Miguel Castaño

Solemnidad de Jesucristo Rey del Universo

Miguel Castaño

««Dios reinó desde el madero» (regnavit a ligno Deus)

Quien hace reír a sus semejantes, merece el paraíso” Corán

«¿Quién no te temerá, Rey de las naciones? Pues a ti se te debe el temor, y no hay entre todos los sabios y en todos sus reinos nadie como tú»

(Jr 10, 7).

« ¡Estás salvado, si salvas al de la cruz de al lado!»

S.Son

Tertuliano, «Que tu Reino venga lo antes posible es el deseo de los cristianos, es la confusión para las naciones. Nosotros sufrimos por esto, más aún nosotros rezamos por su llegada».

San Hipólito, Cuando ya contemples a Dios tal cual es, tendras un cuerpo inmortal e incorruptible, como el alma, y poseeras el reino de los cielos, tu que, viviendo en la tierra, conociste al Rey celestial; participaras de la felicidad de Dios, seras coheredero de Cristo y ya no esteras sujeto a las pasiones ni a las enfermedades, porque habras sido hecho semejante a Dios (Trat. refut. de las herejias,10).

Orígenes, «Sin duda, cuando pedimos que el reino de Dios venga a nosotros, lo que pedimos es que este reino de Dios, que está dentro de nosotros, salga afuera, produzca fruto y se vaya perfeccionando. Efectivamente, Dios reina en cada uno de los santos, ya que éstos se someten a su ley espiritual, y así Dios habita en ellos como en una ciudad bien gobernada. En el alma perfecta está presente el Padre, y Cristo reina en ella, junto con el Padre, de acuerdo con las palabras del Evangelio: «vendremos a él y haremos morada en él».»

«Este reino de Dios que está dentro de nosotros llegará, con nuestra cooperación, a su plena perfección cuando se realice lo que dice el Apóstol, esto es, cuando Cristo, una vez sometidos a Él todos sus enemigos, entregue a Dios Padre su reino, y así Dios lo será todo para todos. Por esto, rogando incesantemente con aquella actitud interior que se hace divina por la acción del Verbo, digamos a nuestro Padre que está en los cielos: Santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu Reino» (Tratado sobre la oración 25).

San Cipriano, «Incluso puede ser que el Reino de Dios signifique Cristo en persona, al cual llamamos con nuestras voces todos los días y de quien queremos apresurar su advenimiento por nuestra espera. Como es nuestra Resurrección porque resucitamos en Él, puede ser también el Reino de Dios porque en El reinaremos»San Cipriano, Dom. orat. 13

S. Hilario, Los ladrones… le improperaban. — Para que veamos, dice San Hilario, que todos en el mundo, hasta los malvados, han sufrido escándalo de la Cruz de Cristo.

S. Basilio, «Por el Espíritu Santo se nos concede de nuevo la entrada en el paraíso, la posesión del reino de los cielos, la recuperación de la adopción de hijos: se nos da la confianza de invocar a Dios como Padre, la participación de la gracia de Cristo, el podernos llamar hijos de la luz, el compartir la gloria eterna» (Liber de Spiritu Sancto, 15, 36: PG 32, 132).

San Cirilo de Jerusalén, Cuando lo vistieron de púrpura para burlarse de Él cumplieron lo profetizado: era Rey. Y aunque lo hicieron para burlarse de Él, consiguieron que se adaptase a Él el símbolo de la dignidad regia. Y aunque le perforaron con una corona de espinas, sin embargo fue una corona, y fue coronado por unos soldados como los reyes son proclamados por los soldados ().

San Ambrosio observa: «Este rogaba que el Señor se acordara de él cuando llegara a su reino, pero el Señor le respondió: «En verdad, en verdad te digo, hoy estarás conmigo en el paraíso». La vida es estar con Cristo, porque donde está Cristo allí está el Reino» (Exposición sobre el evangelio según san Lucas 10, 121).

«Justamente la inscripción está sobre la cruz, porque el Señor Jesús, aunque estuviera en la cruz, resplandecía desde lo alto de la cruz con una majestad real» (ib., 10, 113).

«El Señor —comenta San Ambrosio— concede siempre más de lo que se le pide: el ladrón sólo pedía que se acordase de él; pero el Señor le dice: En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el Paraíso. La vida consiste en habitar con Jesucristo, y donde está Jesucristo allí está su Reino» (Expositio Evangelii secundum Lucam, ad loc.).

