XXV Domingo del Tiempo Ordinario

CITA

«Obrar y trabajar como si todo dependiera de mí, sabiendo que todo depende de Dios».

S.Ignacio de Loyola

« ¿Tienes algo que no hayas recibido? »

(1Corintios 4,7).

«Haber sido “llamado” es el “pago”»

S.Son

Refrán español: “Nunca es tarde cuando la dicha es buena”

San Ignacio de Antioquía: Donde es más grande el trabajo, también es mayor la recompensa (Epístola a San Policarpo).

San Cipriano, [. . . ] a sus mismos asesinos, si se vuelven y llegan a El, los recibe, y con su paciencia salvífica a nadie cierra las puertas de su Iglesia, para salvarnos con su gracia. A los adversarios, a los blasfemos, a los eternos enemigos de su nombre, si se arrepienten de su delito [. . . ], los admite no sólo al perdón, sino a la recompensa del reino de los cielos. (Tratado sobre la paciencia,8).

S. Basilio, La tierra produce unos frutos de los que ella no ha de gozar, sino que están destinados a tu provecho. En cambio, los frutos de beneficencia que tu produces los recolectas en provecho propio, ya que la recompensa de las buenas obras revierte en beneficio de los que las hacen (Hom. sobre la caridad,3,6).

San Juan Crisóstomo «De la envidia nacen el odio, la maledicencia, la calumnia, la alegría causada por el mal del prójimo y la tristeza causada por su prosperidad» (Catecismo,2539 ).

¿Querríais ver a Dios glorificado por vosotros? Pues bien, alegraos del progreso de vuestro hermano y con ello Dios será glorificado por vosotros. Dios será alabado —se dirá— porque su siervo ha sabido vencer la envidia poniendo su alegría en los méritos de otros (Catecismo,2540 ).

S. Agustín, veía en la envidia el «pecado diabólico por excelencia» (Catech. 4, 8).

No ofendamos a quien nos contrata, para recibir con la frente alta la recompensa. (Sermón 49,2).

En la recompensa seremos, pues, todos iguales: los últimos como los primeros y los primeros como los últimos, porque el denario es la vida eterna y en la vida eterna todos serán iguales. Aunque unos brillarán más, otros menos, según la diversidad de los méritos, por lo que respecta a la vida eterna será igual para todos. Sermón 87

“Aquel a quien hay que encontrar está oculto, para que lo busquemos; y es inmenso, para que, después de hallarlo, lo sigamos buscando”.

Ejercítate en las obras, trabaja en la viña; al terminar el día, pide el salario (Sermón 2).

San Gregorio Magno, Pero nosotros, ¿qué excusa pondremos, si no hacemos buenas obras? Recordemos que hemos recibido la fe, al salir del seno de nuestra madre, escuchado las palabras de vida desde nuestra cuna, y fueron las ubres de la santa Iglesia el alimento de la doctrina celestial al mismo tiempo que la leche materna. Homilías sobre el Evangelio, n° 19

La hora undécima es la edad de aquéllos muy avanzados en los años (…). Los obreros, por tanto, son llamados a la viña a distintas horas, como para indicar que a la vida santa uno es conducido durante la infancia, otro en la juventud, otro en la ancianidad y otro en la edad más avanzada» hom. in Evang. I, XIX, 2: PL 76, 1155,.

Todo aquel que predica para recibir recompensa de alabanza o de premio, no hay duda de que se priva de la recompensa eterna. (Hom. 17 sobre los Evang. ).

San Francisco de Asís Los hombres pierden todo lo que dejan en este mundo; tan solo se llevan consigo el premio de su caridad y las limosnas que practicaron, por las cuales recibiran del Señor la recompensa y una digna remuneración (Opusculos,1. c. ,87-94).

