
CITA
«Puede que “Fe” sea creer lo que no vemos,
pero si tienes FE, “verás cosas que no creerás”.
Dichos@ tu porque las verás»
S.Son
San Ireneo de Lyon « Él es de la descendencia de David, no sólo por la Virgen que lo ha dado a luz, sino también en cuanto que nació en Belén» (Demonstratio praedicationis apostolicae 63).
Tertuliano, el catecúmeno, «tras el nacimiento nuevo por el bautismo», es recibido en la casa de la Madre para alzar las manos y rezar, junto a los hermanos, el Padrenuestro, como signo de su pertenencia a una nueva familia. Carta Encíclica Lumen Fidei, n. 39.
Orígenes, Si queremos, pues, ver al Verbo de Dios, al Esposo del alma, «brincando por los collados», escuchemos primeramente su voz, y le podremos ver. (Comentario sobre el Cantar de los Cantares, III, 11,10s.).
San Atanasio, “De la misma manera que el Verbo habiendo tomado un cuerpo se hizo hombre, así también nosotros, apropiados por la carne del Verbo, somos divinizados por Él y hechos herederos de la vida eterna” ()
San Ambrosio, Llena de Dios ¿podía no ir de prisa hacia las alturas? Los cálculos lentos no corresponden a la gracia del Espíritu Santo. Sobre San Lucas 19-21: SC 45, 81-82.
Ambas mujeres hablan de la gracia que les ha sido hecha; ambos niños realizan esta gracia e introducen a sus madres en este misterio de la misericordia. Sobre San Lucas 19-21: SC 45, 81-82.
«Tengamos todos el alma de María para glorificar al Señor».
«Considera la precisión y exactitud de cada una de las palabras: Isabel fue la primera en oír la voz,pero Juan fue el primero en experimentar la gracia, porque Isabel escuchó según las facultades de la naturaleza, pero Juan, en cambio, se alegró a causa del misterio. Isabel sintió la proximidad de María, Juan la del Señor; la mujer oyó la salutación de la mujer, el hijo sintió la presencia del Hijo; ellas proclaman la gracia, ellos, viviéndola interiormente, logran que sus madres se aprovechen de este don hasta tal punto que, con un doble milagro, ambas empiezan a profetizar por inspiración de sus propios hijos» (S. Ambrosio, Expositio Evangelii secundum Lucam, ad loc.).
“Que en cada uno esté el alma de María para cantar la grandeza del Señor; que en cada uno esté el espíritu de María para alabar a Dios” (In Luc. II,26).
El poder de la gracia es mayor que el de la naturaleza (Trat. sobre el misterio).
San Beda «Y no debe llamar la atención que el Señor —que había de redimir al mundo— empezase su obra por su propia Madre, a fin de que aquella, por la que se preparaba la salvación a todos, recibiese en prenda —la primera— el fruto de salvación».
S. Agustín, «Fe es creer en lo que no se ve; y la recompensa es ver lo que uno cree.» ().
«Tu deseo es tu oración». Si este deseo es constante, constante será también la oración. Y añade: «Cualquier cosa que hagas, si deseas aquel reposo sabático (=verle, contemplarle, estar con él, amarle, trabajar por él) no interrumpes la oración». R. Gonzalez Misa Dominical 1994, 16.
Prudencio: “El bebé que está en el vientre anciano saluda, a través de la boca de su madre, al Señor, hijo de la Virgen” (Apotheosis, 590: PL 59, 970).
San Bernardo: Es la gracia de Dios la que produce esta maravilla en el corazón de los elegidos; la humildad no los hace ser temerosos ni timoratos, como tampoco la generosidad de su alma los vuelve orgullosos. Al contrario, en los santos, estas dos virtudes de refuerzan la una a la otra…
Cuanto menos una persona tiene la costumbre de presumir de sus propias fuerzas, incluso en las cosas más pequeñas, tanto más se confía en el poder de Dios, incluso en las más grandes. Sermón para la octava de la Asunción, sobre las doce prerrogativas de María.
“La Virgen es el mismo camino real por el que llegó a nosotros el Salvador. Debemos tratar de ir hacia nuestro Salvador por el mismo camino por el cual él vino hasta nosotros” (Serm. de Adventu, 5).
Dichosa María que unió virginidad, fecundidad y humildad. «Venerad, pues, los casados la integridad y pureza de aquel cuerpo mortal; admirad vosotras vírgenes consagradas, la fecundidad de la Virgen; imitad, hombres todos, la humildad de la Madre de Dios; honrad ángeles santos a la Madre de vuestro Rey…a cuya dignidad sea dada toda gloria y honor». (Homilía I, sobre el «Missus est»).
Cada gracia que se da a los hombres procede de una triple causa ordenada: de Dios pasa a Cristo, de Cristo pasa a la Virgen, por la Virgen se nos da a nosotros (Sermón 6 de la Natividad de la B. Virgen Maria).
S. Pedro Damiano. «En verdad, Virgen Santísima, que tu alabanza supera toda alabanza, por haberse encarnado Dios en Tí…» Por Tí hoy llena de gracia, es conocida en la tierra la Trinidad beatísima (Sermón 44; PL. 144, 738 ss.)
Santo Tomás de Aquino, El don de la gracia eleva al hombre para cosas que están por encima de su naturaleza (Suma Teológica,2-3, q. 171, a. 2 ad 3).
María fue purificada para dar ejemplo de obediencia y de humildad (Suma TEOLOGICA,1-2, q. 1, a. 2).
