IV Domingo de Cuaresma

CITA

«Sólo con el corazón se puede ver bien;

lo esencial es invisible para los ojos».

« ¡La ceguera vió a Aquel que abre los ojos!»

S.Son

San Ireneo de Lyon «En los mismísimos ojos que primero no veían recobraron la vista, desalojada por la visión la oscuridad… Con los mismísimos ojos con que no veían, recobrada la visión, daban gracias al que le había devuelto la vista».

San Teófilo de Antioquía «Dios se deja ver de los que son capaces de verlo, porque tienen abiertos los ojos de la mente. Porque todos tienen ojos, pero algunos los tienen bañados en tinieblas y no pueden ver la luz del sol».

San Hipólito, Para nosotros que creemos en él, se instaura un día de luz, largo, eterno, que no se extingue: la Pascua mística (pasc. 1-2).

«El que por nosotros se ha hecho como nosotros da la vista al ciego de nacimiento» ().

Orígenes, Con el gesto de mezclar la saliva con la tierra, llega al ciego «la palabra que necesita para llegar a ver» (). (Citado por E . R omero Pose).

«No se limitó a decir: Yo creo, Señor, sino que se postró delante» ().

Simeón el Nuevo Teólogo «Le confesó Hijo de Dios y le adoró como convenía» ().

S. Hilario, «Este ciego había nacido para gloria de Dios; para que pudiese reconocer en la obra de Cristo la obra de Dios» ().

San Ambrosio El Verbo y el Espíritu, la palabra y el aliento de Dios son los que han creado al mundo y formado al hombre. Son, según San Ambrosio -quien cita a San Ireneo- las poderosas manos creadoras del Padre.

San Juan Crisóstomo « Siloé era una corriente de agua súbita espiritual, significando a Cristo, que se manifiesta contra toda esperanza». (PG. 27, 179)

«Fue Jesús quien vio al ciego, y no el ciego quien acudió a Él»

S. Agustín, En efecto, estaba hablando con aquel Siloé que significa enviado. Luego él era Siloé. El ciego de corazón se le acercó, lo escuchó, lo creyó, lo adoró; lavó su rostro y vio. (Sermón136,1-3)

«Quedaremos iluminados, hermanos, si tenemos el colirio de la fe. » (ID., Tratado sobre San Juan, 34, 8-9; CCL. 38, 315-316).

Jesús «era la Luz y disipaba las tinieblas» ().

La ceguera «existió para que se manifestaran las obras de Dios» ().

«El Señor que había hecho los ojos y el corazón, curó igualmente los dos» (san Agustín).

«Este ciego representa a la raza humana. (…) Si la ceguera es la infidelidad, la iluminación es la fe. (…) Lava sus ojos en el estanque cuyo nombre significa “el Enviado”: fue bautizado en Cristo» (In Ioannis Evangelium 44,1-2).

«Lavada finalmente la faz del corazón y purificada la conciencia, lo reconoce no sólo hijo de hombre, sino Hijo de Dios» (In Ioannis Evangelium 44,15).

Cristo es fuente de vida: acércate, bebe y vive; es luz: acércate, ilumínate y ve. Sin su influjo estarás seco y ciego (Sermón 284).

Gregorio de Elvira «recobró de nuevo para la vida lo que la muerte había arrebatado para sí como castigo» ().

San Pedro Crisólogo «¿Quién es pecador sino el que se niega a verse como tal? ¿Acaso no es hundirse en su pecado y, a decir verdad, identificarse con él, ese dejar de reconocerse pecador? ¿Y quién es injusto sino el que se estima justo?… Vamos, fariseo, confiesa tu pecado y podrás acudir a la mesa de Cristo; Cristo para ti se hará pan, pan cortado por el perdón de los pecados; Cristo se convertirá para ti en la copa, copa que se verterá por la remisión de tus faltas. Vamos, fariseo, comparte la comida de los pecadores y Cristo compartirá tu comida». Sermón 30.

San León Magno, «Si bien todo tiempo es bueno para ejercitarse en la virtud de la caridad, estos días de Cuaresma nos invitan a hacerlo de manera más urgente».

