
Fue el 13 de marzo de 2013, pasado un mes de la renuncia al pontificado de Benedicto XVI y quince días después de que se hiciese efectiva. El cardenal camarlengo, Jean-Louis Tauran, con la voz temblorosa a consecuencia de una enfermedad neurológica crónica, anunció el nombre del nuevo Papa.
«Lo único que escuché del Habemus papam fue Georgium Marium, Jorge Mario», recuerda su hermana María Elena:
«Me abstraje por completo del apellido y del nombre asumido por el
nuevo Papa, estaba turbada y conmocionada. Inmediatamente después, mi casa fue asaltada por personas, todos estaban felices y el teléfono siguió sonando todo el día».
Hace justo cinco años de aquello y desde entonces rara ha sido la semana
en la que el hombre elegido por aquel cónclave no haya sido
protagonista de alguna noticia relevante. A pesar de esa continua
exposición pública, ¿lo sabemos todo de Francisco? ¿Quedan aún claves ignotas que expliquen su pontificado, reconocido por todos como singular?
Catorce opiniones valiosas
Deborah Castellano Lubov, corresponsal en el Vaticano para la edición inglesa de la agencia Zenit, ha reunido en un volumen catorce entrevistas
a personas que le conocían antes de ese momento, ya fuese personalmente
o en su faceta de obispo y cardenal, o le han conocido después en el
trabajo del día a día. Es El otro Francisco (Homo Legens), un texto de gran valor para conocer e interpretar al Papa.
En el colofón de este libro se dice que fue editado con motivo del quinto aniversario del inicio de este pontificado. Pincha aquí para adquirir ahora El otro Francisco.
Lo prologa el cardenal secretario de Estado, Pietro Parolin, quien destaca la «familiaridad» con la que se presenta el Papa ante el mundo como «un hecho nuevo que desde dentro está forjando a la Iglesia».
Coinciden en ese punto casi todos los entrevistados. Tres son laicos: su hermana María Elena Bergoglio y sus amigos Adrián Pallarols (orfebre porteño) y el rabino Abraham Skorka. También está el padre Federico Lombardi, antiguo portavoz de la Santa Sede. Dos obispos: Georg Gänswein, prefecto de la Casa Pontificia, y Joseph Kurtz, arzobispo de Louisville. Un patriarca, el anterior latino de Jerusalén: Fouad Twal. Y siete cardenales: Charles Maung Bo, Timothy Dolan, Kurt Koch, Gerhard Müller, Wilfrid Napier, George Pell y Peter Turkson.
Un Papa no-tan-sorprendente
Todos los purpurados salvo el primero, arzobispo de Rangún
(Myanmar/Birmania), nombrado por Francisco en 2015, participaron en el
cónclave que eligió a Francisco y todos aparecieron en alguna quiniela.
Sin embargo, la hermana del Papa tenía su propio favorito: «Personalmente esperaba que el cardenal Scherer [Odilo Scherer, arzobispo de Sao Paulo] pudiera ser elegido Papa, mientras que mi hijo Jorge prefería uno de los cuatro cardenales franciscanos ([Carlos] Amigo Vallejo, Claudio Hummes, Wilfrid Napier, Patrick O’Malley)».

El cardenal Odilo Scherer, arzobispo de Sao Paulo (Brasil), era el
preferido de la hermana de Francisco en el cónclave donde fue elegido.
¿Era también el preferido del cardenal Bergoglio?
Según María Elena, el 11 de febrero, cuando los cardenales se alinearon
ante Benedicto XVI tras el dramático e intenso momento en el que anunció
su renuncia, el todavía Sumo Pontífice le dijo al arzobispo de Buenos
Aires: «Me debes obediencia. Si eres elegido, deberás aceptar«.
¿Intuía algo el Papa Joseph Ratzinger? El cardenal Napier, arzobispo de
Duran (Suráfrica), afirma que ya en el cónclave de 2005, que fue cuando
profundizaron en su relación, «el nombre de Bergoglio se cotizaba para la elección a Sumo Pontífice».

