Fiesta del Bautismo del Señor

CITA

San Hipólito de Roma: Si, pues, el hombre ha sido hecho inmortal, también será Dios. Y si se ve hecho Dios por la generación del baño del bautismo, en virtud del agua y del Espíritu Santo, resulta también que después de la resurrección de entre los muertos será coheredero de Cristo. Homilía [atribuida] en la santa Teofanía : PG 10, 858-859

San Justino «Este baño es llamado iluminación porque quienes reciben esta enseñanza (catequética) su espíritu es iluminado…» (Apol. 1,61,12).

San Ireneo de Lyon «El Bautismo, en efecto, es el sello de la vida eterna» (Dem.,3).

San Hipólito, El cristiano «sale del Bautismo resplandeciente como el sol y, lo que es más importante, vuelve de allí convertido en hijo de Dios y coheredero con Cristo» (Sermón sobre la Teofanía).

S. Hilario, , Todo lo que aconteció en Cristo nos enseña que después del baño de agua, el Espíritu Santo desciende sobre nosotros desde lo alto del cielo y que, adoptados por la Voz del Padre, llegamos a ser hijos de Dios. (Mat 2).

San Cirilo de Jerusalén, «Si tuvieses piedad verdadera -enseña San Cirilo de Jerusalén-, también descenderá sobre ti el Espíritu Santo y oirás la voz del Padre desde lo alto que dice: éste no es el Hijo mío, pero ahora después del Bautismo ha sido hecho mío» (Catequesis III, Sobre el Bautismo, 14).

Dios nos ha dado, pues, un gran auxiliador y protector […]. Permanezcamos vigilantes para abrirle las puertas de nuestro corazon. El no se cansa de buscar a cuantos son dignos de El, y derrama sobre ellos sus dones (Catequesis,16).

San Proclo de Constantinopla «Cristo apareció en el mundo y, al embellecerlo y acabar con su desorden, lo transformó en brillante y jubiloso. Hizo suyo el pecado del mundo y acabó con el enemigo del mundo. Santificó las fuentes de las aguas e iluminó las almas de los hombres» ()

San Ambrosio Considera donde eres bautizado, de donde viene el Bautismo: de la cruz de Cristo, de la muerte de Cristo. Ahí está todo el misterio: El padeció por ti. En él eres rescatado, en él eres salvado. (sacr. 2,6).

San Gregorio Nacianceno: Enterrémonos con Cristo por el Bautismo, para resucitar con él; descendamos con él para ser ascendidos con él; ascendamos con él para ser glorificados con él (Or. 40, 9).

S. Agustín, El Señor deseó ser bautizado para proclamar con su humildad lo que para nosotros era necesidad (San Agustín).

El Salvador fue bautizado por el necesitado de salvación. En su bautismo Jesús piensa en mí, se acuerda de todos nosotros. Se entrega a la nobilísima tarea de purificar las almas, se entrega a Sí mismo por la salvación de todos los hombres…”(Sermón 292,4, en la fiesta de San Juan Bautista, hacia el año 405)

San Cirilo de Alejandría: «Todos nosotros, una vez recibido, el único y mismo Espíritu, a saber, el Espíritu Santo, nos fundimos entre nosotros y con Dios.»

San Pedro Crisólogo Hoy el Espíritu Santo sobrenada las aguas del Jordán en forma de paloma. Quiere significar que al modo que aquella paloma anunció a Noé el término del diluvio, así ésta indica el final del perpetuo naufragio del mundo» (P.L. 52, 620).

San Gregorio Magno, El Espíritu Santo se aparecio bajo la forma de paloma y de fuego; porque a todos los que llena, los hace sencillos y los anima a obrar; los hace sencillos con la pureza, y los anima con la emulación; pues a Dios no puede serle grata la sencillez sin celo, ni el celo sin sencillez (Hom. 30 sobre los Evang. ).

San Bernardo de Claraval: ¿qué extraño que tiemble el Bautista? ¡Cuán alta estará en el juicio la cabeza que ahora se abaja: y la frente que ahora aparece tan humilde, cuán sublime y excelsa se presentará!

¿Quien podria dudar de la venida del Espíritu de fuerza, cuya potencia invisible ilumino sus corazones? Igualmente, lo que el Espíritu obra en nosotros da testimonio de su presencia (Sermón I para Pentecostes,1 -2).