San Juan Damasceno, «Muchas veces creemos que vemos, y estamos ciegos al modo de los fariseos» ().

Santo Tomás de Aquino, Lo envía a la piscina, que se llama Siloé, para que se lave y para que sea iluminado, es decir, para que sea bautizado y reciba en el bautismo la iluminación plena ().

Si Dios hizo todas las cosas de la nada, hay que creer que podría hacerlas de nuevo si fuesen destruidas; puede, por tanto, dar vista a un ciego, resucitar a un muerto y obrar cualquier otro milagro. Porque tienes en tu mano el poder cuando quieras (Sg 12,18) (Sobre el Credo,1, l. c. , p. 43).

San Juan de Ávila: llama a Jesús: «Luz mía, clara claridad mía, resplandeciente resplandor mío, alegre alegría mía» (BAC-OC. I 1.082).

Santa Teresa de Jesús: Véante mis ojos, muérame yo luego.

«Como dio vista al ciego con lodo, quiere el Señor que a cosa tan ciega como yo haga cosa que no lo sea… Dadnos, Señor, luz, mirad que es más menester que al ciego que era de su nacimiento» ().

Ahora, Señor, no se quiere ver. ¡Oh, qué mal tan incurable! Aquí, Dios mío, se ha de mostrar vuestro poder, aquí vuestra misericordia (Exclamaciones 8)

San Juan de la Cruz jOh almas criadas para estas grandezas y para ellas llamadas!, ¿qué hacéis?, ¿en qué os entretenéis? ¡Oh miserable ceguera de los ojos de vuestra alma; pues para tanta luz estáis ciegos, y para tan grandes voces sordos! (Cantico espiritual,39).

San Josemaría Escriva de Balaguer, Domine, ut videam! Señor, haz que yo vea; haz que vea con los ojos de mi alma, con los ojos de la fe, con los ojos de la obediencia, con la limpieza de mi vida. Que yo vea con mi inteligencia, para defender al Señor en todos los ámbitos del mundo. (25 de diciembre de 1974)

«El pecado de los fariseos no consistía en no ver en Cristo a Dios, sino en encerrarse voluntariamente en sí mismos; en no tolerar que Jesús, que es la luz, les abriera los ojos» (Es Cristo que pasa, n. 71).

«¡Qué ejemplo de fe segura nos ofrece este ciego! (…) ¿Qué poder encerraba el agua, para que al humedecer los ojos fueran curados? Hubiera sido más apropiado un misterioso colirio, una preciosa medicina preparada en el laboratorio de un sabio alquimista. Pero aquel hombre cree; pone por obra el mandato de Dios, y vuelve con los ojos llenos de claridad» (Amigos de Dios, n. 193).

Concilio Vaticano II: El misterio del hombre sólo se esclarece realmente en el misterio del Verbo Encarnado. Por Cristo y en Cristo se ilumina el enigma del dolor y de la muerte, que fuera de su Evangelio nos envuelve en absoluta oscuridad (Constitución pastoral Gaudium et spes, n. 22).

«Pues, en su interioridad, el hombre es superior al universo entero; retorna a esa profunda interioridad cuando vuelve a su corazón, donde Dios, que escruta los corazones, le aguarda y donde él mismo, bajo los ojos de Dios, decide sobre su propio destino» (Gaudium et spes, n. 14).

«Ciertamente Cristo apoyó y confirmó su predicación con milagros para excitar y robustecer la fe de los oyentes, pero no para ejercer coacción sobre ellos» (Dignitatis humanae, n. 11).

Catecismo, 748: «Cristo es la luz de los pueblos. Por eso, este sacrosanto Sínodo, reunido en el Espíritu Santo, desea vehementemente iluminar a todos los hombres con la luz de Cristo, que resplandece sobre el rostro de la Iglesia, anunciando el Evangelio a todas las criaturas». Con estas palabras comienza la «Constitución dogmática sobre la Iglesia» del Concilio Vaticano II. Así, el Concilio muestra que el artículo de la fe sobre la Iglesia depende enteramente de los artículos que se refieren a Cristo Jesús. La Iglesia no tiene otra luz que la de Cristo; ella es, según una imagen predilecta de los Padres de la Iglesia, comparable a la luna cuya luz es reflejo del sol.