Santa Catalina de Siena “Oh María, sé bendita entre todas las mujeres por los siglos de los siglos. Porque hoy tú nos has dado de tu harina. Hoy la deidad está reunida y amasada con nuestra humanidad de manera tan fuerte que esta unión jamás podrá ser separada ni por la muerte ni por nuestra ingratitud” ()
Santa Teresa de Jesús: ¡Qué disparate huir de la luz para andar siempre tropezando! (Vida,19,5)
Aquella que le parece que es tenida en menos entre todas se tenga por más dichosa y bienaventurada; y ansí lo es si lo lleva como debe llevar, que no le faltará honra en esta vida ni en la otra (Camino de perfección,13,3).
San Juan de la Cruz Uno de los grandes regalos que en esta vida hace Dios a un alma es darle claramente a entender y sentir tan altamente de Dios, que entienda bien claro que no se puede entender ni sentir del todo (Cántico espiritual,7,9)
Alfonso María de Ligorio María es el tesoro de Dios y la tesorera de todas las misericordias que nos quiere dispensar (Visitas al Stmo. Sacramento,25).
Santa Isabel de la Trinidad Me parece que la actitud de la Virgen durante los meses transcurridos entre la Anunciación y el Nacimiento es el modelo de las almas interiores; de esos seres que Dios ha escogido para vivir dentro de sí, en el fondo del abismo sin fondo. Escritos: El cielo en la fe (Primer retiro), día décimo.
San Josemaría Escriva de Balaguer, María santifica lo más menudo, lo que muchos consideran erróneamente como intrascendente y sin valor: el trabajo de cada día, los detalles de atención hacia las personas queridas, las conversaciones y las visitas con motivo de parentesco o de amistad. ¡Bendita normalidad, que puede estar llena de tanto amor de Dios! Es Cristo que pasa (Homilía del 04-05-1957).
Maestra de fe. ¡Bienaventurada tú, que has creído!, así la saluda Isabel, su prima, cuando Nuestra Señora sube a la montaña para visitarla. Había sido maravilloso aquel acto de fe de Santa María: he aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra. Amigos de Dios, 284
“Maestra de esperanza. María proclama que la llamarán bienaventurada todas las generaciones (Lc 1, 48). Humanamente hablando, ¿en qué motivos se apoyaba esa esperanza? ¿Quién era Ella, para los hombres y mujeres de entonces? Las grandes heroínas del Viejo Testamento –Judit, Ester, Débora– consiguieron ya en la tierra una gloria humana (…). ¡Cómo contrasta la esperanza de Nuestra Señora con nuestra impaciencia! Con frecuencia reclamamos a Dios que nos pague enseguida el poco bien que hemos efectuado. Apenas aflora la primera dificultad, nos quejamos. Somos, muchas veces, incapaces de sostener el esfuerzo, de mantener la esperanza” Amigos de Dios, 286.
Cada uno de vosotros ha de ser no sólo apóstol, sino apóstol de apóstoles, que arrastre a otros, que mueva a los demás para que también ellos den a conocer a Jesucristo. Es Cristo que pasa (Homilía del 04-05-1957).
Jesús no puede negar nada a María, ni tampoco a nosotros, hijos de su misma Madre (Amigos de Dios,288).
Si quieres ser fiel, sé muy mariano. Nuestra Madre —desde la embajada del Angel, hasta su agonía al pie de la Cruz— no tuvo más corazón ni más vida que la de Jesús. Acude a María con tierna devoción de hijo, y Ella te alcanzará esa lealtad y abnegación que deseas. Via Crucis: XIII, 4.
«Si nos identificamos con María, si imitamos sus virtudes, podremos lograr que Cristo nazca, por la gracia, en el alma de muchos que se identificarán con él por la acción del Espíritu Santo» Amigos de Dios, n. 281.
Bienaventurada eres porque has creído, dice Isabel a nuestra Madre. —La unión con Dios, la vida sobrenatural, comporta siempre la práctica atractiva de las virtudes humanas: María lleva la alegría al hogar de su prima, porque “lleva” a Cristo. Surco, 566
Vuelve tus ojos a la Virgen y contempla cómo vive la virtud de la lealtad. Cuando la necesita Isabel, dice el Evangelio que acude «cum festinatione», —con prisa alegre. ¡Aprende! Surco, 371
Santa Teresa de Calcuta Un corazón gozoso proviene de un corazón que arde en amor. No hay amor más grande.
Con mucho gusto acepto todos los niñosque morirían a causa del aborto () Por favor no matéis a los niños, yo los quiero. Con mucho gusto acepto todos los niños que morirían a causa del aborto»
Dietrich Bonhoeffer «Dios no cumple todos nuestros deseos sino todas Sus promesas».
Concilio Vaticano II: «Esta maternidad de María en la economía de la gracia perdura sin cesar desde el momento del asentimiento que prestó fielmente en la Anunciación, y que mantuvo sin vacilar al pie de la cruz hasta la consumación perpetua de todos los elegidos. Pues asunta a los cielos, no ha dejado esta misión salvadora, sino que con su múltiple intercesión continúa obteniéndonos los dones de la salvación eterna. Con su amor materno cuida a los hermanos de su Hijo, que todavía peregrinan y se hallan en peligros y ansiedad hasta que sean conducidos a la patria bienaventurada» (LG 62).
“Ella precede con su luz al peregrinante Pueblo de Dios como signo de esperanza cierta y de consuelo, hasta que llegue el día del Señor (cfr. 2 Pdr 3, 10)” Const. Lumen gentium, 68.
La Virgen bienaventurada, predestinada desde la eternidad como Madre de Dios, junto con la encarnación del Verbo Divino, por consejo de la Providencia divina se constituyó en esta vida como Madre santa del Redentor divino, como asociada generosa y excepcional, y como humilde esclava del Señor (Const. Lumen gentiuln,61).
