagros, se escandalizaban del poder de Cristo; mas los pueblos, que oían la divina palabra, se conformaban con ella y seguían a Jesús».

Isaac de Siria Nada ayuda tanto a que el alma se vuelva tan pura y gozosa, ni nada la ilumina y la aleja tanto de los malos pensamientos como estar en vela. Sermones ascéticos (fr),

Jerónimo Todos nosotros tenemos fiebre. Tengo fiebre, por ejemplo, cuando me dejo llevar por la ira. Existen tantas fiebres como vicios. Homilía 2 (Mc 1, 29-39)

San Francisco de Asís Las enfermedades del cuerpo las da Dios para la salud del alma ().

Juliana de Norwich Todo el objeto de nuestra oración es estar unidos, por la visión y por la contemplación, a aquel al que rogamos, con una alegría maravillosa y un temor respetuoso, con una dulzura y deleite tal que no podemos rogar más, en estos momentos, que por donde Él nos conduce. Revelaciones del Amor Divino: Orar 33es estar unidos a Dios Capítulo 43.

Francisco de Sales Los Apóstoles, a saber: Pedro, Andrés, Juan y Santiago, se unieron para pedir la curación de la suegra de Pedro y esto es digno de considerarse ya que esta petición representa la comunión de los santos, por la cual el cuerpo de la Iglesia está de tal modo unido que todos sus miembros participan del bien de cada uno: de ahí viene que todos los cristianos tienen parte en las oraciones y buenas obras que se hacen en la Iglesia… Sermón (03-03-1622)

Santo Cura de Ars “Importunad al buen Dios”

Vicent de Paul En todas las cosas lastimosas que nos llegan, no nos entristezcamos, abandonémoslo todo a la Providencia, y que nos baste que nuestro Señor nos vea y sepa lo que aguantamos por su amor

san Antonio María Claret: La caridad me urge, me impele, me hace correr de una población a otra, me obliga a gritar (Autobiografía, ? 212)

San Josemaría Escrivá, El cristiano ha de mostrarse siempre dispuesto a convivir con todos, a dar a todos -con su trato- la posibilidad de acercarse a Cristo Jesús. Ha de sacrificarse gustosamente por todos, sin distinciones, sin dividir las almas en departamentos estancos, sin ponerles etiquetas como si fueran mercancías o insectos disecados. No puede el cristiano separarse de los demás, porque su vida sería miserable y egoísta: “debe hacerse todo para todos, para salvarlos a todos (Es Cristo que pasa, n. 124).

Sollicitudo Rei Socialis“: “La solidaridad es la determinación firme y perseverante de trabajar por el bien común, es decir, por el bien de todos y cada uno, porque todos somos, de verdad, responsables de todos”.

Catecismo de la Iglesia Católica, 547 “Jesús acompaña sus palabras con «milagros, prodigios y signos» (Hch 2,22) que manifiestan que el Reino está presente en Él. Ellos atestiguan que Jesús es el Mesías” ().

548 Los signos que lleva a cabo Jesús testimonian que el Padre le ha enviado (cf. Jn 5, 36; 10, 25). Invitan a creer en Jesús (cf. Jn 10, 38). Concede lo que le piden a los que acuden a él con fe (cf. Mc 5, 25-34; 10, 52; etc.). Por tanto, los milagros fortalecen la fe en Aquél que hace las obras de su Padre: éstas testimonian que él es Hijo de Dios (cf. Jn 10, 31-38). Pero también pueden ser “ocasión de escándalo” (Mt 11, 6). No pretenden satisfacer la curiosidad ni los deseos mágicos. A pesar de tan evidentes milagros, Jesús es rechazado por algunos (cf. Jn 11, 47-48); incluso se le acusa de obrar movido por los demonios (cf. Mc 3, 22).

2607 “Cuando Jesús ora, ya nos enseña a orar. El camino teologal de nuestra oración es su oración a su Padre. Pero el Evangelio nos entrega una enseñanza explícita de Jesús sobre la oración. Como un pedagogo, nos toma donde estamos y, progresivamente, nos conduce al Padre. Dirigiéndose a las multitudes que le siguen, Jesús comienza con lo que ellas ya saben de la oración por la Antigua Alianza y las prepara para la novedad del Reino que está viniendo. Después les revela en parábolas esta novedad. Por último, a sus discípulos que deberán ser los pedagogos de la oración en su Iglesia, les hablará abiertamente del Padre y del Espíritu Santo” ().

S.S. Pablo VI, «todos los aspectos de su Misterio —la misma Encarnación, los milagros, las enseñanzas, la convocación de sus discípulos, el envío de los Doce, la Cruz y la Resurrección, la continuidad de su presencia en medio de los suyos— forman parte de su actividad evangelizadora» (Evangelii nuntiandi, 6).

San Juan Pablo II: «Sufrir significa hacerse particularmente receptivos, particularmente abiertos a la acción de las fuerzas salvíficas de Dios, ofrecidas a la humanidad en Cristo» (Cf. «Salvifici doloris», n. 23. Ndt).