1504 «A menudo Jesús pide a los enfermos que crean. Se sirve de signos para curar: saliva e imposición de manos, barro y ablución. Los enfermos tratan de tocarlo ‘pues salía de Él una fuerza que los curaba a todos’ (Lc 6,19). Así, en los sacramentos, Cristo continúa “tocándonos” para sanarnos»

1216 «Este baño es llamado iluminación porque quienes reciben esta enseñanza (catequética) su espíritu es iluminado» (San Justino, Apología 1,61). Habiendo recibido en el Bautismo al Verbo, «la luz verdadera que ilumina a todo hombre» (Jn 1,9), el bautizado, «tras haber sido iluminado» (Hb 10,32), se convierte en «hijo de la luz» (1 Ts 5,5), y en «luz» él mismo (Ef 5,8):

2173 El Evangelio relata numerosos incidentes en que Jesús fue acusado de quebrantar la ley del sábado. Pero Jesús nunca falta a la santidad de este día (cf Mc 1,21Jn 9,16), sino que con autoridad da la interpretación auténtica de esta ley: ‘El sábado ha sido instituido para el hombre y no el hombre para el sábado’ (Mc 2,27). Con compasión, Cristo proclama que ‘es lícito en sábado hacer el bien en vez del mal, salvar una vida en vez de destruirla’ (Mc 3,4). El sábado es el día del Señor de las misericordias y del honor de Dios (cf Mt 12,5Jn 7,23). ‘El Hijo del hombre es Señor del sábado’ (Mc 2,28).

San Juan Pablo II Al confiar en él, todo ser humano espiritualmente ciego de nacimiento tiene la posibilidad de «volver a la luz», es decir, de nacer a la vida sobrenatural. (Ángelus, domingo 10 de marzo de 2002)

Que yo vea, Señor, cuál es tu voluntad; qué deseas de mi vida y cuál es tu designio sobre mi futuro y sobre mi vocación. Y pedidle que os conceda una generosidad sin límites para seguirle en el camino que, con su gracia, os vaya indicando. san Juan Pablo II con jóvenes universitarios de todo el mundo participantes del Congreso Univ, que se celebra todos los años durante la Semana Santa en Roma

Cuán preciosa es la vista de los ojos, pero cuánto más preciosa es aún la luz de la fe. (29-03-1981).

Benedicto XVI «Cerrar los ojos ante el prójimo nos convierte también en ciegos ante Dios»

Papa Francisco, «¿Creéis que Jesús es el Hijo de Dios? ¿Creéis que puede cambiaros el corazón? ¿Creéis que puede hacer ver la realidad como la ve Él, no como la vemos nosotros? ¿Creéis que Él es la luz, nos da la verdadera luz?» ¿Qué responderíais? Que cada uno responda en su corazón. Ángelus (26-03-2017)

Esta es la gracia más grande que le da Jesús: no sólo ver, sino conocerlo a Él, verlo a Él como «la luz del mundo» (Jn 9, 5). (30-03-2014)

El pecado es como un oscuro velo que cubre nuestro rostro y nos impide ver con claridad tanto a nosotros como al mundo; el perdón del Señor quita esta capa de sombra y tiniebla y nos da una nueva luz. (22-03-2020)

Pagola, Cuando reconocemos nuestra ceguera y acogemos su evangelio, comenzamos a ver la verdad.

Pascal «Hay más de Dios que de agua en cada gota de agua».

Antoine de Saint-Exupéry, «He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos. – Lo esencial es invisible para los ojos- repitió el principito para acordarse.» El Principito

Sobrado ¡Felices los que saben que no ven!

