
CITA
«Madre de todas las Iglesias de la Urbe y del Orbe».
« La santidad es el adorno de tu casa. »
(Salmo 93, 5).
«El templo de Dios es santo: ese templo sois vosotros»
(1Co 3, 9.17).
(Jer 7, 11; Zac 14, 21: “Y no habrá aquel día mercaderes en la Casa de Yahvé de los Ejércitos”)
San Ignacio de Antioquía: Corred todos a una como a un solo templo de Dios, como a un solo altar, a un solo Jesucristo que procede de un solo Padre (Carta a los Magnesio5,6).
S. Hilario, Dios mismo es el que edifica esta morada. Si fuera construida por mano humana no duraría para siempre; tampoco si fuera edificada sobre doctrinas humanas. Tratado sobre el salmo 64; PL 9, 416ss.
S. Agustín, los que viven mal en la Iglesia católica, en cuanto de ellos depende, quieren convertir la casa de Dios en una cueva de bandidos; pero no por eso destruyen el templo. (Comentario sobre el salmo 130, nn. 1-3: CCL 40, 1198-1200).
El cemento de las piedras vivas es la caridad (Coment. sobre el Salmo 44).
San Cesáreo de Arlés Dios habita no sólo en templos construidos por hombres ni en casas hechas de piedra y madera, sino principalmente en el alma hecha a imagen de Dios y construida por él mismo, que es su arquitecto.(Sermón 229, 1).
Debemos disponer nuestras almas del mismo modo como deseamos encontrar dispuesta la iglesia cuando venimos a ella. Sermón 229,1-3: CCL 104, 905-908.
Del mismo modo que tú entras en esta iglesia, así quiere Dios entrar en tu alma (Sermón 229, 3).
San Bernardo de Claraval: busquemos la casa de Dios, busquemos el templo, busquemos la ciudad, y busquemos también la esposa. Pues ciertamente no lo he olvidado, pero sí que lo digo con temor y respeto: Somos nosotros. Insisto, somos nosotros, pero en el corazón de Dios; somos nosotros, pero por dignación suya, no por dignidad nuestra. Sermón 5, 1. 8-10: Opera omnia. Ed. Cister, 5, 1968, 388-389. 394-396.
San Buenaventura «Francisco, ve y restaura mi casa, mira que está en ruinas» (Leyenda Mayor II, 1).
Santa Teresa de Jesús: reentrar en nosotros mismos dirigiéndonos directamente al “aposento del Rey» (cfr. Castillo interior).
San Juan Maria Vianney Es insultar a Jesucristo acudir a nuestros templos, ante nuestros altares, con el espíritu distraído y ocupado en los negocios mundanos; (Sermón sobre el pecado).
San J.H. Newman Ciertamente, las iglesias que hemos heredado no son fruto de un simple asunto de capital, ni una pura creación de un genio; sino que son fruto de martirios, de grandezas y sufrimientos. PPS, vol 6, n° 19.
Santa Teresa Benedicta de la Cruz «El ser humano -escribe- anhela siempre volver a recibir el don de la existencia, para poder alcanzar lo que el instante le da y, al mismo tiempo, le quita» (Ser infinito y ser eterno. Intento de un ascenso al sentido del ser).
San Josemaría Escriva de Balaguer, «¿No te alegra si has descubierto en tu camino habitual por las calles de la urbe ¡otro Sagrario!?» Camino, n. 270.
Todo el lujo, la majestad y la belleza me parecen poco. Y contra los que atacan la riqueza de vasos sagrados, ornamentos y retablos, se oye la alabanza de Jesús: «opus enim bonum operata est in me»óuna buena obra ha hecho conmigo (Camino, n. 527).
Santa Teresa de Calcuta A la beata Madre Teresa le preguntaron una vez cuál sería, según ella, lo primero que se debería cambiar en la Iglesia. Su respuesta fue: Usted y yo.
Concilio Vaticano II, la santa madre Iglesia fue siempre amiga de las bellas artes, buscó constantemente su noble servicio y apoyó a los artistas, principalmente para que las cosas destinadas al culto sagrado fueran en verdad dignas, decorosas y bellas, signos y símbolos de las realidades celestiales (Sacrosanctum Concilium,122).