Entre 2010 y enero de 2013, Marcelo Figueroa, presbiteriano, Abraham
Skorka, judío, y el cardenal Bergoglio grabaron 31 programas para el
Canal 21 del arzobispado de Buenos Aires sobre diferentes temas sociales
con la Biblia como epicentro.
Y desde luego lo intuyó el rabino Skorka: «Puede parecer extraño, pero
cuando me enteré de la renuncia de Benedicto XVI, inmediatamente le dije
a mi esposa: ¡Prepárate porque mi amigo Jorge Mario será el nuevo Papa!… Sentí que Bergoglio era la persona adecuada que toda la humanidad necesitaba en este momento, no solo la Iglesia católica».
Bergoglio descolla
Ya había destacado ante la Iglesia universal en al menos dos ocasiones. Una, en el sínodo de 2001, que revisó precisamente la misión y papel de los obispos (ese «olor a oveja» al que tanto aludirá después).
Bergoglio se estrenaba en Roma con el capelo cardenalicio, que había
recibido en febrero, y se puso a disposición del relator general, el
cardenal Edward Egan, predecesor como arzobispo de
Nueva York del cardenal Dolan, a quien le transmitió la buena impresión
recibida: «El cardenal Bergoglio lo ayudó el resto del sínodo e incluso asumió por completo sus funciones cuando
el cardenal Egan volvió a casa antes de que acabara el sínodo, para
participar en los actos conmemorativos del 11 de septiembre en Estados
Unidos» (fue el año de los atentados contra las Torres Gemelas).
En 2013, durante las congregaciones previas al cónclave, el futuro Papa se presentó a Dolan, quien guardaba en su memoria la excelente opinión de su predecesor.
Sintonizaron bien por el buen humor de ambos, y de hecho, dos años
después, durante la preparación de la visita del Papa a la Gran Manzana
en 2015, Francisco advirtió a su acompañante de que al elegir coche se
aseguraran de que Dolan cupiese en la parte de atrás: «Sabía que yo era
un hombre corpulento, que aceptaba las bromas».

Francisco, con el corpulento arzobispo de Nueva York, en la catedral de San Patricio, el 24 de septiembre de 2015.
La segunda oportunidad en la que las miradas de toda la Iglesia
recayeron sobre Bergoglio fue por su papel decisivo en la quinta
conferencia general del CELAM (Consejo Episcopal Latinoamericano). Lo
corrobora Adrián Pallarols: «La suya, creo, no ha sido una elección de
perfil bajo. La semilla ya estaba echada en la Conferencia de Aparecida, en 2007,
cuando el cardenal Bergoglio indicó a la Iglesia latinoamericana la
línea a seguir para los próximos cincuenta años. Él redactó el documento
final y todos dijeron: ‘Éste es el camino que es necesario recorrer’. Ha sido entonces cuando el mundo comenzó a dedicar más atención al cardenal Bergoglio».

El cardenal Bergoglio fue el indiscutible referente en la
conferencia del CELAM en Aparecida, que tuvo lugar del 13 al 31 de mayo
de 2007.
Pallarols es un laico ajeno a las estructuras de la Iglesia, pero buen observador: «A partir de entonces, empezó a ir con más frecuencia a Roma.
También creo, pero es solamente una idea de la que nunca he hablado con
el padre Jorge, que Benedicto XVI le consultó sobre varias cuestiones,
pero esto es solo una suposición mía».
Papa y Papa emérito, frente a frente
Deborah Castellano pregunta a varios entrevistados por las relaciones
entre el Papa y su predecesor. Hay unanimidad absoluta en señalar que
son excelentes. Gänswein apunta: «Me conmueve continuamente la bondad que el Papa Francisco demuestra por Benedicto«.
El australiano Pell plantea, eso sí (y no es el primero en hacerlo: lo señaló en su día George Weigel precisamente a raíz de unas palabras de Gänswein), que en el futuro, si un Papa renuncia, no sea considerado Papa emérito, sino solo cardenal: «No estoy convencido de que el Papa emérito pueda vestirse todavía de blanco.
La unidad de la Iglesia es importante, no hay que darla por supuesta…
Deberíamos estar muy atentos a hablar -según mi opinión, de manera
equivocada- de dos Papas, y también de cómo entendemos la sinodalidad»,
dice el prefecto de la Secretaría de Economía de la Santa Sede.
Amoris Laetitia
La exhortación apostólica Amoris Laetitiae ha sido el documento
que más diferencias está suscitando en el seno de la Iglesia. Todos
afirman que mantiene la doctrina católica sobre el matrimonio, pero el
cardenal Napier reconoce que «hay algunos pasajes que son extremadamente difíciles de comprender y aceptar para la Iglesia africana«.