San Juan Crisóstomo «Los beneficios recibidos son múltiples: además del propio don con el que nos gratifica, nos da también la virtud necesaria para recibirlo… Dios no solo nos ha honrado haciéndonos partícipes de la herencia, sino que nos ha hecho dignos de poseerla. Es doble, pues, el honor que recibimos de Dios: primero el puesto, y segundo el mérito de desempeñarlo bien» (Homilía sobre Colosenses 1,12).

«Entre los hombres, a la confesión sigue el castigo; ante Dios, en cambio, a la confesión sigue la salvación» (S. Juan Crisóstomo, De Cruce et latrone).

Igual que cuando brilla el relámpago no es necesario preguntar si se ha producido o no, así también en la venida de Cristo: no será necesario indagar si Cristo ha venido o no ha venido. Sobre la cruz y el ladrón, Hom. 1, 3-4: PG 49, 403-404

San Jerónimo No bajará de la cruz vivo, dice San Jerónimo pero subirá del sepulcro donde estaba muerto: ahora debe permanecer en la cruz para vencer al diablo.

S. Agustín, Cristo no era Rey de Israel para imponer tributos, ni para tener ejércitos armados y guerrear visiblemente contra sus enemigos; era Rey de Israel para gobernar las almas, para dar consejos de vida eterna, para conducir al reino de los cielos a quienes estaban llenos de fe, de esperanza y de amor (Trat. Evang. de San Juan,51,4).

El templo del Rey tiene unidad; el templo del Rey no está arruinado, ni agrietado, ni dividido. El cemento de las piedras vivas es la caridad (Coment. sobre el Salmo 44).

La participación en la realeza de Cristo es consustancial a la vida cristiana, con tal que lo reconozcamos en medio de las tribulaciones, en su Cruz, como el buen ladrón» (Sermón 335,2).

Cristo no era Rey de Israel para imponer tributos ni para tener ejércitos armados y guerrear visiblemente contra sus enemigos; era Rey de Israel para gobernar las almas, para dar consejos de vida eterna, para conducir al reino de los cielos a quienes estaban llenos de fe, de esperanza y de amor» (S. Agustín, In Ioannis Evangelium 51,4).

San Cirilo de Alejandría: «Lo ves crucificado y lo llamas rey. Crees que el que soporta la burla y el sufrimiento llegará a la gloria divina» (Comentario a san Lucas, homilía 153).

San Anselmo, si quieres ser rey en el cielo, ama a Dios y a los hombres como debes, y mereceras ser lo que deseas (Carta 112 a Hugo el recluso, texto latino en Opera omnia volt 3, Nelson, Edimburgo 1946, pp. 245

Santa Teresa de Jesús: “Tu deseo sea de ver a Dios; tu temor, si le has de perder; tu dolor, que no le gozas, y tu gozo, de lo que te puede llevar allá, y vivirás con gran paz.”

¡Y cuán mejor paga la pagará nuestro Rey que los de la tierra! (Camino deperfección,18,3).

¿Para que es la vida y la salud, sino para perderla por tan gran Rey y Señor? Creedme, hermanas, que jamás os ira mal en ir por aquí (Fundaciones,28,18).

Pues hagamos cuenta que dentro de nosotros está un palacio de grandísima riqueza, todo su edificio de oro y piedras preciosas -en fin, como para tal Señor-, y que sois vos parte de que aqueste edificio sea tal, como a la verdad lo es (que es ansi, que no hay edificio y de tanta hermosura como un alma limpia y llena de virtudes, y mientras mayores, más resplandecen las piedras), y que en este palacio está este gran Rey y que ha tenido por bien ser vuestro Padre y que está en un trono de grandísimo precio, que es vuestro corazón. (Camino de perfección,28,9).

San Juan de la Cruz A la tarde te examinarán en el amor (dichos 64).

Santa Rosa de Lima, «Esta es la única verdadera escala del paraíso, fuera de la Cruz no hay otra por donde subir al cielo» (cf. P. Hansen, Vita mirabilis, Lovaina, 1668)

San Francisco de Borja: “Jamás serviré a un Señor que se me pueda morir.”

