III Domingo de Pascua

CITA

San Agustín: «Interrogando a Pedro, Jesús nos interrogaba también a cada uno de nosotros» (Sermón 229).

“La Iglesia conoce dos vidas: una en el esfuerzo, la otra en el reposo; una a lo largo del camino, la otra quieta; una en el trabajo de la acción, la otra en el premio de la contemplación… La primera está simbolizada en el apóstol Pedro, la otra, en Juan” (san Agustin, Tract. in Io. 124,5).

“Que nadie divida a estos dos apóstoles… Fue ventajoso para todos los fieles que Pedro recibiera la potestad de unir y separar los pecados; y al mismo tiempo fue para conducir a los mismos fieles al puerto tranquilo de esa vida íntima y secreta que Juan descansó sobre el pecho de Cristo” (ibid. 124,7).

S. Gregorio de Nisa, «Dios se deja contemplar por los que tienen el corazón puro» (De beatitudinibus 6).

Pedro Crisólogo “Aquel que es amado será el primero en ver; el amor provee una visión más aguda de todas las cosas; aquel que ama siempre sentirá de modo más vivaz…” Sermón: No tenían nada, aún no tenían a Cristo 78: PL 52, 420

Francisco de Sales “Las personas devotas vuelan a Dios; con frecuencia, prontitud y altura. En dos palabras, la devoción no es sino una agilidad y vivacidad espiritual por la cual la caridad obra en nosotros, o nosotros obramos por ella, prontamente y con afecto y como pertenece a la caridad hacernos practicar general y universalmente todos los mandamientos de Dios, lo mismo corresponde a la devoción hacérnoslos practicar pronta y diligentemente”. Introducción a la Vida Devota I, 1

S. Josemaría Escrivá, «Pasa al lado de sus Apóstoles, junto a esas almas que se han entregado a Él: y ellos no se dan cuenta. ¡Cuántas veces está Cristo, no cerca de nosotros, sino en nosotros; y vivimos una vida tan humana! (…). Entonces, el discípulo aquel que Jesús amaba se dirige a Pedro: es el Señor. El amor, el amor lo ve de lejos. El amor es el primero que capta esas delicadezas. Aquel Apóstol adolescente, con el firme cariño que siente hacia Jesús, porque quería a Cristo con toda la pureza y toda la ternura de un corazón que no ha estado corrompido nunca, exclamó: ¡es el Señor! Simón Pedro apenas oyó es el Señor, vistióse la túnica y se echó al mar. Pedro es la fe. Y se lanza al mar, lleno de una audacia de maravilla. Con el amor de Juan y la fe de Pedro, ¿hasta dónde llegaremos nosotros?» (Amigos de Dios, nn. 265-266).

S. Juan Pablo II “Refiriéndose a la triple profesión de amor de Pedro, que corresponde a la triple traición, su sucesor sabe que debe ser signo de misericordia. El suyo es un ministerio de misericordia nacido de un acto de misericordia de Cristo. Toda esta lección del Evangelio ha de ser releída continuamente, para que el ejercicio del ministerio petrino no pierda su autenticidad y trasparencia”. Ut Unum Sint: nn. 90-93

“¿Tú amas? Pregunta fundamental, pregunta corriente. Es la pregunta que abre el corazón y que da sentido a la vida. Es la pregunta que decide sobre la verdadera dimensión del hombre. En ella debe expresarse el hombre por entero y debe también en ella superarse a sí mismo”. Homilía (30-05-1980): Visita Pastoral a París y Lisieux. Misa celebrada en la Catedral de Notre Dame, París

«Eres tú, Pedro. Quieres ser aquí el Pavimento sobre el que caminan los demás… para alcanzar allá donde tu guías sus pasos ¡como la roca sostienes el duro calzado de sandalias de un rebaño!» Don y Misterio

Enzo Bianchi «Sabemos que el anuncio pascual, es específico del cristianismo, la deuda de esperanza que los cristianos tenemos para con todos los hombres. También conocemos nuestras hondas resistencias a creer este anuncio inaudito; y, aún más, lo que nos cuesta creer en la resurrección de Jesucristo como prenda de nuestra salvación».