San Francisco de Asís “Cuanto más tentado te veas, sábete que eres más amado.”

Santo Tomás de Aquino, Por medio del don de ciencia nos enseña el Espíritu Santo a no hacer nuestra voluntad sino la de Dios (Sobre el Padrenuestro,1. c. ,141).

San Francisco de Sales, «¡Créete amado, siéntete amado, sábete amado!».

San Juan Maria Vianney Los santos no deben su felicidad mas que a su fidelidad en seguir los movimientos que el Espíritu Santo les envia (Sermón sobre la perseverancia).

Santa Teresita del Niño Jesús «El pajarito se vuelve hacia su amado Sol, expone a sus rayos bienhechores sus alitas mojadas, gime como la golondrina y en ese suave canto le confía sus infidelidades contándolas en detalle, pues en su temerario abandono, piensa que atraerá más plenamente el amor de Aquel que no ha venido a llamar a los justos sino a los pecadores» Santa Teresita del Niño Jesús, Historia de un alma

San Josemaría Escriva de Balaguer, La efusión del Espíritu Santo, al cristificarnos, nos lleva a que nos reconozcamos hijos de Dios. El Paraclito, que es caridad, nos enseña a fundir con esa virtud toda nuestra vida; y consummati in unum (Jn 17,23), hechos una sola cosa con Cristo, podemos ser entre los hombres lo que San Agustin afirma de la Eucaristia: signo de unidad, vinculo del Amor (Trat. Evang. S. Juan,26,13) (JEs Cristo que pasa,87).

Refugiate en la filiación divina: Dios es tu Padre amantisimo. Esta es tu seguridad, el fondeadero donde echar el ancla, pase lo que pase en la superficie de este mar de la vida. Y encontraras alegria, reciedumbre, optimismo, ¡victoria! (Via Crucis, p. 65).

Concilio Vaticano II: «los hombres son injertados en el misterio pascual de Jesucristo: mueren con Él, son sepultados con Él y resucitan con Él; reciben el espíritu de adopción de hijos, por el que clamamos Abba! ¡Padre! (Rom 8, 15), y se convierten así en los verdaderos adoradores que busca el Padre» (Sacrosanctum Concilium, 6).

Catecismo, 535 «El comienzo de la vida pública de Jesús es su bautismo por Juan en el Jordán. Juan proclamaba ‘un bautismo de conversión para el perdón de los pecados’ (…). ‘Entonces aparece Jesús’ (…) y recibe el bautismo. El Espíritu Santo, en forma de paloma, viene sobre Jesús, y la voz del cielo proclama que él es ‘mi Hijo amado’ (Mt 3,13-17). Es la manifestación (“Epifanía”) de Jesús como Mesías de Israel e Hijo de Dios»

537 «Por el bautismo, el cristiano se asimila sacramentalmente a Jesús que anticipa en su bautismo su muerte y su resurrección: debe entrar en este misterio de rebajamiento humilde y de arrepentimiento, descender al agua con Jesús, para subir con él, renacer del agua y del Espíritu para convertirse, en el Hijo, en hijo amado del Padre y “vivir una vida nueva” (Rm 6,4)»

El Bautismo de Cristo

1223 Todas las prefiguraciones de la Antigua Alianza culminan en Cristo Jesús. Comienza su vida pública después de hacerse bautizar por S. Juan el Bautista en el Jordán (cf. Mt 3,13 ), y, después de su Resurrección, confiere esta misión a sus Apóstoles: «Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado» (Mt 28,19-20; cf Mc 16,15-16).

1224 Nuestro Señor se sometió voluntariamente al Bautismo de S. Juan, destinado a los pecadores, para «cumplir toda justicia» (Mt 3,15). Este gesto de Jesús es una manifestación de su «anonadamiento» (Flp 2,7). El Espíritu que se cernía sobre las aguas de la primera creación desciende entonces sobre Cristo, como preludio de la nueva creación, y el Padre manifiesta a Jesús como su «Hijo amado» (Mt 3,16-17).