San Francisco de Sales, Después que lo hayas recibido, invita a tu corazón a rendirle homenaje a este Rey de salud; trata con El de tus asuntos intimos; contémplale en tu interior, donde El ha venido a morar para dicha tuya; finalmente, hazle la mejor acogida posible y compórtate de manera que en todas tus actuaciones se eche de ver que Dios está contigo (Introd. a la vida devota,2,21)

Alfonso María de Ligorio el rey de la tierra da audiencia pocas veces en el año, mas Vos, en ese Sacramento, a todos nos dais audiencia, de día y de noche, siempre que queremos (Visitas al Stmo. Sacramento,10).

Santa Isabel de la Trinidad “¡Oh mi Cristo amado! Quisiera amarte hasta morir de amor”

San Josemaría Escriva de Balaguer, Al Señor hay que darle el corazón entero. Jesús no se conforma con medios corazones. Ved si en vuestro corazón hay algún rincón que no es de Dios, y echad de allí lo que estorbe ()

El verdadero cristiano está siempre dispuesto a comparecer ante Dios. Porque, en cada instante —si lucha para vivir como hombre de Cristo—, se encuentra preparado para cumplir su deber. Surco, 875.

En la vida espiritual, muchas veces hay que saber perder, cara a la tierra, para ganar en el Cielo. —Así se gana siempre. Forja, 998.

«He repetido muchas veces, dice S. Josemaría Escrivá de Balaguer, aquel verso del himno eucarístico: peto quod petivit latro poenitens, y siempre me conmuevo: ¡pedir como el ladrón arrepentido! Reconoció que él sí merecía aquel castigo atroz. Y con una palabra robó el corazón a Cristo y se abrió las puertas del Cielo».

Concilio Vaticano II: «La Iglesia… recibe la misión de anunciar el Reino de Cristo y de Dios e instaurarlo a todos los pueblos, y constituye en la tierra el germen y el principio de ese Reino» (LG, 5).

Credo del Pueblo de Dios, «Creemos que la multitud de aquellas almas que con Jesús y María se congregan en el paraíso, forma la Iglesia celestial, donde ellas, gozando de la bienaventuranza eterna, ven a Dios como Él es, y participan también, ciertamente en grado y modo diverso, juntamente con los santos ángeles, en el gobierno divino de las cosas, que ejerce Cristo glorificado, como quiera que interceden por nosotros y con su fraterna solicitud ayudan grandemente a nuestra flaqueza» (nº 29).

Catecismo, 436 Cristo viene de la traducción griega del término hebreo «Mesías» que quiere decir «ungido». Pasa a ser nombre propio de Jesús porque El cumple perfectamente la misión divina que esa palabra significa. En efecto, en Israel eran ungidos en el nombre de Dios los que le eran consagrados para una misión que habían recibido de El. Este era el caso de los reyes, de los sacerdotes y, excepcionalmente, de los profetas. Este debía ser por excelencia el caso del Mesías que Dios enviaría para instaurar definitivamente su Reino. El Mesías debía ser ungido por el Espíritu del Señor a la vez como rey y sacerdote, y también como profeta. Jesús cumplió la esperanza mesiánica de Israel en su triple función de sacerdote, profeta y rey.

681 El día del Juicio, al fin del mundo, Cristo vendrá en la gloria para llevar a cabo el triunfo definitivo del bien sobre el mal que, como el trigo y la cizaña, habrán crecido juntos en el curso de la historia.

682 Cristo glorioso, al venir al final de los tiempos a juzgar a vivos y muertos, revelará la disposición secreta de los corazones y retribuirá a cada hombre según sus obras y según su aceptación o su rechazo de la gracia

783 Jesucristo es Aquél a quien el Padre ha ungido con el Espíritu Santo y lo ha constituido «Sacerdote, Profeta y Rey». Todo el Pueblo de Dios participa de estas tres funciones de Cristo y tiene las responsabilidades de misión y de servicio que se derivan de ellas.

786 El Pueblo de Dios participa, por último, en la función regia de Cristo. Cristo ejerce su realeza atrayendo a sí a todos los hombres por su muerte y su resurrección. Cristo, Rey y Señor del universo, se hizo el servidor de todos, no habiendo «venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos» (Mt 20,28). Para el cristiano, «servir es reinar», particularmente «en los pobres y en los que sufren» donde descubre «la imagen de su Fundador pobre y sufriente». El pueblo de Dios realiza su «dignidad regia» viviendo conforme a esta vocación de servir con Cristo.

