El Papa pide no descuidar «la dimensión espiritual y afectiva» de la experiencia cristiana

Antes de rezar el Regina Coeli del
primer domingo de mayo, que coincide en esta ocasión con el “Domingo del
Buen Pastor”, el Papa Francisco reflexionó con el Evangelio de Juan que
nos presenta a Jesús mediante dos imágenes. A saber, la del Pastor y la
de la Puerta del corral de las ovejas. Tal y como informa Radio Vaticana, el Santo Padre afirmó que todos nosotros somos el rebaño, que conoce la voz del Pastor y se deja conducir por Él.

Sí, porque Jesús, es el pastor bueno y la puerta de las ovejas, es
un jefe cuya autoridad se expresa en el servicio, un jefe que para
gobernar da la vida y no pide a los demás que la sacrifiquen
.
De manera que podemos fiarnos de un jefe así, Cristo, que representa una
presencia amiga, fuerte y dulce y que al mismo tiempo nos protege,
consuela y cura.

El Pontífice invitó a no perder de vista la dimensión espiritual y
afectiva de la experiencia cristiana. Sabiendo que estamos unidos al
Señor por un vínculo especial, al igual que las ovejas a su pastor. Y
pidió que no racionalicemos demasiado la fe, porque de este modo
corremos el riesgo de perder la percepción del timbre de la voz de
Jesús Buen Pastor, que anima y fascina
. De manera que hoy –
dijo el Papa – estamos invitados a no dejarnos distraer por las falsas
sabidurías de este mundo, sino a seguir a Jesús, el Resucitado, como
único guía seguro que da sentido a nuestra vida.

En esta Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, el Obispo de Roma
pidió que invoquemos a la Virgen María para que acompañe a los diez
nuevos sacerdotes a quienes ordenó durante la Santa Misa celebrada
anteriormente en la Basílica Vaticana, y con el deseo de que sostenga
con su ayuda a cuantos el Señor sigue llamando.

Texto del Santo Padre Francisco antes de rezar a la Madre de Dios:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En el Evangelio de este domingo (Cfr. Jn 10, 1-10), llamado “el domingo
del Buen Pastor”, Jesús se presenta con dos imágenes que se completan
recíprocamente. La imagen del Pastor y la imagen de la Puerta del corral
de las ovejas. El rebaño, que somos todos nosotros, tiene como
habitación un corral que sirve de refugio, donde las ovejas viven y
descansan después de las fatigas del camino. Y el corral tiene un
recinto con una puerta, donde hay un guardián. Al rebaño se acercan
diversas personas: está quien entra en el recinto pasando por la puerta y
quien “entra por otro lado” (v. 1).

El primero es el pastor, el segundo un extraño, que no ama a las ovejas,
quiere entrar por otros intereses. Jesús se identifica con el primero y
manifiesta una relación de familiaridad con las ovejas, expresada a
través de la voz, con la que las llama, y que ellas reconocen y siguen
(Cfr. v. 3). Él las llama para conducirlas afuera, a los prados herbosos
donde encuentran buen sustento.

La segunda imagen con Jesús se presenta es la de la “puerta de las
ovejas” (v. 7). En efecto dice: “Yo soy la puerta. El que entra por mí
se salvará” (v. 9), es decir, tendrá la vida y la tendrá en abundancia
(Cfr. v. 10). Cristo, Buen Pastor, se ha convertido en la puerta de la
salvación de la humanidad, porque ha ofrecido la vida por sus ovejas.

Jesús, pastor bueno y puerta de las ovejas, es un jefe cuya autoridad se
expresa en el servicio, un jefe que para gobernar da la vida y no pide a
otros que la sacrifiquen. De un jefe así nos podemos fiar, como las
ovejas que escuchan la voz de su pastor porque saben que con Él se va a
prados buenos y abundantes. Basta una señal, una llamada y ellas lo
siguen, obedecen, se encaminan guiadas por la voz de aquel que sienten
como una presencia amiga, fuerte y dulce al mismo tiempo, que dirige,
protege, consuela y cura.

Así es Cristo para nosotros. Hay una dimensión de la experiencia
cristiana que tal vez dejamos un poco en la sombra: la dimensión
espiritual y afectiva. El hecho de sentirnos unidos al Señor por un
vínculo especial, como las ovejas a su pastor. A veces racionalizamos
demasiado la fe y corremos el riesgo de perder la percepción del timbre
de aquella voz, de la voz de Jesús Buen Pastor, que anima y fascina.
Como les sucedió a los dos discípulos de Emaús, a los que les ardía el
corazón mientras el Resucitado hablaba a lo largo del camino.

Es la experiencia maravillosa de sentirse amados por Jesús. Pregúntense:
¿Yo me siento amado por Jesús? ¿Yo me siento amada por Jesús? Para Él
jamás somos extraños, sino amigos y hermanos. Y sin embargo, no siempre
es fácil distinguir la voz del Pastor Bueno. Estén atentos. Siempre
existe el riesgo de estar distraídos por el bullicio de tantas otras
voces. Hoy estamos invitados a no dejarnos distraer por las falsas
sabidurías de este mundo, sino a seguir a Jesús, el Resucitado, como
único guía seguro que da sentido a nuestra vida.

En esta Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones – en especial por
las vocaciones sacerdotales, para que el Señor nos envíe buenos pastores
– invocamos a la Virgen María: Que Ella acompañe a los diez nuevos
sacerdotes a quienes he ordenado hace poco. He pedido a cuatro de ellos,
de la diócesis de Roma, que se asomaran para dar la bendición junto a
mí. Que la Virgen sostenga con su ayuda a cuantos están llamados por Él,
a fin de que estén listos y sean generosos para seguir su voz.

ReligiónenLibertad