“Signos” de la omnipotencia divina y del poder salvífico del Hijo del hombre, los milagros de Cristo, narrados en los Evangelios, son también la revelación del amor de Dios hacia el hombre, particularmente hacia el hombre que sufre, que tiene necesidad, que implora la curación, el perdón, la piedad. (Miércoles 9 de diciembre de 1987)

Benedicto XVI[…] Ante el sufrimiento, la enfermedad y la muerte, el hombre tiene la tentación de gritar a causa del dolor, como hizo Job, cuyo nombre significa «el que sufre» (cf. Gregorio Magno, Moralia in Job, I, 1,15). Jesús mismo gritó poco antes de morir (cf. Mc 15,37 He 5,7). Cuando nuestra condición se deteriora, aumenta la ansiedad; a algunos les viene la tentación de dudar de la presencia de Dios en su vida. Por el contrario, Job es consciente de que Dios está presente en su existencia; su grito no es de rebelión, sino que, desde lo más hondo de su desventura, hace asomar su confianza (cf. Jb 19 Jb 42,2-6). Sus amigos, como todos nosotros ante el sufrimiento de un ser querido, tratan de consolarlo, pero utilizan palabras vanas. Discurso (19-03-2009): El misterio del sufrimiento

En la cúspide de la desesperación, de la rebelión, Cristo nos propone su presencia amorosa, aunque cueste entender que Él está a nuestro lado. Sólo la victoria final del Señor nos revelará el sentido definitivo de nuestras pruebas. Discurso (19-03-2009).

En cada enfermo, cualquiera que sea, reconoced y servid a Cristo mismo; haced que en vuestros gestos y en vuestras palabras perciba los signos de su amor misericordioso.

En la prueba y en la enfermedad Dios nos visita misteriosamente y, si nos abandonamos a su voluntad, podemos experimentar la fuerza de su amor ().

Papa Francisco, Curar a un enfermo, acogerlo, servirlo, es servir a Cristo: el enfermo es la carne de Cristo. (8 de febrero de 2015)

Por lo tanto cada uno de nosotros está llamado a llevar la luz del evangelio y la fuerza de la gracia a quienes sufren y a todos aquellos que los asisten, familiares, médicos, enfermeros, para que el servicio al enfermo sea realizado cada vez con más humanidad, con dedicación generosa, con amor evangélico, y con ternura. (Homilía de S.S. Francisco, 8 de febrero de 2015).

Por eso, «siempre hace falta cultivar un espacio interior que otorgue sentido cristiano al compromiso y a la actividad. Sin momentos detenidos de adoración, de encuentro orante con la Palabra, de diálogo sincero con el Señor, las tareas fácilmente se vacían de sentido, nos debilitamos por el cansancio y las dificultades, y el fervor se apaga». (Evangelii gaudium’ 262).

“Sólo con una mirada cuyo horizonte esté transformado por la caridad, que le lleva a percibir la dignidad del otro, las personas son descubiertas y valorados en su inmensa dignidad, respetadas en su estilo propio y en su cultura, y por lo tanto verdaderamente integradas en la sociedad” (FT 187).

Con la palabra, nuestro Señor se ganó el corazón de la gente. Venían a escucharlo de todas partes (cf. Mc 1,45). Se quedaban maravillados bebiendo sus enseñanzas (cf. Mc 6,2). Sentían que les hablaba como quien tiene autoridad (cf. Mc 1,27). Con la palabra, los Apóstoles, a los que instituyó «para que estuvieran con Él, y para enviarlos a predicar» (Mc 3,14), atrajeron al seno de la Iglesia a todos los pueblos (cf. Mc 16,15 Mc 16,20). Evangelii gaudium 136

Javier Echevarría Muchas personas hacen todos los esfuerzos posibles para huir de todo género de dolor. No se dan cuenta de que el sufrimiento -además de ser inevitable mientras vivamos sobre la tierra-, desde que ha sido redimido por Cristo en la Cruz, puede llegar a ser un medio de purificación, de crecimiento espiritual ().

Charles Péguy. “cristiano es el que da la mano. El que no da la mano, ése no es cristiano, y poco importa lo que pueda hacer con esa mano libre”.

Chesterton “Jesús se marchó para poder reír a solas con Dios porque las expectativas de sus seguidores le parecían exageradas y ridículas

Pascal “Toda la desdicha de los hombres se debe a una sola cosa: no saber permanecer en reposo en una habitación.

Hno. Roger de Taizé, El cristianismo, es la búsqueda del equilibrio entre contemplación y acción.

Amelia Noguera, « A cada uno le tocaba su ración de desgracia y de felicidad sin haber tenido nunca intención de participar en la rifa» Escrita en tu nombre.

José Antonio Pagola: «Sufre con los pobres. Cercano a los últimos. Se acerca con respeto, amistad y simpatía al pecador».

C. S. Lewis Necesito a Jesús y no a algo que se le parezca ().

Aldazabal, A veces lo que «cura» y «libera de los malos espíritus» es la cercanía, el interés, el afecto sincero, la ayuda desinteresada, una mano tendida, una cara acogedora, una palabra oportuna.

Antonio García Moreno Aunque parezca un contrasentido, para llegar al corazón del hombre tenemos que penetrar primero en el de Dios. Y esto sólo se consigue a través de la oración, sobre todo de la mental, la que nos pone en sintonía con el sentir de Dios, la que nos alcanza su perspectiva luminosa.

Bécquer:” Cambiar de horizontes, cambiar de método de vida y de atmósfera, es provechoso a la salud y a la inteligencia”. Jesús, aunque estaba todo el día mojándose por los otros, buscaba su rato para rezar.

Duquoc-C “Si su oración tiene algún sentido para nosotros, si es ejemplar, es porque ante todo tiene un sentido para él”. ().

Evely-L “Necesitaba calmarse, apaciguarse, consultarse en su intimidad para encontrar allí la proximidad de su Padre, el sentido verdadero de su misión, su indulgencia para con los hombres, su fe en su fuerza de redención. Y luego volvía a los suyos renovado, luminoso y sereno” ().