La señal de la cruz hace reyes a todos los regenerados en Cristo, y la unción del Espíritu Santo los consagra sacerdotes; y así, además de este especial servicio de nuestro ministerio, todos los cristianos espirituales y perfectos deben saber que son partícipes del linaje regio y del oficio sacerdotal. ¿Qué hay más regio que un espíritu que, sometido a Dios, rige su propio cuerpo? ¿Y qué hay más sacerdotal que ofrecer a Dios una conciencia pura y las inmaculadas víctimas de nuestra piedad en el altar del corazón? [San León Magno]

Pío XI: «Cuando los fieles todos comprendan que deben militar con valor y siempre bajo la bandera de Cristo Rey, se dedicarán con ardor apostólico a llevar a Dios de nuevo a los rebeldes e ignorantes y se esforzarán en mantener incólumes los derechos de Dios mismo».

San Pablo VI, «Creemos en la vida eterna. Creemos que las almas de todos aquellos que mueren en la gracia de Cristo —tanto las que todavía deben ser purificadas con el fuego del purgatorio, como las que son recibidas por Jesús en el Paraíso enseguida que se separan del cuerpo, como el Buen Ladrón—, constituyen el Pueblo de Dios después de la muerte, la cual será destruida por completo el día de la Resurrección, en que estas almas se unirán con sus cuerpos» (Pablo VI, Credo del Pueblo de Dios, n. 28).

San Juan Pablo II Se trata pues de un perdón integral: él que había cometido crímenes y robos… se convierte en santo en el último momento de su vida.

Se diría que en ese texto de Lucas está documentada la primera canonización de la historia. (16 de noviembre de 1988).

Un momento de conversión auténtica, un «momento de gracia», que podemos decir con Santo Tomás, «vale más que todo el universo» (I-II 113,9, ad 2), puede pues saldar las deudas de toda una vida, puede realizar en el hombre, en cualquier hombre, lo que Jesús asegura a su compañero de suplicio: «Hoy estarás conmigo en el paraíso». Audiencia General (16-11-1988)

Aquel ladrón nos representa a todos. Meditación a la 11ª estación. Vía Crucis, presidido por Juan Pablo II, Viernes Santo 2002

Benedicto XVI ¿Cómo no experimentar un intenso entusiasmo, lleno de gratitud, por haber sido admitidos a contemplar el esplendor de esta revelación? ¿Cómo no sentir al mismo tiempo la alegría y la responsabilidad de servir a este Rey, de testimoniar con la vida y con la palabra su señorío? Cristo, el único Señor, ante el cual todos somos hermanos

«meta de nuestro camino terreno»

«A menudo nos da miedo hablar de la vida eterna. Hablamos de las cosas que son útiles para el mundo, mostramos que el cristianismo también ayuda a mejorarlo, pero no nos atrevemos a decir que su meta es la vida eterna y que de dicha meta parten los criterios de la vida… Tenemos que tener el valor, la alegría, la gran esperanza de que existe la vida eterna, es la verdadera vida”. Introducción a Pippo Corigliano, Prefiero el Paraíso. La vida eterna, cómo es y cómo llegar a ella (Mondadori, pág. 154)

Papa Francisco, «Nadie se salva solo, como individuo aislado, sino que Dios nos atrae tomando en cuenta la compleja trama de relaciones interpersonales que se establecen en la comunidad humana»

«La promesa de Jesús al buen ladrón nos da una gran esperanza. El Señor siempre da más, es tan generoso, da siempre más de lo que se le pide: le pides que se acuerde de ti y te lleva a su Reino»

Maximiliano Kolbe, «El reino de Cristo está fundado sobre algo más profundo, sobre el amor, y llega hasta el alma y penetra en las voluntades. Por eso no es un Reino que oprime. Jesús

Rainiero Cantalamessa “el paraíso prometido es «la paz de la conciencia, el mirarse al espejo sin tener que despreciarse».

«Ninguno asiste vivo al aniversario de su muerte. Cristo sí porque ha resucitado» homilía «¡Que excelente teólogo el buen ladrón!»

