
La zarza ardiendo está ante sus ojos,
Martín Descalzo.
Cicerón “De todos los premios que puede recibir la virtud, el mayor es la gloria, por los peldaños de la cual parece subir el hombre al mismo cielo.”
Marcial “Si la gloria viene después de la muerte, no tengo prisa.”
Anastasio Sinaíta, «brillaremos con nuestra mirada espiritualizada, renovados en cierta manera en los trazos de nuestra alma, hechos conformes a su imagen» Sermón en el día de la Transfiguración del Señor(Lectio altera del Oficio de lecturas de la Liturgia de las Horas del 6 de agosto)
San Efrén, diácono, Jesús le muestra pronto que no había necesidad de tienda. Era Él quien durante 40 años, había levantado una tienda para los Padres, una tienda de nube cuando permanecieron en el desierto (Ex 40,34). Opera Omnia, p. 41
San León Magno, Allí se mostró “en la claridad soberana que quiso fuese visible para estos tres hombres, reflejando lo espiritual de una manera adecuada a la naturaleza humana. Pues, rodeados todavía de la carne mortal, era imposible que pudieran ver ni contemplar aquella inefable e inaccesible visión de la misma divinidad, que está reservada en la vida eterna para los limpios de corazón” (Homilía sobre la transfiguración)
S. Francisco de Sales, «Queremos no los consuelos, sino al Consolador; no la dulzura, sino al Salvador; no la ternura, sino a aquél que es la suavidad del cielo y de la tierra; entre esos afectos debemos desear permanecer firmes en el santo amor de Dios, aunque toda nuestra vida no experimentemos consuelo alguno, perseverando en la voluntad de decir sobre el Calvario lo mismo que sobre el Tabor: ¡Oh, Señor, qué bien se está aquí! ¡Contigo, en tu cruz o en tu gloria!» («Introducción a la vida devota»)
San Juan de la Cruz comenta al respecto que sería agraviar a Dios pedir una nueva revelación en lugar de poner los ojos totalmente en Cristo, “sin querer otra cosa alguna o novedad”: “Pon los ojos sólo en Él, porque en Él te lo tengo todo dicho y revelado, y hallarás en Él aún más de lo que pides y deseas”.
Santa Teresa de Jesús la “transfiguración del alma”, se parece a “cómo el gusano de seda se enclaustra en su capullo y esa crisálida deviene mariposa. Pues algo así. En la medida que entramos en el fuego del Espíritu Santo, éste nos va transformando y no hay dureza que se le resista, como el herrero en la fragua va forjando el hierro con el fuego” Las Moradas.
San León, Jesús se transfigura «para quitar del corazón de sus discípulos el escándalo de la cruz» Prefacio de la Transfiguración del Señor.
Santa Teresita explicaba que es sentirse “como un pajarillo que contempla la luz del Sol, sin que su luz lo lastime.”
Santo Tomás de Aquino afirmó: “La Trinidad entera se apareció: el Padre, en la voz; el Hijo, en el hombre; el Espíritu Santo, en la nube resplandeciente”.
Como el arquero no lanza con acierto la saeta si no mira primero al blanco al que la envía. Y esto es necesario sobre todo cuando la vía es áspera y difícil y el camino laborioso… Y por esto fue conveniente que manifestase a sus discípulos la gloria de su claridad, que es los mismo que transfigurarse, pues en esta claridad transfigurará a los suyos” (Suma teológica).
San Josemaría, «Señor nuestro, aquí nos tienes dispuestos a escuchar cuanto quieras decirnos. Háblanos; estamos atentos a tu voz. Que tu conversación, cayendo en nuestra alma, inflame nuestra voluntad para que se lance fervorosamente a obedecerte» Santo Rosario, cuarto misterio de luz.
Catecismo explica que la Transfiguración es, como decía Santo Tomás de Aquino, “el sacramento de nuestra segunda regeneración”: nuestra propia resurrección (cf Catecismo, 556). Cristo, nuestro Señor, transformará en su segunda venida “este miserable cuerpo nuestro en un cuerpo glorioso como el suyo” (Flp 3,21).
