Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo

«Los amigos del novio no hemos de ayunar»

(Mt 9,15).

« ¡Comer la Palabra, masticarla! Y si “te lo tragas”…Verás»

S.Son

« ¿Admirador o seguidor? »

S.Son

Refrán español: «Tú y yo, ¿cuándo hemos comido en el mismo plato?».

San Ignacio de Antioquía: definía con acierto el Pan eucarístico « fármaco de inmortalidad, antídoto contra la muerte ». (Carta Encíclica Ecclesia de Eucharistia: Fuente y cumbre nn. 18)

Orígenes Cuando comes la carne y bebes la sangre del Señor, entonces el Señor entra en tu casa; y tu, lleno de humildad, di: Señlor, no soy digno. . . (en Catena Aurea, volt 1P 475).,

San Ambrosio « Si hoy Cristo está en ti, Él resucita para ti cada día ». (Carta Encíclica Ecclesia de Eucharistia: Fuente y cumbre nn. 14.)

San Juan Crisóstomo «¿Qué es en realidad el pan? El Cuerpo de Cristo. ¿Que se hacen los que comulgan? Cuerpo de Cristo» (In 1 Corinthios 24, ad loc.)

S. Agustín, “Sed lo que veis y recibid lo que sois”. (Sermón 272).

San Cirilo de Alejandría: subrayaba que la participación en los santos Misterios « es una verdadera confesión y memoria de que el Señor ha muerto y ha vuelto a la vida por nosotros y para beneficio nuestro ». (Carta Encíclica Ecclesia de Eucharistia: Fuente y cumbre nn. 14.)

San Gregorio Magno, cuenta que un grupo de monjes, amenazados por el naufragio, tomaron la comunión después de haberse dado mutuamente la paz. (Dial. III,36 PL 77, 304)

Santo Tomás de Aquino, El Hijo único de Dios, queriendo hacernos partícipes de su divinidad, tomó nuestra naturaleza, a fin de que hecho hombre, divinizase a los hombres, Además, entregó por nuestra salvación todo cuanto tomó de nosotros (Op 37. Fiesta Corpus)

Si todavía no ves a Dios en la Eucaristía, es que no te has acercado suficientemente a tus hermanos. Por este Sacramento, se borran los pecados, se aumentan las virtudes y se nutre el alma con la abundancia de todos los bienes espirituales. Se ofrece, en la Iglesia, por los vivos y por los difuntos, para que a todos aproveche, ya que ha sido establecido para la salvación de todos.(Santo Tomás o.c)

San Buenaventura El que se acerca a este sacramento ha de estar también movido por la oración, pues nadie debe llegar a el con un corazon tibio [. . . ] (Sobre elástmo. Cuerpo del Señor).

Santa Teresa de Jesús: Pues entendiendo el buen Jesús cuan dificultoso era esto que ofrece por nosotros, conociendo nuestra miseria I ] pidenos al Padre Eterno remedio tan soberano como es este pan de cada dia del Santisimo Sacramento, que da fuerza y fortaleza (Camino de perfección,33,1).

San Juan Maria Vianney . . . Hemos de concebir un gran deseo de unirnos a Jesucristo. Ved la gran diligencia de los Magos en buscar a Jesús en el pesebre; mirad a la Santisima Virgen; mirad a Santa Magdalena buscando con afan al Salvador resucitado (Sermón sobre la Comunion).

Ningun acto enriquece tanto a nuestro cuerpo en orden al cielo, como la Sagrada Comunion (Sermón sobre la Comunion).

San Pío de Pieltrecina Todos somos indignos de comulgar; pero es Jesús mismo quien nos invita, es él quien lo desea. Seamos, pues, humildes, y recibámoslo con un corazón lleno de amor. (Carta del Padre Pío, Vicenza 1969, p. 55.).

San Josemaría Escriva de Balaguer, Cuando hayáis comulgado, y el corazón se os vaya a dar gracias a Dios, considerad que habéis recibido la Humanidad Santísima de Jesucristo ‑su Cuerpo, su Sangre, su Alma y su Divinidad‑, y con ella, toda la Trinidad, porque el Padre, y el Hijo y el Espíritu Santo son inseparables. Pensad que, al destruirse las especies sacramentales, desaparece la presencia real, pero queda en nuestras almas y en nuestros cuerpos ‑que son su templo‑ Dios Espíritu Santo (San Josemaría Escrivá).