Catecismo, 148 La Virgen María realiza de la manera más perfecta la obediencia de la fe. En la fe, María acogió el anuncio y la promesa que le traía el ángel Gabriel, creyendo que «nada es imposible para Dios» (Lc 1,37 cf. Gn 18,14) y dando su asentimiento: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra» (Lc 1,38). Isabel la saludó: «¡Dichosa la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!» (Lc 1,45). Por esta fe todas las generaciones la proclamarán bienaventurada (cf. Lc 1,48).
485 «Dios envió a su Hijo» pero para «formarle un cuerpo» quiso la libre cooperación de una criatura. Para ésto desde toda la eternidad, Dios escogió para ser la Madre de su Hijo a una hija de Israel (488). A lo largo de toda la antigua alianza, la misión de María fue preparada por la misión de algunas santas mujeres (489).
«La misión del Espíritu Santo está siempre unida y ordenada a la del Hijo. El Espíritu Santo fue enviado para santificar el seno de la Virgen María y fecundarla por obra divina» ().
495 Llamada en los Evangelios «la Madre de Jesús»(Jn 2,1Jn 19,25 cf. Mt 13,55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como «la madre de mi Señor» desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1,43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [«Theotokos»] (cf. DS 251).
717: «Hubo un hombre, enviado por Dios, que se llamaba Juan» ( Jn 1, 6). Juan fue «lleno del Espíritu Santo ya desde el seno de su madre» (Lc 1, 15.41) por obra del mismo Cristo que la Virgen María acababa de concebir del Espíritu Santo. La «visitación» de María a Isabel se convirtió así en «visita de Dios a su pueblo» ( Lc 1, 68).
721 María, la Santísima Madre de Dios, la siempre Virgen, es la obra maestra de la Misión del Hijo y del Espíritu Santo en la Plenitud de los tiempos. Por primera vez en el designio de Salvación y porque su Espíritu la ha preparado, el Padre encuentra la Morada en donde su Hijo y su Espíritu pueden habitar entre los hombres. Por ello, los más bellos textos sobre la sabiduría, la tradición de la Iglesia los ha entendido frecuentemente con relación a María (cf. Pr Pr 8, 1-9, 6; Si 24): María es cantada y representada en la Liturgia como el trono de la «Sabiduría».
En ella comienzan a manifestarse las «maravillas de Dios», que el Espíritu va a realizar en Cristo y en la Iglesia:
722 El Espíritu Santo preparó a María con su gracia . Convenía que fuese «llena de gracia» la madre de Aquél en quien «reside toda la Plenitud de la Divinidad corporalmente» (Col 2,9). Ella fue concebida sin pecado, por pura gracia, como la más humilde de todas las criaturas, la más capaz de acoger el don inefable del Omnipotente. Con justa razón, el ángel Gabriel la saluda como la «Hija de Sión»: «Alégrate» (cf. So So 3,14 Za 2,14). Cuando ella lleva en sí al Hijo eterno, es la acción de gracias de todo el Pueblo de Dios, y por tanto de la Iglesia, esa acción de gracias que ella eleva en su cántico al Padre en el Espíritu Santo (cf. Lc 1,46-55).
723 En María el Espíritu Santo realiza el designio benevolente del Padre. La Virgen concibe y da a luz al Hijo de Dios por obra del Espíritu Santo. Su virginidad se convierte en fecundidad única por medio del poder del Espíritu y de la fe (cf. Lc 1,26-38 Rm 4,18-21 Ga 4,26-28).
724 En María, el Espíritu Santo manifiesta al Hijo del Padre hecho Hijo de la Virgen. Ella es la zarza ardiente de la teofanía definitiva: llena del Espíritu Santo, presenta al Verbo en la humildad de su carne dándolo a conocer a los pobres (cf. Lc 2,15-19) y a las primicias de las naciones (cf. Mt 2,11).
725 En fin, por medio de María, el Espíritu Santo comienza a poner en Comunión con Cristo a los hombres «objeto del amor benevolente de Dios» (cf. Lc 2,14), y los humildes son siempre los primeros en recibirle: los pastores, los magos, Simeón y Ana, los esposos de Caná y los primeros discípulos.
726 Al término de esta Misión del Espíritu, María se convierte en la «Mujer», nueva Eva «madre de los vivientes», Madre del «Cristo total» (cf. Jn 19,25-27). Así es como ella está presente con los Doce, que «perseveraban en la oración, con un mismo espíritu» (Ac 1,14), en el amanecer de los «últimos tiempos» que el Espíritu va a inaugurar en la mañana de Pentecostés con la manifestación de la Iglesia.
971 «Todas las generaciones me llamarán bienaventurada» (Lc 1,48): «La piedad de la Iglesia hacia la Santísima Virgen es un elemento intrínseco del culto cristiano» (Mc 56). La Santísima Virgen «es honrada con razón por la Iglesia con un culto especial. Y, en efecto, desde los tiempos más antiguos, se venera a la Santísima Virgen con el título de `Madre de Dios’, bajo cuya protección se acogen los fieles suplicantes en todos sus peligros y necesidades… Este culto… aunque del todo singular, es esencialmente diferente del culto de adoración que se da al Verbo encarnado, lo mismo que al Padre y al Espíritu Santo, pero lo favorece muy poderosamente» (LG 66); encuentra su expresión en las fiestas litúrgicas dedicadas a la Madre de Dios (cf. SC SC 103) y en la oración mariana, como el Santo Rosario, «síntesis de todo el Evangelio» (cf. Pablo VI, Mc 42).
