La Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitadaes
una de las organizaciones que más ayuda a los cristianos perseguidos y
pobres. Por ello, una parte importante de su atención durante estos
últimos años se ha dirigido a la región india de Orissa,
lugar en el que el 2008 se produjo una oleada de ataques contra los
cristianos que dejó decenas de muertos, cientos de iglesias quemadas y
muchos hogares de los cristianos completamente destruidos.
En una entrevista para dicha fundación, la jefa de proyectos de AIN Veronique Vogel relata
su reciente experiencia en Orissa, el testimonio de los cristianos y
las necesidades y retos de esta comunidad cada vez más viva:
– Orissa siempre
había sido un lugar donde la gente convivía pacíficamente pese a las
diferencias religiosas y el rango social –hindúes, cristianos, grupos
indígenas (llamados tribus), dalits– hasta 2008, cuando, de repente,
surgió una explosión de violencia contra los cristianos. ¿Cuál es ahora
la situación general en Orissa?
– Pasados algunos años, la situación ha mejorado, pues ha cesado la
violencia. La mayoría de la gente ha retornado a sus aldeas o, cuando no
ha sido posible, ha sido reasentada en algún lugar cercano. Por tanto,
la situación ha mejorado mucho. No obstante, sigue habiendo miedo; el
miedo está presente en el corazón de los cristianos –católicos y
protestantes– porque se han dado cuenta de que la violencia puede volver
a surgir en cualquier momento. Además, han visto que la gente
que instigó la violencia contra ellos era gente de fuera de su región
impulsada por la ideología fundamentalista del partido nacionalista
hindú BJP. Por ello saben que, mientras el BJP siga en el poder
en los gobiernos central y locales, esto puede volver a ocurrir. Por
ello, la situación es mucho mejor, pues no hay violencia, pero la gente
sigue estando preocupada.
– ¿Qué tipo de tensiones creó el BJP?
– La gente del BJP instigó a la violencia a dos niveles: por un lado,
intentaron agitar a las tribus para que estás se enfrentaran con la
comunidad dalit y causaron así problemas en comunidades que habían
convivido pacíficamente. Los miembros de las tribus suelen ser
propietarios de tierras, mientras que la mayoría de los dalit no lo son.
Sin embargo, estos últimos también quieren progresar y poder poseer
tierras propias. Entonces, los miembros del BJP provocaban a las tribus,
incluso a sus miembros cristianos: “Mirad a los dalit, ahora quieren los mismos derechos que vosotros. Quieren tener sus propias tierras”.
Y así empezaron a sembrar la desconfianza. Por otro lado, existe un
hostigamiento por motivos religiosos: los hindúes fundamentalistas
quieren predisponer a los habitantes hindúes de las aldeas contra sus
vecinos cristianos.
– AIN lleva mucho
tiempo destinando ayudas a Orissa, en especial, a la Archidiócesis de
Cuttack-Bhubaneshwar y, en el seno de esta, al distrito de Kandhamal,
que se ha visto gravemente afectado por los disturbios. ¿Podría decirme
cuál ha sido en su viaje el momento más emocionante para usted?
– Sí; para mí fue especialmente emocionante la acogida que nos dispensó
la gente de algunas aldeas en las que hemos financiado la construcción
de capillas. Nos esperaban fuera de las aldeas y nos acompañaban con
cantos y danzas por todo el camino hacia las capillas financiadas por
nuestros bienhechores. Las capillas me gustaron mucho: estaban bien
hechas y pintadas de bonitos colores; son un lugar decente donde los
creyentes pueden practicar su culto de forma digna. A esta gente le
llenaba de alegría poder darnos las gracias tanto por la construcción de
la iglesia como por el hecho de que no nos hubiéramos olvidado de ella y
nos tomáramos la molestia de ir a visitarla.
Otra experiencia muy emotiva para mí fue sentir la alegría de la gente
que nos daba la bienvenida y después comprobar cómo, repentinamente, el
ambiente cambiaba completamente cuando nos sentamos con los creyentes y
estos empezaban a hablar de lo que había ocurrido en el pasado.
Presencié la alegría en los cinco minutos previos y luego, de repente,
tienes a personas que te cuentan historias terribles como la siguiente: “Nuestros
vecinos acudieron a nuestra casa para matarnos; salimos corriendo y
ellos se quedaron con todas nuestras pertenencias y destruyeron nuestras
casas”. También nos contaron que hubo muchos heridos e incluso
algunos crueles asesinatos. Y fue tan impactante comprobar que, pese a
todo, permanecen firmes en la fe. Nos decían: “Nunca pensamos en
abandonar a Jesús; queremos seguir siendo católicos y estamos orgullosos
de ello”.
Esto me emocionó: siguen estando contentos, son capaces de darnos las
gracias y de conservar una fe firme, pero, por otro lado, siguen
profundamente heridos en sus corazones y en sus mentes por todo lo que
han soportado.
– En su opinión, ¿cuáles son los mayores retos que afronta la Iglesia de Orissa?
– Creo que uno de los principales retos es el diálogo interreligioso. La
Iglesia mantiene un diálogo con los hindúes, incluso con los más
radicales, a fin de que la gente entienda que la Iglesia Católica
trabaja en favor de todo el pueblo y que no quiere oponer a un grupo
contra el otro. La Iglesia Católica nunca dirá que el Hinduismo no es
una buena religión, sino que quiere que todos convivan en armonía.
La Iglesia cree que este mosaico de religiones en Orissa–hindúes,
cristianos y algunos musulmanes– pueden ser una herramienta para la
armonía y la paz, y que, por el hecho de pertenecer a otra
religión, uno no deja de ser indio. Los fundamentalistas hindúes
intentan imponer la peligrosísima idea de que, para ser un verdadero
indio, debes ser hindú. A través del diálogo interreligioso, la Iglesia
intenta mostrarle a la gente que todos pertenecen a una nación y a un
país, y que pueden vivir juntos en armonía.
Un impacto positivo de este intercambio entre el Gobierno hindú y la
Iglesia Católica es que ahora las compensaciones por las pérdidas
sufridas por los cristianos perseguidos en 2008 se han visto
incrementadas.
– ¿Afronta la Iglesia Católica también retos en su propio seno?
– Sí, uno de los retos que afronta la Iglesia Católica india en algunas partes de la India reside en aceptar mejor a personas provenientes de diferentes ámbitos,
en especial, en el contexto del sistema de castas. A veces, la Iglesia
también tiene que eliminar estas divisiones en su propio seno.
Otro reto para la Iglesia es la formación continua del clero y de los
laicos, debido a dos razones: en primer lugar, la fe todavía es joven en
algunos lugares, y, en segundo, aunque la fe sea sólida, es preciso
ahondar en los conocimientos. Por ello es preciso que tanto el clero como el laicado obtengan una buena formación.
En ocasiones, el clero no está en primera línea en los enfrentamientos,
sino los laicos, y con una buena formación, estos pueden reaccionar
mejor y más temprano en una aldea en la que se difunden informaciones
falsas contra los cristianos. Pueden contestar de la manera correcta:
“No, eso no es así”. Y esto también es una forma de mantener la paz. Por
esta razón, AIN contribuye a la formación de los laicos, así como a la
del clero y las religiosas, que necesitan una mejor cualificación en
Teología, Filosofía y Misiología.
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