San Juan Pablo «Pidamos a Dios, por intercesión de María, Maestra de fe y de contemplación, la gracia de acoger en nosotros la luz que resplandece en el rostro de Cristo, de modo que reflejemos su imagen sobre cuantos se acerquen a nosotros.”
A nosotros, peregrinos en la tierra, se nos concede gozar de la compañía del Señor transfigurado, cuando nos sumergimos en las cosas del cielo, mediante la oración y la celebración de los misterios divinos. Pero, como los discípulos, también nosotros debemos descender del Tabor a la existencia diaria, donde los acontecimientos de los hombres interpelan nuestra fe. En el monte hemos visto; en los caminos de la vida se nos pide proclamar incansablemente el Evangelio, que ilumina los pasos de los creyentes.
“La transfiguración les revela a un Cristo que no se descubría en la vida de cada día. Está ante ellos como Alguien en quien se cumple la Alianza Antigua, y, sobre todo, como el Hijo elegido del Eterno Padre al que es preciso prestar fe absoluta y obediencia total” (Homilía 27-II-1983)
Benedicto XVI dijo sobre eso: El misterio de la Transfiguración no se debe separar del contexto del camino que Jesús está recorriendo. Ya se ha dirigido decididamente hacia el cumplimiento de su misión, a sabiendas de que, para llegar a la resurrección, tendrá que pasar por la pasión y la muerte de cruz. De esto les ha hablado abiertamente a sus discípulos, los cuales sin embargo no han entendido; más aún, han rechazado esta perspectiva porque no piensan como Dios, sino como los hombres (cf. Mt 16, 23).
Es por ese motivo que Jesús toma a tres de los suyos para subir al monte y revelarles Su gloria divina, el esplendor de la Verdad y el Amor. Jesús quiere que esa luz les ilumine el corazón para cuando Él pase por la oscuridad cerrada de Su pasión y muerte, cuando la locura de la Cruz se les haga insoportable. Dios el luz y Jesús desea regalar a sus amigos más íntimos la experiencia de la luz que habita en Él.
“El Evangelio de la Transfiguración del Señor pone delante de nuestros ojos la gloria de Cristo, que anticipa la resurrección y que anuncia la divinización del hombre. La comunidad cristiana toma conciencia de que es llevada, como los Apóstoles Pedro, Santiago y Juan «aparte, a un monte alto» (Mt 17, 1), para acoger nuevamente en Cristo, como hijos en el Hijo, el don de la gracia de Dios: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadle» (v. 5). Es la invitación a alejarse del ruido de la vida diaria para sumergirse en la presencia de Dios: Él quiere transmitirnos, cada día, una palabra que penetra en las profundidades de nuestro espíritu, donde discierne el bien y el mal (cf. Hb 4, 12) y fortalece la voluntad de seguir al Señor”. “Mensaje para la Cuaresma” de 2011
En la vida de Jesús están presentes diversos montes: “el monte de la tentación, el monte de su gran predicación, el monte de la oración, el monte de la transfiguración, el monte de la angustia, el monte de la cruz y, por último, el monte de la ascensión”
Papa Francisco: De este episodio de la Transfiguración quisiera tomar dos elementos significativos, que sintetizo en dos palabras: subida y descenso. Nosotros necesitamos ir a un lugar apartado, subir a la montaña en un espacio de silencio, para encontrarnos a nosotros mismos y percibir mejor la voz del Señor. Esto hacemos en la oración. Pero no podemos permanecer allí. El encuentro con Dios en la oración nos impulsa nuevamente a «bajar de la montaña» y volver a la parte baja, a la llanura, donde encontramos a tantos hermanos afligidos por fatigas, enfermedades, injusticias, ignorancias, pobreza material y espiritual. A estos hermanos nuestros que atraviesan dificultades, estamos llamados a llevar los frutos de la experiencia que hemos tenido con Dios, compartiendo la gracia recibida.