Catecismo, 583 Como los profetas anteriores a Él, Jesús profesó el más profundo respeto al Templo de Jerusalén. Fue presentado en él por José y María cuarenta días después de su nacimiento (Lc. 2, 22-39). A la edad de doce años, decidió quedarse en el Templo para recordar a sus padres que se debía a los asuntos de su Padre (cf. Lc 2, 46-49). Durante su vida oculta, subió allí todos los años al menos con ocasión de la Pascua (cf. Lc 2, 41); su ministerio público estuvo jalonado por sus peregrinaciones a Jerusalén con motivo de las grandes fiestas judías (cf. Jn2, 13-14; 5, 1. 14; 7, 1. 10. 14; 8, 2; 10, 22-23).
584 Jesús subió al Templo como al lugar privilegiado para el encuentro con Dios. El Templo era para Él la casa de su Padre, una casa de oración, y se indigna porque el atrio exterior se haya convertido en un mercado (Mt 21, 13). Si expulsa a los mercaderes del Templo es por celo hacia las cosas de su Padre: «No hagáis de la Casa de mi Padre una casa de mercado. Sus discípulos se acordaron de que estaba escrito: ‘El celo por tu Casa me devorará’ (Sal 69, 10)» (Jn 2, 16-17). Después de su Resurrección, los Apóstoles mantuvieron un respeto religioso hacia el Templo (cf. Hch 2, 46; 3, 1; 5, 20. 21).
585 Jesús anunció, no obstante, en el umbral de su Pasión, la ruina de ese espléndido edificio del cual no quedará piedra sobre piedra (cf. Mt 24, 1-2). Hay aquí un anuncio de una señal de los últimos tiempos que se van a abrir con su propia Pascua (cf. Mt 24, 3; Lc 13, 35). Pero esta profecía pudo ser deformada por falsos testigos en su interrogatorio en casa del sumo sacerdote (cf. Mc 14, 57-58) y serle reprochada como injuriosa cuando estaba clavado en la cruz (cf. Mt 27, 39-40).
586 Lejos de haber sido hostil al Templo (cf. Mt 8, 4; 23, 21; Lc 17, 14; Jn 4, 22) donde expuso lo esencial de su enseñanza (cf. Jn 18, 20), Jesús quiso pagar el impuesto del Templo asociándose con Pedro (cf. Mt 17, 24-27), a quien acababa de poner como fundamento de su futura Iglesia (cf. Mt 16, 18). Aún más, se identificó con el Templo presentándose como la morada definitiva de Dios entre los hombres (cf. Jn 2, 21; Mt 12, 6). Por eso su muerte corporal (cf. Jn 2, 18-22) anuncia la destrucción del Templo que señalará la entrada en una nueva edad de la historia de la salvación: «Llega la hora en que, ni en este monte, ni en Jerusalén adoraréis al Padre»(Jn 4, 21; cf. Jn 4, 23-24; Mt 27, 51; Hb 9, 11; Ap 21, 22).
San Juan XXIII, la basílica lateranense «refulge como rodeada de dignidad por la memoria de preclaros acontecimientos y por los monumentos de la antigüedad»
“Quiero abrir las ventanas de la Iglesia para que podamos ver hacia afuera y los fieles puedan ver hacia el interior”.
Así como los Angeles son mensajeros de Dios y le presentan nuestras plegarias, así el arte cristiano se alza por encima del velo de lo sensible para unir con Dios, acompañar sus santas inspiraciones, facilitar y orientar nuestras relaciones con El (Aloc. 27-X-1961).
San Juan Pablo II Construyamos en nosotros la casa del Padre. (18-03-1979).
«es casa de Dios y casa vuestra. Apreciadlo, pues, como lugar de encuentro con el Padre común» Homilía en Orcasitas (Madrid), 3-XI-1982.
