El Papa previene contra los que convierten al pueblo en masa y lo manipulan: pide «unidad verdadera»

El Papa Francisco ha dedicado la homilía
de este jueves en la misa matinal de la Casa Santa Marta a prevenir
contra los “líderes” que tratan de manipular a la gente, convirtiendo a
los pueblos en «masa» y creando falsas unidades para sus propios
intereses.

Eso es algo muy distinto a la unidad que Jesús pide y que la Iglesia debe favorecer.

“Cuando nosotros, en la vida, en la Iglesia o en la sociedad civil,
trabajamos por la unidad, estamos en el camino que Jesús nos ha
marcado”, explicó el Pontífice.

La masa falsamente unida

En la lectura de los Hechos de los Apóstoles (Hechos 22:30; 23:6-11),
los adversarios de San Pablo pretenden presentarse ante las autoridades
romanas como un gran bloque unido. Pero Pablo consigue dividirlos al
denunciar que se le juzgaba “por esperar la resurrección de los
muertos”, lo que enfrentó a la facción de los fariseos con la de los
saduceos (que no creen en la resurrección).

Son varias las escenas en Hechos en que se ven muchedumbres manipuladas por dirigentes y repitiendo los eslóganes que sus líderes les proponen.

“Esta instrumentalización del pueblo –explicó Francisco– es también un
desprecio del pueblo, porque lo convierte en masa. Es un elemento que se
repite mucho, desde los primeros tiempos hasta la actualidad”.

El Papa señaló después otras escenas de masas. “El domingo de Ramos todos aclamaban a Jesús: ‘¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!’, y cómo esa misma gente, el viernes siguiente, gritaba ‘¡Crucifícalo!’. ¿Qué había sucedido? Les habían lavado el cerebro, y les habían cambiado el modo de pensar. Habían transformado al pueblo en masa, que destruye”.

La difamación, arma del mal

Este método, “crear condiciones oscuras para después condenar a la persona”, es lo que rompe la unidad. Es el método empleado para perseguir a Jesús, a Pablo, a Esteban y a todos los mártires.

Además, señaló el Papa que también es un método empleado hoy “en la vida civil, en la vida política, cuando se quiere dar un golpe de estado. Los medios comienzan a hablar mal de la gente, de los dirigentes y, con la calumnia, la difamación, los ensucian”.

Asimismo, advirtió que, “en un nivel más concreto, sucede lo mismo en nuestras comunidades parroquiales cuando, por ejemplo, dos o tres comienzan a criticar a otro,
y comienzan a hablar a sus espaldas, y crean una falsa unidad para
condenarlo. Se sienten seguros y lo condenan. Lo condenan mentalmente.
Después se separan y hablan a espaldas uno del otro, porque están
divididos. Por este motivo, el propagar rumores es una actitud asesina, porque mata, porque expulsa a las personas, acaba con la ‘fama’ de la gente”.

Trabajar la verdadera unidad

Por el contrario, invitó a pensar “en la gran vocación a la cual estamos
llamados: la unidad con Jesús, el Padre. Sobre ese camino debemos
avanzar hombres y mujeres que se unen y que siempre tratan de avanzar
adelante a lo largo del camino de la unidad. Y no la falsa unidad que no
tiene sustancia, y que sólo sirve para dar un paso más y condenar a la
gente, y llevar adelante intereses que no son los nuestros: intereses
del Príncipe de este mundo, que es la destrucción”.

El Papa terminó su homilía pidiendo “que el Señor nos de la gracia de caminar siempre en el camino de la verdadera unidad”.

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