Cardenal Sandri: «Si las condiciones de seguridad lo permiten», el Papa iría inmediatamente a Siria

La cercanía del Papa a los pueblos de
Oriente Medio, un posible viaje a Siria, el próximo encuentro de oración
el 7 de julio en Bari y el compromiso con los cristianos perseguidos
son algunos de los temas fuertes de la entrevista concedida por el
cardenal Leonardo Sandri al periodista Alessandro Gisotti de Vatican News.
El Prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales, que dentro
de pocos días estará de visita en el Líbano, se detiene también en su
experiencia de guía del Dicasterio que, recientemente, ha publicado la
nueva edición de “Horizonte católico”. Una obra valiosa en tres
volúmenes que agrupa en modo sistemático las informaciones útiles sobre
las Iglesias orientales y que está disponible también en el portal www.orientecattolico.com.

– El 7 de julio el Papa ha
convocado en Bari a los representantes de las Iglesias por la paz en
Oriente Medio, ¿cuáles son sus esperanzas para este evento?

– Veo al Papa respirar el sufrimiento del mundo desde el inicio del
Pontificado. Entonces, el hecho de convocar el 7 de julio a los
Patriarcas de las Iglesias católicas y ortodoxas de Oriente Medio en
Bari, es un gesto de gran sensibilidad, un llevar el sufrimiento del
mundo sobre sus espaldas, en particular el de Siria, de Iraq y de
Oriente Medio. Entonces él, de esta manera, quiere estar
acompañado por todos los representante de las Iglesias para rezar al
Señor, juntos, como hermanos, y al mismo tiempo, para manifestar al
mundo este sufrimiento y llamar a todos a la justicia, a la paz, al
respeto de la dignidad de la persona humana
y, en particular, a
la defensa de los cristianos, de aquellos perseguidos y de aquellos que
viven en este ambiente tremendo de bombardeos cotidianos, de
asesinatos, de terrorismo, de venganzas y separaciones.

 

– Como usted subrayaba,
Francisco se empeña sin descanso por la paz en Siria y en Oriente Medio.
¿Si existieran las condiciones, el Papa iría a estas tierras golpeadas
por la guerra?

– ¡Yo no tengo dudas! No dudo que el Papa iría. Solamente que él no tiene miedo por sí mismo: tiene miedo por todos aquellos que estarían reunidos en aquellas circunstancias, todos aquellos que podrían estar cerca de él.
Y en este sentido, seguramente, todavía no ha podido dar este paso de
ir a Siria o a otros países de Oriente Medio, como Iraq. Ha ido a Egipto
y ha salido todo bien. Es necesario ver si las condiciones de seguridad
permiten que él pueda hacerlo. Porque ir a realizar ceremonias separado
de la gente es ciertamente una cosa que tendría una cierta
“teatralidad”, pero que no daría este fruto de llevar alegría y
esperanza al pueblo concreto.

– El Papa habla de
“ecumenismo de sangre”: usted en sus visitas – tantas visitas – a los
países donde los cristianos son perseguidos, ¿ha percibido esta nueva
dimensión de unidad en el martirio?

– Cierto. El ecumenismo es un camino. Hay un camino a seguir que lleva
lejos y que lamentablemente, hasta ahora, no ha conducido hacia la
unidad de los cristianos. Pero el “ecumenismo de sangre”, de los
mártires, de aquellos que han sido asesinados por el hecho de ser y
profesarse discípulos de Cristo – cristianos – es una cosa por la cual
no hay necesidad de hacer ninguna declaración
. Es simplemente
sentirse cristianos, junto a otros, un obispo, un sacerdote, que han
sido asesinados, sean católicos u ortodoxos, sólo por ser cristianos.
Ésta es la carta de identidad de este martirio, que realiza en sí ya la
unidad de este camino que todavía no ha llegado a su término.

– Dentro de pocos días
usted estará en el Líbano. En su experiencia directa, ¿cuánto cuenta
para los cristianos de estas tierras no sentirse abandonados por las
otras comunidades cristianas?

– Es importantísimo que ellos sientan, vean, y que puedan tocar con mano
la solidaridad y la cercanía. Lo decimos también de una manera muy
específica para Tierra Santa: porque las visitas de los
peregrinos de todas partes del mundo llevan no solamente una consolación
espiritual a los peregrinos mismos, por el encuentro con Cristo que
realizan en estas peregrinaciones a los lugares de la vida y de la
muerte de Jesús, sino también una consolación, un decir: “Ustedes son
nuestros hermanos”
. Y por ende, nosotros aconsejamos que en
todas estas visitas a Tierra Santa haya también una visita a la
comunidad católica, a los obispos, a los fieles, a los seminaristas y a
los laicos.

– Eminencia, desde hace
más de diez años está a la cabeza de la Congregación para las Iglesias
Orientales: ¿qué le está donando personalmente esta experiencia tan
significativa?

– Mientras tanto una gran alegría de haber podido ser amigo y de conocer
a tantas personas, tantos obispos, patriarcas, sacerdotes, laicos, de
estos países que han sufrido tanto. Pero, por otra parte, me ha llevado
como experiencia personal, a una cierta relativización de tantos temores
y de tantos esquemas que nosotros tenemos aquí en Occidente, donde,
gracias a Dios, tenemos paz, seguridad y nos perdemos en cambio en
tantas, diría, “estupideces”. En cambio, estas personas me han hecho
entender la verdadera realidad que todos nosotros debemos perseguir: el
triunfo del Señor Jesús en nuestra vida y en la vida del mundo, a través
de la justicia y la paz.

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