Cristo alza su voz también contra los «vendedores del templo» de nuestra época, es decir, contra cuantos convierten el mercado en su «religión» hasta ofender, en nombre del «dios-poder y del dios-dinero», la dignidad de la persona humana con abusos de todo tipo. (02-03-1997)
Benedicto XVI el suyo es el celo del amor que paga en carne propia, no el que querría servir a Dios mediante la violencia. (11-03-2012)
Papa Francisco, El templo existe «para adorar a Dios». 22 de noviembre de 2013.
¿se siente el Señor verdaderamente como en su casa en mi vida? ¿Le permitimos que haga «limpieza» en nuestro corazón y expulse a los ídolos, es decir, las actitudes de codicia, celos, mundanidad, envidia, odio, la costumbre de murmurar y «despellejar» a los demás? (8-03-2015)
El templo de Dios no es sólo el edificio hecho de ladrillos, sino su cuerpo, hecho de piedras vivas. (9.XI.2015).
Ignacio IV patriarca oriental (1920-2012) La sinodalidad, la renovación de la Iglesia se producirá cuando todos: jerarquía y pueblo volvamos al evangelio del Señor y cuando su espíritu embargue nuestro caminar. en 1968 en el Consejo Ecuménico de Upsala
Teilhard de Chardin: El Templo de Dios es JesuCristo, son los pobres, es el universo, la creación. Misa sobre el mundo…
Martín Descalzo “No lo busques fuera. Cierra los ojos y oye su latido. Tú eres, hijo, la mejor catedral ().
CONTO
PAÍS DE LA RISA
El Maestro estaba de un talante comunicativo, y por eso sus discípulos trataron de que les hiciera saber las fases por las que había pasado en su búsqueda de Dios.
– ‘Primero’, les dijo, ‘Dios me condujo de la mano al País de la Acción, donde permanecí una serie de años.
Luego volvió y me condujo al País de la Aflicción, y allí viví hasta que mi corazón quedó purificado de toda afección desordenada.
Tras de lo cual, accedí al País del Silencio, donde se desvelaron ante mis asombrados ojos los misterios de la vida y de la muerte.
Entonces fue cuando me vi en el País del Amor, cuyas ardientes llamas consumieron todo cuanto quedaba en mi de egoísmo’.
– ¿Y fue ésta la fase final de tu búsqueda?, le preguntaron.
– ‘No’, respondió el Maestro. ‘Un día dijo Dios: Hoy voy a llevarte al santuario más escondido del Templo, al Corazón del propio Dios” Y fui conducido al País de la Risa’.
(Tony de Mello)
ANÉCDOTA
FIESTA DE LAS LUCES
En esta fiesta, los judíos conmemoraban la consagración del Templo realizada por los Macabeos, en el año 164 a.C., después de que hubiera sido profanado tres años antes por Antíoco IV Epifanes.
La fiesta se llamaba también “de las luces” en referencia al candelabro de siete brazos que, siempre encendido, simbolizaba la Presencia de Dios, que todo lo ve y que es luz del mundo, en medio del Pueblo. Donde estaba esa luz, se disipaba la oscuridad del paganismo y la idolatría.
Tomado de Opus Dei
VATICANO Y LETRÁN
La basílica de S. Pedro del Vaticano no es una catedral sino una iglesia martirial, construida sobre la tumba del Apóstol Pedro. Se asemeja en eso a otras muchas iglesias de Roma, construidas sobre el lugar donde están enterrados mártires de los primeros siglos. La otra iglesia martirial romana por antonomasia es la de San Pablo extramuros, también basílica mayor, que se construyó fuera de los muros de la antigua ciudad de Roma —de ahí la expresión “extramuros”—, en el lugar donde fue enterrado el Apóstol de los gentiles.
El primer palacio papal romano fue el que regaló el Emperador Constantino al papa en el monte Laterano de Roma, que se ubicaba justo en frente de la actual basílica de S. Juan de Letrán. Lo más conocido de las actuales dependencias del antiguo palacio papal es la Escalera Santa, la escalera que subió Jesús ante Poncio Pilato, que fue mandada traer por la madre de Constantino, Santa Elena. A ella también le debemos que se trajera la sábana santa. Se conserva también la capilla papal, en la que el papa llegó a celebrar durante un tiempo la eucaristía sobre la sabana santa, que hacía de mantel del altar. Desde el s. IV hasta el s. XIV fue la residencia principal de los papas en Roma. De ahí que se construyera la catedral al lado del palacio.