1225 En su Pascua, Cristo abrió a todos los hombres las fuentes del Bautismo. En efecto, había hablado ya de su pasión que iba a sufrir en Jerusalén como de un «Bautismo» con que debía ser bautizado (Mc 10,38; cf Lc 12,50). La sangre y el agua que brotaron del costado traspasado de Jesús crucificado (cf. Jn 19,34) son figuras del Bautismo y de la Eucaristía, sacramentos de la vida nueva (cf 1 Jn 5,6-8): desde entonces, es posible «nacer del agua y del Espíritu» para entrar en el Reino de Dios (Jn 3,5). Considera donde eres bautizado, de donde viene el Bautismo: de la cruz de Cristo, de la muerte de Cristo. Ahí está todo el misterio: El padeció por ti. En él eres rescatado, en él eres salvado. (S. Ambrosio, sacr. 2,6).

San Juan XXIII, Cada uno de los Santos es una obra maestra del Espíritu Santo (Aloc. 5-VI-1960).

San Pablo VI, «el Espíritu Santo, hoy igual que en los comienzos de la Iglesia, actúa en cada evangelizador que se deja poseer y conducir por Él, y pone en los labios las palabras que por sí solo no podría hallar».

San Juan Pablo II Cristo “toma su lugar entre los pecadores, (…) en el Jordán, para servirles a todos de ejemplo” (Audiencia General del día sábado 21 de julio de 1990, nº 5).

«El Bautismo cristiano es, en efecto, un misterio de muerte y de resurrección: la inmersión en el agua bautismal simboliza y actualiza la sepultura de Jesús en la tierra y la muerte del hombre viejo, mientras que la emersión significa la resurrección de Cristo y el nacimiento del hombre nuevo» (8-I-1989).

Benedicto XVI “El relato de las tentaciones guarda una estrecha relación con el relato del Bautismo, en el que Jesús se hace solidario con los pecadores” (Benedicto XVI, Jesús de Nazaret (I), Ed. Planeta, Santiago de Chile, 2007, p. 51).

La persona humana, mediante el bautismo, es introducida en la relación única y singular de Jesús con el Padre (Benedicto XVI).

Lo que sucede en el bautismo es el comienzo de un proceso que abarca toda nuestra vida. Nos hace capaces de eternidad ().

Papa Francisco, El Espíritu Santo verdaderamente nos transforma y cuenta con nosotros para transformar el mundo en que vivimos.

«Este es otro efecto del Espíritu Santo: el coraje, para anunciar la noticia del Evangelio de Jesús a todos, con confianza en sí mismo (parresía), en voz alta, en todo tiempo y en todo lugar»

Con el Bautismo se abre la puerta a una efectiva novedad de vida que no está abrumada por el peso de un pasado negativo, sino que goza ya de la belleza y la bondad del reino de los cielos. Se trata de una intervención poderosa de la misericordia de Dios en nuestra vida, para salvarnos ().

No se puede separar a Cristo de la Iglesia. La gracia del bautismo nos da el gozo de seguir a Cristo en y con la Iglesia.

Romano Guardini, «fe es tener suficiente luz como para soportar las oscuridades».

Padre Ángel Moreno de Buenafuente Los bautizados hemos sido lavados en el manantial que brota del costado de Cristo, y gracias a Él hemos recibido la filiación divina..

El Espíritu ama en lo más íntimo de nuestra propia intimidad.

Enri J. M. Nouwen, en el libro “Tu eres mi amado”: «Hay una voz, la voz que habla desde arriba y en nuestro interior, y que dice como en un murmullo, o de forma arrebatada: «Tú eres mi amado, en tí me complazco». No es fácil escucharla en un mundo lleno de voces que gritan: «No eres atractivo. Todo lo contrario, eres un ser repulsivo: no vales para nada; eres un ser despreciable, una nada mientras no seas capaz de demostrar lo contrario».

Ser amado expresa la verdad más profunda de nuestra

existencia.

Escuchando la voz con la mayor atención interior, oigo en lo más íntimo de mí mismo palabras que me dicen: «Desde el principio te he llamado por tu nombre.