SUFRIMIENTO Tomado de Pensamientos.org

 A los afligidos no se les ha de añadir aflicción. Miguel de Cervantes Saavedra

Cristo está muy cerca de todos los que sufren. Juan Pablo II

De cualquier modo que se llame tu espina, acéptala; es compañera de la rosa Rabindranath Tagore

Dios no vino a suprimir el sufrimiento. No vino ni siquiera a dar una explicación. Vino a llenarlo de su presencia  Paul Claudel

Donde hay sufrimiento, hay suelo sagrado. Oscar Wilde

Donde quiera que alguien sufre, allí está Jesucristo. San Vicente de Paúl

El fruto del sufrimiento es estar cada día más cerca de Dios. Madre Maravillas de Jesús

El que hace sufrir al prójimo se causa daño a sí mismo. El que ayuda a los demás se ayuda a sí mismo. León Tolstoi

El sabe ciertamente que con frecuencia nuestros sufrimientos son un instrumento de salvación. San Gregorio Naceno, Disertación 7

El sufrimiento en sí mismo puede esconder un valor secreto y convertirse en un camino de purificación, de liberación interior, de enriquecimiento del alma. Juan Pablo II

El sufrimiento es el hilo con el que se va tejiendo la tela de la alegría. H.De Lubac

“El sufrimiento es el tesoro más grande que hay en la tierra, purifica al alma.” Santa Faustina Kowalska

El sufrimiento es una especie de sacramento para quien lo recibe sin odio. Louis Evely

El sufrimiento —como he escrito en la Carta Apostólica Salvifici doloris- no puede ser transformado y cambiado con una gracia exterior sino interior… Juan Pablo II

“En el sufrimiento conocemos quién es nuestro verdadero amigo. El amor verdadero se mide con el termómetro del sufrimiento.” Santa Faustina Kowalska

En la tribulación acude luego a Dios confiadamente y serás esforzado y alumbrado y enseñado. San Juan de la Cruz

En las fatigas y en los sufrimientos no se olvide que tenemos un gran premio preparado en el cielo. San Juan Bosco

La vida es un calvario. Conviene subirlo alegremente. San Pío de Pieltrecina

Las lágrimas son la sangre del alma.  San Agustín de Hipona 

Las pruebas a las que Dios os somete y os someterá, todas son signos del amor Divino y Perlas para el alma. San Pío de Pieltrecina

Las tribulaciones del mundo están llenas de pena, y vacías de premio; pero las que se padecen por Dios se suavizan con la esperanza de un premio eterno. San Efrén

Los hombres solo sufren por un motivo; porque no pueden amar como Cristo crucificado. Kiko Argüeyo

Los ángeles sólo nos tienen envidia por una cosa: ellos no pueden sufrir por Dios. Sólo el sufrimiento nos permite poder decir con toda seguridad: Dios mío, ¡mirad cómo os amo! San Pío de Pieltrecina

Los hermanos que sufren son las joyas de Dios  San Vicente de Paúl

Nadie llegó jamás a la inmortalidad sino por el camino de la aflicción; y he aquí un gran motivo de consuelo para todas nuestras penas. San Francisco de Sales

No hay hombre en el mundo sin tribulación, aunque sea rey o papa. Y ¿quién es el que esta mejor? Ciertamente, el que padece algo por Dios. Tomas Kempis

No te quejes, si sufres. Se pule la piedra que se estima, la que vale.¿Te duele? —Déjate tallar, con agradecimiento, porque Dios te ha tomado en sus manos como un diamante… No se trabaja así un guijarro vulgar. San Josemaría Escriva de Balaguer

¡Nos acostumbramos al sufrimiento del otro, no tiene que ver con nosotros, no nos importa, no nos concierne!… La globalización de la indiferencia nos hace “innominados”, responsables anónimos y sin rostro”. SS. Francisco

Por muy altas que sean las olas, el Señor es más alto. ¡ Espera!… la calma volverá. San Pío de Pieltrecina

Quien comienza a amar debe estar dispuesto a sufrir. San Pío de Pieltrecina

Quién no ha tenido tribulaciones que soportar, es que no ha comenzado a ser cristiano de verdad  San Agustín

Quien supo padecer, sabrá vencer. Refrán español

Seamos amables, muy amables con los pobres que sufren. Apenas comprendamos lo que están sufriendo. La parte más difícil es no ser deseado. Madre Teresa de Calcuta

Si Jesús es el sentido de nuestra vida, no podemos permanecer indiferentes ante quien sufre, ante quien está triste. SS. Francisco

Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento. Viktor Frankl

Si no quieres sufrir, no ames, pero si no amas ¿para qué quieres vivir? San Agustín

Sin nuestro sufrimiento, nuestra tarea no diferiría de la asistencia social. Madre Teresa de Calcuta

Somos una sociedad que olvidó la experiencia de llorar, de “sufrir con”: ¡la globalización de la indiferencia nos quitó la capacidad de llorar!  SS. Francisco

Sufrir poco o mucho, pero sufrirlo por Dios: es sufrir como santo. San Luis María Grignion de Montfort

Sufro y quisiera sufrir cada vez más. San Pío de Pieltrecina

Tiene que haber cruz, tiene que haber sufrimiento, señal clara de que Jesús nos ha acercado a Su corazón para compartir su sufrimiento con nosotros. Madre Teresa de Calcuta

Vos sufrís, pero ¡ánimo!, porque esta es la porción que corresponde a las almas que han elegido la mejor parte del servicio: la cruz. San Pío de Pieltrecina

CONTO

EL MILAGRO DEL NIÑO EGOÍSTA

Los niños nacen de Dios, y los padres los enfocamos (mal o bien)

En «Cartas a los hombres» nos cuenta Jesús Urteaga la historia de un niño con su cuerpo deforme. La mal entendida compasión de los padres y sus excesivos mimos acabaron haciendo que también su alma fuese deforme: convirtieron al pequeño en un auténtico tirano, incapaz de pensar más que en sí mismo.