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo El buen ladrón es una paradoja: muchos saben quién es, pero pocos le rezan. Y sin embargo, fue el único santo canonizado por el mismo Cristo, y el primero en poner un pie en el cielo. Y todo eso, sin merecerlo- Alfa y Omega 25 de Marzo de 2021

Cordelia de Castellane, traductora del libro El buen ladrón, misterio de misericordia «San Dimas tenía todas las papeletas para ir al infierno inmediatamente. No había nadie que diera nada por él, y sin embargo con solo mirar a Jesús y pronunciar una única frase, entró directo en el Paraíso, antes incluso que la mismísima Virgen María»,

CONTO

EL AMIGO QUE NUNCA FALLA

El mayor se llamaba Frank y tenía veinte años. Y el pequeño era Ted y tenía dieciocho. Estaban siempre juntos y eran muy amigos desde los primeros años del Colegio.

Juntos decidieron enrolarse como voluntarios en el ejército. Y al marchar prometieron ante sus padres que se cuidarían y apoyarían el uno al otro. Tuvieron suerte y los dos fueron destinados al mismo cuartel y al mismo batallón. Aquel batallón fue destinado a la guerra. Una guerra terrible entre las arenas ardientes del desierto.

Al principio y durante unas semanas Frank y Ted se quedaron acampados en la retaguardia y protegidos de los bombardeos. Pero una tarde llegó la orden de avanzar en el territorio enemigo.

Los soldados avanzaron durante toda la noche, amenazados por un fuego infernal. Al amanecer el batallón se replegó en una aldea. Pero Ted no estaba. Frank lo buscó por todas partes, entre los heridos, entre los muertos. Al final encontró su nombre entre los desaparecidos. Se presentó al comandante:

– Vengo a solicitarle permiso para ir a buscar a mi amigo-, le dijo.

– Es demasiado peligroso-, respondió el comandante. Hemos perdido ya a tu amigo. Te perderíamos también a ti. Afuera siguen disparando.

Frank, sin embargo, partió. Tras una hora de búsqueda angustiosa, encontró a Ted herido mortalmente. Agonizaba. Lo cargó sobre sus hombros. Pero un cascote de metralla lo alcanzó. Siguió arrastrándose hasta el campamento.

– ¿Crees que valía la pena arriesgarse a morir para salvar a un muerto?-, le gritó el comandante. – Sí-, murmuró,- porque antes de morir Ted me dijo:

“Frank, sabía que vendrías”.

Tomado de P. Diego Millán

ANÉCDOTA

NOTAS

El episodio del «buen ladrón» es narrado sólo por Lucas.

Es la única vez que aparece la palabra “Paraíso” en los evangelios. Es una alusión al origen de la vida, al Génesis. Estamos llamados a la Vida.

El buen ladrón es el único en todo el evangelio de Lucas que llama Jesús a Jesús.

Tengamos en cuenta que el “hoy” lucano es muy significativo: hoy os ha nacido el salvador Lc 2,11, hoy se cumple esta Palabra, Lc 4,21; hoy (Zaqueo) ha entrado la salvación a esta casa. Lc 19,5.9.

“SALVAR” Aparece cuatro veces en el curso de la narración.

MÁRTIR FIEL

Los cristianos hemos atribuido al Crucificado diversos nombres: «redentor», «salvador», «rey», «liberador». Podemos acercarnos a él agradecidos: él nos ha rescatado de la perdición. Podemos contemplarlo conmovidos: nadie nos ha amado así. Podemos abrazarnos a él para encontrar fuerzas en medio de nuestros sufrimientos y penas.

Entre los primeros cristianos se le llamaba también «mártir», es decir «testigo». Un escrito llamado Apocalipsis, redactado hacia el año 95, ve en el Crucificado al «mártir fiel», «testigo fiel». Desde la cruz, Jesús se nos presenta como testigo fiel del amor de Dios y también de una existencia identificada con los últimos. No hemos de olvidarlo.

Tomado de Jose Antonio Pagola

NOMBRES

En su obra De los Nombres de Cristo, el agustino Fray Luis de León (127-1591) le atribuye doce principales. El octavo es el de Rey de Dios, del que dice que es así llamado por las cualidades que puso en él para este oficio.