VER (Tomado de pensamientos.org)

Cierra los ojos y verás. Joseph Joubert

Ciertos hombres tienen el talento de ver mucho en todo. Pero les cabe la desgracia de ver todo lo que no hay, y nada de lo que hay. Jaime Balmes

Descubrir algo significa mirar lo mismo que está viendo todo el mundo, y percibirlo de manera diferente. Dr. Albert Szent-Gyorgi

Debemos ser el cambio que nos gustaría llegar a ver. Mohandas Karamchand Gandhi  

Quien cree, ve; ve con una luz que ilumina todo el trayecto del camino, porque llega a nosotros desde Cristo resucitado, estrella de la mañana que no conoce ocaso. SS. Francisco (Lumen Fidei)

¿Que no ves? No eches la culpa a la luz; a lo mejor te falta abrir los ojos. Autor desconocido

Todo lo que he visto me enseña que debo confiar en el Creador a quien no he visto. Ralph Waldo Emerson

Tu visión se aclarará sólo cuando puedas ver dentro de tu propio corazón. Carl Gustav Jung

Ver es algo más que mirar. Ver consiste en advertir los detalles. Para ver bien una flor se ha de mirar con lupa, por dentro. Emile Chartier Alain

CONTO

¿CUÁNDO TERMINA LA NOCHE Y EMPIEZA EL DÍA?

“Un rabí preguntó a sus discípulos:

“¿Cómo puedo señalar el momento en que termina la noche y comienza el día?”.

Uno dijo:

“Cuando seas capaz de distinguir desde lejos una palmera de una higuera”.

El rabí contestó:

“No, no es eso”.

Dijo otro discípulo:

“Cuando se puede distinguir una oveja de una cabra, entonces cambia la noche al día”.

“Tampoco”, respondió el rabí.

“¿Cuándo es ese momento?, preguntaron impacientes los discípulos.

“Cuando tú miras al rostro de un hombre o de una mujer y reconoces en él a un hermano o hermana, entonces se ha acabado la noche y ya ha roto el día”

Cuento judío

Tomado de https://rsanzcarrera.wordpress.com › 2023/02/04 › cuan…

PARA VER MÁS HONDO

Un joven vivió hace ya un tiempo, una tremenda enfermedad de los ojos que amenazaba con dejarle sin vista. Y contaba, en vísperas de su operación, que su madre no dejaba de rezar y rezar.

«No sé para qué rezas tanto -le dijo el joven-. Tú sabes que las probabilidades de recuperación de la vista son mínimas».

Y le llegó, conmovida, la voz de su madre:

«Hijo, es que no rezo sólo para que veas mejor, sino sobre todo para que veas más hondo».

Seis meses después, tras una operación afortunada, el joven decía que ha recuperado bastante más que la vista, que su enfermedad le ha ayudado a entender mejor el mundo, a organizar mejor su vida, a revisar la escala de valores, poniendo en primer plano cosas antes olvidadas y haciendo regresar al papel de minucias muchas de las luchas que antes le obsesionaron como fundamentales. Lo tremendo es que tengan que venir los grandes golpes de la vida para que empecemos a «ver» cosas elementales, que seamos todos «ciegos que ven» o que creen que ven, cuando tal vez se les está escapando el mismo jugo de la vida.

Tomado de Juan Jáuregui

ANÉCDOTA

LA SAMARITANA Y EL CIEGO

Hay un gran parecido entre estas dos historias tan distintas del evangelio de Juan. En ambas, el protagonista va descubriendo cada vez más la persona de Jesús. Y en ambos casos el descubrimiento los lleva a la acción. La samaritana difunde la noticia en su pueblo. El ciego, entre sus conocidos y, sobre todo, ante los fariseos. En este caso, no se trata de una propagación serena y alegre de la fe sino de una defensa apasionada frente a quienes acusan a Jesús de pecador por no observar el sábado.

Tomado de J.L.Sicre

ILUMINACION:

Antiguamente al Bautismo se le llamaba «iluminación». A esta iluminación, a este encenderse el interior del hombre, es a lo que se refiere el primer gradual y a lo que alude, sobre todo, el pasaje evangélico de la Misa de hoy: la curación del ciego de nacimiento. Los Santos Padres ven en esto un paralelo, más aún, la continuación de la creación de Adán (Véase, por ejemplo, S.Ireneo: Adversus Haereses, V, 15, 2).