Un día el chico decidió que lo llevasen a Lourdes. Los padres, incapaces de negarle nada, aceden, a pesar del esfuerzo económico que les supone.

Pasa el Santísimo por entre los enfermos. El sacerdote se detiene con la Custodia frente al niño: Dios bendice al pequeño. Los ojos de la madre se han cerrado en oración. Los ojos del hijo se han abierto.

La madre se inclina sobre su pequeño, le besa y le dice al oído:

– Hijo, ¿has pedido a Jesús que te curase?.

Y el pequeño, con una alegría desconocida en él, responde:

– No, mamá. Mira a ese niño, ¡qué cabezón tiene! Le he pedido que le cure a él, que lo necesita más que yo. La madre, con lágrimas en los ojos, se arrodilló junto a la camilla dando gracias a la Virgen por el milagro.

La Virgen, además de ser madre, ve las cosas desde la otra orilla, desde Dios. Sabe mejor que nosotros mismos lo que nos conviene.

Vale la pena pedirle, como decía San Josemaría Escrivá, que nos dé lo que más le guste darnos.

Agustín Filgueiras Pita

DIOS SI ME HA ESCUCHADO Y LO TENGO TODO

“Yo había pedido a Dios fuerza para triunfar.

Él me ha hecho débil para que aprenda el gusto de las cosas pequeñas.

Yo le había pedido la salud para hacer grandes cosas.

Él me ha dado la enfermedad para que haga cosas mejores.

Yo le había pedido la riqueza para ser feliz.

Él me ha dado la pobreza para ser sensato.

Yo le había pedido poder para que los hombres vinieran a mí.

Él me ha dado la flaqueza para que sienta la necesidad de Dios.

Yo le había pedido amigos para no vivir solo.

Él me ha dado un corazón capaz de querer a todos mis hermanos.

Yo le había pedido todo para gozar de la vida.

Él me ha dado la vida para que goce de todo.

No he recibido nada de lo que había pedido,

pero tengo todo lo que podía esperar.

A pesar de mis ruegos no escuchados,

Dios me ha ofrecido ser el más feliz de los hombres…

Inscripción grabada en una placa de

un instituto de readaptación en Nueva York

Tomado de Alejandro Illescas

LOS NIÑOS LLEVABAN A PASEAR A SU MAESTRA

Jacinto le preguntó, aquella tarde a su pequeña amiga Gabriela. – ¿Qué has hecho hoy en la escuela?

– He hecho un milagro – respondió la niña. -¿ Y qué milagro hiciste? – Tenemos como profesora a una señorita que está muy enferma. No puede caminar y la llevan a la escuela sobre una silla de ruedas. La señorita hoy nos hablaba de los milagros de Jesús. Y los niños le dijeron: – No es verdad que haya milagros porque si los hubiera, Dios te hubiera curado a ti –

– Y ella, ¿qué dijo?: – Sí, Dios hace también milagros para mí – ¿Qué milagros te ha hecho Dios? –

– Mi milagro son ustedes – Porque me llevan los miércoles a pasear, empujando mi silla de ruedas.” “¿Lo ves? Hacemos milagros todos los miércoles por la tarde. La señorita dijo también que habría muchos más milagros si la gente quisiera hacerlos”.

Los milagros espirituales, los actos de amor, son más importantes que las curaciones del cuerpo. La vida no es para sentarse esperando que Dios haga milagros espectaculares en nuestro favor; ni es para limitarse a confiar en que él resuelva nuestros problemas, sino para empezar a hacer ese milagro pequeño que él puso en nuestras manos, el milagro de querernos y ayudarnos. ¿Es más milagroso devolver la vista a un ciego o curar a un amargado para que vuelva a esperar? ¿Es un milagro más grande multiplicar los panes o repartirlos bien? ¿Más asombroso cambiar el agua en vino o el egoísmo en fraternidad?

“La felicidad – decía Follereau – es lo único que estamos seguros de poseer cuando buscamos la felicidad de los demás. Hay que crear otras felicidades para ser feliz. Hay que regalar mucho para tener las manos llenas..

P.Pedro Chinaglia

LA SOLIDARIDAD Y DIOS

Cuentan que un sacerdote se aproximó a un herido en medio de una dura batalla de una lejana guerra, y le preguntó:

¿quieres que te lea la Biblia?

– Primero dame agua, que tengo sed- le respondió el herido.

Y el sacerdote le entregó el último trago de su cantimplora, aunque sabía que no había más agua en muchos kilómetros a la redonda.

– Y ahora, ¿quieres que te lea la Biblia?- volvió a insistir el sacerdote.

– Primero dame de comer- suplicó el herido. Y el sacerdote le dio el último mendrugo de pan que guardaba en su mochila.

– Tengo frío- fue el siguiente lamento del herido, y el sacerdote se despojó de su abrigo, a pesar del frío que calaba hasta los huesos, y cubrió al lesionado.

