Francisco llegó a Canadá: en el avión habló de escuchar siempre a los abuelos… tema que retomará

El Papa Francisco aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Edmonton, al este de Canadá, a las 11:09, hora local (siete de la tarde en España). Fue un viaje de diez horas, el primer viaje internacional realmente largo desde los confinamientos por coronavirus.

Tras el largo viaje y una breve recepción en el aeropuerto, el Papa se trasladó a descansar al seminario de Edmonton.

El avión de ITA Airways sobrevoló Italia, Suiza, Francia, Reino Unido, Islandia, Groenlandia y la Santa Sede hizo llegar mensajes de saludo y cordialidad a los países que atravesaba.

Como el viaje ha sido en domingo, el Papa rezó el acostumbrado ángelus dominical con sus acompañantes, que en este caso incluían los periodistas internacionales que cubren su gira desde el avión. Al subir, les avisó -como ya adelantó días antes- que el viaje tiene un marcado carácter “penitencial” (refiriéndose a abusos cometidos contra pueblos indígenas en la historia canadiense).

Francisco pide recordar y escuchar a los abuelos

El Papa también recordó a los periodistas que este domingo 24 se celebraba la II Jornada Mundial de los Abuelos y Personas Mayores (jornada eclesial instituida por el Papa Francisco en cada domingo cercano al 26 de julio, día de San Joaquín y Santa Ana, abuelos de Jesús). “Es el día de los abuelos: los abuelos, las abuelas, que son los que han transmitido la historia, las tradiciones, las costumbres y tantas cosas”, explicó a los periodistas.

“Hoy necesitamos volver a los abuelos -lo diré como leitmotiv-, en el sentido de que los jóvenes deben tener contacto con sus abuelos, volver a ellos, volver a sus raíces, no para quedarse allí, no, sino para llevarlas adelante, como el árbol que toma fuerza de sus raíces y la lleva adelante en flores y frutos”, añadió el Pontífice.

El Papa citó una frase de un poeta argentino, Francisco Luis Bernárdez, “todo lo que el árbol tiene de flor le viene de lo que tiene de entierro, que son los abuelos”.

Asimismo, el Santo Padre dijo “quiero recordar, como religioso, a los religiosos y religiosas mayores, los ‘abuelos’ de la vida consagrada: por favor, no los escondan, son la sabiduría de una familia religiosa; y que los nuevos religiosos y religiosas, los novicios, tengan contacto con ellos: nos darán toda la experiencia de vida que tanto nos ayudará a avanzar”.

Cada uno de nosotros tiene abuelos y abuelas, algunos se han ido, otros están vivos; recordémoslos hoy de manera especial. De ellos hemos recibido muchas cosas, en primer lugar, la historia. Gracias”, concluyó el Papa.

Llegada a Edmonton

El descenso del avión fue distinto y único. Francisco tiene problemas de movilidad con las rodillas, y descendió por un ascensor, no por la escalinata. Después abordó un auto Fiat blanco en el que llegó hasta el hangar donde se realizó la ceremonia de bienvenida. Al bajar del coche, se sentó en una silla de ruedas.

Por la escalerilla bajaron -antes que el pontífice- los miembros de su séquito, que en este caso incluyen al Secretario de Estado, el Cardenal Pietro Parolin; y al cardenal canadiense Marc Ouellet, prefecto del Dicasterio para los Obispos, que es canadiense.

El Papa fue recibido en el aeropuerto por líderes indígenas y autoridades civiles y eclesiales, entre quienes se encontraba el Primer Ministro canadiense, Justin Trudeau (e hijo de otro Primer Ministro); y el Nuncio Apostólico en Canadá, el esloveno Ivan Jurkovic. (Jurkovic fue Nuncio en Bielorrusia 3 años, en Ucrania 7 y después 5 en Rusia, y tiene un papel importante en el contacto con la importante comunidad católica ucraniana en Canadá).

En la recepción a Francisco, 5 indígenas le recibieron con un canto en su lengua acompañado de percusión. El Papa Francisco charló brevemente con ellos y les regaló rosarios. Después la comitiva se dirigió al seminario Saint Joseph de Edmonton, donde el Papa, de 85 años, reposa tras el largo viaje.

Un viaje de 5 días y una historia antigua

El Papa Francisco visita Canadá del 24 al 30 de julio, empezando por Edmonton (de cultura anglófona), después Quebec (cultura francófona y más presencia católica) y por último la pequeña ciudad de Iqaluit, en una isla del Ártico, capital del territorio indígena autónomo de Nunavut. Allí se reunirá con líderes de pueblos originarios de Canadá.

El Papa Francisco es el segundo Pontífice en visitar Canadá después de los tres viajes que realizó San Juan Pablo II en 1984, 1987 y 2002.

El lema del viaje del Santo Padre es “Caminar juntos” y el Papa Francisco ha dicho que esta es “una peregrinación penitencial, que espero, con la gracia de Dios, pueda contribuir al camino de sanación y reconciliación ya emprendido”, especialmente con los pueblos indígenas.

Ya en 2008 el Primer Ministro de Canadá, Stephen Harper, reconoció y pidió perdón por los abusos cometidos contra indígenas en el sistema de internados que funcionó con mala financiación y supervisión de 1879 hasta los años 60. Muchos de esos internados estaban a cargo de instituciones educativas católicas.

El Papa Benedicto XVI, en 2009, al recibir una delegación de líderes nativos canadienses ya expresó su “dolor por la deplorable conducta de aquellos católicos que causaron un inmenso dolor y sufrimiento a los que acudieron a escuelas residenciales”. Se refería sobre todo a casos de castigos físicos brutales sobre alumnos.

Una Comisión de Verdad y Reconciliación en 2015 finalizó un informe de 6 volúmenes con recomendaciones. La Iglesia Católica se comprometió a apoyar más a las comunidades indígenas hoy, con proyectos solidarios y con escolarización y becas.

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