Tomado de oracionyliturgia.archimadrid.org
ANTIGUA INSCRIPCIÓN DEL BAPTISTERIO DE LETRÁN:
«Virgíneo fetu genitrix Ecclesia natos quos spirante Deo concepit amne parit. Fons hic es vitae qui totum diluit orbem Sumens de Christi vulnere principium» (lit. «la Madre Iglesia da a luz con virginal parto a los que concibieron bajo la inspiración de Dios en las aguas. Esta es la fuente de la vida, que riega a todo el orbe y de las heridas de Cristo tomó su origen»).
Mari Paz Navarro
Tomado de Mercaba
LA FIESTA DE LA DEDICACIÓN
Los judíos celebraban cada año la fiesta de la Dedicación (1) en recuerdo de la purificación y restablecimiento del culto en el Templo de Jerusalén después de la victoria de Judas Macabeo sobre el rey Antíoco (2). Durante una semana se celebraba en toda Judea este aniversario. Se llamaba también Fiesta de las luces, porque era costumbre encender lámparas, símbolo de la Ley, y ponerlas en las ventanas de las casas, en número creciente con los días de la fiesta (3). Esta celebración fue recogida por la Iglesia para conmemorar el aniversario en que los templos fueron convertidos en lugares destinados al culto. De modo particular, «cada año se celebra en el conjunto del rito romano la dedicación de la Basílica de Letrán, la más antigua y la primera en dignidad de las iglesias de occidente». Además, «en cada diócesis se celebra la dedicación de la catedral, y cada iglesia conmemora el recuerdo de su propia dedicación» (4).
EL MOVIMIENTO ZELOTE
reconocía su origen concreto en la iniciativa del padre de los hermanos macabeos, Matatías, que, frente al intento de uniformar a Israel totalmente según el modelo de la cultura unitaria helenística, privándolo con eso también de su identidad religiosa, había afirmado: «No obedeceremos las órdenes del rey, desviándonos de nuestra religión a derecha ni a izquierda» (1 M 2,22). Esta palabra inició la insurrección contra la dictadura helenística. Matatías llevó a la práctica su palabra: mató al hombre que, siguiendo los decretos de las autoridades helenísticas, quería ofrecer públicamente sacrificios a los ídolos. «Al verlo, Matatías se indignó…, corrió a degollar a aquel hombre sobre el ara… en su celo por la Ley» (1 M 2, 24ss). De allí en adelante, la palabra «celo» (zélos, en griego) fue el término clave para expresar la disponibilidad a comprometerse con la fuerza en favor de la fe de Israel, a defender el derecho y la libertad de Israel mediante la violencia.
Según la tesis de Eisler y Brandon habría que colocar a Jesús en esta línea del «zélos», de los zelotes, una tesis que en los años sesenta suscitó una oleada de teologías políticas y teologías de la revolución. Como prueba central de esta teoría se aducía entonces la purificación del templo, que habría sido evidentemente un acto de violencia, porque sin violencia ni siquiera habría podido ocurrir, aunque los evangelistas hayan tratado de ocultarlo. También el saludo a Jesús como hijo de David y fundador del reino davídico habría sido un acto político, y la crucifixión de Jesús por los romanos bajo la acusación de «rey de los judíos» demostraría plenamente que Él había sido un revolucionario —un zelote—, y como tal habría sido ajusticiado.
Pero entonces, ¿cuál es la verdad acerca de Jesús? ¿Fue tal vez un zelote? La purificación del templo ¿fue quizás el principio de una revolución política? Toda la actividad y el mensaje de Jesús —desde las tentaciones en el desierto, su bautismo en el Jordán, el Sermón de la Montaña, hasta la parábola del Juicio final (cf. Mt 25) y su respuesta a la confesión de Pedro— se oponen decididamente a ello, como hemos visto en la primera parte de esta obra.