2676: «Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús». Después del saludo del ángel, hacemos nuestro el de Isabel. «Llena del Espíritu Santo» ( Lc 1, 41), Isabel es la primera en la larga serie de las generaciones que llaman bienaventurada a María: «Bienaventurada la que ha creído…» ( Lc 1, 45): María es «bendita entre todas las mujeres» porque ha creído en el cumplimiento de la palabra del Señor. Abraham, por su fe, se convirtió en bendición para todas las «naciones de la tierra» ( Gn 12, 3). Por su fe, María vino a ser la madre de los creyentes, gracias a la cual todas las naciones de la tierra reciben a Aquel que es la bendición misma de Dios: Jesús, el fruto bendito de su vientre.
2.677 «‘Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros (…)’. Con Isabel, nos maravillamos y decimos: ‘¿De dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí?’ (Lc 1,43). Porque nos da a Jesús su hijo, María es madre de Dios y madre nuestra; podemos confiarle todos nuestros cuidados y nuestras peticiones: ora para nosotros como oró para sí misma: ‘Hágase en mí según tu palabra’ (Lc 1,38). Confiándonos a su oración, nos abandonamos con ella en la voluntad de Dios: ‘Hágase tu voluntad’»
Pío IX, Se da a entender que la Madre de Dios fue la sede de todas las gracias divinas y que fue adornada con todos los carismas del Espíritu Santo, hasta el punto de no haber estado nunca bajo el poder del mal y de merecer oír, participando a una con su Hijo de una bendición perpetua, aquellas palabras que Isabel pronunció movida por el Espíritu Santo: Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre (Bula Ineffabilis Deus,8-XII-1854).
Pablo VI: María «el primero y el más grande evangelizador» Evangelii nuntiandi, [7]
“La Buena Nueva debe ser proclamada, en primer lugar, mediante el testimonio (Evangelii nuntiandi, 21).
Las técnicas de evangelización son buenas pero ni las más perfeccionadas podrían reemplazar la acción discreta del Espíritu”. Evangelii nuntiandi, 75)
San Juan Pablo II María pues es la que conoce más a fondo el misterio de la misericordia divina. Dives in Misericordia: La Madre de la Misericordia.
“La fe de María puede parangonarse a la de Abraham, llamado por el Apóstol ‘nuestro padre en la fe”
El sobresalto de alegría que sintió Isabel, subraya el don que puede encerrarse en un simple saludo cuando parte de un corazón lleno de Dios. ¡Cuántas veces las tinieblas de la soledad, que oprimen a un alma, pueden ser desgarradas por el rayo luminoso de una sonrisa o de una palabra amable! (Hom. Roma,11-II-1981).
Como Abrahán “esperando contra toda esperanza, creyó y fue hecho padre de muchas naciones” (Rm 4,18), así María, en el instante de la Anunciación, después de haber manifestado su condición de virgen, (…) creyó que por el poder del Altísimo, por obra del Espíritu Santo, se convertiría en Madre del Hijo de Dios según la revelación del ángel» (Redemptoris Mater, n. 14).
Benedicto XVI: «Cuando María entra en casa de Isabel, su saludo va lleno de gracia. En este encuentro el protagonista silencioso es Jesús. María lo lleva en su seno como un sagrario, y nos lo ofrece como el don más sagrado. Allí donde llega María se hace presente Jesús» ()
Hoy, como en tiempos de Jesús, la Navidad no es un cuento para niños, sino la respuesta de Dios al drama de la humanidad que busca la paz verdadera. “Él mismo será nuestra paz”, dice el profeta refiriéndose al Mesías. A nosotros nos toca abrir de par en par las puertas para acogerlo. 2009
Todo gesto de amor genuino, incluso el más pequeño, contiene en sí un destello del misterio infinito de Dios(31 de mayo de 2007.).
«María, sagrario vivo del Dios encarnado, es el Arca de la alianza, en la que el Señor visitó y redimió a su pueblo. La presencia de Jesús la colma del Espíritu Santo. Cuando entra en la casa de Isabel, su saludo rebosa de gracia: Juan salta de alegría en el seno de su madre, como percibiendo la llegada de Aquel a quien un día deberá anunciar a Israel. Exultan los hijos, exultan las madres. Este encuentro, impregnado de la alegría del Espíritu, encuentra su expresión en el cántico del Magníficat» (Discurso en los Jardines Vaticanos, 31-V-2005).
“Y su Magníficat, a distancia de siglos y milenios, sigue siendo la más auténtica y profunda interpretación de la historia, mientras que las lecturas hechas por tantos sabios de este mundo han sido desmentidas por los hechos a lo largo de los siglos.”
Papa Francisco, Es imposible creer cada uno por su cuenta. Carta Encíclica Lumen Fidei, n. 39.
Son muchos los cristianos que no conocen la alegría. Si aprendieran a salir de sí mismos y a dar gracias a Dios, comprenderían realmente esa alegría que nos hace libres, 31 de mayo de 2013.
«María es fundamentalmente Madre. Bueno sí, Madre es poca cosa, no, María es Reina, es Señora. No. Pará: María es Madre. ¿Por qué? Porque te trajo a Jesús».
«En cada circunstancia de su vida, José supo pronunciar su “fiat”, como María en la Anunciación y Jesús en Getsemaní». Carta apostólica S. José, Patris Corde.
«¡Madre, ayuda nuestra fe! Abre nuestro oído a la Palabra, para que reconozcamos la voz de Dios y su llamada. Aviva en nosotros el deseo de seguir sus pasos, saliendo de nuestra tierra y confiando en su promesa» Lumen fidei, n. 60.
B. Pascal «nadie es tan feliz como un cristiano auténtico».
CONTO
¡MI ORACIÓN LLEGÓ HASTA DIOS Y ESTO ME BASTA!