Eres mío y yo soy tuyo. Eres mi amado y en ti me complazco. Te he formado en las entrañas de la tierra y entretejido en el vientre de tu madre. Te he llevado en las palmas de mis manos, y amparado en la sombra de mi abrazo. Te he mirado con infinita ternura y cuidado más íntimamente que una madre lo hace con su hijo. He contado todos los cabellos de tu cabeza, y te he guiado en todos tus pasos. Adonde quiera que vayas, yo estoy contigo, y vigilo siempre tu descanso. Te daré un alimento que sacie totalmente tu hambre, y una bebida que apague tu sed. Nunca te ocultaré mi rostro. Me conoces como propiedad tuya, y te conozco como propiedad mía.

Me perteneces. Yo soy tu padre, tu madre, tu hermano, tu hermana, tu amante y tu esposo. Hasta tu hijo. Seré todo lo que seas tú. Nada nos separará. Somos uno».

Convertirnos en amados es el gran viaje espiritual que tenemos que hacer. Las palabras de san Agustín: «Dios mío, mi alma está turbada hasta que descanse en ti», expresan perfectamente el significado de este viaje. «TU ERES MI AMADO La identidad espiritual en un mundo secular

CONTO

¿CUAL ES EL OBJETIVO: SERVIR AL EGO O AL ESPÍRITU?

Un arquero que no sabe dónde está su blanco, desperdiciará muchas flechas hasta que alguna dé en el objetivo. Lo mismo nos ocurre cuando no sabemos cuál es nuestra meta. Podemos invertir toda la vida y nunca dar en el «bull».

Los juegos electrónicos que simulan carreras de autos nos introducen, por minutos, en una realidad imaginaria. Pensamos y sentimos que somos pilotos.

Ansiamos ganar la carrera y sacar más puntos. Al culminar el juego nos queda una sensación adictiva a la adrenalina, pero somos conscientes de que no somos corredores de autos: todo era una diversión.

De la misma forma, en la vida real, manejamos un vehículo que es nuestro cuerpo y estamos convencidos de que debemos ganar con él la carrera de la vida.

Vivimos tras alcanzar metas y obtener logros materiales o reconocimiento, pensando siempre en el mañana. Estamos tan involucrados en esta carrera que descuidamos las cosas importantes del presente. Como en el juego electrónico, la adrenalina nos condiciona a seguir en el mismo camino.

Carlos Vallés cuenta la historia de un ejecutivo que toma un ascensor para ir al decimocuarto piso. Al mismo tiempo suben unos niños que empiezan a marcar los botones de todos los pisos. Los niños gozan cada vez que se abre y cierra la puerta del ascensor. En cambio, el ejecutivo los quiere estrangular porque está apurado por llegar a su piso.

Para el ejecutivo, el ascensor es sólo un vehículo para lograr su meta: llegar al piso catorce. Para los niños, disfrutar el viaje en el ascensor es la meta en sí misma.

¿Cuál es el verdadero objetivo de nuestra vida? Subir a pisos elevados en nuestro desarrollo profesional como el ejecutivo o disfrutar, como los niños en el ascensor, y desarrollar nuestro espíritu en el camino.

Cuando el juego de la vida acabe, no nos llevaremos bienes, títulos, ascensos o logros. Sólo nos llevaremos nuestro espíritu. Si ese es el objetivo de la vida, nuestra percepción de los problemas debe cambiar.

Los obstáculos en la vida son retos para enriquecer nuestro espíritu. Una persona que quiere dominar el deporte del kayac, jamás lo logrará navegando sólo en aguas tranquilas. Superar los rápidos del río le otorgan la habilidad.

Nuestra vida también nos ofrece dificultades, que son oportunidades que debemos aprovechar.

A veces no logramos una meta importante, o hablan mal de nosotros, o cometen alguna injusticia contra nosotros. Si reaccionamos negativamente, con rabia y deseos de venganza, estaremos desarrollando el ego y no el espíritu. Si el objetivo de su vida es desarrollar el espíritu, aproveche la oportunidad y tome distancia del incidente. Uno desarrolla el espíritu cuando sus acciones y emociones son guiadas por el amor. Comprenda que las personas cometen errores y que ellas, eventualmente, aprenderán las consecuencias de sus actos. No debemos juzgarlas.

Juzgar es un mecanismo del ego para inflarse y sentirse superior. Hágase sí responsable de sus acciones. Si no logró sus metas, persevere. Si alguien habló mal de usted a sus espaldas, enfrente a la persona y pídale que no lo vuelva a hacer. Actuar enriqueciendo el espíritu no es permitir que lo maltraten, es evitar que nosotros mismos nos maltratemos llenándonos de emociones destructivas y en consecuencia, actuemos negativamente.

