Cinco pasos para que tu parroquia reclute catequistas que evangelicen adolescentes… y los cuide

Las estadísticas en España una y otra vez demuestran que los niños que iban a la parroquia hasta los 11 años dejan de acudir a ella a los 12 o 13 años.
Ahí se corta su relación con la Iglesia, a menudo para siempre, hasta
que llegue quizá su boda (aunque las bodas católicas son minoría en
España ya) o su funeral.

 

LifeTeen (www.lifeteen.es) y su variante Edge son métodos  evangelizadores parroquiales con 25 años de experiencia, que se aplican en 1.800 parroquias del mundo, incluyendo unas 60 parroquias de España, y que trabajan con chicos a partir de los 12 años. Con materiales profesionales muy bien estudiados (Lifeteen tiene en EEUU más de 50 trabajadores a tiempo completo dedicados solo a preparar materiales catequéticos prácticos para esa edad),
combinando juegos, música, explicaciones y oración, los catequistas
hacen crecer a los chicos en la fe y la cercanía a los sacramentos.
 

Randy Raus, presidente de LifeTeen (aquí
publicamos su historia de conversión) ha participado en Barcelona del
10 al 12 de marzo en el Encuentro Europeo de Entrenamiento de LifeTeen, y
ha explicado que la clave de este método pasa por tener catequistas.
El cura solo no podrá. Necesita los catequistas para adolescentes (a
los que llaman el “core team” o “core members”, “miembros del núcleo” o
“equipo del núcleo”). En realidad, a todos los efectos son catequistas.

¿Qué necesita tener un catequista de adolescentes?

Los catequistas no necesitan mucha formación: ésta irá llegando y además se forman con los materiales de gran calidad que envía LifeTeen. Lo que sí necesitan es amar al Señor, necesitan amar con pasión a los jóvenes y estar dispuestos a dedicarles tiempo y esfuerzo para evangelizarles. Los catequistas también necesitan trabajar en equipo, llevarse bien.

La edad o el ambiente del catequista no son determinantes, aunque
conviene que algunos catequistas sean jóvenes adultos (de 18 a 35 años)
para que los adolescentes les miren como modelos y quizá aspiren a
llegar a ser ellos también catequistas y evangelizadores. Pero Randy Raus pone el ejemplo de una señora de 75 años que
se llevó a casa las fichas de cada joven con sus fotos, rezó por ellos
un año, se los memorizó y después podía saludarlos por su nombre a todos
en la parroquia: los jóvenes pidieron que la hicieran catequista de LifeTeen.
 

5 pasos para reclutar catequistas de adolescentes:

1. Rezar y hacer rezar.

“Reza y pon a la gente a rezar”, propone Randy Raus, “y que pidan a Dios catequistas”.
Raus recuerda que “en casi todas las parroquias del mundo hay un grupo
de señoras que rezan por las mañanas sus devociones en la iglesias y que
tienen una especie de línea directa con Dios. Yo les digo a los
responsables de Lifeteen que hablen con ellas para que ellas pidan a
Dios miembros para el equipo LifeTeen, y también que recen por los
adolescentes”.

“Cuando finalmente me llegan dos o tres personas para servir en el
equipo, se lo digo a las señoras, y se ponen muy contentas, ponen la misma cara que tu abuela cuando le dices que te ha gustado su pastel o su guiso especial”, explica Raus.

“Además, si queremos enseñar a orar a los jóvenes, debemos empezar demostrando que nosotros acudimos a la oración.
Igual que María dijo ‘no tienen vino’, nosotros decimos, ‘Señor, no
tenemos equipo de responsables para LifeTeen’, y se lo pedimos”, insiste
Raus.

2. Consultar al párroco

El cura o el párroco quizá no están muy atentos a LifeTeen, pero si se
les pregunta quién puede ser catequista para adolescentes puede que
tenga buenas ideas. Los curas ven a la gente en misa, ven quién es
devoto y quien está distraído. También escuchan confesiones, escuchan a
los feligreses, conocen a muchos, sus pasiones y deseos… Son unos buenos
localizadores de candidatos a catequista.

3. ¡Consultar a los adolescentes!

Sí, los adolescentes pueden proponer personas interesantes y con
capacidades que no habíamos pensado. Los adultos tienden a pensar que
sus propuestas no serán serias, pero la experiencia de LifeTeen en 25
años y 1.800 parroquias es que muchas veces los adolescentes son capaces de localizar personas muy válidas y adecuadas para ser catequistas.

4. Anunciarlo, que se sepa en la parroquia

“Mucha gente no se ofrece voluntaria para catequista –o cualquier otro
servicio- simplemente porque nadie le ha avisado de que existe esa
necesidad y esa posibilidad”, explica Raus. Hay que anunciar en la
parroquia que se necesitan esos voluntarios, y saldrán algunos…

5. Evitar perfiles preconcebidos: los catequistas pueden ser muy distintos

Una vez Randy Raus fue a una parroquia y comprobó que todos los “core
members” (los catequistas) estaban cortados por el mismo patrón: todos eran jóvenes, guapos y hasta vestían con el mismo estilo, «como si fuese un anuncio de la marca Gap».
Les hizo un piropo en broma, algo crítico, del tipo “qué guapos todos,
los adolescentes estarán encantados”. Y una chica respondió: ¿Y cuál es el modelo que te parece más guapo?
A lo que Randy ya algo preocupado respondió: “el mejor modelo, el mejor
miembro del equipo, será el que se parezca más, en todo, a Jesús”.