Un piadoso musulmán rezaba todos los días ante Dios, y todos los días le suplicaba una gracia que deseaba le concediese. Se colocaba siempre, para su oración, en el mismo rincón de la mezquita y tantos años pasaron y tantas veces repitió su oración que, según cuentan, las señales de sus rodillas y de sus pies quedaron marcadas sobre el mármol del suelo sagrado. Pero Dios parecía no oír su oración, parecía no enterarse siquiera de que alguien le invocaba.
Un día, por fin, se le apareció al devoto musulmán, un ángel de Dios y le dijo: «Dios ha decidido no concederte lo que le pides». Al oír el mensaje del ángel, el buen hombre comenzó a dar voces de alegría, a saltar de gozo y a contar lo que le había sucedido a todos los que se reunían al verlo. La gente le preguntó, sorprendida: «¿Y de qué te alegras, si Dios no te ha concedido lo que le pedías?» A lo que él contestó, rebosándole el gozo sincero en cada palabra: «¡Es verdad que me lo ha negado, pero, al menos, ahora sé que mi oración llegó hasta Dios! ¿Qué más puedo desear? ¿Qué me importa el haber recibido o no lo que le pido a Dios? Lo que cuenta es que Dios me oyó, que la oración me puso en contacto con él».
Ése es el sentido auténtico de la oración. Así concebida la oración de petición, es casi independiente de su resultado. Yo, por ejemplo, escribe C. Vallés, sané de mi pulmonía, después de tres meses en la cama y tres meses de oraciones de mi mamá por mí. Y, en cambio, no obstante que mi mamá y yo hemos rezado mucho, mi padre murió.
En la oración no se trata de manipular a Dios para que se acomode a nuestros gustos personales y cambie las leyes de la naturaleza en nuestro favor. No podemos dar consejos a Dios, sino rezar convencidos, ya desde el comienzo, que Dios ya nos ha atendido y respondido a nuestras oraciones. «Por eso les digo: todo lo que pidan en la oración, crean que ya lo han recibido y lo obtendrán» (Mc 11,24)
Tomado de P. Chinaglia
PARÁBOLA DE LOS EMBARAZADOS Y EMBARAZADAS
¡Qué titular más raro!, preguntan algunos alumnos al oírlo.
Cierto. La primera parte es el titular propio de la prensa: busca la novedad y que impacte al lector o televidente.
Las palabras y la semilla que nos hace quedar embarazados y embarazadas es la misma que le dijo el ángel a la Virgen María hace 2.000 años: “Alégrate María, el Señor está contigo… Concebirás y darás a luz a un Hijo”.
– Maestro, ¿cómo compaginar estar embarazado en nosotros, que somos hombres?
– Muy sencillo. La semilla del Evangelio es para todos: hombres y mujeres.
Yo, a partir de mi nacimiento, vivo en muchos corazones que se han quedado embarazados con la novedad de mi vida de perdón y de justicia.
Todo aquel que quiera vivir una vida semejante a la mía, ha de vivir en estado. Debe estar continuamente así para darme a conocer, para vivirme en sus entrañas y para que no sea un desconocido.
-¿Estás enamorado y embarazado de Dios?
Tomado de P. Padre Felipe Santos Campaña SDB
ACCIÓN DESINTERESADA
– “Lo que más me deprime es la absoluta vulgaridad de mi existencia. Jamás en la vida he hecho nada tan importante como para merecer la atención del mundo”.
– “Te equivocas si piensas que es la atención del mundo lo que hace que una acción sea importante”, dijo el Maestro.
Siguió una larga pausa.
– “Bueno, pero es que tampoco he hecho nada que haya influido en alguien, ni para bien ni para mal…”
– “Te equivocas si piensas que es el influir en los demás lo que hace que una acción sea importante”, volvió a decir el Maestro.
– “Pero, entonces, ¿qué es lo que hace que una acción sea importante?”
– “El realizarla por sí misma y poniendo en ello todo el propio ser. Entonces resulta ser una acción desinteresada, semejante a la actividad de Dios”.
Anthony de Mello. “Un minuto para el absurdo”
ANÉCDOTA
LA VISITACIÓN
Esta fiesta fue instituida por el Papa Urbano VI en 1389, con el objetivo de poner fin al Gran Cisma mediante la intercesión de la Virgen María. Tiene sus inicios en Bizancio, en la fiesta de la «Deposición en la basílica de Santa María de las Blanquernas de la santa Túnica de la Theotokos”, el 2 de julio, cuando se leía el Evangelio de la visita de María a Isabel. Los franciscanos adoptaron esta fiesta mariana, pero la convirtieron en la Visitación de María, en 1263. Tras la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II, la fiesta se fijó el 31 de mayo, al final del mes dedicado a María.
Tomado de Vatican News
¿DESDE CUÁNDO SE CELEBRA LA FIESTA?
La festividad de la Visitación de la Virgen tiene una importante tradición histórica en la Iglesia, que conmemora este momento que cita el Evangelio desde hace casi un milenio. Fue introducida en Occidente en 1263 por San Buenaventura, superior de la Orden Franciscana, aunque inicialmente lo hizo para la orden fundada por San Francisco de Asís.
Fue ya el Papa Urbano VI quien en 1389 instituyó esta fiesta para toda la Iglesia introduciéndola en el calendario romano para el 2 de julio. De hecho, en muchos pueblos en los que es la patrona todavía se celebra en este día de julio. También el Papa Bonifacio IX extendió esta devoción por todo el orbe, que ya se celebraba en Oriente.
Fue a partir del Concilio Vaticano II y la reforma del calendario cuando la Visitación fue traslada al 31 de mayo, su fecha presente. De este modo, el momento que conmemora la visita de María a Isabel se celebra entre la Anunciación (25 de marzo) y el nacimiento de Juan el Bautista (24 de junio), lo que cuadraría de manera más lógica con el relato del Evangelio.
