Jokin de Irala tiene un
currículum envidiable y es uno de los grandes investigadores de habla
hispana en el ámbito de la afectividad y educación sexual.
Recientemente ha sido renovado por el Papacomo miembro de la Pontificia Academia para la Vida debido
a su trayectoria. Este padre de cinco hijos es catedrático de Medicina
en la Universidad de Navarra, de la que llegó a ser vicedecano. Experto
en epidemiología general y reproducción humana, posee dos doctorados y
es coordinador e investigador principal del proyecto multidisciplinar
“Educación de la Afectividad y Sexualidad Humana” del Instituto Cultura y Sociedad (ICS) de la Universidad de Navarra.
Especializado en temas relacionados con la fertilidad, la educación
sexual y afectiva de los jóvenes y la orientación familiar ha escrito
libros como El valor de la espera, Nuestros hijos quieren saber. Pautas para una educación afectivo-sexual o Nuestros hijos quieren saber: 60 preguntas sobre sexualidad.
Religión en Libertad ha charlado con el doctor de Irala en un contexto en el que palabras como castidad, fidelidad o espera están desapareciendo en una sociedad que presume de «formada» pero en la que abunda el «analfabetismo afectivo».
– Los adolescentes
tienen cada más acceso a información sobre sexualidad pero, sin
embargo, se están multiplicando las enfermedades de transmisión sexual
entre ellos. ¿Qué está fallando? ¿En qué punto nos encontramos?
– Se puede afirmar que los adolescentes de hoy pueden ser los jóvenes
mejor “informados” sobre temas de sexualidad de todos los tiempos. Sin
embargo esto coexiste con un cierto “analfabetismo afectivo”. Me explico; quizás saben mucho sobre los aspectos biológicos relacionados con la sexualidad pero, a la vez, desconocen
las diferencias entre deseo, enamoramiento y amor. Anhelan ser amados y
amar pero a veces se pierden en experiencias sexuales cortas que les
dejan insatisfechos. Los preservativos no protegen contra todas las infecciones de trasmisión sexual ni al corazón humano.
En muchos países existe la tendencia a transmitir a la población, especialmente adolescente, un mensaje único: ‘haz lo que quieres,
experimenta, en materia de sexualidad con tal de usar preservativos’.
La Iglesia propone a los jóvenes que se preparen bien para amar y
maduren para poder asumir las consecuencias de su sexualidad y de un
compromiso de vida, antes de tener relaciones sexuales.
A pesar de estas campañas gubernamentales, siguen aumentando de manera preocupante las infecciones de transmisión sexual. Lo
que esta fallando es que en vez de educar a los adolescentes para que
se conviertan en adultos capaces de entregar su sexualidad por amor en
el seno de un proyecto de vida de familia donde crecerán los jóvenes del
futuro; en vez de prepararles por lo tanto para “servir a la
próxima generación”, se les incita a dejarse llevar por sus deseos sin
pensar en las posibles consecuencias de su sexualidad. Se promociona el
preservativo como si fuera la solución a los problemas de los jóvenes,
cuando, en realidad no deja de ser un parche que no garantiza ni la
protección contra las infecciones y embarazos ni su felicidad.
– ¿Cuál sería la mejor educación sexual para los adolescentes y los jóvenes?
– Este planteamiento del “sexo seguro” descrito antes es anticuado
porque no se basa en los estudios científicos que demuestran que estas
campañas son dañinos para los jóvenes (el uso de preservativos no
garantiza el sexo seguro), y es pesimista porque asume que un
joven no puede querer libremente prepararse mejor para el amor en vez de
dejarse llevar por sus impulsos. De hecho, millones de jóvenes lo logran en todo el mundo.
La mejor educación sexual es aquella que atiende todas las dimensiones de un ser humano y por lo tanto es aquella que prepara a los jóvenes para el amor comprometido en un proyecto de familia a la vez que se les informa en su debido tiempo de los aspectos biológicos relacionados con la sexualidad.
– ¿Qué es lo que pueden hacer padres, colegios o los propios jóvenes, cada uno en su ámbito?
– Los padres pueden intentar formarse mejor para poder liderar esta preparación de sus hijos. Existen recursos que les pueden ayudar a ello (www.educarhoy.org).
Los colegios, teniendo en cuenta las convicciones que los padres
quieren transmitir a sus hijos, pueden hacer su propia labor en las
aulas para esta preparación y pueden utilizar también los mismos
recursos para prepararse ellos mejor o para aplicarlos en el aula (www.librosqq.com, www.librosvidaysalud.com).
