«En toda época de la historia, el Pastor
Resucitado no se cansa de buscarnos a nosotros, sus hermanos perdidos
en los desiertos del mundo. Y con los signos de la Pasión –las heridas
de su amor misericordioso– nos atrae hacia su camino, el camino de la
vida. También hoy, Él toma sobre sus hombros a tantos hermanos nuestros oprimidos por tantas clases de mal«, dijo el Papa este domingo, tras rezar el Regina Coeli y antes de impartir la bendición Urbi et Orbi, con indulgencia plenaria para los presentes y quienes siguieran la ceremonia por medios audiovisuales e internet.
Fue un Mensaje Pascual muy centrado en rogar por la paz del mundo,
pero no antes de recordar que «con la resurrección, Jesucristo nos ha
liberado de la esclavitud del pecado y de la muerte y nos ha abierto el
camino a la vida eterna».
Países en conflicto, político, social
El Papa pidió “al Señor Resucitado” que “sostenga en modo particular los
esfuerzos de cuantos trabajan activamente para llevar alivio y consuelo
a la población civil de Siria, víctima de una guerra que no cesa de sembrar horror y muerte. Que conceda la paz a todo el Oriente Medio, especialmente a Tierra Santa, como también a Irak y a Yemen”.
Asimismo, pidió “que los pueblos de Sudán del Sur, de Somalia y de la República Democrática del Congo,
que padecen conflictos sin fin, agravados por la terrible carestía que
está castigando algunas regiones de África, sientan siempre la cercanía
del Buen Pastor”.
En el Mensaje Pascual, el Pontífice también se acordó de América Latina:
“Que Jesús Resucitado sostenga los esfuerzos de quienes, especialmente
en América Latina, se comprometen en favor del bien común de las sociedades, tantas veces marcadas por tensiones políticas y sociales, que en algunos casos son sofocadas con la violencia”.
Francisco también rezó por Europa, para “que el Señor Resucitado, que no
cesa de bendecir al continente europeo, dé esperanza a cuantos
atraviesan momentos de dificultad, especialmente a causa de la gran falta de trabajo sobre todo para los jóvenes”.
En especial, tuvo palabras para la población ucraniana: “Que el Buen Pastor ayude a Ucrania,
todavía afligida por un sangriento conflicto, para que vuelva a
encontrar la concordia y acompañe las iniciativas promovidas para
aliviar los dramas de quienes sufren las consecuencias”.
Texto completo del Mensaje Pascual del Papa Francisco
Queridos hermanos y hermanas,
Feliz Pascua.
Hoy, en todo el mundo, la Iglesia renueva el anuncio lleno de asombro de
los primeros discípulos: Jesús ha resucitado. Era verdad, ha resucitado
el Señor, como había dicho (cf. Lc 24,34; Mt 28,5-6).
La antigua fiesta de Pascua, memorial de la liberación de la esclavitud
del pueblo hebreo, alcanza aquí su cumplimiento: con la resurrección,
Jesucristo nos ha liberado de la esclavitud del pecado y de la muerte y
nos ha abierto el camino a la vida eterna.
Todos nosotros, cuando nos dejamos dominar por el pecado, perdemos el
buen camino y vamos errantes como ovejas perdidas. Pero Dios mismo,
nuestro Pastor, ha venido a buscarnos, y para salvarnos se ha abajado
hasta la humillación de la cruz. Y hoy podemos proclamar: ‘Ha resucitado
el Buen Pastor que dio la vida por sus ovejas y se dignó morir por su
grey. Aleluya’ (Misal Romano, IV Dom. de Pascua, Ant. de la Comunión).
En toda época de la historia, el Pastor Resucitado no se cansa de
buscarnos a nosotros, sus hermanos perdidos en los desiertos del mundo. Y
con los signos de la Pasión –las heridas de su amor misericordioso– nos
atrae hacia su camino, el camino de la vida. También hoy, Él toma sobre
sus hombros a tantos hermanos nuestros oprimidos por tantas clases de
mal.
El Pastor Resucitado va a buscar a quien está perdido en los laberintos
de la soledad y de la marginación; va a su encuentro mediante hermanos y
hermanas que saben acercarse a esas personas con respeto y ternura y
les hacer sentir su voz, una voz que no se olvida, que los convoca de
nuevo a la amistad con Dios.
Se hace cargo de cuantos son víctimas de antiguas y nuevas esclavitudes:
trabajos inhumanos, tráficos ilícitos, explotación y discriminación,
graves dependencias. Se hace cargo de los niños y de los adolescentes
que son privados de su serenidad para ser explotados, y de quien tiene
el corazón herido por las violencias que padece dentro de los muros de
su propia casa.
El Pastor Resucitado se hace compañero de camino de quienes se ven
obligados a dejar la propia tierra a causa de los conflictos armados, de
los ataques terroristas, de las carestías, de los regímenes opresivos. A
estos emigrantes forzosos, les ayuda a que encuentren en todas partes
hermanos, que compartan con ellos el pan y la esperanza en el camino
común.
Que en los momentos más complejos y dramáticos de los pueblos, el Señor
Resucitado guíe los pasos de quien busca la justicia y la paz; y done a
los representantes de las Naciones el valor de evitar que se propaguen
los conflictos y de acabar con el tráfico de las armas.
Que en estos tiempos el Señor sostenga en modo particular los esfuerzos
de cuantos trabajan activamente para llevar alivio y consuelo a la
población civil de Siria, víctima de una guerra que no cesa de sembrar
horror y muerte. El vil ataque de ayer a los prófugos que huían ha
provocado numerosos muertos y heridos. Que conceda la paz a todo el
Oriente Medio, especialmente a Tierra Santa, como también a Irak y a
Yemen.
Que los pueblos de Sudán del Sur, de Somalia y de la República
Democrática del Congo, que padecen conflictos sin fin, agravados por la
terrible carestía que está castigando algunas regiones de África,
sientan siempre la cercanía del Buen Pastor.
Que Jesús Resucitado sostenga los esfuerzos de quienes, especialmente en
América Latina, se comprometen en favor del bien común de las
sociedades, tantas veces marcadas por tensiones políticas y sociales,
que en algunos casos son sofocadas con la violencia. Que se construyan
puentes de diálogo, perseverando en la lucha contra la plaga de la
corrupción y en la búsqueda de válidas soluciones pacíficas ante las
controversias, para el progreso y la consolidación de las instituciones
democráticas, en el pleno respeto del estado de derecho.
Que el Buen Pastor ayude a Ucrania, todavía afligida por un sangriento
conflicto, para que vuelva a encontrar la concordia y acompañe las
iniciativas promovidas para aliviar los dramas de quienes sufren las
consecuencias.
Que el Señor Resucitado, que no cesa de bendecir al continente europeo,
dé esperanza a cuantos atraviesan momentos de dificultad, especialmente a
causa de la gran falta de trabajo sobre todo para los jóvenes.
Queridos hermanos y hermanas, este año los cristianos de todas las
confesiones celebramos juntos la Pascua. Resuena así a una sola voz en
toda la tierra el anuncio más hermoso: «Era verdad, ha resucitado el
Señor». Él, que ha vencido las tinieblas del pecado y de la muerte, dé
paz a nuestros días. Feliz Pascua.
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