Tomado de Emiliana Löhr

El año del Señor EL misterio de Cristo en el año liturgico I

Edic.Guadarrama Madrid 1962.Pág. 381 ss

EL ESTANQUE DE SILOÉ

El estanque Siloé recibía agua de la fuente de Guijón a través de un túnel de 530 metros excavado en la roca. Fue una obra de ingeniería promovida por el rey Ezequías (siglo VIII a.C.) para asegurar el suministro de agua durante los asedios a la ciudad. Excavado en roca por dos equipos simultáneos, fue un prodigio de ingeniería bíblica. Hoy es visitado por los peregrinos que acuden a Tierra Santa. Además de suministrar agua a la ciudad de Jerusalén, era utilizado para la purificación ritual con la que se iniciaba la Fiesta de las Tiendas que se celebraba hacia el otoño. Jesús sanó al ciego de nacimiento untando barro en sus ojos y ordenándole lavarse en este estanque, tras lo cual recuperó la vista.

Tomado de Tiempo Interior

«SILOÉ» (Jn 9,6).

La piscina de Siloé era un estanque construido dentro de las murallas de Jerusalén —al sur—, para recoger las aguas de la fuente de Guijón y abastecer la ciudad, a través de un canal excavado por el rey Ezequías en el siglo VIII a. C. (cfr 2 R 20,20; 2 Cro 32,30); los profetas consideraban estas aguas como una muestra del favor divino (cfr Is 8,6; 22,11). El evangelista se apoya en el sentido amplio de la etimología de Siloé —en hebreo, siloaj, «enviado», tal vez aludiendo al agua, que en hebreo es masculino—, para mostrar a Jesús como el «Enviado» del Padre. Con gestos y palabras que evocan el milagro de Naamán, el general sirio curado de su lepra por el profeta Eliseo (cfr 2 R 5,1ss.), Jesús exige la fe en Él.

«¡Qué ejemplo de fe segura nos ofrece este ciego! (…) ¿Qué poder encerraba el agua, para que al humedecer los ojos fueran curados? Hubiera sido más apropiado un misterioso colirio, una preciosa medicina preparada en el laboratorio de un sabio alquimista. Pero aquel hombre cree; pone por obra el mandato de Dios, y vuelve con los ojos llenos de claridad» (S. Josemaría Escrivá, Amigos de Dios, n. 193).

Tomado de Biblia de Navarra

HUMOR

— ¡Milagro, milagro! ¡Veo, veo! —gritaba un ciego tras ser curado.

— ¿Qué es lo primero que ves? —le preguntaron emocionados.

— ¡Veo que no me llamo Casi-miro!

Tomado de Chatgpt

POEMA

VÉANTE MIS OJOS, DULCE JESÚS BUENO

Véante mis ojos, dulce Jesús bueno;

véante mis ojos, muérame yo luego.

Vea quién quisiere rosas y jazmines,

que si yo te viere, veré mil jardines,

flor de serafines; Jesús Nazareno,

véante mis ojos, muérame yo luego.

No quiero contento, mi Jesús ausente,

que todo es tormento a quien esto siente;

sólo me sustente su amor y deseo;

Véante mis ojos, dulce Jesús bueno;

véante mis ojos, muérame yo luego.

Siéntome cautiva sin tal compañía,

muerte es la que vivo sin Vos, Vida mía,

cuándo será el día que alcéis mi destierro,

veante mis ojos, muérame yo luego.

Dulce Jesús mío, aquí estáis presente,

las tinieblas huyen, Luz resplandeciente,

oh, Sol refulgente, Jesús Nazareno,

veante mis ojos, muérame yo luego.

¿Quién te habrá ocultado bajo pan y vino?

¿Quién te ha disfrazado, oh, Dueño divino ?

¡Ay que amor tan fino se encierra en mi pecho!

veante mis ojos, muérame yo luego.

Gloria, gloria al Padre, gloria, gloria al Hijo,

gloria para siempre igual al Espíritu.

Gloria de la tierra suba hasta los cielos.

Véante mis ojos, muérame yo luego. Amén.

Santa Teresa de Ávila

«Nadie me verá del todo
ni es nadie como lo miro.
Somos algo más que vemos,
algo menos que inquirimos.
Algún suceso de todos
pasa desapercibido.
Nadie nos ha visto. A nadie,
ciegos de ver, hemos visto».