Anthony de Mello cuenta que un empresario se acercó a un maestro y le preguntó: «¿En qué podría ayudar la espiritualidad a un hombre de mundo como yo?».

El maestro le respondió: «Te ayudaría a tener más».

El empresario intrigado preguntó: «¿De qué manera?».

«Enseñándote a desear menos», respondió el maestro.

Nuestro espíritu no se enriquece deseando prestigio o bienes. Más bien se desarrolla cuando pasamos por encima de nuestros deseos egocéntricos y tomamos una actitud de servicio y amor hacia las personas.

David Fischman, «El Comercio» 6 Dic, 2000

Tomado de Motivaciones.org

ANÉCDOTA

LA VENIDA DEL ESPÍRITU SOBRE JESÚS

Tiene especial importancia, porque entre algunos rabinos existía la idea de que el Espíritu había dejado de comunicarse después de Esdras (siglo V a.C.). Ahora, al venir sobre Jesús, se inaugura una etapa nueva en la historia de las relaciones de Dios con la humanidad. Porque ese Espíritu que viene sobre Jesús es el mismo con el que él nos bautizará, según las palabras de Juan Bautista.

Tomado de J.L.Sicre

SEGUNDO ISAÍAS (DEUTEROISAÍAS),

un profeta anónimo que predicó durante el destierro en Babilonia (587-538 AC) manteniendo la esperanza del pueblo por medio del anuncio de su pronta liberación. Sus oráculos se realizaron a través de la conquista de la gran capital de Mesopotamia, por parte de Ciro, rey de los persas (539 AC), quien inició una era de tolerancia religiosa especialmente a favor de los judíos: un decreto suyo, al año de su entrada triunfal a Babilonia (537 AC), les permitía regresar a su país y reconstruir el templo.

Este pasaje es el primer poema del Siervo de Dios [los otros tres se encuentran en: 49,1-6; 50,4-9; 52,13-53,12] presentado aquí como un profeta sobre el cual Dios efunde su Espíritu habilitándolo para la obra de salvación: abrir los ojos al ciego, liberar a los cautivos, iluminar a los prisioneros. Ya en el N.T. éste y los demás poemas del Siervo, fueron interpretados cristológicamente: Jesús de Nazaret fue identificado con el siervo profético que anuncia la Palabra, libera a los cautivos, cumple la voluntad de Dios y expía los pecados.

Tomado de Servicio Bíblico Latinoamericano 2004

JUAN BAUTIZA A JESÚS

Hacia septiembre del año 778 de Roma, en el principio del año sabático, había aparecido Juan en la región del Jordán predicando el bautismo de penitencia. Y aconteció que, unos meses más tarde, a principios del año siguiente, como recibiese el bautismo todo el pueblo, entonces vino Jesús de Galilea, de Nazaret, donde seguramente moraba —dato precioso que debemos a Marcos—, al Jordáan hacia Juan para ser bautizado por él mismo. Probablemente siguió el camino que, pasando por el nordeste de Jezrael, conducía a la orilla cisjordánica y bajaba hasta el llano de Jericó. De Nazaret al sitio en que supone la tradición fue bautizado Jesús no habrá menos de 150 kilómetros, que salvó el divino Maestro, tal vez en compañía de las multitudes que de toda aquella región confluían al río sagrado.

Señálase como punto del bautismo de Jesús un delicioso lugar de la orilla izquierda del río, junto al vado de Bethagla, no lejos de Jericó. En la orilla opuesta, debajo de árboles copudos y entre el gorjeo de incontables pajarillos, suele celebrarse hoy la santa Misa, al aire libre, en la que se lee el texto evangélico que explicamos ante una devota peregrinación. Griegos y rusos se bañan allí en número extraordinario, siguiendo antiquísima costumbre; ya que refiere Teodorico que en 1172 vio una tarde más de 60.000 personas dirigirse con antorchas al río para bañarse en sus aguas, santificadas por el bautismo del Señor.

Tomado de D. Isidro Gomá y Tomás

NUESTRA SOCIEDAD CON EL BAUTISMO.