«Transformados por la presencia de Cristo y el ardor de su palabra, seremos un signo concreto del amor vivificante de Dios por todos nuestros hermanos, especialmente por los que sufren, por los que se encuentran en la soledad y el abandono, por los enfermos y por la multitud de hombres y mujeres que, en distintas partes del mundo, son humillados por la injusticia, la prepotencia y la violencia». –Ángelus del 6 de agosto de 2017 –
«El Señor nos hace ver el final de este camino que es la Resurrección, la belleza, cargando con su propia cruz, nos invita en la Transfiguración a seguir el camino de los discípulos, la «perspectiva del sufrimiento cristiano» que no es un «sadomasoquismo», es un «paso necesario pero transitorio» hacia la luz. Ángelus del 17 de marzo de 2019
“Subamos a la montaña en oración; oración silenciosa, oración del corazón, oración… Siempre buscando al Señor. Permanezcamos unos instantes en el recogimiento, cada día un rato, fijemos nuestra mirada interior en su rostro y dejemos que su luz nos impregne e irradie en nuestra vida”. Ángelus del 17 de marzo de 2019
“Necesitamos, pues, otra mirada, una luz que ilumine en profundidad el misterio de la vida y nos ayude a ir más allá de nuestros propios esquemas y de los criterios de este mundo. También nosotros estamos llamados a subir a la montaña, a contemplar la belleza del Resucitado que enciende destellos de luz en cada fragmento de nuestra vida y nos ayuda a interpretar la historia a partir de la victoria pascual”. Ángelus del 28 de febrero de 2021
El domingo es el día de la Resurrección, el «primer día» de la nueva creación, cuya primicia es la humanidad resucitada del Señor, garantía de la transfiguración final de toda la realidad creada. Laudato si, 237
Rainiero Cantalamessa, Para que las cosas cambien también para nosotros, como para aquellos tres discípulos en el Tabor, es necesario que suceda en nuestra vida algo semejante a lo que ocurre a un chico o a una chica cuando se enamoran. En el enamoramiento el otro, el amado, que antes era uno de tantos, o tal vez un desconocido, de golpe se convierte en único, el único que interesa en el mundo. Todo lo demás retrocede y se sitúa en un fondo neutro. No se es capaz de pensar en otra cosa. Sucede una auténtica transfiguración. La persona amada se contempla como en un halo luminoso. Todo aparece bello en ella, hasta los defectos.
Mons. Demetrio Fernández, “todo un entrenamiento en la vida cristiana, fascinados por Cristo resucitado, atraídos por la fuerza de su Cruz, con la esperanza de que en nosotros se produzca un cambio, una metamorfosis, una transfiguración como la que aparece en el monte Tabor. Hemos nacido para ser divinizados”. 27 de febrero de 2021
M. Grilli – C. Langner “la experiencia de Dios no es algo exclusivo de unos pocos elegidos y que no sólo los profetas escuchan la voz de Dios, sino que esto es algo posible para cualquier persona” ().
GOMÁ CIVIT, «El fulgor del semblante y la claridad supernatural (Mc 9,3) de las vestiduras corresponden a un peculiar procedimiento de pedagogía religiosa en la historia bíblica de la Revelación; a saber, la aparición de un fenómeno sensible luminoso como aviso y signo de una presencia eficaz de la Divinidad» (El evangelio según San Mateo. v.2. Marova. Madrid 1976, p.151).
«Así pues, la aparición de la nube en el alto monte tenía una significación transparente para los discípulos, formados en la escuela de la Biblia. Indica la Presencia -especialísima, actualizada y perceptible- de Dios. San Mateo subraya la relación de lanube con la Gloria (v.2) por medio del adjetivo luminosa. Los tres Sinópticos expresan la acción de «cubrir» con el verbo técnico episkiádsein (cf. Lc 1,35), que evoca el reposar (la nube) cubriendo con su sombra el «Tabernáculo» de la Alianza en el Éxodo «lleno -como el futuro Templo-de la Gloria de Yahveh» (Ex 40,35 y 1 Re 8,10-11). Jesús aparece como Templo de la Presencia escatológica de Dios en su Pueblo, plenitud e irradiación de la Gloria de Yahveh» (1. GOMÁ CIvIT, o.c., 155s).