No. La insurrección violenta, el matar a otros en nombre de Dios no se corresponde con su modo de ser. Su «celo» por el Reino de Dios fue completamente diferente. No sabemos precisamente lo que se imaginaron los peregrinos cuando, en la «entronización» de Jesús, hablaban de «el Reino que llega, el de nuestro padre David». Pero lo que Jesús mismo pensaba y pretendía lo ha mostrado muy a las claras con sus gestos y con las palabras proféticas en cuyo contexto se puso Él mismo.
Tomado de Joseph Ratzinger
Jesús de Nazaret II: La Purificación del Templo Tomo II, Capítulo I, 2
FIESTA DE LA DEDICACIÓN DE LA BASÍLICA DE LETRÁN.
El Calendario Romano General señala la Misa y el Oficio divino de cada día. En él está prevista prevista la celebración de la Dedicación de las cuatro basílicas mayores de Roma. El 5 de agosto, la de Santa María la Mayor; el 18 de noviembre, la de las de San Pedro y de San Pablo; y el 9 de noviembre, según la tradición que arranca del siglo XII, se celebra el aniversario de la dedicación de la basílica de San Juan de Letrán, que es la catedral de Roma. Esta basílica fue construida por el emperador Constantino en el Laterano. Esta celebración fue primero una fiesta de la ciudad de Roma; más tarde se extendió a toda la Iglesia de rito romano, con el fin de honrar a la basílica que es llamada
Madre de todas las Iglesias de la Urbe y del Orbe, en señal de amor y de unidad para la cátedra de Pedro que, como escribió san Ignacio de Antioquía, preside a todos los congregados en la caridad.
En la Basílica Lateranense se celebraron cinco concilios ecuménicos. El más importante de ellos es el IV de Letrán, convocado por Inocencio III, y celebrado en el año 1215. Lo más descastado en el plano de la doctrina fue la aceptación del vocablo transubstanciación para explicar el misterio de la Eucaristía. Esta palabra expresa perfectamente lo que ocurre en la Misa cuando el sacerdote pronuncia las palabras que el Señor dijo en la Última Cena: la conversión de toda la substancia del pan en la substancia del Cuerpo de Cristo, y de toda la substancia del vino en la substancia de su Sangre. Esta conversión se opera en la plegaria eucarística con la consagración, mediante la eficacia de la palabra de Cristo y de la acción del Espíritu Santo. Sin embargo, permanecen inalteradas las características sensibles del pan y del vino, esto es las “especies eucarísticas”. Significando “especie” para estos efectos, los “accidentes” del pan y del vino: color, gusto, cantidad, etcétera.
Tomado de Anécdotas y catequesis
INFALIBILIDAD PONTIFICIA.
El Papa, sucesor de san Pedro, en virtud de su Primado, apacienta, rige y gobierna toda la Iglesia universal. Hay que obedecerle no sólo cuando habla ex cátedra, sino también cuando ejerce su Magisterio ordinario y universal. Como supremo maestro de todos los cristianos tiene como principal oficio el de definir y defender las verdades de fe. Además, es infalible cuando habla ex cátedra en materia de fe o de costumbres.
La infalibilidad del Romano Pontífice es una verdad de fe definida en el Concilio Vaticano I. Cuando el Papa define una doctrina como dogma de fe, no inventa un nuevo dogma, sino que garantiza infaliblemente que aquella doctrina ha sido revelada por Dios a través de la Sagrada Escritura o de la Tradición oral: pues no fue prometido a los sucesores de Pedro el Espíritu Santo para que por revelación suya manifestaran una nueva doctrina, sino para que, con su asistencia, santamente custodiaran y fielmente expusieran la revelación transmitida por los Apóstoles o depósito de la fe (Beato Pío IX).
SEDE DE CONCILIOS.
En la Basílica de San Juan de Letrán se han celebrado innumerables sínodos y concilios; cinco de los concilios, ecuménicos. En el Sínodo Lateranense del año 649, presidido por el papa Martín I, se definió la Virginidad de María, que está revelada por Dios en la Sagrada Escritura y en la Tradición, diciendo que Santa María fue siempre virgen: antes del parto, en el parto y después del parto. En el Concilio ecuménico IV de Letrán se adoptó la palabra transubstanciación para explicar lo que ocurre en la Santa Misa en el momento de la consagración.
