«Jesús vendrá para juzgar a las naciones, pero también viene de otros modos y pide que lo acojamos»

Cristo es Rey, pastor y juez, y juzgará a todos los hombres, y uno de sus criterios será el trato que hemos dado a «a nuestros hermanos más pequeños y necesitados».
Así lo explicó el Papa Francisco este domingo 26 de noviembre, durante
el rezo del Ángelus en la Solemnidad de Cristo Rey del universo.

El Santo Padre recordó que la realeza de Jesús “es una realeza de guía, de servicio, y también una realeza que, en el fin de los tiempos, se afirmará como juicio. Hoy tenemos delante de nosotros a Cristo como Rey, pastor y juez, que muestra los criterios de pertenencia al Reino de Dios”.

“La página evangélica se abre con una visión grandiosa. Jesús, dirigiéndose a sus discípulos, dice: ‘Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los ángeles con Él, se sentará en el trono de su gloria’. Se trata de la introducción solemne a la historia del juicio universal”, explicó.

Jesús juzga a toda la humanidad

Francisco destacó que, “después de haber vivido la existencia terrena en
humildad y en pobreza, Jesús se presenta ahora en la gloria divina que
le pertenece, rodeado de los ejércitos angélicos. La humanidad entera es convocada ante Él, y Él ejerce su autoridad separando a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de las cabras”.

Entonces, comenzará el Juicio: “A aquellos que ha situado a su derecha
les dice: ‘Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino
preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme’”.

Ante esta afirmación, “los justos se sorprendieron, porque no recordaban
haberse encontrado nunca con Jesús, y mucho menos el haberlo ayudado de
esa manera. Entonces Él aclara: ‘En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis’”.

Palabras que siempre golpearán

“Estas palabras –continuó el Papa– no dejan nunca de golpearnos, porque
nos revelan hasta dónde llega el amor de Dios: hasta el punto de identificarse con nosotros, pero no cuando estamos bien, cuando estamos sanos y felices. No, sino cuando estamos en necesidad. Y oculto de esta manera, se deja conocer, nos tiende la mano como un sin techo”.

De ese modo, “Jesús nos revela el criterio decisivo de su juicio, es
decir, el amor concreto por el prójimo en dificultad. Y así se revela el
poder del amor, la realeza de Dios: solidaria con el que sufre para
suscitar en todo lugar actitudes y obras de misericordia”.

“La parábola del juicio continúa presentando al Rey que aleja de sí a
aquellos que durante su vida no se preocuparon por las necesidades de
sus hermanos. También en este caso se quedan sorprendidos y preguntan:
‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento o forastero o desnudo o
enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?’. De ese modo, querían decir:
‘Si te hubiésemos visto, seguramente te habríamos ayudado’. Pero él
responde: ‘En verdad os digo que cuanto dejasteis de hacer con uno de
estos más pequeños, también conmigo dejasteis de hacerlo’”.

Seremos juzgados por el amor a los necesitados

El Papa insistió: “En el final de nuestra vida seremos juzgados del
amor, es decir, de nuestro empeño concreto de amar y servir a Jesús en
nuestros hermanos más pequeños y necesitados”. Y recordó: “Aquel sin techo, aquel necesitado que tiende la mano es Jesús. Aquel enfermo que debo visitar es Jesús. Aquel encarcelado es Jesús. Aquel hambriento es Jesús. Pensemos en ello”.

“Jesús vendrá al fin de los tiempos para juzgar a todas las naciones,
pero viene donde nosotros todos los días, de muchos modos, y nos pide
que lo acojamos. La Virgen María nos ayude a encontrarlo, a recibirlo en
su Palabra y en la Eucaristía, y al mismo tiempo en los hermanos y en
las hermanas que sufren el hambre, la enfermedad, la opresión, la
injusticia”, finalizó.

ReligiónenLibertad