– Ahora sí, le dijo el herido al sacerdote, ahora puedes hablarme de ese Dios que te hizo darme tu última agua, tu último mendrugo y tu único abrigo. Ahora quiero conocer a tu Dios.

Tomado de P, Diego Millán

ANÉCDOTA

LA CASA DE PEDRO ES LA CASA DE JESÚS

La casa de Pedro estaba a unos escasos 100 mt de la sinagoga de Cafarnaúm, teatro de importantes predicaciones y milagros de Jesús8. Esta es la conclusión absolutamente científica que brota de los descubrimientos arqueológicos hechos en dos investigaciones sucesivas, una en la década de 1920 y la otra en la década de 1960.

Hay un documento importante, la crónica de viaje de la peregrina Egeria, que atestigua que a fines del siglo IV se celebraba la Santa Misa en lo que se consideraba que fue la casa de Pedro en Cafarnaúm, a orillas del lago. Las investigaciones arqueológicas de la década de 1920 y de 1960 confirmaron ese dato y encontraron tanto la misma casa de Pedro como la sinagoga donde Jesús predicó.

Encontraron los restos clarísimos de una basílica octogonal, con tres octógonos concéntricos sobre una edificación de basalto negro, piedra propia del lugar. Luego, más abajo, encontraron un complejo habitacional, una de cuyas habitaciones tenía rastros evidentes de haber servido de lugar de culto cristiano en el siglo I. La conclusión de los científicos franciscanos fue la siguiente: La basílica octogonal estaba construida sobre lo que fue la casa de Pedro y, por lo tanto, casa de Jesús.

Ese complejo habitacional encontrado, es decir, sus cimientos, está compuesto por los siguientes elementos9: 1. Un patio interior cuya puerta principal da al exterior. La piedra basal de la puerta se encuentra en perfecto estado. 2. Varias habitaciones alrededor de ese patio central. Entrando, la primera a la izquierda, tiene una puerta casi pegada a la puerta principal del patio. Esa es la habitación que tiene signos clarísimos de haber sido lugar de culto cristiano desde el siglo I. 3. La puerta principal del patio, la que daba a la calle, daba a un lugar abierto, algo así como una plaza.

Las paredes estaban hechas con piedras de basalto talladas rústicamente en forma cuadrada y pegadas con una mezcla de ripio y barro. Del lado externo de la casa había una escalerita que llevaba al techo, para repararlo. El techo estaba hecho con una reja de madera cubierta de una capa hecha con cañas y barro mezclado con paja10.

La primera habitación entrando a la izquierda es, como dijimos, la que muestra signos de culto desde el siglo I. Ya antes de la época bizantina sus paredes estaban revocadas y pintadas y tenía suelo de material. Luego se hizo un arco con dos columnas para poder poner un techo firme. En el siglo V se construyó encima de los restos de las habitaciones anteriores la basílica octogonal que perduró hasta la llegada de los musulmanes (s. VII).

Para los arqueólogos no cabe la menor duda que esta es la casa del clan de Pedro, que Jesús había convertido en casa suya.

Todo el conjunto de casas, como dijimos, tenía una única salida a la calle principal a la izquierda. La puerta de esta casa daba a la plaza mayor, donde había un espacio bastante amplio. Esto explica la posibilidad de que la multitud se agolpara en la puerta de la casa, como se narra en Mc 1,33 y 2,2.

“La casa de Simón Pedro, la cual se transformará enseguida en domus ecclesia, es ya, por la presencia de Cristo, un lugar sagrado en el cual Jesús ‘dice la palabra’ (Mc 2,2), es decir, anuncia la buena noticia de la salvación, perdona los pecados y sana al paralítico. Todo esto es como un preanuncio y figura de lo que será la Iglesia de Cristo, bajo la guía de Pedro, en todas partes del mundo: la Iglesia es y debe ser ‘el sacramento universal de la salvación’ (LG,48), lugar de reconciliación y de salvación, casa de consuelo y de esperanza para todos los pobres de la tierra”.

Tomado de P. José A. Marcone

EGEIRÔ

Poner a la gente de pie será una actividad central de Jesús en el Evangelio de Marcos. El mismo verbo egeirô, significa poner de pie, levantarse. Designará también la resurrección de Jesús: “Dios lo resucitó”, como dirá san Pedro (Hechos de los Apóstoles 2, 24). Jesús levanta igualmente a un paralítico (Marcos 2,9), alhombre con la mano seca (3, 3), la hija de Jairo (5, 41).

Esta palabra clave se dirá en arameo: “Talitha kumi”, niña, levántate. Subrayemos que la suegra de Pedro no se levantó por sí misma: el discípulo a su vez dice que se puso al servicio de la comunidad inicial.

Tomado de Felipe santos, SDB

Ante el sufrimiento, la enfermedad y la muerte, el hombre tiene la tentación de gritar a causa del dolor, como hizo Job, cuyo nombre significa «el que sufre» (cf. Gregorio Magno, Moralia in Job, I, 1,15).

Los santos nos han dado un buen ejemplo con su vida totalmente entregada a Dios, nuestro Padre. Santa Teresa de Ávila, que había puesto a su nuevo monasterio bajo el patrocinio de San José, fue curada de una enfermedad el mismo día de su fiesta. Decía que nunca le había implorado en vano, y recomendaba a todos los que pensaban que no sabían rezar: «No sé, escribía, cómo se puede pensar en la Reina de los ángeles en el tiempo que tanto pasó con el Niño Jesús, que no le den gracias a San José por lo bien que les ayudó en ellos. Quien no hallare maestro que le enseñe oración, tome este glorioso santo por maestro y no errará en el camino» (Vida, VIE 6).