Los jóvenes pueden reflexionar sobre qué significa “prepararse para el
amor” y pueden ayudarse también de recursos para enriquecer sus
reflexiones mientras persiguen este anhelo de ser amados y de amar (www.joveneshoy.org; www.soyamante.org).
– Vivimos en el
mundo del todo vale, de la inmediatez, de la falta de límites… ¿hasta
qué punto esta mentalidad está influyendo en la vida y educación sexual
de jóvenes y no tan jóvenes?
– Esta mentalidad que he descrito en cierto modo más arriba es muy
prevalente. Es la mentalidad del “carpe diem” como si no existiera un
mañana, pero que más pronto que tarde muchos jóvenes lamentan, algunos,
desafortunadamente, cuando ya es demasiado tarde. Hay varios trabajos
científicos que describen que este ambiente “sexualizado”,
alimentado por la fuerza que tiene la industria de la pornografía, es en
parte responsable de muchos casos de acoso y violencia sexual.
– Usted es
científico pero se opone a la ideología de género. ¿Qué dice la ciencia
sobre esta ideología? ¿Por qué no trasciende este mensaje? ¿Se está
imponiendo la ideología sobre la ciencia?
– Sobre la llamada “ideología de género” se puede hablar mucho. Quisiera
destacar dos aspectos: el primero es que mucha gente no está preocupada
por este asunto; muchos porque no saben qué significa ni que
implicaciones tiene esta ideología para sus propias vidas y las vidas de
las futuras generaciones. El segundo es que esta ideología
está de hecho destruyendo la democracia y la libertad, en nombre de la
democracia y la libertad.
Yo invitaría sin más al lector a que explore la siguiente página web: https://handsacrosstheaislewomen.com.
Me ha llamado mucho la atención esta web porque lo promociona un grupo
de mujeres con diferentes convicciones religiosas, políticas e
ideológicas. Son una mezcla de mujeres conservadoras, de
izquierdas, cristianas, feministas radicales y lesbianas que han dejado
de lado sus diferencias para ponerse todas de acuerdo en
denunciar que la ideología de género está en, nombre de la libertad
destruyendo la libertad, destruyendo nuestra libertad y la de nuestros
hijos.
– Recientemente el
Vaticano le ha renovado como miembro de la Pontificia Academia para la
Vida, ¿siente que este nombramiento es un respaldo a su trabajo y su
trayectoria por parte de la Santa Sede?
– La Academia Pontificia para la Vida, fundada por el Papa Juan Pablo II en
1994, tiene como objetivo promover el progreso de los estudios, la
información y formación sobre los principales temas de la bioética, y
del derecho relativos a la promoción y defensa de la vida. Sobre mi
nombramiento por el Papa Francisco como miembro ordinario de esta academia, interpreto que se considera que mi trayectoria profesional puede resultar útil a la academia, al menos en estos momentos.
– ¿Cuál es su función y qué puede aportar usted a la Academia?
– Nuestra función como miembros es apoyar a la Academia
para promocionar la cultura de la vida como científicos que somos. Por
ejemplo, yo puedo aportar mi experiencia como investigador y profesor
universitario durante 25 años. Al haber trabajado tantos años
transmitiendo y dando razones de grandes cuestiones relacionadas con el
amor, la sexualidad y la vida humana a universitarios que son de la
“generación digital”, se adquiere cierta experiencia para utilizar un
lenguaje que conecte mejor con la generación de los millennials.
Desde que se inició el Instituto de Cultura y Sociedad (ICS) de la
Universidad de Navarra en 2010, para promocionar la investigación
multidisciplinar en Humanidades y Ciencias Sociales, hemos
puesto en marcha varios proyectos que buscan entender mejor algunas
cuestiones relacionadas con la preparación de los jóvenes para el amor. Es el caso del proyecto de Educación de la Afectividad y Sexualidad Humana.
-¿En qué consiste?
– Son estudios que valoran los factores que pueden ayudar a los jóvenes a mejorar sus relaciones románticas y sus futuros compromisos con un proyecto familiar propio.
O estudios que buscan enriquecer la preparación de los adolescentes
para que puedan convertirse en adultos que vivan su sexualidad de manera
integrada, como vehículo de encuentro, entrega y amor.
Estos proyectos, con datos de miles de personas de diferentes países del
mundo, se están realizando con financiación privada y pública. Además,
se están publicando en revistas científicas de impacto. Los resultados
de estos estudios forman parte de lo que la Academia Pontificia para la
Vida busca a la hora de estudiar y promocionar mejor la cultura del
encuentro y la vida en este siglo. No deberíamos olvidarnos de
la necesidad que tienen los jóvenes de crecer en madurez afectiva para
poder vivir sus relaciones románticas sin ataduras. Esto es lo que nos motiva para realizar estos estudios.
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