Diez parroquias, un solo camino: Pontevedra Norte pone en marcha su primera Unidad Pastoral

El miércoles 3 de septiembre, en el corazón de Lérez, las campanas del monasterio marcaron un nuevo comienzo para la Iglesia en Pontevedra. El arzobispo de Santiago de Compostela, monseñor Francisco José Prieto Fernández, acudió al Centro Interparroquial para presentar oficialmente la Unidad Pastoral Pontevedra Norte, la primera que se constituía en esta ciudad.

El acto, que comenzó a las siete de la tarde con un encuentro abierto a feligreses y colaboradores, culminó a las 20:15 horas con la celebración de la eucaristía. Fue una cita que mezcló la solemnidad de lo nuevo con la calidez de lo cercano: la Iglesia local estrenaba un modelo de trabajo en equipo que busca unir esfuerzos, compartir caminos y avivar la vida comunitaria.

La Unidad Pastoral Pontevedra Norte, erigida formalmente hace unas semanas, integra diez parroquias: Santa María de Alba, Santa Mariña de Bora, San Vicente de Cerponzóns, Santiago Peregrino del Burgo, Divino Salvador de Lérez, Buen Pastor de Monteporreiro, Santa María de Mourente, Divino Salvador de Poio, San Bartolomé de Pontevedra y Santa María la Mayor de Pontevedra.

Cinco sacerdotes asumirán la responsabilidad de guiar este conjunto, actuando in solidum: Floriano Ceferino, Calixto Cobo, Manuel Chouciño, Javier Porro y Luis Seoane, quien ejercerá como moderador. “Se trata de potenciar un trabajo más comunitario, sin eliminar nada de lo que ya existe, sino abriendo lo que tenemos a la riqueza compartida con las demás parroquias”, subrayó Seoane en declaraciones previas al encuentro.

Luis Seoane explicó que la nueva dinámica permitirá, por ejemplo, reunir la catequesis de varias parroquias cuando los grupos sean pequeños, o aunar esfuerzos en celebraciones y servicios. Una forma de caminar “más allá de los límites geográficos”, en línea con las propuestas del Concilio Vaticano II, del Sínodo Diocesano y de la tradición viva de la Iglesia.

El ambiente entre los párrocos, aseguraba Seoane, era de ilusión y esperanza: “Nos exige, pero también nos hace más felices”. Y ese mismo ánimo buscó contagiarse a los voluntarios parroquiales, a los religiosos y a los laicos que participaron en la reunión.

La presentación de la Unidad Pastoral se abrió con una oración inspirada en los Hechos de los Apóstoles, recordando a aquella primera comunidad cristiana que “lo tenía todo en común”. Una imagen que ahora resuena como brújula: que la fe compartida no se quede en utopía, sino que encuentre en Pontevedra un rostro concreto, tejido de parroquias diversas que aprenden a caminar juntas.

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