Benedicto XVI Discurso (19-03-2009): El misterio del sufrimiento

Es un tópico que los yernos se llevan mal con sus suegros, y no digamos nada de la nuera. De entre los suegros es, además, ella la que suele cargar con el san Benito. Quizás haya algo de verdad en ello. Por eso no es de extrañar el comentario que hace María Valltorta del fragmento del Evangelio de hoy. Viene a decir que la suegra se había enfadado con el Príncipe de los Apóstoles porque éste había desaparecido detrás de un famoso rabí de Galilea. Pedro, para congraciarse, habría decidido presentarle a Jesús. Bien mirado hay mucha humanidad en ese comentario y, de entrada, ya nos enseña que es bueno tener presente al Señor en todas nuestras relaciones, también las familiares.

El famoso apologista, Vittorio Messori, comentaba que cuando él se convirtió su madre llamó al médico: “Doctor, mi hijo está enfermo, he descubierto que va a Misa”. Si pudiera decirse de alguna manera, la que tenía fiebre era ella.

Tomado de Archimadrid

Hace años un sacerdote veterano me decía que para la mayor parte de sus parroquianos la Iglesia más que una madre es algo así como la suegra de San Pedro, es decir una mujer mayor, quizá anciana, llena de pequeños achaques, a la que no se quiere de forma especial, pero que resulta útil; nada más levantarse de la cama se pone a servir en silencio.

La Iglesia -me decía este buen cura- hace lo mismo: sirve incluso a los que apenas la tienen en cuenta. Bautiza, celebra la Eucaristía, perdona los pecados, asiste a las bodas, atiende a los enfermos y moribundos… y no le importa que la llamen suegra, que hagan chistes sobre ella, ni siquiera que la insulten o calumnien. Una suegra no se querella nunca contra sus hijos.

Tomado de Pensar por libre

“DIOS ES AMOR”

En su primera encíclica como Papa, , Benedicto XVI dice muchas cosas interesantes, pero en relación al evangelio que nos ocupa hoy destacaría su advertencia sobre el peligro de desligar el amor cristiano de la fe, es decir, el peligro de vivir una acción sin contemplación, un compromiso sin oración. Convertir la caridad cristiana en mera solidaridad de ONG, olvidando que la raíz del amor cristiano está en el Amor de Dios, Fuente de todo amor.

Tomado de P, Diego Millán

Un sacerdote asesinado mientras oraba había escrito: Sólo seremos capaces de salvación ofreciendo nuestra propia carne. Debemos cargar con el mal del mundo, debemos compartir el dolor, absorbiéndolo en nuestra propia carne hasta el fondo, como hizo Jesús.

Tomado de Anécdotasycatequesis

EXERJOMAI

Hay quienes traducen «que para eso he salido», y es que el verbo griego exerjomai se puede traducir tanto por venir como también por salir o partir. En todos los casos indica dejar un lugar para dirigirse a otro, ya sea por voluntad propia o por voluntad de otro.

En un sentido inmediato podría entenderse que “para eso ha salido de la casa de Pedro”. Sin embargo, se puede percibir un sentido más profundo en las palabras del Señor: para eso “ha salido de Dios” y venido al mundo. Este sentido de la expresión del Señor Jesús es evidente en el Evangelio de San Lucas: «para eso he sido enviado» (Lc 4,43), por el Padre se entiende.

LA ORACIÓN DE JESÚS

Va estrechamente unida a su misión. Ora en los momentos especialmente delicados y decisivos de su vida. Se retira al desierto antes de empezar la vida pública, dedica una noche entera a la oración antes de elegir a los apóstoles (Lc. 6, 12), antes de la pregunta decisiva a los discípulos (Lc 9, 18), en la transfiguración (Lc. 9, 28-29), ante su Pasión (Lc. 22, 39-46)… Jesús necesitaba orar en los momentos decisivos de su vida y su misión. No vamos a pensar que la oración de Jesús era algo así como una farsa porque, como era Dios, no necesitaba ver las cosas claras ni fuerza para afrontarlas. Y que lo hacía únicamente para darnos ejemplo. No, no es así. Jesús es hombre también y necesita la oración como se puede ver en todas las páginas del Evangelio. “Si su oración tiene algún sentido para nosotros, si es ejemplar, es porque ante todo tiene un sentido para él”. (·Duquoc-C). “Necesitaba calmarse, apaciguarse, consultarse en su intimidad para encontrar allí la proximidad de su Padre, el sentido verdadero de su misión, su indulgencia para con los hombres, su fe en su fuerza de redención. Y luego volvía a los suyos renovado, luminoso y sereno” (·Evely-L).

DABAR 1979/14

CHISTE

¿Por qué Pedro negó tres veces a Jesús?

Porque le sanó a la suegra.

Tomado de Aleteia

POEMA

SERVICIO Y ALEGRÍA

Dormía y soñaba que la vida

no era más que alegría.

Desperté y vi que la vida

no era más que servicio.

Serví y vi que el servicio

era la alegría.

R. Tagore.

DAME LA MANO

Dame la mano y danzaremos,

dame la mano y me amarás.

Como una sola flor seremos,

como una flor, y nada más. . .

El mismo verso cantaremos,

al mismo paso bailarás.

Como una espiga ondularemos,

como una espiga, y nada más.