«El contraste entre la majestad divina del Señor y la suave humanidad con que retorna a los discípulos es de una profunda belleza estética y religiosa»
J. GNILKA, «Así las tiendas que Pedro quiere erigir recuerdan las tiendas eternas (Lc 16,9) o viviendas (Henoc etiópico 39,7; 45,1) que les tocarán a los elegidos y justos en la bienaventuranza del Cielo» (El evangelio según San Marcos, v. II Sígueme, Salamanca 1986, 39).
J. A. FITZMYER, «No se puede minimizar el sentido profundo de esta referencia a la «gloria». Jesús acaba de corregir la perspectiva de la declaración de Pedro, que le proclama «Mesías de Dios» (9,20), mediante el anuncio de su pasión y resurrección. Y ahora viene este episodio que ratifica no tanto el anuncio de la pasión cuanto las últimas palabras con las que se completa la frase; el horizonte no es puramente negativo: sufrimiento, reprobación, muerte. Al introducir la referencia explícita a la «gloria», Lucas acentúa específicamente lo que ya estaba implícito en la relación de Marcos» (El evangelio según Lucas, v.11l. Cristiandad, Madrid 1986, 127s).
X. LÉON-DUFOUR, «En Mc la Transfiguración es una epifanía del Mesías-Doctor a los discípulos estupefactos: ella debe permanecer en su memoria aunque no puedan comprender qué es la resurrección de los muertos (9,1). El misterio se impone a los discípulos que no se deja captar ni comprender antes del día de la Pascua»» (Transfiguración, en Estudios de Evangelio, Ed. Cristiandad, Madrid 1982, 110).
Fray Marcos, La única gloria de Dios es su amor.
Jean Sulivan, «Jesús es lo que acontece cuando Dios habla sin obstáculos en un hombre»
R. Guardini, “Nos sentimos inclinados a creer que fue una visión. Sería lo justo si sólo nos atuviéramos a la interpretación del fenómeno. Esta nos diría que es una realidad trascendente a la experiencia humana. La índole de la aparición sugiere tal interpretación: la «luz”, no es la del universo, sino la de la esfera interior, luz espiritual; o la “nube”, palabra que designa una formación metereológica conocida de nosotros, sino una claridad velada y celestial que se manifiesta, pero resulta inaccesible. La irrupción súbita del fenómeno nos hace pensar también que se trata de una visión: los personajes se presentan y desaparecen de repente, sentimos el abandono de este lugar de la tierra visitado y abandonado después por el cielo. Pero visión no significa un fenómeno subjetivo, una imagen cualquiera producida por el yo, sino la manera en la que captamos una realidad superior a nosotros”.
Martín Descalzo: “No fue pues una invención, ni un sueño, fue una realidad percibida por los apóstoles en su mundo interior, fue el descorrimiento de un velo que mil veces habían intuido y nunca comprendido”.
CONTO
LA SORPRESA
Curioso diálogo entre una madre y su hijo pequeño:
- Anda Javi, vete a catequesis que ya es hora.
El chaval anda ese día perezoso.
Hoy no me apetece ir, mamá.
Cómo! Anda, date prisa, sé bueno. Además hoy el párroco os va a explicar cómo es el Cielo.
- Mira mamá, no quiero que me lo diga, prefiero que sea una sorpresa
Tomado de Agustín Filgueiras, Orar con una sonrisa diaria
ANÉCDOTA
6 DE AGOSTO
«Una aparición pascual anticipada», pero también «un regalo de amor infinito de Jesús» que muestra la gloria de la Resurrección, «un atisbo del cielo en la Tierra». En su magisterio, el Papa Francisco se ha detenido muchas veces en el significado de la Transfiguración, fiesta que cae el 6 de agosto, porque según la tradición tuvo lugar 40 días antes de la crucifixión, 40 días antes de la fiesta de la Exaltación de la Cruz, el 14 de septiembre.