La Memoria de Actividades de la Iglesia Española recoge que a lo largo de 2019 (antes de la pandemia) se celebraron un total de 175.844 bautizos. Algo más de la mitad de los nacidos. En cifras globales, nueve de cada diez españoles está bautizado. Entre 1965 y 1975, quienes se consideraban católicos pasaron del 98 % al 88 %, tasa que bajó al 78 % en 2007, al 71 % en 2010, y al 60 % en 2020.

No se trata sólo de los más pequeños. También los mayores de 65 años están apartándose de la religión. Según datos del CIS, los de esta franja de edad que casi nunca va a oficios religiosos se ha doblado desde el año 2000, alcanzando el 41,9%. En ese mismo período el número de ateos y no creyentes mayores de 65 años también se ha doblado hasta llegar al 10,7%.

Ya hace varios años surgió la exigencia por parte de algunos que querían que sus nombres fueran borrados de los libros de bautismos. Y no era por estar en contra del mensaje del Evangelio, de hecho se consideran «cristianos», sino que no quieren ser «católicos», de la Iglesia.

Tomado de Quique Martínez de la Lama-Noriega, cmf

HENRI NOUWEN

Dice un autor (Henri Nouwen) en uno de sus escritos que los hombres y mujeres de hoy, seres llenos de miedos e inseguridad, necesitan más que nunca ser bendecidos. Los niños necesitan la bendición de sus padres y éstos necesitan la bendición de sus hijos. El escritor recuerda con emoción la primera vez que, en una sinagoga de Nueva York, fue testigo de la bendición de un hijo judío por sus padres: “Hijo, te pase lo que te pase en la vida, tengas éxito o no, llegues a ser importante o no, goces de salud o no, recuerda siempre cuánto de aman tu padre y tu madre”

Tomado de Juan Jáuregui

“IN ORDINARIIS, NON ORDINARIUS”,

Un adagio clásico de ascética decía: para expresar la meta de quien quiere ser santo (‘extraordinario’) en las cosas ordinarias, en la vida diaria… Al comenzar el “tiempo ordinario” debemos renovar nuestro deseo de vivir “extraordinariamente”.

Tomado de Servicio Bíblico Latinoamericano

HE VISTO AL ESPÍRITU SANTO

El cardenal Jean-Marie Lustiger, arzobispo de París, fue entrevistado por un periodista en la televisión. Le preguntó:

– ¿Cree en la existencia del demonio?

– Sí, sí creo.

– Pero, en una época de tantos progresos científicos y tecnológicos, ¿sigue creyendo en la existencia del demonio?

– Sí, sigo creyendo en él.

– ¿Ha visto al demonio?

– Sí, lo he visto.

– ¿Dónde?

– En Dachau, en Auschwitz, en Birkenau…

Entonces el periodista enmudeció.

Si alguien me preguntara: “¿Ha visto usted al Espíritu Santo?”, yo también respondería sin titubeos: “Sí, lo he visto en la Iglesia y fuera de ella”.

Existe el mal y existe el bien. En el mundo hay hambre, miseria, guerra, violencia, falta el amor. Sin embargo, existe también el bien: madres que hacen lo indecible por sacar a sus hijos adelante, gente que ama desinteresadamente… Hay acuerdos de paz, de cooperación…

El Espíritu Santo sigue soplando fuerte. Lo que sucedió en Jerusalén hace dos mil años se repite cada día. Él sigue repartiendo sus gracias y dones. Siempre que interviene y lo acogemos, nos deja atónitos, nos cambia radicalmente. Todo lo bueno, “todo lo verdadero, no importa quien lo diga, viene del Espíritu Santo” (Santo Tomás).

Ignazios Hazim, ortodoxo de Antioquia, a propósito de la acción del Espíritu Santo en la Iglesia, decía: “Sin el Espíritu, Dios está lejos, Cristo está en el pasado, el Evangelio es letra muerta; la Iglesia, una simple organización; la autoridad, una dominación; la misión es propaganda; el culto, una evocación, y el obrar cristiano, una moral de esclavos. Pero en Él… Cristo resucitado está aquí, el Evangelio es fuerza de vida, la Iglesia quiere decir comunión trinitaria, la autoridad es un servicio liberador, la misión es un Pentecostés, la liturgia es memorial y anticipación, el obrar humano está deificado”.

