El Papa Francisco conversó el pasado mes
de noviembre con los superiores religiosos sobre sus inquietudes y
retos, y ahora este diálogo ha sido llevado por el padre Antonio Spadaro
a la revista de los jesuitas La Civiltà Cattolica y que a su vez re recogeIl Corriere della Sera. En su conversación, el Santo Padre hacía un repaso por temas polémicos
como los abusos sexuales en la Iglesia o la corrupción en la Iglesia
con otros más pastorales como la importancia de discernir muy bien sobre
la admisión a los seminarios, la atención que debe dar a la Iglesia a
los jóvenes o el verdadero papel de la Virgen María. En este artículo,
Álvaro de Juana Aciprensa recoge los puntos más importantes de las palabras del Pontífice:
Abusos sexuales en la Iglesia
Al responder sobre el trabajo de la Iglesia para evitar los abusos
sexuales por parte del clero, el Santo Padre dice que “quizás no hay
tiempo para una respuesta muy articulada y confío en vuestra sabiduría».
“Sobe los abusos sexuales: parece que de 4 personas que abusan, 2 hayan
sufrido también abusos. Se siembra el abuso en el futuro. Es devastador.
Si hay sacerdotes implicados está claro que está en acción la presencia del diablo que estropea la obra de Jesús a través de aquellos que deberían anunciar a Jesús”.
“Pero hablemos claro”, dice Francisco sobre el mismo tema: “Esta es una
enfermedad. No se podrá resolver bien el problema. Por tanto, cuidado
con recibir en la formación a candidatos en la vida religiosa sin
comprobar bien su adecuada madurez afectiva. Por ejemplo: nunca
se debe recibir a la vida religiosa o en una diócesis a candidatos que
han sido expulsados de otros seminario o Instituto sin pedir información
muy clara y detallada sobre los motivos del alejamiento”.
Por otro lado, señala que «el Señor quiere mucho que los religiosos sean pobres. ¡Cuando no lo son el Señor manda un ecónomo que lleva a que el Instituto se equivoque!”.
El ‘secreto’ de su serenidad y corrupción en el Vaticano
“¿Cuál es la fuente de su serenidad?, le pregunta el entrevistador al
Papa Francisco. “¡No, no tomo pastillas tranquilizantes!”, responde. Los italianos dan un buen consejo: para vivir en paz se requiere una santa indiferencia.
No tengo problemas en decir que esto que estoy viviendo es una
experiencia completamente nueva para mí. En Buenos Aires era más
ansioso, lo admito. Me sentía más tenso y preocupado. En resumen, no era
como ahora. Tuve una experiencia muy particular de paz profunda desde
el momento que fui elegido. Y no me deja nunca”.
Francisco asegura que vivir “en paz”. “No sé cómo explicarlo. En las
Congregaciones Generales (las que se celebran siempre antes de un
cónclave durante el periodo de sede vacante) se hablaba de los problemas
del Vaticano, se hablaba de reformas. Todos las querían. Existe
corrupción en Vaticano. Pero estoy en paz. Si hay algún problema, escribo una nota a San José y se lo pongo bajo una pequeña escultura que tengo en mi habitación.
Es una figura de un San José que duerme. ¡Y normalmente duerme bajo una
gran cantidad de notas! Por eso duermo bien: es una gracia de Dios”.
Sínodo sobre la fe, los jóvenes y el discernimiento
Preguntado sobre las razones que le han llevado a decidir que el próximo
tema del Sínodo de los Obispos de 2018 sea sobre los jóvenes, la fe y
el discernimiento, explica que “personalmente tengo mucho en el corazón
el tema del discernimiento. El discernimiento une la cuestión de la formación de los jóvenes a la vida: de todos los jóvenes, en particular, con mayor razón, también de los seminaristas y de los futuros sacerdotes”.
El Santo Padre añade que “la formación que acompaña al sacerdocio tiene necesidad de discernimiento. En este momento es uno de los problemas más grandes que tenemos en la formación sacerdotal. En
la formación estamos acostumbrados a las fórmulas, a los blancos y
negros, pero no a los grises de la vida. Es lo que cuenta es la vida, no
las fórmulas. Debemos crecer en el discernimiento. La lógica del blanco
y del negro puede llevar a la abstracción casuística. Sin embargo, el
discernimiento es ir hacia lo gris de la vida según la voluntad de Dios.
Y la voluntad de Dios se busca según la verdadera doctrina del
Evangelio y no en la fijación de una doctrina abstracta”.
JMJ Panamá 2019
El Pontífice habla también sobre los 3 temas marianos elegidos para la
JMJ de Panamá que se celebrará del 22 al 27 enero de 2019: “¿Los temas
marianos para las próximas 3 Jornadas Mundiales no los he elegido yo!
Desde América latina han pedido esto: una fuerte presencia mariana. Es
verdad que América Latina es muy mariana, y a mí me ha parecido algo muy
bueno. No ha habido otras propuestas, y yo estaba contento así.
¡Pero la Virgen de verdad! No la Virgen jefe de una oficina de correos
que cada día envía una carta distinta diciendo: ‘Hijos míos, hagan esto y
después al día siguiente hagan esto otro”.
Francisco subraya que “la Virgen verdadera es la que genera Jesús en nuestro corazón, que es Madre. Esta moda de la Virgen ‘superstar’, como una protagonista que se pone a sí misma en el centro no es católica”.
Vida religiosa y profecía
El Papa Francisco asegura que hay que “ser radicales en la profecía”. “A
mí esto me importa mucho. Tomaré como ‘icono’ a Joel 3. Me viene a
menudo a la mente, y sé que viene de Dios. Dice: ‘Los ancianos tendrán sueños y los jóvenes profetizarán’. Este verso es un núcleo de la espiritualidad de las generaciones”, asegura.
El Pontífice añade que “ser radicales en la profecía es el famoso ‘sine
glosa’, la regla ‘sine glosa’, el Evangelio ‘sine glosa’. Es decir, ¡sin
calmantes!”. “El Evangelio es tomado sin calmantes. Incluso
el asceta puede ser mundano. Y en su lugar debe ser profético. Cuando
entré en el noviciado de los jesuitas, mi dieron el cilicio. Está bien
también el cilicio, pero cuidado: no debe ayudarme a demostrar lo bueno o
lo fuerte que soy. La verdadera ascesis debe hacerme más libre”.
Qué aportan los religiosos a la Iglesia
El Papa Francisco indica que “en las estructuras de la Iglesia
entra el clima mundano y principesco, y los religiosos pueden contribuir
a destruir este clima nefasto. ¡Y no es necesario de
convertirse en cardenales para creerse príncipes! Basta con ser
clericales. Esto es lo peor que hay en la organización de la Iglesia.
Los religiosos pueden dar el testimonio de un iceberg bocabajo, donde la
punta, es decir el vértice, el jefe, está dado la vuelta, está en lo
bajo”.
Una Iglesia en salida
El Pontífice subraya que “la Iglesia ha nacido en salida”. “Estaba
cerrada en el Cenáculo y después salió. Y debe permanecer en salida. No debe volver a cerrarse en el Cenáculo. Jesús ha querido que fuese así. Y ‘fuera’ significa eso a lo que yo llamo periferias, existenciales y sociales”.
“Los pobres existenciales y sociales empujan a la Iglesia fuera de sí
misma. Pensemos en una forma de pobreza, la que está unida al problema
de los inmigrantes y de los refugiados: ¡más importantes que los
acuerdos internacionales son las vidas de estas personas! Recordémoslo
siempre: la misericordia es Dios en salida. Y Dios es siempre misericordioso. ¡También vosotros debéis salir!”.
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