Tomado de Vicente Martínez

REINO DE DIOS

La expresión «reino de Dios» -o su sinónimo de «reino de los cielos» en el evangelio de Mateo, dirigido a judeocristianos que no podían usar el nombre de Dios- es uno de los conceptos básicos del evangelio. Aparece nada menos que 122 veces, de las que 90 es en labios del mismo Jesús. Por el contrario, Jesús es muy crítico respecto del título de «rey».

Tomado de Javier Gafo

Dios a la vista Homilías ciclo C. Madris 1994.Pág. 367 ss

FIESTA

Esta fiesta tuvo su origen en un intento de la Iglesia en 1925 de que los estados reconociesen la supremacía de Jesucristo sobre todo poder político. A ello responden los deseos de consagrar las naciones a Cristo rey, o al Sagrado Corazón de Jesús: así el caso español, en tiempos de Alfonso Xlll sobre el Cerro de los Ángeles, en el centro geográfico de nuestro país. Con el Vaticano II, la festividad de Cristo Rey adquiere una tonalidad distinta: el señorío o la realeza de Cristo se sitúa en el ámbito de la fe y se reconoce la autonomía de las realidades terrenas.

Tomado de Javier Gafo

Dios a la vista Homilías ciclo C. Madris 1994.Pág. 367 ss

DAVID, REY DE ISRAEL.

Los israelitas habían comenzado la conquista de la tierra prometida al final del siglo XIII a. C., bajo el caudillaje de Josué. La conquista fue progresiva y se prolongó por mucho tiempo. Por fin se pudo considerar acabada, al menos en términos generales, y se procedió a la distribución de la tierra por tribus. Por largos decenios y lustros, cada una de las tribus mantuvo su independencia y propia autonomía. Si alguna tribu se unía con otra, era fundamentalmente en plan de defensa o ataque de sus enemigos. Durante este período, se fue estableciendo casi espontáneamente una diferenciación entre las tribus del Norte y las del Sur. Cuando Samuel ungió rey a David, lo hizo sólo sobre las tribus del Sur (Judá, Benjamín y Efraín) y sobre ellas reinó siete años en Hebrón. La personalidad extraordinaria de David, su genio militar que logró conquistar la fortaleza de Jerusalén tenida por inexpugnable, y su capacidad innegable de caudillaje, indujo a los jefes de las tribus del Norte a proclamarle también su rey. «El rey David hizo un pacto con ellos en Hebrón, en presencia de Yahvé, y ungieron a David como rey de Israel» (primera lectura). Fue un paso decisivo en la historia de Israel: por primera vez se consiguió la unificación de las doce tribus, se instauró un solo rey y por tanto un solo mando político-militar, y se eligió la ciudad de Jerusalén como capital del nuevo reino de Israel y Judá. El reino de Cristo, prolongación del reino de Israel, está compuesto igualmente de doce «tribus», unidas bajo el mando de un único rey, y que tiene su capital en Jerusalén, la capital del reino mesiánico, inaugurado por Jesucristo en la cruz.

Tomado de P. Antonio Izquierdo

HEBRÓN.

Esta ciudad existe todavía, está emplazada a 40 km. al sur de Jerusalén. La he visitado unas cuantas veces. Según se cree, es la ciudad más antigua que ha sido habitada siempre. El núcleo es encantador. La presencia palestina es casi total allí. A las afueras, se levantan algunos asentamientos judíos, que no son otra cosa que edificaciones rápidas, apresuradas, de cemento. La presencia cristiana, que yo sepa, se reduce a un monasterio ortodoxo, que recuerda el episodio de Mambré, muy próximo. Domina el paisaje urbano un gran edificio, herodiano primero, cruzado después, en la actualidad: musulmán.

Tomado del Javier Leoz

HEBRÓN

Hebrón, donde había sido ungido también como rey de Judá (cfr 2,1-4), era la ciudad más importante del sur; en su interior conservaba la cueva de Macpelá y en sus alrededores se hallaba la encina sagrada de Mambré. Sin embargo, fue sustituida por Jerusalén, quizá para resaltar que un nuevo reino exigía también una nueva sede de la monarquía.

Tomado de Biblia de Navarra

HUMOR

LA HISTORIA DEL REY DE LA CASA

El tiempo nos maquilla, nos acorteza en capas que simulan el niño que todos fuimos, nos disfraza de personas mayores, nos da pudores y vergüenzas… pero, a veces, uno rasca en algunos y parece que hay un niño llorando diciendo entre pucheritos » ¡¡¡SOY EL REY DE LA CASA!!!