Amad la Misa, hijos mios, amad la Misa. Y comulgad con hambre, aunque esteis helados, aunque la emotividad no responda: comulgad con fe, con esperanza, con encendida caridad (Es Cristo que pasa,91).

Santa Teresa de Calcuta La santa comunión, como la palabra misma implica, es la unión íntima de Jesús con nuestra alma y nuestro cuerpo. Si queremos tener la vida y poseerla abundantemente, debemos vivir de la carne de nuestro Señor. (Jesús, la palabra hablada Capítulo 6.).

«lo importante no es cuanto hacemos, sino cuánto amor, cuánta honestidad y cuánta fe ponemos en lo que hacemos».

«Jesús nos habla con ternura cuando se ofrece a los suyos en la santa comunión. ¿Qué más podría darme, mi Jesús, además que su carne en alimento? No, Dios no podría hacer más, ni mostrarme un amor más grande» ()

Conc. de Trento, «En este divino sacrificio, que en la Misa se realiza, se contiene e incruentamente se inmola aquel mismo Cristo que una sola vez se ofreció Él mismo cruentamente en el altar de la Cruz (cfr Hb 9,27) (…). Una sola y la misma es, en efecto, la víctima, y el que ahora se ofrece por el ministerio de los sacerdotes, es el mismo que entonces se ofreció a sí mismo en la cruz, siendo sólo distinta la manera de ofrecerse» (De SS. Missae sacrificio, cap. 2).

Concilio Vaticano II: Nuestro Salvador, en la Última Cena, la noche que le traicionaban, instituyó el Sacrificio Eucarístico de su Cuerpo y Sangre, con lo cual iba a perpetuar por los siglos, hasta su vuelta, el Sacrificio de la Cruz y a confiar a su Esposa, la Iglesia, el Memorial de su Muerte y Resurrección: sacramento de piedad, signo de unidad, vínculo de caridad, banquete pascual, en el cual se come a Cristo, el alma se llena de gracia y se nos da una prenda de la gloria venidera. (Sacrosanctum Concilium 47.).

«fuente y cima de la vida cristiana» (LG 11).

Catecismo, 1355 En la comunión, precedida por la oración del Señor y de la fracción del pan, los fieles reciben «el pan del cielo» y «el cáliz de la salvación», el Cuerpo y la Sangre de Cristo que se entregó «para la vida del mundo» (Jn 6,51):

Porque este pan y este vino han sido, según la expresión antigua «eucaristizados» /cf. San Justino, Apologia, 1, 65), «llamamos a este alimento Eucaristía y nadie puede tomar parte en él si no cree en la verdad de lo que se enseña entre nosotros, si no ha recibido el baño para el perdón de los pecados y el nuevo nacimiento, y si no vive según los preceptos de Cristo» (San Justino, Apologia, 1, 66: CA 1, 180 [PG 6, 428]).

“Tomad y comed todos de él”: la comunión

1384 El Señor nos dirige una invitación urgente a recibirle en el sacramento de la Eucaristía: «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tendréis vida en vosotros» (Jn 6,53).

1385 Para responder a esta invitación, debemos prepararnos para este momento tan grande y santo. San Pablo exhorta a un examen de conciencia: «Quien coma el pan o beba el cáliz del Señor indignamente, será reo del Cuerpo y de la Sangre del Señor. Examínese, pues, cada cual, y coma entonces del pan y beba del cáliz. Pues quien come y bebe sin discernir el Cuerpo, come y bebe su propio castigo» ( 1 Co 11,27-29). Quien tiene conciencia de estar en pecado grave debe recibir el sacramento de la Reconciliación antes de acercarse a comulgar.

1386 Ante la grandeza de este sacramento, el fiel sólo puede repetir humildemente y con fe ardiente las palabras del Centurión (cf Mt 8,8): «Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme». En la Liturgia de san Juan Crisóstomo, los fieles oran con el mismo espíritu:

«A tomar parte en tu cena sacramental invítame hoy, Hijo de Dios: no revelaré a tus enemigos el misterio, no te te daré el beso de Judas; antes como el ladrón te reconozco y te suplico: ¡Acuérdate de mí, Señor, en tu reino!» (Liturgia Bizantina. Anaphora Iohannis Chrysostomi, Oración antes de la Comunión)