Tomado de Anécdotas y catequesis
ALBERT SCHWEITZER
En el año 1953 un hombre llegaba a la estación de ferrocarril de Chicago. Le habían concedido el Premio NOBEL DE LA PAZ. Bajó del tren un hombre alto con el pelo enmarañado y un gran bigote.
Allí lo esperaban las autoridades y los reporteros con sus cámaras. Les dio las gracias y pidió que le excusaran un momento. Caminó entre la multitud y se dirigió a una señora negra muy mayor que apenas podía llevar dos grandes maletas. Le cogió las maletas, la acompañó hasta el autobús y le deseó un feliz viaje.
Albert Schweitzer pidió disculpas a las autoridades y reporteros por haberles hecho esperar. Un reportero exclamó: “Es la primera vez en mi vida que veo un sermón que camina”.
Tomado de P. Félix Jiménez
DEDICACIÓN DE LA BASÍLICA DEL SALVADOR
Como queda patente en las oraciones del día (laudes y vísperas de hoy y vísperas de ayer), hoy 9 de noviembre no es un día cualquiera. Nos encontramos en la celebración de la dedicación de la basílica de San Juan de Letrán, en Roma. El nombre de Letrán le viene del palacio que tenían los «Laterani» en el monte Celio desde el siglo I a quienes la autoridad confiscó sus bienes por atreverse a conspirar contra Nerón. Parece ser que pasó a ser propiedad de Fausta, la esposa de Constantino; aconsejada, según dicen, por Osio de Córdoba, lo donó a los papas para su residencia habitual, como de hecho lo fue a través de bastantes siglos hasta el periodo de Aviñon. Se sabe que ya en el año 313 hubo en ella un sínodo porque la esposa de Constantino lo cedió al papa Milcíades; que el papa Dámaso fue ordenado en ella y que se dedicó el día 9 de Noviembre del año 324, dándole Silvestre el título de «El Salvador», hasta que en el siglo XIII se le añadieran los de San Juan Bautista y de San Juan Evangelista. Este augusto templo ha sido la sede de muchos concilios -más de veinticinco- desde el siglo IV al XVI y, de ellos, cinco han sido ecuménicos. Allí se firmó, ya en tiempos más cercanos, el Tratado de Letrán, el 11 de marzo de 1929, con el que Pío XI logró la libertad del papa de todo soberano temporal y con ello el libre ejercicio de su misión evangelizadora, firmándolo con Mussolini.
Tomado de Anecdonet
CONVERSIÓN VICTORINO
En las Confesiones (VIII,2), san Agustín narra cómo tiene lugar al conversión al paganismo del gran orador y filósofo romano Victorino. Al convencerse de la verdad del cristianismo, decía al sacerdote Simpliciano: «Ahora soy cristiano». Simpliciano le respondía: «No te creo hasta que te vea en la iglesia de Cristo». El otro le preguntó: «Entonces, ¿son las paredes las que nos hacen cristianos?». Y el tema quedó en el aire. Pero un día Victorino leyó en el Evangelio la palabra de Cristo: «quien se avergüence de mí y de mis palabras, de ése se avergonzará el Hijo del hombre». Comprendió que el respeto humano, el miedo de lo que pudieran decir sus colegas, le impedía ir a la iglesia. Fue a ver a Simpliciano y le dijo: «Vamos a la iglesia, quiero hacerme cristiano». Creo que esta historia tiene algo que decir hoy a más de una persona de cultura.
Tomado de Rainiero Cantalamessa
KINAH
El término hebreo kinah usado en el Salmo 68 y que se traduce por celo, califica por lo general un ardor interior que la persona experimenta a causa de otra a la que ama apasionadamente, un como fuego o energía que le impulsa a defender, proteger o cuidar con acciones incluso violentas a quien es objeto de su amor. Kinah designa en el caso específico del salmo mencionado un celo religioso, el celo del hombre por Dios y por el lugar en el que Él mora entre los hombres, “la casa de Dios”, que también es celo por el cumplimiento de su Ley (ver Sal 118, 139). Kinah designa en otros momentos también el celo de Dios por su pueblo.