Pablo VI habla de un modo espléndido del Espíritu Santo como alma de la Iglesia: “El Espíritu Santo es el animador y santificador de la Iglesia, su aliento divino, el viento de sus velas, su principio unificador, su apoyo y su consolador, su fuente de carismas, su paz y su gozo, su premio y preludio de la vida bienaventurada y eterna. La Iglesia necesita su perenne Pentecostés; necesita fuego en el corazón, palabras en los labios, profecía en la mirada”.

El Espíritu Santo, Amor eterno, inabarcable e incomprensible, existe allí donde brota el amor y florece todo lo bueno.

Padre Eusebio Gómez Navarro OCD

Tomado de Motivaciones.org

HUMOR

Recuerdo la anécdota de aquella Señorita que le decía a su Director Espiritual:

– “Padre, tengo algo que me da mucha vergüenza decirle”.

– Tranquila hija, ya nos conocemos. No tengas vergüenza.

– “Es que, Padre, me he mirado al espejo”.

– Eso no es ningún pecado, hija. Todos nos miramos al espejo.

– “Pero eso no es todo. Es que me ha visto guapa”.

– Tampoco eso es pecado, hija, es un simple error del espejo, no te habrás mirado bien.

Tomado de Juan Jáuregui

POEMA

EL SIERVO ES EL HIJO

Llega la Navidad a la otra orilla…

¡Mirad al Siervo convertido en Hijo!

No es el juego verbal de un acertijo…,

es una misteriosa maravilla.

En el dolor humilde de su arcilla

late la majestad del Crucifijo;

tras la muerte, a la luz del regocijo

florecerá el vigor de la semilla…

No hace Dios con los hombres distinciones,

el Siervo es rey de todas las naciones,

que hacen la paz, obrando la justicia.

Ungido con la fuerza de lo alto,

roborará lo débil y lo falto

con su gran compasión, siempre propicia.

Pedro Jaramillo

Tomado de Mercaba

ORACIÓN

¡GRACIAS, DIOS Y PADRE!

Porque, en el bautismo de Jesús,

de nuevo te revelas y hablas.

Te expresas, oh Dios, como siempre lo haces:

con autoridad y, a la vez, con amor.

Lo haces porque, sabes que el hombre,

necesita del soplo de Jesús para vivir

de su mano, para levantarse

de su amor, para llegarnos hasta Ti

de tu mirada, para sentirnos amados

¡GRACIAS, DIOS Y PADRE!

Porque, sorprendentemente,

las nubes se abren y, lejos de desprender agua,

derraman palabras divinas,

consuelo para una humanidad resquebrajada

esperanza para un mundo perdido.

¡GRACIAS, DIOS Y PADRE!

Porque al bajar Jesús al río Jordán

tienes sed de nosotros,

de nuestro amor y de nuestra generosidad

de nuestra conversión y de nuestro corazón

Porque no dejas de buscarnos:

Lo hiciste en Belén

Lo hiciste con ángeles pregonando la Navidad

Lo hiciste con una estrella buscando a los Magos

Lo harás, dejando a tu Hijo, clavado en una cruz

Lo harás siempre que sea necesario, Señor

Por el hombre…todo

Eres así, Dios y Padre

Siempre ofreciendo amor al hombre

¡GRACIAS, DIOS Y PADRE!

Javier Leoz

MEDITACIÓN

HIERE LA MISERIA DE MI CORAZÓN

Mi oración, Dios mío, es ésta:

Hiere, hiere la raíz de la miseria de mi corazón.

Dame fuerza para llevar ligero mis alegrías y mis pesares.

Dame fuerza para mi amor dé frutos útiles.

Dame fuerza para no renegar nunca del pobre,

ni doblar la rodilla al poder del insolente.

Dame fuerza para levantar mi pensamiento

sobre la pequeñez cotidiana.

Dame, en fin, fuerza para rendir mi fuerza,

enamorada, a tu voluntad.

Rabindranath Tagore

Tomado de Ángel Calvo, En otras palabras

CANTO

Quiero nacer Nico Montero

VIDEO

¿Quién elige tu filtro hoy? – Bautismo del Señor, Ciclo A

Delegación para el Clero de Santiago de Compostela