1391 La comunión acrecienta nuestra unión con Cristo. Recibir la Eucaristía en la comunión da como fruto principal la unión íntima con Cristo Jesús. En efecto, el Señor dice: «Quien come mi Carne y bebe mi Sangre habita en mí y yo en él» (Jn 6,56). La vida en Cristo encuentra su fundamento en el banquete eucarístico: «Lo mismo que me ha enviado el Padre, que vive, y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí» (Jn 6,57):

«Cuando en las fiestas [del Señor] los fieles reciben el Cuerpo del Hijo, proclaman unos a otros la Buena Nueva, se nos han dado las arras de la vida, como cuando el ángel dijo a María [de Magdala]: «¡Cristo ha resucitado!» He aquí que ahora también la vida y la resurrección son comunicadas a quien recibe a Cristo» (Fanqîth, Breviarium iuxta ritum Ecclesiae Antiochenae Syrorum, v. 1).

S. Pío X, «De la comparación del Pan de los Ángeles con el pan y con el maná fácilmente podían los discípulos deducir que, así como el cuerpo se alimenta de pan diariamente, y cada día eran recreados los hebreos con el maná en el desierto, del mismo modo el alma cristiana podría diariamente comer y regalarse con el Pan del Cielo. A más de que casi todos los Santos Padres de la Iglesia enseñan que el “pan de cada día”, que se manda pedir en la oración dominical, no tanto se ha de entender del pan material, alimento del cuerpo, cuanto de la recepción diaria del Pan Eucarístico» (Sacra Tridentina Synodus, 20-XII-1905).

Pío XII: la Misa no es una pura y simple conmemoración de la Pasión y Muerte de Jesucristo, sino un Sacrificio propio y verdadero por el que el Sumo Sacerdote, mediante su inmolación incruenta, repite lo que una vez hizo en la Cruz, ofreciéndose enteramente al Padre como víctima gratísima (Encíclica Mediator Dei).

San Pablo VI, Hay que recordar al que libremente comulga el mandato: Que se examine cada uno a si mismo (1Co 11,28). Y la practica de la Iglesia declara que es necesario este examen para que nadie, consciente de pecado mortal, por contrito que se crea, se acerque a la Sagrada Eucaristia sin que haya precedido la confesión sacramental (Instr. Eucharisticum Mysterium, n. 37).

San Juan Pablo II La Eucaristía es tensión hacia la meta, pregustar el gozo pleno prometido por Cristo (cf. Jn 15, 11) (Carta Encíclica Ecclesia de Eucharistia: Fuente y cumbre nn. 14.)

«la Iglesia vive de la Eucaristía» (Ecclesia de Eucharistia).

Quien se alimenta de Cristo en la Eucaristía no tiene que esperar el más allá para recibir la vida eterna: la posee ya en la tierra como primicia de la plenitud futura, que abarcará al hombre en su totalidad. (Ibid nn. 18).

Benedicto XVI esta « vida eterna » se inicia en nosotros ya en este tiempo por el cambio que el don eucarístico realiza en nosotros: « El que me come vivirá por mí » (Jn 6,57). (Exhortación Apostólica Post-Sinodal sobre la Eucaristía, fuente y culmen de la vida y de la misión de la Iglesia, n. 70.)

Está con nosotros; más aún, desea compartir nuestra suerte hasta identificarse con nosotros (Benedicto XVI).

La comunión diaria permite encontrar el centro de la vida. El magisterio de Benedicto XVI, 2005-2006, Selección de textos, Editor Nicolás Massmann, Centro de estudios cultura cristiana, 2009, Chile, p.165.

Papa Francisco, Cada vez que participamos en la santa misa y nos alimentamos del Cuerpo de Cristo, la presencia de Jesús y del Espíritu Santo obra en nosotros, plasma nuestro corazón, nos comunica actitudes interiores que se traducen en comportamientos según el Evangelio. (22 de junio de 2014)

Ahí “se celebra el memorial de su pasión”, del amor de Dios por nosotros, que es nuestra fuerza, el apoyo para nuestro caminar. No es una memoria abstracta, fría o conceptual, sino la memoria viva y consoladora del amor de Dios (Papa Francisco).