Te llamas Rosa y yo Esperanza,

pero tu nombre olvidarás,

porque seremos una danza

en la colina y nada más…

Gabriela Mistral (Vicuña, 1889- Nueva York,1957)

ORACIÓN

ALIMENTO DEL ALMA

El sumo bien está en la oración, en el diálogo con Dios. La oración es luz del alma, verdadero conocimiento de Dios, mediadora entre Dios y los hombres. Hace que el alma se eleve hasta el cielo y abrace a Dios con inefables abrazos, apeteciendo la leche divina, como el niño que, llorando, llama a su madre; por la oración el alma expone sus propios deseos y recibe dones mejores que toda la naturaleza invisible. Pues la oración se presenta ante Dios como venerable intermediaria, alegra nuestro espíritu y pacifica el alma.

Cuando hablo de oración me refiero a la verdadera, no a las simples palabras: la oración que es un deseo de Dios, una inefable piedad, no otorgada por los hombres, sino concedida por la gracia divina, de la que también dice el Apóstol: «Nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables» (Rm 8,26). Una oración así, cuando Dios la otorga a alguien, es una riqueza inagotable y un alimento celestial que satura el alma; quien la saborea se enciende en un deseo eterno del Señor, como un fuego ardiente que inflama su corazón.

Autor del siglo IV Homilía sobre la oración,

erróneamente atribuida a san Juan Crisóstomo: PG 64, 461

¡BAJA MI FIEBRE, SEÑOR!

En la congoja, hazme descubrir tu rostro

Cuando me rebelo ante Ti, condúceme de nuevo al camino correcto

Si no encuentro explicaciones a mis días, ilumíname con tu Espíritu

Si la suerte no me sonríe, infúndeme la virtud de la paciencia

Si la oscuridad me acompaña, coloca al fondo de mi jornada, una luz

Si el dolor aprieta, que tu cruz me haga relativizarlo

Si me encuentro enfermo, que recurra a Ti como al excelente médico

Si estoy sano, que no me crea dueño del mundo

Si tengo éxito, que sea prudente

Si poseo talento, que lo exprima al servicio de los demás

Si asoma la angustia, que recuerde que nunca Tú me fallas

Si las fuerzas desertan, que seas Tú mi fortaleza

Baja, Señor, la fiebre que me impide ver el fondo de las cosas:

La fiebre de mi egoísmo

La fiebre de mi altanería

La fiebre de mis falsas seguridades

La fiebre de mi autosuficiencia

Y, si ves que tardo, Señor, en levantarme del lecho

siéntate junto a mí para que, cuando vuelva en sí,

compruebe, una vez más, que tu Palabra es eterna

y fuente de verdad y compañía.

Amén.

Javier Leoz

SE ESCAPABA A ORAR

Te escapabas de casa en la madrugada

para sumergirte en el Silencio sonoro.

Huías, huías del amontonamiento y el ruido

y bajabas hasta el fondo de la tierra,

a la soledad del Misterio,

a las raíces de tu Amor,

para ser amado y amar,

para escuchar,

para estar conectado

al Ser que llamamos Padre-Madre.

Los pájaros bajaban el tono de sus cantos

al ver la intensidad de tu silencio.

Los árboles inclinaban suavemente sus ramas

para proteger tu acompañada soledad.

Y Tú te sumergías en el Abismo.

Y brotaban desde el fondo la ternura

y la energía.

Y se encendía poco a poco,

por entre la oscuridad de la noche

y el pecado,

la aurora pascual de la Humanidad nueva,

mientras toda la tierra

se ponía contigo en trance

para dar a la luz la resurrección

de los muertos.

¡Ay, pobres discípulos,

que corrían en tu busca

sin entender el misterio de tu escondite!

¡Oh, soledad dichosa del Hijo y del Padre,

contándose calladamente

cosas que sólo ellos saben!

¡Cómo me gustaría seguirte

cada mañana al bosque,

escuchar vuestros secretos

y cantar con vosotros desde el amanecer

la canción de la ternura

y la energía solidaria!

Patxi Loidi

MEDITACIÓN

Charles Péguy. La cito completa: “cristiano es el que da la mano. El que no da la mano, ése no es cristiano, y poco importa lo que pueda hacer con esa mano libre”.

Esto viene a propósito del Evangelio de Marcos que leemos hoy. Es posible que muchos se queden con lo de la suegra y hasta lo vean como una faena que Jesús le hace a Pedro.

Y sin embargo hay un detalle muy sencillo que hasta pudiera pasar desapercibido, como suele suceder con todas las cosas sencillas y simples.

Cuando le dicen que la suegra de Simón está con fiebre, “Jesús se acercó, la tomó de la mano y la levantó”.

Tres verbos de gran importancia en la vida: “acercarse”, “tomar la mano” y “levantarla”.

 “Acercarse”

Vivimos amontonados, pero unos lejos de otros. La distancia con el otro no la medimos en metros o kilómetros. La distancia con el otro se mide con el corazón.

Estamos tan cerca cuanto nuestro corazón se acerca a los demás, sobre todo a los que sufren.

Jesús se acercó a una suegra con fiebre.

Se acercó a alguien que no se sentía bien.

Se acercó a alguien que sufría.

Acercarnos a los sanos es cosa buena.

Pero acercarnos al que sufre es esencial para el cristiano.

Acercarnos al que vive encerrado en su soledad, porque no tiene a nadie.

Acercarnos al que está enfermo y hasta puede ser contagioso.

Acercarnos al que sufre porque le falta todo.

Acercarnos al que todos dejan solo porque no es importante.