T. Merton “El verdadero encuentro con Cristo libera algo en nosotros, un poder que no conocíamos y que teníamos, una esperanza, una aptitud para la vida, una capacidad de adaptación, una habilidad para recuperarnos cuando pensábamos estar completamente derrotados, una capacidad para crecer y cambiar, un poder de creativa transformación”.

Benedicto XVI, Esta potestad de enseñanza asusta a muchos hombres, dentro y fuera de la Iglesia. Se preguntan si no constituye una amenaza para la libertad de conciencia, si no es una presunción contrapuesta a la libertad de pensamiento. No es así. El poder conferido por Cristo a Pedro y a sus sucesores es, en sentido absoluto, un mandato para servir. La potestad de enseñar, en la Iglesia, implica un compromiso al servicio de la obediencia a la fe (Homilía 7.V.2005).

Madre Teresa de Calcuta solía decir: «El fruto de amor es el servicio, y el fruto del servicio es la paz».

Karl Rahner no duda en afirmar que solo podemos creer en Jesucristo «en el supuesto de que queramos amarlo y tengamos valor para abrazarlo».

FRANCISCO – “Cuando una persona conoce verdaderamente a Jesucristo y cree en Él, experimenta su presencia en la vida y la fuerza de su Resurrección, y no puede dejar de comunicar esta experiencia. Y si esta persona encuentra incomprensiones o adversidades, se comporta como Jesús en su Pasión: responde con el amor y la fuerza de la verdad. Regina Coeli, 14 de abril de 2013

“todo cristiano es misionero en la medida en que se ha encontrado con el amor de Dios en Cristo Jesús… somos siempre «discípulos misioneros»”. (EG 120)

Rainiero Cantalamessa, “Nosotros, también, hemos echado repetidamente y en vano la red desde una cierta parte de la barca y no hemos recogido nada. Esto es, hemos buscado la solución a nuestros problemas en una cierta dirección: luchando, cargándonos de trabajo, quizás actuando siempre por decisión propia y sin escuchar los consejos de nadie. Jesús, también, nos grita a nosotros: «Echa la red hacia la otra parte: busca en otro lugar o busca de otro modo. Con más calma, con más confianza en mí. Busca con la fe y con la oración, y encontrarás lo que hasta ahora has buscado en vano con todo tu rostro malhumorado».

“La red, que los apóstoles echarán a continuación en el mar del mundo, está destinada a recoger, también ella, cada clase de peces: los hombres de toda raza, pueblo y nación”.

CHISTE

Las croquetas del bar de abajo son “divinas”. Porque ni dios sabe lo que llevan dentro.

Adaptado de Angel Calvo “En otras palabras”

Era un pescador que todos los sábados, a las 6 de la mañana, acudía a pescar a San Carlos de la Rapita. Prepara los aparejos y el anzuelo y los echa al agua.

Al rato un tío se le pone al lado.

Sábado, ocho de la mañana, el pescador con la caña y el tipo al lado.

Sábado , una de la tarde, el tío con la caña y el menda al lado.

Sábado, siete de la tarde, el tío con la caña y el nota al lado.

Domingo, seis de la mañana, el tío con la caña y el tipo al lado.

Domingo, una de la tarde, el tío con la caña no puede más y le dice:

– A usted también le gusta la pesca ¿no?.

– ¡A mí, que va, yo no tendría paciencia oiga!.

ORACIÓN

EXAMEN DE CONCIENCIA PARA EL SACERDOTE

«Muchachos, ¿han pescado algo?»

Eso preguntó Jesús a sus discípulos.

Y eso mismo te pregunta a ti, sacerdote.

Y te envía a echar las redes al mar, para que consigas el alimento con tu trabajo y el sudor de tu frente.

Y tú, sacerdote, ¿has pescado algo?

¿Escuchas la palabra de tu Señor y lo obedeces?, ¿o echas las redes al mar y pretendes pescar con tus propias fuerzas?

¿Confías en la providencia de un Padre misericordioso y amoroso, que te da todo, hasta su heredad por filiación divina?

¿Pides al Padre con humildad y con la insistencia de un hijo?

Confía, sacerdote, porque ¿qué padre hay que, si su hijo le pide un pez, le dé una piedra?

Y disponte a recibir, uniendo tu voluntad y tu trabajo, a la voluntad y la providencia de tu Padre, para que ofrezcas el fruto de tu trabajo a tu Señor, y Él lo una a su sacrificio redentor, y sea una sola ofrenda agradable a Dios.