“lo esencial, que es lo más bello, lo más grande, lo más atractivo y al mismo tiempo lo más necesario”. (Evangelii Gaudium 35)

«Jesús, Pan de vida eterna, bajó del cielo y se hizo carne gracias a la fe de María Santísima. Pidamos a la Virgen que nos ayude a redescubrir la belleza de la Eucaristía, y a hacer de ella el centro de nuestra vida»

Papa León XIV: «la participación en la liturgia no termina en el templo, sino que transforma la vida cotidiana».

Romano Guardini La forma más intensa de experiencia de la libertad personal es el amor

Javier Melloni, El “pan” que nos alimenta nos libera, de “toda reducción al yo y a lo mío [que] es algo tóxico, confuso y agresivo. [Porque lo cierto es que] cuanto más vacíos, más plenos; cuanto más profundos, más entregados”.

Cura Brochero: «He aquí la prueba infinita del infinito amor hacia el hombre: ¡Darse a sí mismo! ¡Identificarse con el hombre, hacerse una sola cosa con el hombre! Unirse para siempre con el hombre como se unen dos trozos de cera cuando ambos se derriten al fuego, o como se identifican y confunden dos pedazos de metal cuando se funden en el horno. Así dicen los Santos Padres cuando quieren explicar la unión íntima que hay entre Jesucristo y el que recibe dignamente la hostia consagrada».

P Arrupe Mientras exista hambre en el mundo, la Eucaristía no será completa, ()

Pagola, Es muy fácil asistir a misa y no celebrar nada en el corazón; oír las lecturas correspondientes y no escuchar la voz de Dios; comulgar piadosamente sin comulgar con Cristo; darnos la paz sin reconciliarnos con nadie.

¿sabemos los cristianos extraer de la eucaristía dominical aliento y alegría para vivir el nuevo domingo?

CONTO

TODOS LOS DÍAS

Se cuenta en una vieja leyenda oriental que había un rey que entregaba a su hijo los víveres necesarios para vivir cómodamente los doce meses del año. En esta oportunidad, que coincidía con la primera luna del año, el hijo le veía el rostro a su padre, el rey. Pero un día, el rey cambió de parecer y decidió entregar al príncipe, todos los días, los alimentos que debía consumir en esa jornada. … De esta forma podía saludar todos los días a su hijo, y el príncipe podía ver todos los días la cara del rey.

Tomado de Alforjas de pastoral

ANÉCDOTA

EUCARISTÍA: “Eu”: buen – “Xaris”: (gracia-don).

FIESTA DEL CORPUS CHRISTI.

Esta fiesta comenzó a celebrarse en Bélgica en 1246, y adquirió su mayor difusión pública dos siglos más tarde, en 1447, cuando el Papa Nicolás V recorrió procesionalmente con la Sagrada Forma las calles de Roma. Dos cosas pretende: fomentar la devoción a la Eucaristía y confesar públicamente la presencia real de Jesucristo en el pan y el vino.

Tomado de J.L.Sicre

SOBREVIVIR Y VIVIR ETERNAMENTE

El 1 de junio de 2009, el vuelo 447 de Air France entre Rio de Janeiro y París desapareció en mitad de la noche con 216 pasajeros y 12 tripulantes. Se salvó un matrimonio, no recuerdo si porque llegó tarde al embarque o por un cambio de última hora. Pero ese matrimonio se hizo famoso porque murió en un accidente de automóvil pocos días después. La supervivencia a un accidente, a un ataque terrorista, a una calamidad, no garantiza vivir eternamente.

Tomado de J.L.Sicre

VALOR DE LA COMUNIÓN ESPIRITUAL

Con su habitual y genial ingenuidad enseñaba el Santo Cura de Ars, San Juan María Vianney, que la comunión espiritual es semejante al soplo del fuelle sobre el rescoldo de unas cenizas que empiezan a apagarse: «Cuando sintamos que el amor de Dios se enfría-decía-, ¡pronto: una comunión espiritual!». Se cuenta también de él que, hallándose una vez muy afligido porque sólo le era dado comulgar una vez al día, cayó en la cuenta de su error al reflexionar que podía hacerlo con el deseo un número ilimitado de veces.

Cfr. J. M. Iglesias

Una costumbre cristiana: las comunionesespirituales

Tomado de Anecdonet

EL PRIMER ALIMENTO Y LA PRIMERA BEBIDA QUE SE CONSUMIÓ EN LA LUNA FUERON EL PAN Y EL VINO DE LA SANTA CENA

A los 89 años, Buzz Aldrin, con su pelo y barba gris plata lucen en perfecta armonía con el tono de la superficie de la Luna. Por la que en 1969 caminó; fue y vino; saltó y, por qué no, jugó como un niño. Buzz Aldrin se siente feliz y agradece estar vivo hoy, para celebrar el 50° aniversario del alunizaje.

