León XIV se despide de Roma: «Sólo en la cruz de Jesús se redime el mal»

El Papa se retirará, desde este domingo 5 de julio hasta el 27, a Castel Gandolfo para descansar.

En su intervención previa al ángelus de este domingo 5 de julio, el Papa León XIV quiso recordar que la presencia de Cristo transforma incluso las realidades más oscuras

Allí donde la humanidad experimenta esclavitud, Él se convierte en liberación; donde la guerra deja cicatrices, Él se vuelve esperanza; donde el pecado pesa, Él ofrece perdón. 

Del cielo y de la tierra

Para el Papa, esta es la sabiduría auténtica: un camino compartido por los discípulos que desean caminar unidos en el nombre del Señor, confiando en que su luz puede atravesar cualquier sombra.

Al comentar el Evangelio de este XIV Domingo del Tiempo Ordinario, el Papa invitó a los fieles a unirse a la alabanza que Jesús dirige al Padre, «Señor del cielo y de la tierra»

En esa oración, explicó, el Hijo hecho hombre revela su amor al incluir a toda la creación en su acción de gracias. La espontaneidad y la alegría de ese gesto reflejan el estilo de Dios, que prefiere manifestarse a los pequeños y humildes antes que a quienes se creen autosuficientes. 

Los sabios según el mundo, señaló, pueden estar tan llenos de sus propias certezas que no reconocen la visita del Mesías. Por eso, la verdadera sabiduría divina se revela en la humildad de la carne y se dirige especialmente a quienes cargan con mayores dificultades, aquellos a quienes Jesús invita: «Vengan a mí todos los cansados y agobiados».

El Papa explicó que acudir a Cristo implica corresponder a su amor y compartir su vida, incluso cuando esa vida conduce a la cruz. Recordó las palabras del Señor: quien quiera seguirlo debe renunciar a sí mismo, cargar con su cruz y caminar tras Él. 

Ese gesto de entrega, lejos de ser una carga opresiva, constituye el «yugo» de Jesús: la síntesis de su enseñanza y el corazón de una sabiduría encendida de caridad hacia todos. Por eso, el peso de la cruz puede ser «ligero» y «suave»: el Señor lo lleva primero y lo comparte con cada uno, sin dejar a nadie solo frente a lo que lo derriba. Cristo, auténtico maestro, se hace cargo de la humanidad herida para sanar sus llagas. Su sabiduría es anuncio de salvación, y su yugo levanta al discípulo en cada caída.

Seguir a Cristo, añadió el Papa, no es una ascética que mortifica, sino una escuela de libertad. Es un camino que toma en serio el drama de la historia y, al mismo tiempo, ilumina su sentido, incluso en los momentos más oscuros. 

Solo en la cruz de Jesús se redime el mal; solo en su pasión el cansancio humano encuentra consuelo y esperanza. Por eso, la sabiduría cristiana es un itinerario que revela la verdad de Dios y del hombre, una verdad que Jesús comunica como Hijo y como hermano, y que la Iglesia recibe bajo la guía del Espíritu Santo.

En esta perspectiva, el Papa León XIV animó a los fieles a recorrer juntos este camino de sabiduría, convencidos de que Cristo es liberación, esperanza y perdón en cada circunstancia. Una sabiduría que invita a vivir desde la humildad, la confianza y la fidelidad al Evangelio, y que revela —como enseña Jesús— que solo el Hijo puede mostrar plenamente el rostro del Padre.

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