Mientras tanto, en el siglo XVII San Francisco de Sales consideraba que la Visitación no se celebraba con la solemnidad de las otras fiestas de la Virgen, y fundó en 1610, junto a Santa Juana Francisca de Chantal, una nueva familia religiosa a la que bautizó con el nombre de “Visitación de Santa María”, porque “era un misterio oculto y…, encontraba en él mil peculiaridades que le daban una luz especial sobre el espíritu que deseaba establecer en su instituto”. En él quería que se celebrara la fiesta con todo esplendor en la liturgia y que cada visitandina se convirtiera en un “Magníficat” viviente.
Tomado de Religión en Libertad
PARACERSE A NUESTRA MADRE, LA VIRGEN MARÍA
La verdadera devoción a María nos debe llevar a imitarla y a tratar de parecernos más a ella cada día: los hijos deben parecerse a su Madre.
En cierta ocasión, un pintor famoso iba a dibujar una Inmaculada. Buscando el rostro de una joven que pudiera servirle de modelo, se fijó en una que correspondía al ideal que se había formado en su imaginación. Se acercó a la joven y le pidió si estaría dispuesta a posar en su taller para servir de modelo de una imagen de la Virgen. La joven se quedó sorprendida; pero, después de serenarse, dijo al artista: Hoy no puede ser; iré mañana.
Al día siguiente, después de los saludos previos, dijo la joven al pintor: Ayer no me atreví a servir de modelo para una imagen de la Inmaculada porque estaba en pecado. Esta mañana me he confesado y ahora podré servir menos indignamente.
Tomado de Anécdotas de la historia
EL PROFETA MIQUEAS
Vivió y ejerció su ministerio en Judá, entre los siglos VIII y VII antes de Cristo. Es originario del medio rural y conoce bien los problemas de los pequeños agricultores, víctimas de los latifundistas sin escrúpulos. Por otro lado, su tierra natal (Moreset Gat) está rodeada de fortalezas militares; la presencia de esas fortalezas y de funcionarios reales, hace que los habitantes de esa región sufran violencia, robos, impuestos excesivos, trabajos forzados. Lo más grave es que los opresores consideran que Dios está de su lado e invocan las grandes tradiciones religiosas de Israel para justificar su opresión. El libro de Miqueas comienza describiendo (Mi 1-3) los graves pecados de Israel y de Judá subrayando, sobre todo, los pecados sociales, presentándolos como una infidelidad grave a los compromisos asumidos en el ámbito de la “alianza” y denunciando esta “teología de opresión”. Sin embargo el texto que se nos propone hoy, está integrado en la segunda parte del libro (que la mayor parte de los comentaristas admiten que no viene de Miqueas, sino de un profeta anónimo de la época del exilio en Babilonia), donde se presentan un conjunto de oráculos de salvación, destinados a animar la esperanza del Pueblo (Mi 4-5).
Tomado de Dehonianos
AIN-KARÍN
Montañas que hay en Judá, al oeste de la ciudad de Jerusalén, en la región de Ain-Karín, situada a unos diez kilómetros de la capital de Israel. Estas montañas habían sido recorridas antaño por el «Arca de la Alianza», que para el antiguo pueblo de Israel era el objeto donde residía la presencia de Dios. María, por la encarnación de Jesús en su vientre, ha quedado convertida en «Arca de la Alianza», es decir, en portadora de la presencia de Dios en su hijo Jesús. Este es el simbolismo que Lucas le da a la visita que María realiza a su pariente Isabel. Por eso María hace el mismo recorrido que realizaba el Arca de la Alianza en el Antiguo Testamento: las altas montañas de Judá. La presencia del Arca le daba confianza al pueblo. Por eso, cuando sus enemigos se la arrebataban, el pueblo lloraba, porque le llenaba de temor el abandono de Dios. Prácticamente llegaron a identificar el Arca con la presencia de Yahvé. Y esta presencia de Dios era vivida por el pueblo con tanto respeto y veneración, que el Arca sólo podía ser tocada por sacerdotes que estuvieran protegidos por la pureza ritual. Cuando tocaba el Arca de la Alianza alguien que no era sacerdote, moría instantáneamente.
Tomado de Tiempo Interior
LA MONTAÑA DE JUDEA
Dista unos 130 km de Nazaret. Según una tradición que se remonta al siglo IV, la casa de Zacarías estaba en el actual pueblo de ‘Ayn-Karîm, a unos 8 km al oeste de Jerusalén. Allí el niño Juan salta de gozo en el vientre de su madre. Teólogos antiguos y modernos han visto en esa acción un indicio de la santificación del Bautista en el vientre de su madre:
Tomado de Biblia de Navarra
EL VIAJE SEGURAMENTE FUE DIFÍCIL.
Los judíos evitaban atravesar Samaría, que era la ruta directa desde Nazaret. Por eso, es probable que María cruzara el Valle del Jordán, siguiera el río de Sur a Norte hasta el Mar Muerto y luego subiera a Jerusalén, una trepada de unos 950 metros y una distancia de unos 45 kilómetros. Actualmente, ese viaje es de unos 170 kilómetros.
Tomado de EWTN
SALUDAR,
Como dice la palabra, implica un deseo de “salud” para la otra persona, de “vida”. Saludar a alguien es como decirle: ¡que tengas vida y vida abundante! El deseo de salud es también como una oración al autor de la Vida. Por eso, todo saludo es sagrado. De eso trata el Evangelio de este último domingo de Adviento: de un deseo profundo de vida.