Randy cuenta esta historia para señalar que el catequista puede ser una
señora mayor, o un señor feo, o cualquiera… siempre que tenga pasión por
servir a los jóvenes y ame al Señor.
 

Deben ser discípulos de Cristo y modelo para los chicos

“Los miembros del equipo deben convertirse en discípulos. Un discípulo
es alguien que puede hablar de Cristo sin miedo y puede acercar a otros a
Cristo. Un responsable parroquial ha de poder convertir a su core team, a su equipo, en discípulos de Jesús.
Han de ser buenos ejemplos para los adolescentes. Los catequistas
imitarán al líder parroquial y los adolescentes imitarán a los
catequistas.Todos damos ejemplo a los que nos miran”.

Compromisos leídos, emocionantes, de los catequistas

Debería haber un retiro anual del equipo nuclear, de los catequistas con
sus responsables. En EEUU suele ser de viernes, sábado, domingo y se
vuelve el domingo noche para ir a la misa de LifeTeen,  justo al empezar
el curso. Los catequistas firman un documento que cada uno escribe con
su compromiso, usando sus propias palabras. Son hermosos, dice Randy
Raus.

Los compromisos afirman cosas como “amaré a los chicos sin condiciones, por Cristo,
no importa lo desastrosos que sean”, “estaré siempre dispuesto a
escucharlos”, “con amor les protegeré y les haré responsables”… En esa
primera misa de LifeTeen se pueden leer estos compromisos ante los padres y las parroquias.
Luego los catequistas los firman ante las familias. Después, los
adolescentes salen a rezar por los miembros del equipo. Es emocionante y
la parroquia ve quién trabaja con los jóvenes. El párroco o pastor es
quien, con su presencia, da legitimidad. Los padres ven con quien irán los chicos.
A los padres les gusta ver que un grupo de adultos acompañan a los
chicos. Los compromisos han de ser año tras año… un año de prueba de un
catequista novato que usa LifeTeen, su método y materiales, basta para
quedar encantado conociendo y acompañando chicos.

Reuniones uno a uno y entrenamientos

El responsable parroquial de jóvenes ha de tener reuniones personales,
uno con uno, con cada miembros del equipo. Y así los miembros del
equqipo aprenden a estar uno a uno con los chicos.

El responsable debe llevarse a sus catequistas (o incluso a meros
candidatos novatos) a los entrenamientos y formaciones. Randy reunió su
primer equipo llevándolos a ver el Gran Cañón del Colorado y luego a una
convención de formación cercana. “Vimos el gran cañón pero lo que nos impresionó más fueron los jóvenes rezando en la misa de Lifeteen”, dijeron luego. Casi todos los de ese equipo 25 años después siguen como evangelizadores y muchos se hicieron curas.

También hay que hacer actividades recreativas con los catequistas para
que haya amistad en el equipo: con barbacoas, picnics, comidas juntos,
alguna excursión…

Alaba y anima a tu equipo

“Hay que estar animando y reforzando a tu equipo, halagando y alabando
las cosas que hacen bien. Hay una noche de reconocimiento a los
catequistas en algunas parroquias: los jóvenes organizan una fiestecita
para sus catequistas, decoran la sala, hacen comida y obritas de teatro
imitando a sus catequistas. Es divertido y además dicen que imitar es
una forma de halagar”, explica Raus.

Que cada catequista tenga algún director espiritual

Por último, es importante conectar a los catequistas con un director
espiritual. “Llegar a los adolescentes es muy difícil, el demonio ataca
en los momentos débiles, sobre todo si tienes una vida espiritual débil…
Te mete ideas como ‘no soy suficientemente santo para hablar con ese chico’ o
‘no puedo dar una charla sobre pureza porque yo mismo tengo
dificultades’. Un director espiritual nos conecta con la misericordia y
gracia de Dios”.

La pregunta de final de curso

Randy Raus plantea un “examen” a fin de curso con una sola pregunta.
“Cada final de año hago una reunión con cada uno del staff de LifeTeen,
54 personas a jornada completa. Mi pregunta es: “¿estás más cerca de Dios hoy que hace un año?”
Sin dicen; “sí”, es que LifeTeen tuvo un año fantástico. Lo mismo pasa
con los catequistas. Si dicen que han acabado más cerca de Dios ese año,
es que el año ha ido bien, porque la santidad es contagiosa y los
jóvenes buscan gente que está en camino hacia la santidad. Al crecer en
cercanía al Señor atraeremos más gente a Él”.

ReligiónenLibertad