“Cuando llegamos a la Luna, antes de prepararnos para descender de la nave, quise tomar la Comunión”, me recuerda cuando tengo la oportunidad de entrevistarlo en su país, los Estados Unidos.

“Quería agradecer por lo que estábamos viviendo, por el logro de la humanidad, como especie. Porque aunque teníamos tantos problemas en nuestro mundo, llegábamos a la Luna y lo hacíamos como una señal de esperanza, de fe”. Así lo asegura el ser humano al que la Nasa (sigla en inglés de Administración Nacional de Aeronáutica y Espacio) le permitió llevar un pequeño cáliz, una hostia y algunos centímetros cúbicos de vino, aunque no lo difundieran para evitar más conflictos después de que la transmisión de la lectura del Génesis por parte de la tripulación del Apolo 8 –en órbita lunar, durante las misiones previas– había generado polémica.

Hoy es bueno que se sepa que el primer alimento y la primera bebida que se consumió en la Luna fueron el pan y el vino de la Santa Cena”, destaca como creyente.

Tomado de Anecdonet

¿SE PUEDE COMULGAR VARIAS VECES AL DÍA?

En primer lugar, es una situación poco normal.

En segundo lugar… El derecho canónico permite comulgar dos veces al día siempre que se participe en dos misas, pero no más por el riesgo a banalizar la comunión, es Dios al que se recibe.

Tomado de Anecdonet

HUMOR

LA ABUELITA Y EL SAGRARIO

Una abuelita le dice al nieto en la iglesia:

—Mira mijo, allí está Jesús en el sagrario.

El niño lo mira, se queda pensando y responde:

—¿Y por qué lo tienen encerrado?

Reflexión:

A veces los niños hacen las mejores preguntas teológicas…

Tomado de Corazón de Paul

POEMA

LA FUERZA DEL PAN VIVO

El Pan de la Palabra…, la elocuencia del Trigo
y del Vino que alegra el corazón humano…
¡Qué claridad restalla la sombra del arcano
en la mesa que nutre el corazón amigo!

Aquí allega valor la sangre del testigo,
la virgen acicala su corazón lozano,
aguza el confesor su lenguaje galano
y la piedad encuentra acomodo y abrigo…

«Jesús es el pan que ha bajado del cielo…».
Si duro es el lenguaje, sabroso es el consuelo
de saber por la fe lo que no ven los ojos…

Corre certero el Verbo al corazón abierto,
transformando en oasis su inhóspito desierto
y en flores de virtud sus punzantes abrojos…

 Pedro Jaramillo

¿Cuál dará mayor asombro, el traerte yo en el hombro, o el llevarme tú en el pecho? Muestras son de amor estrecho que aún los más ciegos las ven.

(L.Góngora)

ORACIÓN

“EL BANQUETE”.

¡Oh Banquete precioso y admirable, Banquete saludable y lleno de toda suavidad! ¿Qué puede haber, en efecto, más precioso que este Banquete en el cual no se nos ofrece, para comer, la carne de becerros o de machos cabríos, como se hacía antiguamente, bajo la ley, sino al mismo Cristo, verdadero Dios?

(Sto. Tomás. Op 37. Fiesta Corpus)

LA PALABRA EN EL CORAZÓN DE LOS PADRES

Te ruego, Señor, por el mismo sacrosanto y vivificante misterio de tu cuerpo y de tu sangre, con el que cada día la Iglesia sacia nuestra hambre y nuestra sed, nos lava y nos santifica, nos hace participes de la Unica y suma divinidad, que nos concedas tus virtudes santas.

Oh dulcísimo pan, devuelve la salud al gusto de mi corazón para que sienta la suavidad de tu amor. Devuélvele la salud para que no sienta fuera de ti otra dulzura, para que no busque fuera de ti otro amor y no ame fuera de ti otra belleza, Señor bellísimo.

Pan purísimo que tiene en sí toda dulzura y todo sabor, que mi corazón se pueda alimentar de ti y que lo intimo de mi alma se colme de tu dulce sabor.

