El lavatorio de los pies

El lavatorio de los pies

Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y tomando una toalla, se la ciñe, luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándolas con la toalla que se había ceñido. Llegó a Simón Pedro y este le dice: “Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?”. Jesús le explicó: “Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde”. Pedro le dice: “No me lavarás los pies jamás”. Jesús le contestó: “Si no te lavo, no tienes parte conmigo”. Simón Pedro le dice: “Señor, no solo los pies, sino también las manos la cabeza”. (Jn 13, 3-9)

Delegación para el Clero de Santiago de Compostela