Continúa esta preciosa anécdota de Jesús M

EL REY DE LA CASA.

Fue el primer día de curso en un colegio de Tarragona. El primer día en un colegio, para un chavalín de 1º de primaria, puede ser una experiencia traumática. Nuestro chico venía de otra ciudad: estrenaba ambiente. Todo aquel guirigay de madres con caras de preocupación, de niños que se reconocían entre ellos y que pasaban de él, de profesores con caretos de inicio de curso… y él en medio de todo aquello, terriblemente solo, anónimo, extraño, invisible. Su madre lo había dejado allí media hora antes en el patio, y no pudo quedarse a introducirlo en la nueva atmósfera, en la órbita de un nuevo planeta, en el inicio de una ley de gravedad diferente.

Se puso a llorar desconsoladamente. Un profesor se acerca a la criatura mocosa y le pregunta.

– ¿Quién eres tú?.

Y el chavalín, entre gemidos, contesta.

– Yo soy el rey de la casa.

¡¡¡Bendito!!!: el Rey de la casa nada menos.

Uno se imagina a la madre diciéndole a todas horas » ¡¡¡Aquí llega el Rey de la Casa!!!»…o la abuela preguntándole » ¿Quién es mi chiquitíííín?». Y el niño, «¡¡¡ EL REY DE LA CASA!!!» Y ,claro, luego pasa lo que pasa.

Tomado de Anecdonet

POEMA

CADA MORADA

Cada morada enciende sus lámparas.

Como eres ciego, no las ves.

Un día tus ojos se abrirán de pronto, y verás,

y las cadenas de la muerte caerán por sí solas.

Nada qué decir, nada qué escuchar, nada qué hacer.

Aquel que vive, aunque muerto, no morirá jamás

Porque vive en soledad dice el asceta

que su casa está muy lejos.

Tu Señor está junto a ti y, sin embargo,

trepas a lo alto de la palmera para buscarlo.

El sacerdote brahmán va de casa en casa,

para iniciar al pueblo en la fe.

Pero ¡ay!, la verdadera fuente de vida está a tu lado,

mientras te pones a adorar la piedra

que tú mismo levantaste.

Kabir dice: No puedo decir cuán adorable es mi Señor.

El ascetismo, el rosario, las virtudes y los vicios,

nada de todo ello existe para Él.

(Kabir, Poemas)

ORACIÓN

“Señor Jesús, que seas todo en la tierra

como lo eres todo en el cielo.

Que lo seas todo en todas las cosas.

Vive y reina en nosotros en forma total y absoluta,

para que podamos decir siempre:

¡Jesús es todo en todas las cosas!

¡Queremos Señor Jesús que vivas y reines sobre nosotros!

Dios de poder y de misericordia,

quebranta en nosotros cuanto a ti se opone.

Y con la fuerza de tu brazo

toma posesión de nuestros corazones y nuestros cuerpos,

para que empieces en ellos el Reino de tu amor. Amén”

(San Juan Eudes)

MEDITACIÓN

EL REINO

«Sin duda, cuando pedimos que el reino de Dios venga a nosotros, lo que pedimos es que este reino de Dios, que está dentro de nosotros, salga afuera, produzca fruto y se vaya perfeccionando. Efectivamente, Dios reina en cada uno de los santos, ya que éstos se someten a su ley espiritual, y así Dios habita en ellos como en una ciudad bien gobernada. En el alma perfecta está presente el Padre, y Cristo reina en ella, junto con el Padre, de acuerdo con las palabras del Evangelio: «vendremos a él y haremos morada en él».»

«Este reino de Dios que está dentro de nosotros llegará, con nuestra cooperación, a su plena perfección cuando se realice lo que dice el Apóstol, esto es, cuando Cristo, una vez sometidos a Él todos sus enemigos, entregue a Dios Padre su reino, y así Dios lo será todo para todos. Por esto, rogando incesantemente con aquella actitud interior que se hace divina por la acción del Verbo, digamos a nuestro Padre que está en los cielos: Santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu Reino»

Orígenes(Tratado sobre la oración 25).

CANTO

Jon Carlo – Viene el Rey. Música católica

VIDEO

Equipo Quiero Ver: El Rey inesperado

Delegación para el Clero de Santiago de Compostela