Transforma, sacerdote, la ofrenda, en alimento de vida y en bebida de salvación. Tú tienes el poder en tus manos, de transformar tu trabajo y el trabajo de los hombres, en el Cuerpo

y en la Sangre de tu Señor, en el único y eterno sacrificio que renuevas todos los días en cada celebración.

Participa, sacerdote, de la mesa de tu Señor. Mira que está a la puerta y llama. Si tú le abres la puerta, Él entrará y cenará contigo y tú con Él.

Escucha, sacerdote, las palabras de tu Señor, y echa las redes al mar, para que puedas pescar, y lleves en tu ofrenda muchas almas al altar, para que sean transformadas en acción de gracias, en don, en comunión, en alimento, en sacrificio, en ofrenda, en sacramento, en Eucaristía.

Permanece atento, despierto, en vela, porque tu Señor viene a tu encuentro en todo momento, para que lo reconozcas cuando escuches su voz, cuando parta para ti el pan, cuando coma contigo, compartiendo todo con alegría, como lo hacen los amigos.

Realiza tu trabajo, sacerdote, buscando la perfección, practicando con virtud tu ministerio, pero dedicando siempre un tiempo para la oración, porque muchas cosas son importantes, pero sólo una es necesaria: escuchar a tu Señor.

Acude, sacerdote, con prontitud, cuando tu Señor te llama, pero procura nunca ir con las manos vacías. Llévale al altar tu ofrenda de cada día, fruto de tu trabajo y de tu sacrificio, pero

siempre con alegría, para unirla a la cruz de tu Señor, para que sea transformada en la vida de su resurrección.

Pero recuerda, sacerdote, que tu Señor ha dicho: “misericordia quiero y no sacrificios”.

Dale de comer al hambriento, y dale de beber al sediento. Y reconoce que ese alimento y esa bebida es tu Señor, y lánzate a su encuentro.

¡Reconócelo!, tu Señor está vivo.

¡Atrévete!, échate al mar.

Deja las redes y síguelo.

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes, Espada de dos filos

CONTO

CIENTO CINCUENTA Y TRES

Alberto: “Parece que fue ayer y hace ya diez años cuando mi empresa de ropa estaba en quiebra y yo estaba arruinado. Vino aquel señor y me dijo que probara con la marca `Nisu´. Con muchas dudas invertí en aquella marca y todo empezó a cambiar y mi negocio despegó. Actualmente tenemos 153 tiendas de ropa distribuidas en todo el país”.

Margarita: “Aquel dolor de huesos que estaba soportando durante varios años me tenía por los suelos. Ningún médico daba con el remedio, hasta que llegó aquel hombre y me dio la dirección de un especialista que tenía buena fama. Y realmente fue la solución. Llevo ya 153 días que no me duele nada”.

Paula: “Hace nueve años empecé a estudiar Medicina, pero no me gustó; luego probé con Arquitectura y vi que no era lo mío; finalmente vino aquel amigo que me dijo que lo mío era la Educación. Hace tres años que me gradué y monté mi propio colegio. En mi centro educativo hay 153 alumnos que cada día vienen felices a aprender”.

Claudio: “Desde pequeño me gustó tocar la guitarra. Pero por mi timidez siempre tocaba solo en casa. Un día vino un señor que, al escucharme, me invitó a formar parte de una orquesta de rock. Ya he dado 153 conciertos por todo el mundo. Y estoy feliz”.

Tomado de El cuento de cada domingo

ANÉCDOTA

La cantidad de 153 peces se ha prestado a numerosas teorías, pero ninguna ha conseguido imponerse. Según Plinio el Viejo, existían ciento cincuenta y tres variedades de peces. El evangelista habría querido decir que la pesca se extendió al mundo entero, abarcando a toda clase de personas. “Se non è vero, è ben trovato”.]

Tomado de José Luis Sicre

Ciento cincuenta y tres peces es el resultado, número que es la suma de los valores numéricos de Simón (76) y de ikhthys (=pescado, 77)

Tomado de Rev. D. Jaume GONZÁLEZ i Padrós

CANTO

Tú sabes que te amo HERMANA GLENDA

Tú Lo Sabes Todo TAIZE

Delegación para el Clero de Santiago de Compostela