
Este martes se cumplen cinco años de la elección de Francisco como Papa.
Fue un 13 de marzo de 2013 cuando el hasta entonces cardenal Bergoglio
era elegido en el cónclave como sucesor de San Pedro y saludaba a los
miles de fieles que esperaban en la Plaza.
Uno de sus mayores y más cercanos colaboradores ha sido el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado de la Santa Sede. En una entrevista en Vatican News analiza estos cinco años de pontificado y destaca cuáles han sido sus puntos centrales:
– ¿Cuáles son, en su opinión, las características más sobresalientes de su magisterio?
– Ya han pasado cinco años; han pasado muy, muy rápido, al ritmo de
muchos eventos felices y tristes. Sigue siendo cierto que la elección de
un Papa y su Ministerio son siempre un don para la Iglesia y para la
humanidad, cuya importancia espiritual y eclesial debe ser considerada,
evaluada, leída a la luz de la fe y de la acción de la Providencia. Este
aniversario nos hace pensar un poco a todos sobre cuáles son las
características del Magisterio y de la acción del Papa Francisco.
Meditando en ello, tuve un pensamiento que albergaba desde hace tiempo:
me impresionó que todos los documentos, o al menos, los de mayor
importancia – hablo de la Evangelii Gaudium, que ha sido un poco el documento programático de su pontificado, luego la Amoris Laetitia, y también, aunque indirectamente, la Laudato Si’ – siempre aluden a la alegría: Evangelii Gaudim, Amoris laetitia, Laudato Si. Y entonces, tal vez, yo diría que la característica fundamental de este pontificado es precisamente la alegría, una alegría que no nace de la despreocupación, sino del hecho de saberse amados por el Señor.

He aquí, entonces, la otra línea del Pontificado: la misericordia, es
decir, un amor personal y total que Dios tiene para cada uno de sus
criaturas, y por otra parte, la alegría de comunicar a los demás, la
Buena Noticia del Evangelio; el hecho de anunciar, de llevar a otros el
anuncio de la salvación de Jesús, se convierte en fuente de alegría para
quien lo recibe, pero también para quien lo proclama. Es una alegría
compartida. Entonces, la tercera línea me parece la de la evangelización,
la de la Iglesia en salida que debe llevar el Evangelio a todas las
criaturas. Me parece que estas son, en pocas palabras, al menos para mí,
las características fundamentales de este Pontificado.
– Con el Papa
Francisco podemos hablar de una Iglesia en camino, en todos sus
componentes. Sin embargo, dentro y fuera del pueblo de Dios, a veces hay
pareceres contradictorios. ¿Cómo se puede responder a las críticas?
– Ciertamente una de las características – también un poco para retomar
la primera pregunta – del pontificado de Papa Francisco es la dimensión
de una Iglesia en salida, una Iglesia en movimiento, por lo que la
invitación apremiante que el Papa ha hecho desde el principio, de no
quedarse detenidos, de no echar mano al principio del “siempre se hizo
así”, – lo dice explícitamente en la Evangelii gaudium -para no dar ningún paso adelante. Naturalmente, sabemos bien hacia dónde conduce este camino; este camino conduce a una mayor fidelidad de la Iglesia a su naturaleza de pueblo de Dios
y cuerpo de Cristo, y a una mayor eficacia en su misión evangelizadora.
Así que, probablemente, sin juzgar a nadie, precisamente este impulso,
este dinamismo que el Papa ha imprimido y que quiere imprimir en la
Iglesia, puede ser causa de diferentes juicios, contrastantes y a veces
inclusive opuestos.

En cierto sentido, es normal, creo, el hecho de que todos los pontificados hayan estado sujetos a críticas.
Luego, en lo que respecta a las críticas, yo distinguiría entre
críticas destructivas, agresivas, verdaderamente malas -usamos esta
palabra- y aquellas que son en cambio críticas constructivas. Y entonces
probablemente existe un modo diferente de reaccionar y responder a
estos dos tipos de críticas. En cuanto a las críticas agresivas y
destructivas, no queda más que aceptarlas en cruz y considerarlas como
parte de la corona de espinas que todos debemos llevar, sobre todo los
que tienen responsabilidades en la Iglesia y que, por lo tanto, también
tienen un rol público. Así que no hay nada que hacer. Pienso que no se
agotarán, siempre habrá. En cuanto a las críticas constructivas, creo
que deben tenerse en cuenta porque pueden ayudar, pueden ser una ayuda
para una mejora e inclusive para un perfeccionamiento también del propio
servicio. Pienso que las críticas constructivas son las críticas que
nacen de una actitud fundamentalmente de amor y que tienen en la mira la
construcción de la comunión en la Iglesia. Me parece que este es un
criterio fundamental; apuntan a la comunión en la Iglesia y quieren
ayudar también al Papa a ejercer mejor su Magisterio y su ministerio a
favor de toda la Iglesia.
-¿Cuál es su deseo para el Papa Francisco?
– Creo que el deseo que le hacen muchas personas, tanto dentro
como fuera de la Iglesia, muchas personas que ven al Papa Francisco como
una figura importante y significativa en el mundo
contemporáneo, sea éste: el deseo que el Señor le dé vida, salud,
fortaleza, coraje para seguir guiando la Iglesia. Entonces, concluimos
con las palabras de la antigua oración: «Deus conservet eum et vivificet eum» – «Dios lo conserve y le dé siempre fuerza y vigor».
ReligiónenLibertad