Pan santo, pan vivo, pan espléndido y puro que has bajado del cielo y das la vida al mundo, y en a ml corazón y purifícame de toda corrupción de la carne y del espíritu.

Entra en ml alma, sáname y santifícame. Se la defensa y la salvación continua de ml cuerpo y de mi alma, expulsa de mi a los enemigos que me asedian. Que sean expulsados lejos por la fuerza de tu presencia y que yo, protegido por fuera y por dentro, pueda llegar con tu ayuda por el camino recto a tu Reino: allí ya no te veremos en el misterio, como en este tiempo, sino cam a cara. Entonces encontraran reposo los santos: y no ya en el sacramento, sino en el mismo cumplimiento de la salvación eterna, cuando tú entregues el Reino a Dios Padre y nosotros contemplemos a plena luz tu verdad inmutable. Y será una saciedad maravillosa, en la que ya no podré tener sed eternamente, oh Salvador del mundo

(Juan de Fecamp, Oración 29, para decir antes de la misa, 10s, passim).

MEDITACIÓN

CADA DOMINGO

Para celebrar la eucaristía dominical no basta con seguir las normas prescritas o pronunciar las palabras obligadas. No basta tampoco cantar, santiguarnos o darnos la paz en el momento adecuado. Es muy fácil asistir a misa y no celebrar nada en el corazón; oír las lecturas correspondientes y no escuchar la voz de Dios; comulgar piadosamente sin comulgar con Cristo; darnos la paz sin reconciliarnos con nadie. ¿Cómo vivir la misa del domingo como una experiencia que renueve y fortalezca nuestra fe?

Para empezar, hemos de escuchar con atención y alegría la Palabra de Dios, y en concreto el evangelio de Jesús. Durante la semana hemos visto la televisión, hemos escuchado la radio y hemos leído la prensa. Vivimos aturdidos por toda clase de mensajes, voces, noticias, información y publicidad. Necesitamos escuchar otra voz diferente que nos cure por dentro.

Es un respiro escuchar las palabras directas y sencillas de Jesús. Traen verdad a nuestra vida. Nos liberan de engaños, miedos y egoísmos que nos hacen daño. Nos enseñan a vivir con más sencillez y dignidad, con más sentido y esperanza. Es una suerte hacer el recorrido de la vida guiados cada domingo por la luz del evangelio.

La plegaria eucarística constituye el momento central. No nos podemos distraer. «Levantamos el corazón» para dar gracias a Dios. Es bueno, es justo y necesario agradecer a Dios por la vida, por la creación entera y por el regalo que es Jesucristo. La vida no es solo trabajo, esfuerzo y agitación. Es también celebración, acción de gracias y alabanza a Dios. Es bueno reunirnos cada domingo para sentir la vida como regalo y dar gracias al Creador.

La comunión con Cristo es decisiva. Es el momento de acoger a Jesús en nuestra vida para experimentarlo en nosotros, identificarnos con él y dejarnos trabajar, consolar y fortalecer por su Espíritu. Todo esto no lo vivimos encerrados en nuestro pequeño mundo. Cantamos juntos el Padrenuestro sintiéndonos hermanos de todos. Le pedimos que a nadie le falte el pan ni el perdón. Nos damos la paz y la buscamos para todos.

 José Antonio Pagola

SECUENCIA SANTÍSIMO CORPO E SANGUE DO SEÑOR…

Oh divina Eucaristía,

Cena pascual del Señor,

Que lo hace nuestro, por amor,

En el altar, cada día.

Prenda de vida y de gloria,

Gracia de Dios repartida,

A la que Dios nos convida,

En esa sagrada memoria.

Pan del cielo para la Iglesia,

Pan de los ángeles para el hombre:

Más lo deseas si lo comes,

Más come quien más desea.

Un cáliz para una entrega:

Sangre de Alianza sellada

Entre el Amado y la Amada,

Del amor en la mística bodega.

Sagrado banquete de los cristianos,

Mesa divina, a la que se sientan

Los que de Dios se sustentan

Para amarse y ser hermanos.

Gloria a Cristo, buen Pastor,

Que nos conoce y nos guía,

Y en la santa Eucaristía

Nos apacienta de amor. Amén.

Mons. Santiago Agrelo

CANTO

Verónica Sanfilippo – Comunión (Cada vez que te recibo)

VIDEO

Equipo Quiero Ver: Merece la pena.

Delegación para el Clero de Santiago de Compostela