Dios se califica a Sí mismo como «Dios celoso» (Ex 20, 5). Es celoso por el ser humano, a quien creó por sobreabundancia de amor a su imagen y semejanza. Al escuchar “celoso” no hay que pensar en la connotación negativa de los celos, que llevaría a entender las cosas desde una sola interpretación. El mismo diccionario trae otras definiciones de celoso, como lo son por ejemplo: “solícito, diligente, cuidadoso, esmerado, meticuloso, entusiasta, afanoso, ardoroso”. Así hay que entender el celo de Dios por el ser humano. Es así como también hay que entender el celo del Señor Jesús por la casa de su Padre, un celo que lo devora, es decir, su amor al Padre es tan intenso que lo consume interiormente como un fuego incontenible, un fuego que le lleva a purificar la casa de su Padre de todo aquello que lo profana.
Tomado de Misa de domingo en Alforjas de Pastoral
HUMOR
IGLESIA.
Un barco navegaba cerca de una isla remota y descubrió a un hombre que había estado varado allí durante varios años. Fueron a tierra a rescatar al hombre y notaron que se había construido tres chozas. Le preguntaron: «¿Para qué sirve la primera choza?»
Él dijo: «Esa es mi casa.»
«Ok, ¿y para qué sirve la segunda choza?»
«Esa es mi iglesia.»
«Ok, ¿y para qué sirve esa otra choza de allá?»
«Ah… esa. Esa es la iglesia a la que solía ir.»
POEMA
DOCTRINA
Había un hombre que tenía una doctrina.
Una doctrina que llevaba en el pecho
(junto al pecho, no dentro del pecho),
una doctrina escrita que guardaba
en el bolsillo interno del chaleco.
La doctrina creció.
Y tuvo que meterla en un arca,
en un arca como la del Viejo Testamento.
Y el arca creció.
Y tuvo que llevarla a una casa muy grande.
Entonces nació el templo.
Y el templo creció.
Y se comió al arca, al hombre
y a la doctrina escrita que guardaba
en el bolsillo interno del chaleco.
Luego vino otro hombre que dijo:
“El que tenga una doctrina que se la coma,
antes de que se la coma el templo;
que la vierta, que la disuelva en su sangre,
que la haga carne de su cuerpo…
y que su cuerpo sea
bolsillo, arca y templo.
(León Felipe, “Ganarás la luz”. Cátedra, p. 225)
ORACIÓN
“Cristo conmigo,
Cristo dentro de mí,
Cristo delante de mí…
Cristo en mi casa,
Cristo en la calle,
Cristo en el camino,
Cristo en mi puesto de trabajo…
Cristo conmigo
y yo con Cristo
siempre y en todas partes”.
(San Patricio)
MEDITACIÓN
ENMENDAD VUESTRA CONDUCTA (Jeremías 7, 2-7)
¡Escucha, Judá, la palabra del Señor,
los que entráis por esas puertas
para adorar al Señor!
Así dice el Señor de los ejércitos,
Dios de Israel:
«Enmendad vuestra y vuestras acciones,
y habitaré con vosotros en este lugar.
No os creáis seguros
con palabras engañosas,
repitiendo:
«Es el templo del Señor, el templo del Señor,
el templo del Señor».
Si enmendáis vuestra conducta
y vuestras acciones,
si juzgáis rectamente
entre un hombre y su prójimo,
si no explotáis al forastero,
al huérfano y a la viuda,
si no derramáis sangre inocente en este lugar,
si no seguís a dioses extranjeros,
para vuestro mal,
entonces habitaré con vosotros en este lugar,
en la tierra que di a vuestros padres,
desde hace tanto tiempo y para siempre».
Tomado de Escolapios
CANTO
Reconstruye – Jésed
VIDEO
THE CHOSEN temporada 5 🇪🇦 [Jesús expulsa a los mercaderes]
Delegación para el Clero de Santiago de Compostela






