La Pasión Viviente de Boimorto: fe y comunidad se unen en Semana Santa

La Pasión Viviente de Boimorto se ha consolidado como un proyecto cultural y religioso único, que busca acercar la historia más importante de la fe cristiana a la vida cotidiana del pueblo. Lejos de ser un simple espectáculo teatral, esta representación de los últimos días de Jesús de Nazaret se concibe como una experiencia comunitaria en la que participan vecinos y vecinas de todas las edades y de todas las parroquias que conforman la Unidad Pastoral de Boimorto (UPA).

“El objetivo que perseguimos es muy sencillo: que la historia de Jesús no se quede en los libros, sino que vuelva a caminar por las calles de nuestro pueblo”, afirma el párroco Mario Agustín Pérez Moya, promotor de la iniciativa.

La obra no solo escenifica el Evangelio, sino que busca que el mensaje de amor, entrega y esperanza de la Pasión resuene en la actualidad y en la lengua de la comunidad gallega.

Participación ciudadana: el alma de la Pasión Viviente

Lo que distingue a la Pasión Viviente de Boimorto de otros eventos similares es que no está realizada por profesionales, sino por los propios vecinos y vecinas. Niños, jóvenes y adultos aportan su tiempo, creatividad e ilusión, participando en todos los aspectos de la representación: desde el vestuario y la decoración de los escenarios hasta la construcción de elementos como cruces, sepulcros, cascos y lanzas.

“Ha sido impresionante ver la implicación de tantos: los chavales de confirmación, los vecinos que han preparado la decoración… todo lo que hay detrás nos ha desbordado para bien”, explica Pérez Moya.

La colaboración del Concello de Boimorto, así como de los municipios de Frades y Mesía, ha sido también fundamental, aunque, subraya el párroco, “si esto sale adelante es, sobre todo, porque el pueblo ha querido, con su ilusión y su cariño, que así sea”.

Un espacio inclusivo y de encuentro entre parroquias

El proyecto nació con un objetivo claro: fortalecer los lazos entre las 12 parroquias que conforman la UPA de Boimorto, de las cuales 10 pertenecen al Concello de Boimorto y las restantes a Frades y Mesía. Más allá de la devoción religiosa, la iniciativa se ha convertido en un espacio donde caben todos: creyentes, no creyentes y personas que no frecuentan los sacramentos encuentran un lugar común para colaborar y compartir.

“El valor de este proyecto aumenta cuando personas que quizá no van habitualmente a misa se suman a la representación. Eso demuestra que es un espacio donde podemos unirnos desde motivaciones distintas para construir algo hermoso para el pueblo”, señala el párroco.

La Pasión Viviente de Boimorto es, en esencia, una experiencia comunitaria que combina cultura, tradición y fe. Cada año, el pueblo entero se reúne para recordar que la última palabra no la tiene la cruz, sino la esperanza y la resurrección, reforzando así la identidad y la unidad de las parroquias gallegas durante la Semana Santa.

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