Benedetta Capelli – Ciudad del Vaticano
VISION DE SANTA TERESA
Cuenta Santa Teresa que hablando de Dios con el Padre García de Toledo, su confesor, vio a Jesús transfigurado que le dijo: «En estas conversaciones yo siempre estoy presente». Y el Padre se hizo presente y su voz desde la nube decía: «Este es mi Hijo, el Elegido. Escuchadlo». Era como decirles: No os escandalicéis de su muerte en cruz, es mi voluntad y el único camino de la Redención. Ese hombre que camina hacia la muerte es mi Hijo, que no sólo tiene la naturaleza de Dios, sino que también recibe su poder. Seguid el camino que él va a recorrer. Su muerte y vuestra muerte terminarán en una glorificación transfigurada. Esa es la cara oculta de Jesús que no veíais. Estaba oculta y seguirá estándolo, pero ya habéis visto momentáneamente, que la oscuridad de la cruz, encubre la luz encendida e inmarcesible. Como Israel salió de Egipto en dirección a la tierra prometida, el éxodo de Cristo desde Jerusalén, irá de la muerte a la resurrección. A Pedro se le ha quedado grabada hondamente la escena y nos lo dice: «El recibió de Dios Padre el honor y la gloria cuando desde la grandiosa gloria se le hizo llegar esta voz: “Este es mi hijo, a quien yo amo, mi predilecto”. Esta voz llegada del cielo, la oímos nosotros estando con él en la montaña sagrada. Es una lámpara que brilla en la oscuridad, hasta que despunte el día y el lucero de la mañana nazca en vuestros corazones» (2 Pd 1,18). La Palabra del Padre nos invita a la obediencia a Jesús, cuya vida y palabra es el camino trazado por el Padre, que nos manda escucharle para caminar con Jesús en el desierto, hasta la crucifixión solemne, o pequeña y escondida, y la resurrección, ya que el Apóstol nos asegura que «transformará nuestra condición humilde según el modelo de su condición gloriosa, con esa energía que posee para sometérselo todo» (2 Cor 3,18).
Tomado de Mercaba
El pintor Giovanni Bellini tiene un cuadro, que está ahora en el Museo Capodimonte en Nápoles, que nos muestra la figura de Cristo transfigurado ante sus discípulos. El Salvador resplandece en medio de la escena, flanqueado por Moisés y Elías, con los discípulos a sus pies. Pero toda la naturaleza se diría que despierta como atraída por la blancura de la túnica del transfigurado: montañas y valles, prados y flores, animalillos y personas humanas que en la perspectiva aparecen encaminándose hacia sus respectivos trabajos. Todo está iluminado por la luz de Cristo. Como san Francisco, cuando contemplaba la maravilla de la Umbría, región donde vivía, desde la terracita de San Damián, y componía su himno al hermano sol. Contemplar la naturaleza, sobre todo la persona humana, con la mirada penetrada de Dios. Mirar al mundo con la mirada de los santos.
Tomado de Mercaba
UN POCO DE HISTORIA
Jesús se transfiguró en el monte Tabor, que se se encuentra en la Baja Galilea, a 588 metros sobre el nivel del mar.
Este acontecimiento tuvo lugar, aproximadamente, un año antes de la Pasión de Cristo.
Tomado de catholic.net
¿POR QUÉ MOTIVO SE TRANSFIGURÓ JESÚS?
Según Santo Tomás de Aquino, la Transfiguración ocurrió porque la gloria divina de Cristo se traslució por un momento a través del cuerpo humano de Jesús. El Señor permitió eso para que los apóstoles pudieran gustar por un corto tiempo de la contemplación del gozo eterno, en vistas de las persecuciones que iban a sufrir.
Tomado de EWTN
TRANSFIGURACIÓN
La fiesta de la Transfiguración tuvo su origen probablemente en la conmemoración anual de la dedicación de una basílica construida en el monte Tabor para honorar este evento milagroso de la vida de Jesús. Se celebraba ya a finales del s. V. Según una antigua tradición, el episodio de la Transfiguración tuvo lugar 40 días antes de la crucifixión de Jesús; así, la fecha de la fiesta se fijó 40 días antes de la de la Exaltación de la Santa Cruz (el 14 de septiembre). Comenzó a celebrarse en occidente a partir del siglo IX, y fue incluida en el calendario romano por el Papa Calixto III en 1457, en agradecimiento por la victoria de las tropas cristianas contra los turcos, que amenazaban seriamente occidente, en la batalla de Belgrado del año precedente. En el centro de la fiesta está, por supuesto, el misterio de la Transfiguración, que se enlaza con la visión del Anciano sentado sobre el trono de fuego y la aparición del Hijo del Hombre
Tomado de Catholicnews
CHISTE
OTRA TRANSFIGURACIÓN
Dos amigos que van por un camino y se encuentran una escopeta. La toman empiezan a inspeccionarla.