A los primeros evangelizadores de África, explica el cardenal
Napier, les costó mucho cambiar hábitos de vida muy arraigados en la
cultura local, contrarios a la santidad del matrimonio e incompatibles
con los sacramentos. ¿Cómo decirles ahora que se puede convivir con
alguien que no es tu esposo o esposa, y recibir la comunión? Durante el
sínodo de 2014, el
arzobispo de Durban recordó que en doce países africanos la poligamia
es legal y los argumentos cristianos quedaban así desautorizados.
Y explica por qué: «Hace doscientos años, los misioneros europeos
vinieron a evangelizar a los pueblos africanos… Enseñaron y educaron a
estos pueblos en las Sagradas Escrituras, sobre todo el Evangelio,
indicado como Palabra de Dios que hay que poner en práctica, siguiendo
la enseñanza de la Iglesia. Ésta era la vía segura para la salvación.
Para quien se convertía, el paso más difícil era abandonar las propias
costumbres y tradiciones, aceptando la enseñanza de la Iglesia y
adoptando un modo de vida y una disciplina cristiana. Dicho esto, se
puede fácilmente comprender qué difícil es para la Iglesia africana
mantener la propia credibilidad si ahora, tras dos sínodos, nos
dirigimos a nuestros propios fieles explicándoles: ‘Hace
doscientos años nos equivocamos, diciéndooos que era necesario abandonar
todas las costumbres y modos de vivir contrarios al cristianismo
como os lo presentamos entonces… De hecho, hoy es absolutamente
válido vivir en situaciones matrimoniales irregulares, si son antiguas y
hay niños implicados… También puedes comulgar si vives con alguien
con el que no estás legalmente casado, o si tienes más de una esposa,
porque no les puedes dar la espalda'».
En el avión y sobre el islam
También han producido controversia algunas de las conversaciones del
Papa con los periodistas en los vuelos de regreso de sus viajes
pastorales. Según el padre Lombardi, quien cubrió los de los primeros
años, se justifican por «la espontaneidad», no son una «expresión perfecta, doctrinal, lista para ser transcrita en un libro»,
y en su opinión, esto debe ser tenido en cuenta: «Te respondo
espontáneamente, pero tú debes interpretar honestamente lo que digo».
A una de esas controversias hace referencia el antiguo patriarca de
Jerusalén. «Ha sido sorprendente escuchar sus respuestas a los
periodistas en ocasión de su viaje a Polonia», afirma Twal: «Oír al Papa
decir que la violencia existe en todas las religiones, catolicismo
incluido, implíticamente está sugiriendo que existe una ‘violencia católica’ y esto es equivocado.
No hay ningna prueba que testimonie la existencia de fundamentalistas
católicos que estén actuando por el mundo; que la cabeza de la Iglesia
católica sugiera una ida como ésta es, sencillamente, sorprendente. La
fe católica no justifica de ningún modo el uso de la violencia; el
islam, en cambio, lo hace en muchos versículos».
El otro Francisco (Homo
Legens) aporta así, a través de catorce testimonios de personas con
algo que decir al respecto, una visión complementaria relevante respecto
a la que ya teníamos. Se comprende mejor la figura del Papa tras verle a través de esos ojos. Cinco años después, seguimos aprendiendo.
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