Tomado de Claretianos 2003
VILLANCICO ESPECIAL
Al poeta Gerardo Diego le ocurrió algo parecido. En un cierto momento se propuso escribir cada año un villancico: “todos los años, un villancico. Un vaivén nuevo, la cuna nueva”. Y, sin embargo, al final de su vida, en el último villancico que publicó confiesa –él, maestro de la palabra- que, a la hora de la verdad, siempre que escribió poemas de Navidad no hizo más que repetirse: “A ver si aprendo ritmo de amores. Viejas palabras, música eterna”.
Tomado de Fr. Bernardo Fueyo Suárez, op
“LA QUE HA CREÍDO” (he pisteúsasa).
Por el término que usa Lucas en boca de Isabel “he pisteúsasa”, la que ha creído, significa precisamente eso: una confianza absoluta en Dios. Si no es así, la salvación de Dios puede pasar a nuestro lado sin darnos cuenta de ello. María y Dios o Dios es María son la esencia de este relato. No es que carezca de su dimensión cristológica, pero todavía no es el momento, para Lucas, de conceder el protagonismo necesario a su hijo Jesús. Asimismo, el salto en el vientre de Juan también es primeramente por la “confianza” de María en Dios. Eso es lo que la hace, pues, la “hija de Sión” del profeta Sofonías.
Tomado de Fray Miguel de Burgos, O.P.
“ADMIRABILE SIGNUM”,
El Papa Francisco, en su carta apostólica “Admirabile signum”, sobre el significado del Belén, muestra por qué sólo el Misterio es suficiente para vivir plenamente la Navidad. Recordando el primer Belén que san Francisco organizó en la localidad de Greccio, indica: «San Francisco realizó una gran obra de evangelización con la simplicidad de aquel signo. Su enseñanza ha penetrado en los corazones de los cristianos y permanece hasta nuestros días como un modo genuino de representar con sencillez la belleza de nuestra fe. En Jesús, el Padre nos ha dado un hermano que viene a buscarnos cuando estamos desorientados y perdemos el rumbo; un amigo fiel que siempre está cerca de nosotros; nos ha dado a su Hijo que nos perdona y nos levanta del pecado».
Tomado de ACG
LUTERO
Dice que Dios hizo tres cosas: Dios se hizo hombre. Una virgen concibió. María creyó. La más difícil y la más grande es María creyó.
Tomado de P. Félix Jiménez
MARIA DE LA O
Nuestra españolísima María de la O ha caído en un olvido inmerecido: ¿Quién sabe todavía hoy que este nombre se debe a la inicial de las siete antífonas del Magnificat que recitan los sacerdotes a partir del día 17 de diciembre, como un hermoso crescendo de la esperanza que nos lleva a las puertas de Navidad? María de la O es, sencillamente, María de la Esperanza, cuya fiesta se celebraba con gran solemnidad bajo el título de Expectación del Parto, el día 18 de diciembre. La Virgen María es una de las tres figuras señeras que predominan en este tiempo litúrgico de Adviento: las otras dos son Isaías y Juan Bautista. El Evangelio de hoy nos brinda la oportunidad de recoger el mensaje de la liturgia y desentrañar el símbolo de esta Virgen Madre cargada con la esperanza del mundo.
Tomado de Eucaristía1970, 5
CELSO
El filósofo pagano ·Celso, del siglo II, al polemizar contra los cristianos se refería a María: «Una pobre campesina que vivía de su trabajo. Una mujer sin fortuna ni nacimiento regio. Porque nadie, ni siquiera sus vecinos, la conocían… Repugna a un Dios, que haya amado a una mujer sin fortuna».
Tomado de Javier Gafo Dios A La Vista
Homilías Ciclo C. Madris 1994.Pág. 29 ss.
CHISTE
Una vez alguien preguntó porque nosotros los católicos ponemos tanta énfasis en María. «Al final de las cuentas,» la persona dijo, «ella es solamente la madre de Jesús.» Pues, esta objeción puede parecer chistoso. Ser madre de Jesús, que es Dios y Salvador del mundo, es algo bien especial, No te parece?
Tomado de Padre Felipe Bloom
8 MESES DE VIDA
– ¿Qué os ha dicho el médico?
– Pues que me quedan 8 meses de vida
– ¿En serio? ¿Pero qué tienes?
– Yo nada, pero mi mujer está embarazada
Llega un niño donde su mamá que está embarazada y le pregunta:
– Mamá, ¿qué tienes en la tripa?
– Un niño.
– ¿Y quién te lo dio?
– Tu papá.
Y el niño va corriendo donde su papá y le dice:
– Papá, ¡No le andes dando niños a mi mamá porque se los come!
POEMA
“¿Dónde vais zagala sola en el monte?
Mas quien lleva el Sol no teme a la noche”
.¿Qué hareis si el día se va al ocaso
y en el monte acaso la noche os coge?
Mas quien lleva el sol no teme la noche”
Lope de Vega
NIÑA DEL SÍ [fragmento]
Todo estaba pendiente de tu boca.
Igual que si los hombres, de golpe, se sintieran
con la vida en las manos, detenida,
como un reloj callado y a la espera.
Como si Dios tuviera que esperar un permiso…
Tu palabra sería la segunda palabra
y ella recrearía el mundo estropeado
como un juguete muerto que volviera a latir súbitamente.
Tú pondrías en marcha, otra vez, la ternura.
Orilla virginal de la palabra,
niña del sí preñada con el Verbo,
sin la más leve sombra de no, toda en el Día.
Dios encontraba en ti, desde el primer albor de tus latidos,
la respuesta cabal a su pregunta sobre la Nada en flor…
Tú lo hacías dichoso desde el Tiempo.