Miguel Hernández

El poeta Prudencio cantó el milagro con estas palabras:

«Tu unges con limo saludable

y con la saliva de tu sagrada boca

los ojos hundidos ya en las eternas tinieblas;

con eso volvió enseguida la luz a las órbitas abiertas».

Eugenio Romero

Tomado de m E R CABA

ORACIÓN

LIBRA MIS OJOS DE LA MUERTE

Libra mis ojos de la muerte

dales la luz que es su destino.

Yo, como el ciego del camino,

pido un milagro para verte.

Haz de esta piedra de mis manos

una herramienta constructiva;

cura su fiebre posesiva

y ábrela al bien de mis hermanos.

Que yo comprenda, Señor mío,

al que se queja y retrocede;

que el corazón no se me quede

desentendidamente frío.

Guarda mi fe del enemigo

(¡tantos me dicen que estás muerto…!)

Tú que conoces el desierto,

dame tu mano y ven conmigo. 

Por José Luis Blanco Vega

MEDITACIÓN

“ABRÍA SECRETAMENTE LOS OJOS DE OTROS CIEGOS”

“No fue la piscina de Siloé la que abrió los ojos del ciego, como tampoco fueron las aguas del Jordán las que purificaron a Naamán. Fue el mandamiento del Señor la que hizo todo. Más aún, no fue el agua de nuestro bautismo la que nos purificó, sino los nombres que fueron pronunciados sobre ella. Ungió sus ojos con lodo para que los judíos limpiasen la ceguera de su corazón. Cuando el ciego partió por en medio de la multitud y preguntó „¿Dónde queda Siloé?‟, llevaba a la vista de todos el lodo untado en sus ojos. Las personas lo interrogaban y él les daba la información; luego ellas lo seguían para ver si sus ojos continuaban abiertos. Aquellos que veían la luz material eran guiados por un ciego que veía la luz del espíritu y, en su noche, el ciego era guiado por aquellos que veían exteriormente, pero que estaban espiritualmente ciegos. El ciego lavó la lama de sus ojos y se vio a sí mismo.

Nuestro Señor abría secretamente los ojos de muchos otros ciegos. Aquel ciego fue una bella e inesperada suerte para nuestro Señor: a través de él, adquirió numerosos ciegos que de esta manera también curó de la ceguera del corazón”

San Efrén, “Diatessaron”, 16, 29-30

PURIFICADOS EN AQUÉL QUE FUE “ENVIADO”

“Todos los portentos y maravillas que nuestro Señor Jesucristo realizó, son al mismo tiempo obras y palabras:

 obras, porque fueron hechas;

 palabras, porque son señales.

Por tanto, si reflexionamos sobre le sentido de lo que Jesús hizo, este ciego es todo el género humano. De hecho, debido al pecado, esta ceguera ya afectó al primer hombre del cual deriva para todos el origen no sólo de la muerte, sino también de la iniquidad (…). Vino el Señor, ¿y qué hizo? Nos propuso un gran misterio. Escupió en la tierra, y con su saliva hizo lodo. Porque „el Verbo se hizo carne‟. Y con el lodo ungió los ojos del ciego, el cual, a pesar de estar ungido, todavía no veía. Entonces lo mandó a la piscina de Siloé. El evangelista tuvo cuidado de explicarnos el nombre de esta piscina diciendo que su nombre significa „Enviado‟. Vosotros ya sabéis quién es el Enviado. Porque si Él no hubiera sido enviado ninguno de nosotros habría sido rescatado de la iniquidad. El ciego, lavó los ojos en la piscina cuyo nombre quiere decir „Enviado‟, por tanto fue bautizado en Cristo. Si, por tanto, Cristo lo iluminó cuando de algún modo lo bautizó en sí mismo, tal vez se pueda decir que cuando le ungió los ojos lo hizo catecúmeno”

San Agustín, “Comentario del Evangelio de Juan”, 44,1.2

CANTO

Josh Blakesley Band – You Are The Light (subtitulado)

Eres la luz por Fray Nacho

VIDEO

Equipo Quiero Ver: Dejar de mirar para ver.

Delegación para el Clero de Santiago de Compostela