Segundo día de la peregrinación: encuentro con el Papa y envío a la misión

La segunda jornada de la peregrinación diocesana estuvo marcada por la Audiencia Jubilar con el Papa León XIV, en la Plaza de San Pedro. Los catequistas compostelanos, junto a miles de catequistas y peregrinos de todo el mundo, pudieron ver de cerca al Santo Padre y escuchar su catequesis, centrada en la intuición como dimensión de la esperanza y sensus fidei del pueblo de Dios.

León XIV presidió la Misa del Jubileo de los Catequistas, en la que se celebró el rito de institución de 39 nuevos catequistas, procedentes de distintos países. Cada uno recibió de manos del Pontífice una cruz como signo de envío. En su homilía, el Papa subrayó que “el catequista es un discípulo que se convierte en testigo. Es una persona de palabra, pero de una palabra que pronuncia con su propia vida”. Añadió también que el Catecismo es el “instrumento de viaje” que ayuda a custodiar la fe común de la Iglesia y evita la dispersión.

El Papa recordó que “somos peregrinos de esperanza porque intuimos que algo nos espera, y hacemos espacio en la mente y en el corazón para que Dios pueda revelarse”. Dirigiéndose especialmente a los catequistas, insistió en que su labor no es un “adiestramiento”, sino “poner en el corazón la palabra de vida”.

Tras la celebración, el grupo diocesano, acompañado por el arzobispo mons. Francisco Prieto Fernández, atravesó la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, rezando juntos el Credo ante la tumba del apóstol Pedro.

Ya por la tarde, los peregrinos visitaron los Museos Vaticanos y la Capilla Sixtina, donde pudieron contemplar la riqueza artística al servicio de la fe. Más tarde, en la iglesia romana del Sagrado Corazón, monseñor Francisco Prieto ofreció una catequesis a los catequistas de lengua hispana. Retomando las palabras del Papa, centró su intervención en tres ejes: anunciar a Cristo vivo y resucitado, acompañar procesos de fe paso a paso y abrir al horizonte de la eternidad.

En un ambiente de fraternidad, catequistas de diferentes países acogieron con entusiasmo sus palabras, especialmente cuando recordó que la catequesis debe ser un antídoto contra el miedo y la desesperanza, y que los catequistas están llamados a acompañar con gestos sencillos y con misericordia.

La jornada concluyó con la Eucaristía vespertina, presidida también por monseñor Prieto, en la que participaron catequistas compostelanos junto a otros de la archidiócesis de Chicago, animando la celebración con cantos. Antes de regresar al lugar de descanso, hubo tiempo para visitar la Plaza de España, detenerse ante la estatua de la Inmaculada y disfrutar de un helado italiano.

Fue una jornada intensa: el encuentro con el Papa León XIV en la Plaza de San Pedro, la Misa jubilar y el paso por la Puerta Santa. Entre la emoción de la Capilla Sixtina y la catequesis del arzobispo de Snatiago, descubrieron que la misión del catequista es sembrar esperanza con gestos sencillos y con la vida misma, como testigos humildes de una fe que sigue uniendo lenguas y corazones en un mismo canto.

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