«La educación cristiana es un derecho de los niños» y un deber de padres y padrinos, dice el Papa

El Papa Francisco ha dedicado la
audiencia pública de este miércoles a terminar su serie de catequesis
acerca del Bautismo, comentando la simbología de la vestidura blanca del
bautizado y de la vela encendida que se le entrega.

También ha hablado de la importancia de educar a los niños en la fe, algo que compete a padres y padrinos y es «un derecho de los niños». 

El traje blanco, gloria de Dios

La vestidura blanca, expresa que somos transfigurados en Cristo. Los
efectos espirituales de este sacramento, señaló el Papa Francisco,
invisible a los ojos pero operativos en el corazón de quien se ha
convertido en nueva creatura, son explicados en la entrega de la
vestidura blanca y de la vela encendida.

“Después del lavado de regeneración – precisó el Pontífice – capaz de
recrear al hombre según Dios en la verdadera santidad, se ha hecho
natural, desde los primeros siglos, revestir a los neo-bautizados de una vestidura nueva, cándida, semejante al esplendor de la vida conseguida en Cristo y en el Espíritu Santo”.

Desde los primeros siglos, los recién bautizados se revisten de una
nueva vestidura blanca, señaló el Santo Padre, para expresar su
condición, recibida en el sacramento, de criaturas transfiguradas en la
gloria divina. Estamos llamados a preservar esta vestidura «sin mancha hasta la vida eterna», recorriendo el camino de la vida cristiana, cultivando las virtudes y, sobre todo, viviendo la caridad.

La vela encendida, vocación de ser luz

El otro símbolo es la vela encendida en el cirio pascual, dijo el Papa
Francisco, que indica que la luz procede de Cristo resucitado, de quien
recibimos su esplendor y su calor. La vocación cristiana nos impulsa a caminar en la luz de Cristo y a perseverar en la fe.

Los padres, como también los padrinos y las madrinas, tienen la responsabilidad de alimentar esta llama bautismal para que los más pequeños vayan creciendo en la fe.

Es en la entrega ritual de esta llama que surge del cirio pascual,
subrayó el Papa, que refuerza el efecto del Bautismo: “Recibe la luz de
Cristo, dice el sacerdote. Esta palabras nos recuerdan que no somos la
luz, sino la luz es Jesucristo, quien resucitando de los muertos, venció
las tinieblas del mal”. Por ello, estamos llamados a recibir su esplendor para que su luz inflame el corazón de los bautizados, colmándolos de luz y calor.

La educación cristiana, un derecho de los niños

Efectivamente, el Papa Francisco precisó que la vocación cristiana es
caminar siempre como hijos de la luz, perseverando en la fe. “La educación cristiana – recordó el Pontífice – es un derecho de los niños;
la educación cristiana es un derecho de los niños. Esta tiende a
guiarlos gradualmente a conocer el diseño de Dios en Cristo, así podrán
ratificar personalmente la fe en la cual han sido bautizados”.

La presencia viva de Cristo, de cuidar, defender y hacer crecer en nosotros esa lámpara
que ilumina nuestros pasos, luz que orienta nuestras opciones, llama
que abriga los corazones en el caminar al encuentro del Señor,
haciéndonos capaces de ayudar a quien hace el camino con nosotros, hasta
la comunión inseparable con Él.

El Padre Nuestro, la oración de los hijos de Dios

La celebración del bautismo se concluye con el Padre Nuestro, señaló el
Papa Francisco, que es la oración de los hijos de Dios. Los niños recién
bautizados aprenderán esta oración y lo que significa llamar a Dios
Padre dentro de la Iglesia.

Antes de terminar su catequesis, el Santo Padre saludó a los peregrinos
de lengua española venidos de España y Latinoamérica, a quienes invitó a
poner los medios necesarios para que la gracia del bautismo crezca y
fructifique en sus vidas. “No se desalienten ante las dificultades – les dijo el Papa – y busquen a Dios una y otra vez, porque
el Espíritu Santo da la fuerza necesaria para alcanzar la santidad en
medio de las circunstancias que les toca vivir cada día”.

Tierra Santa, Oriente Medio y saludos de Ramadán

En su alocución y saludos en italiano, el Santo Padre manifestó su
preocupación por las tensiones en Tierra Santa y Oriente Medio.

“Estoy muy preocupado», dijo textualmente el Papa Francisco, «por el
recrudecimiento de las tensiones en Tierra Santa y en Oriente Medio, y
por la espiral de violencia que aleja cada vez más del camino de la paz, del diálogo y de las negociaciones». 

«Expreso mi gran dolor por los muertos y heridos, y estoy cercano con la
oración y el afecto a todos los que sufren. Reafirmo que jamás el uso
de la violencia conduce a la paz. La guerra llama a la guerra, la violencia llama a la violencia. Invito
a todas las partes en causa y a la comunidad internacional a renovar el
empeño para que prevalezcan el diálogo, la justicia y la paz.
Invoquemos a María, Reina de la paz. ‘Ave María’… Que Dios tenga piedad
de nosotros».

Después felicitó a los musulmanes que celebran el Ramadán a parir de este jueves. “Dirijo a los hermanos islámicos mi felicitación cordial por el mes de Ramadán que comenzará mañana. Que este tiempo privilegiado de oración y de ayuno ayude a caminar por la vía de Dios que es la vía de la paz”.

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