Tu corazón se abría como una playa humilde, sin diques fabricados,
y en la arena sumisa de tu carne el mar de Dios entraba enteramente.
(Pedro Casaldáliga)
ORACIÓN
María, mujer de la escucha, haz que se abran nuestros oídos; que sepamos escuchar la Palabra de tu Hijo Jesús entre las miles de palabras de este mundo; haz que sepamos escuchar la realidad en la que vivimos, a cada persona que encontramos, especialmente a quien es pobre, necesitado, tiene dificultades.
María, mujer de la decisión, ilumina nuestra mente y nuestro corazón, para que sepamos obedecer a la Palabra de tu Hijo Jesús sin vacilaciones; danos la valentía de la decisión, de no dejarnos arrastrar para que otros orienten nuestra vida.
María, mujer de la acción, haz que nuestras manos y nuestros pies se muevan «deprisa» hacia los demás, para llevar la caridad y el amor de tu Hijo Jesús, para llevar, como tú, la luz del Evangelio al mundo. Amén.
Papa Francisco, Viernes 31 de mayo 2013.
“Virgen Santa María,
llena nuestros corazones del Espíritu divino que colma el tuyo;
que de tu plenitud recibamos nosotros,
que nuestro espíritu sea destruido
y que el Espíritu de tu Hijo se establezca
plenamente en nosotros
para que no vivamos, hablemos y actuemos
sino por el Espíritu de Jesús. Amén”
(San Juan Eudes)
LA VISITACIÓN
Estaba María santa
Contemplando las grandezas
De la que de Dios sería
Madre santa y Virgen bella
El libro en la mano hermosa,
Que escribieron los profetas,
Cuanto dicen de la Virgen
¡Oh qué bien que lo contempla!
Madre de Dios y virgen entera,
Madre de Dios, divina doncella.
Bajó del cielo un arcángel,
Y haciéndole reverencia,
Dios te salve, le decía,
María, de gracia llena.
Admirada está la Virgen
Cuando al Sí de su respuesta
Tomó el Verbo carne humana,
Y salió el sol de la estrella.
Madre de Dios y virgen entera,
Madre de Dios, divina doncella.
Juan López de Ubeda
María, madre solícita en la Visitación
enséñanos a escuchar la Palabra,
una escucha que nos hace estremecer y, a toda prisa,
hace que nos dirijamos hacia todas las situaciones de pobreza
donde se necesita la presencia de tu Hijo.
Enséñanos a llevar a Jesús
en silencio y con humildad, como tú lo hiciste.
Que nuestras fraternidades (familias) se hagan presentes
entre los que no lo conocen
para difundir su Evangelio,
dando testimonio de él, no con palabras, sino con la vida;
no anunciándolo, sino viviéndolo.
Enséñanos a viajar con sencillez
como tú hiciste,
con la mirada puesta siempre en Jesús
presente en tu vientre:
contemplándolo, adorándolo e imitándolo.
María, mujer del Magnificat
enséñanos a ser fieles a nuestra misión:
llevar a Jesús a la gente.
Oh amada Madre, esta es tu propia misión,
la primera que Jesús te confió,
y que te has dignado a compartir con nosotros.
Ayúdanos e intercede por nosotros para que podamos hacer
lo que tu hiciste en la casa de Zacarías,
glorificando a Dios y santificando a las personas en Jesús,
¡por Él y para Él! ¡Amén!
(Carlos de Foucauld)
MEDITACIÓN
RELIGION MERCANTILISTA
Yo no sé si hemos aprendido bien esta asignatura sobre el sacerdocio y el culto, sobre la religión que Dios quiere. Me temo que sea todavía asignatura pendiente y que haya mucho entre nosotros de los conceptos y costumbres antiguas. Por no poner más que un ejemplo, ¿no seguimos diciendo cantidad de veces al Señor: «Aquí tienes», en vez de «aquí estoy»? Aquí tienes, Señor, mi promesa, mi sacrificio, mi limosna; aquí tienes mi velita y mi agua bendita; aquí tienes mi joya y mi ramo de novia; aquí tienes mis visitas y mi peregrinación; aquí tienes mi imagen y mi reliquia; aquí tienes mi medalla y mi escapulario; aquí tienes mi cruz y mis rosarios; aquí tienes mis ayunos y abstinencias; aquí tienes mi certificado de bautismo, confirmación y matrimonio por la Iglesia; aquí tienes mis confesiones y mis misas; aquí tienes, Señor, todos mis méritos. Pero la palabra del Señor nos repite: «Tú no quieres sacrificios ni ofrendas». En nuestras relaciones con Dios, como en todo, tenemos que aprender a conjugar más el verbo «ser» que el verbo «tener»; el verbo «estar» que el «asegurar»; no vayamos a aplicar el consumismo a la religión. No a una religión mercantilista.
Tomado de Caritas Fuego En La Tierra
Adviento Y Navidad 1988.Pág. 74
DESCUBRAMOS LA AUTÉNTICA ALEGRÍA DE LA NAVIDAD.
Emmanuel: está con nosotros. Dios está con nosotros.
Aunque el mundo no le conozca, Él está con nosotros.
Aunque los suyos no le reciban, Él viene.
Aunque no haya sitio en el mesón, Él nace.
Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado: lleva al hombro el principado (Is 9,5).
S.S. Juan Pablo II (25-XII-1981)
CANTO
Magnificat anima mea Nidarosdomens jentekor
Anunciación y Luispo- “Dijiste si”
Gen verde-feliz la que ha creido
Como Ella (canto a la Virgen María) – Marcela Gael
VIDEO
QUIERO VER Bendit@ tu
Delegación para el Clero de Santiago de Compostela