No esperar a que sea él quien se acerque a nosotros, sino que seamos nosotros quienes nos acercamos a él.

No esperar a que sea él quien nos busque, sino que seamos nosotros quienes le buscamos a él.

“La tomó de la mano”

Las manos no son para llevarlas en el bolsillo. Las manos para tenderse hacia los demás y para tomar la mano de los demás.

Cuando nos saludamos, solemos tomarnos de la mano como señal de amistad.

Tomar de la mano a alguien, ya es acortar las distancias entre los dos.

Tomar de la mano a alguien, es abrir la puerta del corazón e invitar al otro a entrar.

Tomar de la mano a alguien, es decirle tú eres mi amigo.

Tomar de la mano a alguien, es decirle tú eres importante para mí.

Nunca las manos están mejor empleadas que cuando se tienen y abren hacia el otro.

Nunca las manos son más cristianas que cuando cogen la mano del otro, sobre todo del que sufre.

Nunca las manos están tan bien empleadas como cuando cogen la mano del otro.

El detalle pudiera parecer insignificante. Pero hasta el mismo Evangelio lo destaca. “Jesús la tomó de la mano”. Lo cual nos habla de un gesto de cercanía, de amistad, de confianza.

“Y la levantó”

Otro detalle sencillo, pero importante. Tener siempre las manos libres para tomar las manos del otro y levantarlo.

Tomar de la mano al que ha caído, para que se levante.

Tomar de la mano al pecador, para que se levante de su pecado.

Tomar de la mano al débil, para que pueda ponerse en pie.

Tomar de la mano al que te ha ofendido, para que sienta tu perdón, y se levante.

Tomar de la mano al que te hirió, para expresarle que no estás enojado, y se levante.

Tomar de la mano al que te pide limosna, para que te sienta hermano, y se levante.

Por eso vuelvo a la frase de Péguy: “cristiano es el que da la mano, El que no da la mano, ése no es cristiano, y poco importa lo que pueda hacer con esa mano libre”.

Clemente Sobrado C. P.

DEBILIDADES HUMANAS

“Deficiente” es aquel que no logra modificar su vida, aceptando las imposiciones de otras personas o de la sociedad en la que vive, sin tener conciencia de que es dueño de su destino.

“Loco” es quien no busca ser feliz con lo que posee.

“Ciego” es aquel que no ve a su prójimo morir de frío, de hambre, de miseria, y solo tiene ojos para sus míseros problemas y pequeños dolores.

“Sordo” es aquel que no tiene tiempo de oír el desahogo de un amigo o la llamada de un hermano, pues está siempre ocupado trabajando y quiere garantizar su salario a fin de mes.

“Mudo” es aquel que no puede decir lo que siente y se esconde por detrás de la máscara de la hipocresía.

“Paralítico” es quien no puede andar en la dirección de aquellos que necesitan de su ayuda.

“Diabético” es quien no puede ser dulce.

“Enano” es quien no sabe dejar crecer al amor.

Y, finalmente, la peor de las deficiencias es ser miserable, pues “Miserables” son todos los que no quieren hablar con Dios.

Web católico de Javier

DECÁLOGO PARA EL ENFERMO

Escrito por San Juan María Vianney

1.-“La cruz es el regalo que Dios hace a sus amigos”

2.-“Deberíamos ir afanosos en busca de la cruz, como vá el avaro tras el dinero”

3.-” Las contradicciones nos ponen al pie de la Cruz y la cruz a la puerta del cielo

4.-” La mayor cruz es no tener cruz”

5.-“Yo no comprendo cómo un cristiano puede odiar la cruz y sacudirla de sus hombros”

6.- “Nada nos hace tan parecidos a Nuestro Señor como llevar su cruz; y todas las penas son dulces cuando se sufren en unión con Él”

7.- “¡Cuán felices nos consideraremos en el día del juicio por nuestros sufrimientos!”

8.-” ¡Qué dulce es morir cuando se ha vivido siempre sobre la cruz!”

9.-“El temor de la cruz es la más grande de nuestras cruces”

10.-” ¡Qué dulce, qué bello es conocer, amar y servir a Dios! Esto es lo único que tenemos que hacer en este mundo.

Web Católico de Javier

CONSEJOS PARA EL DÍA QUE CONOZCAS A LA SUEGRA

Escucha atentamente: Presta atención a lo que tu suegra tiene que decir y muéstrale respeto y consideración.

Sé amable y cordial: Sonríe y hazle preguntas para conocer más sobre ella. Demuéstrale interés en su vida.

Aprende sobre su cultura y tradiciones: Si tu suegra tiene una cultura diferente a la tuya, haz un esfuerzo por aprender más sobre ella y respétala.

Comparte tus intereses y pasiones: Habla sobre tus aficiones y hobbies con tu suegra. Este intercambio puede ser una forma de acercarse y fortalecer la relación.

Demuestra gratitud: Agradece a tu suegra por cualquier cosa que haga por ti o por la familia.

No compitas con ella: Tu suegra probablemente tiene mucha experiencia en la vida y en el cuidado de la familia, por lo que es importante evitar cualquier competencia o rivalidad con ella.

Busca oportunidades para pasar tiempo juntos: Ya sea cocinando juntas, haciendo una actividad o simplemente tomando un café, encuentra momentos para disfrutar juntos y fortalecer la relación.

Tomado de Anecdonet

CANTO

TU ME LEVANTAS Silvia G

Sáname Señor – Renovación Carismática católica

Delegación para el Clero de Santiago de Compostela