El encuentro, celebrado en la Casa de Ejercicios, buscó fortalecer los vínculos del movimiento.El arzobispo presidió la misa final y centró su homilía en la escucha y el acompañamiento.La jornada se enmarcó en la revitalización del “primer anuncio” en la diócesis.

La diócesis de Santiago de Compostela celebró el sábado 18 de abril una Ultreia de Cursillos de Cristiandad, un encuentro dirigido a personas que habían participado en este movimiento a lo largo de los últimos años. La jornada tuvo lugar en la Casa de Ejercicios de la ciudad y se prolongó hasta las 19:00 horas, congregando a miembros de la comunidad cursillista con el objetivo de fomentar el reencuentro y revitalizar su experiencia de fe.
La convocatoria se planteó como un espacio de convivencia para fortalecer los lazos entre los participantes y reactivar el itinerario espiritual propio de los Cursillos de Cristiandad. Este movimiento se encuadra dentro del denominado “primer anuncio”, una acción pastoral orientada al acercamiento inicial a la fe, que en esta ocasión se quiso impulsar mediante una jornada de reflexión y encuentro.
La jornada culminó por la tarde con la misa de clausura, presidida por el arzobispo de Santiago, monseñor Francisco José Prieto Fernández. En su homilía, el prelado reflexionó sobre el pasaje evangélico de los discípulos de Emaús, al que definió como una “escuela” para la vida cristiana. Subrayó la importancia de la escucha como primer paso en el acompañamiento espiritual: “No basta con oír, hay que escuchar con el corazón”, afirmó.
El arzobispo destacó que Jesús, en ese relato, “se pone al lado de quienes vivían una experiencia de derrota”, y a partir de la escucha y la palabra ilumina sus vidas hasta el reconocimiento final en la fracción del pan. En este sentido, destacó que los cursillistas están llamados no solo a acompañar, sino también a dejarse acompañar en su propio camino de fe.
Asimismo, recordó que el anuncio cristiano nace de una experiencia personal: “Si no lo conocemos, ¿de quién vamos a hablar?”, planteó, animando a los presentes a vivir un encuentro auténtico con Cristo que transforme sus vidas y les impulse a compartirlo con otros.
Por su parte, el consiliario de Cursillos de Cristiandad, Javier García, destacó en una entrevista previa el valor de la jornada como impulso renovador para el movimiento en la diócesis. Según señaló, el encuentro supoone “una oportunidad para renovar la vivencia de los cursillos y reactivar este camino de primer anuncio”.
La Ultreia finalizó con un clima de compromiso y esperanza entre los asistentes, que fueron animados a seguir siendo discípulos y testigos en sus comunidades, desde la experiencia del Evangelio.