-«Que cosa más esplendida y maravillosa»
A esto que uno de los dos pone los ojos en la boca del cañón y el otro le da al gatillo.
– POOOOOONNNNNNNN
El amigo se queda con la cara “toa reventá” y el otro lo mira y le dice:
– Chico no me mires con esa cara que yo también me he asustado.
ORACIÓN
La escena de la Transfiguración nos abre ante el misterio de una de las prácticas que la Iglesia nos invita especialmente en cuaresma, la de las 7 formas de oración:
- La oración de bendición: Es la respuesta agradecida del hombre a los dones de Dios. Nosotros bendecimos al Todopoderoso, quien primeramente nos bendice y colma con sus dones.
- La oración de adoración: Es la oración de aquel que se reconoce criatura y así lo expresa delante de su Creador.
- La oración de petición: Por medio de ella, pedimos perdón a Dios o le pedimos humilde y confiadamente por todas nuestras necesidades espirituales y materiales.
- La oración de intercesión: Consiste en pedir un favor para otra persona. Esta oración nos une a la oración de Jesús, que intercede ante el Padre por todos los hombres, en particular por los pecadores (cfr. Heb 7, 25) e incluso por los enemigos (cfr. Lc 23, 28. 34; Hch 7, 60).
- La oración de acción de gracias: Todo acontecimiento se convierte para el cristiano en motivo de acción de gracias (cfr. 1 Tes 5, 18). La Iglesia da gracias a Dios, sobre todo cuando celebra la Eucaristía, en la cual Cristo hace partícipe a la Iglesia de su acción de gracias al Padre.
- La oración de alabanza: Es la forma de oración que, de manera más directa, reconoce que Dios es Dios y le da gloria no tanto por lo que realiza a favor nuestro, sino por ser quién es.
- Y la oración litúrgica: que, sobre todo en la Eucaristía, contiene y expresa todas las formas de oración.
Tomado de Archimadrid, Catequesis
POESÍA
Ya la gloriosa cumbre del Tabor
atras dejaron los divinos pies;
nieve la veste, un astro la faz es
que del sol avergüenza el resplandor.
Asi, del alto cielo, oh, morador,
a la diestra del Padre arder le ves;
y los aires Elias y Moisés
huellan a un lado y otro del Señor;
mientras yacen por tierra, en ademan
de asombro, de pavor y adoracion,
Pedro, Santiago y el amado Juan.
¡Cuando, oh, Señor, en la celeste Sion
sin velo asi mis ojos te veran,
si de verte mis ojos dignos son!
La transfiguración de Clemente Althaus
MEDITACIÓN
Augusto Valensín, jesuita francés, escribe sobre la Transfiguración a la luz de los pensamientos que vivía esperando la muerte:
“Estos son los sentimientos que me gustaría tener a la hora de la muerte: pensar que voy a descubrir la ternura. Yo sé que es imposible que Dios me decepcione. ¡Sólo esa hipótesis es absurda! Yo iré hasta él y le diré: No me glorío de nada más que de haber creído en tu bondad. May es donde está mi fuerza. Si esto me abandonase, si me fallase la confianza en tu amor, todo habría terminado. Porque no tengo el sentimiento de valer nada sobrenaturalmente. No, cuanto más avanzo por la vida, mejor veo que tengo razón al presentarme a mi Padre como indulgencia infinita.
Tomado de Anecdonet
CANTO
No Tengas Miedo Ain Karem
Athenas – Qué Bien Se Está Aquí
Delegación para el Clero de Santiago de Compostela







