Monseñor Barrio asegura, ante la Jornada de las Personas Sin Hogar, que “nada que afecte a los demás, nos debe ser ajeno”

  • El arzobispo recuerda que las personas afectadas por el sinhogarismo gocen de los mismos derechos, relacionados con la salud, el trabajo, la vivienda digna y el acceso a los servicios sociales.
  • El día central de la Campaña será el 30 de octubre, apostando absolutamente por las personas sin hogar y mirando a sus derechos fundamentales de manera global.

El próximo domingo 30 de octubre será el Día de las Personas sin Hogar, enmarcado en la Campaña Nadie Sin Hogar, que acentúa las reivindicaciones en esta frase: “Fuera de cobertura”. Ante esta jornada promovida por Cáritas, el arzobispo de Santiago, monseñor Julián Barrio, se ha sumado a esta iniciativa con una Carta Pastoral, insistiendo en el objetivo fundamental de que toda persona viva con dignidad en un hogar propio, de manera permanente y en paz: “este año el lema refleja la realidad sobre la desprotección social y la no realización de los propios derechos, y se nos invita, individual y colectivamente, a ser una sociedad inclusiva que genere espacios de comunidad. Estar fuera de cobertura siempre genera incertidumbre. Así lo percibimos, por ejemplo, al hablar por teléfono cuando una voz anónima advierte de esta circunstancia”.

Mons. Barrio destaca que “Cáritas, como entidad de la Iglesia Católica, hace 30 años puso en marcha esta iniciativa solidaria contando con la colaboración de otras plataformas que trabajan en el campo de lo social, para tratar de conseguir que toda persona viva con dignidad en un hogar propio, en paz y de manera permanente”.

Las entidades caritativo-sociales que trabajan con estas personas, denuncian las dificultades permanentes que afrontan estos colectivos que viven en la calle, agravadas aún más durante la pandemia.

El arzobispo de Santiago afirma que “un año más la Campaña nos propone que “Digamos Basta. Nadie sin Hogar”, para que los miles de personas afectadas por el sinhogarismo gocen de los mismos derechos, relacionados con la salud, el trabajo, la vivienda digna y el acceso a los servicios sociales. En unidad, en comunión, debemos insistir en la reivindicación de sus derechos y contribuir con nuestras aportaciones y ayudas a transformar esa realidad”. Y añade que “la pandemia supuso el agravamiento de situaciones de miles de personas que se encontraban en la calle, en una vivienda insegura o inadecuada o que fueron objeto de los alojamientos precarios”.

Mons. Julián Barrio pide a todos “concienciarnos de las necesidades y reivindicaciones de las personas que precisan además de nuestro apoyo, el de las instituciones y administraciones que tienen competencias para solucionar este grave problema que afecta a miles de personas que duermen en la calle o en lugares poco adecuados o insalubres”.

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