Tomás de Kempis: «Todo lo que tenemos en el alma y en el cuerpo y cuantas cosas poseemos en lo interior o en lo exterior, en lo natural y en lo espiritual, son beneficios tuyos y te engrandecen como bienhechor. (…) Y aunque uno reciba más y otro menos, todo es tuyo, y sin Ti no se puede alcanzar la menor cosa. El que recibió más no se puede gloriar de su merecimiento ni estimarse sobre los demás. (…) Pero el que recibió menos no se debe entristecer ni indignarse, ni envidiar al que tiene más. (…) Tú sabes lo que conviene dar a cada uno» (De imitatione Christi 3,22,2-3).

Santa Teresa de Jesús: “Dios nos libre, por su Pasión, de decir ni pensar para detenerse en ello ‘si soy más antigua’, ‘si he más años’, ‘si he trabajado más’, ‘si tratan a la otra mejor’” ().

Y no suele Su Majestad pagar mal la posada si le hacen buen hospedaje (Camino de perfeción,34,8).

Sea por todo alabado y bendito, que así paga con eterna vida y gloria la bajeza de nuestras obras, y las hace grandes siendo de pequeño valor (Fundaciones,10,5).

¡Que es muy buen pagador y paga muy sin tasa! (Camino de perfección,37,3).

Sea bendito por todo, que he visto claro no dejar sin pagarme, aun en esta vida, ningún deseo bueno (Vida,4,7).

Aun en esta vida lo paga Su Majestad por unas vías que sólo quien goza de ello lo entiende (Vida,4,2).

San Juan de la Cruz La paga y el jornal del amor es recibir más amor hasta llegar al colmo del amor El amor sólo con amor se paga (Cántico espiritual,9,7).

Alma que ama a Dios no ha de pretender ni esperar otra recompensa por sus servicios prestados que la perfección de amar a Dios (Cántico espiritual,9,7).

San Juan Maria Vianney ¡Cuánta bondad la de Dios, al recompensar por toda una eternidad la más insignificante de nuestras obras! (Sermón sobre la esperanza).

San Antonio María Claret «Guárdame, no sea que anunciando a otros el Evangelio, quede yo excluido del Reino».

San Josemaría Escriva de Balaguer, «Muchas veces te preguntas por qué almas, que han tenido la dicha de conocer al verdadero Jesús desde niños, vacilan tanto en corresponder con lo mejor que poseen: su vida, su familia, sus ilusiones. Mira: tú, precisamente porque has recibido “todo” de golpe, estás obligado a mostrarte muy agradecido al Señor; cómo reaccionaría un ciego que recobrara la vista de repente, mientras a los demás ni siquiera se les ocurre que han de dar gracias porque ven. Pero… no es suficiente. A diario, has de ayudar a los que te rodean, para que se comporten con gratitud por su condición de hijos de Dios. Si no, no me digas que eres agradecido» (Surco, n. 4).

Concilio Vaticano II: «Los fieles laicos pertenecen a aquel Pueblo de Dios representado en los obreros de la viña… «Id también vosotros a mi viña»» (Christifideles laici n. 1-2).

Se trata, en definitiva, de vivir aquí en la tierra como ciudadanos del Reino de Dios, sabiendo que «la esperanza escatológica no merma la importancia de las tareas temporales, sino que más bien proporciona nuevos motivos de apoyo para su ejercicio» (Gaudium et spes, n. 21).

Catecismo, El anuncio del Reino de Dios

543 Todos los hombres están llamados a entrar en el Reino. Anunciado en primer lugar a los hijos de Israel (cf. Mt 10, 5-7), este reino mesiánico está destinado a acoger a los hombres de todas las naciones (cf. Mt 8, 11; 28, 19). Para entrar en él, es necesario acoger la palabra de Jesús:

«La palabra de Dios se compara a una semilla sembrada en el campo: los que escuchan con fe y se unen al pequeño rebaño de Cristo han acogido el Reino; después la semilla, por sí misma, germina y crece hasta el tiempo de la siega» (LG 5).

544 El Reino pertenece a los pobres y a los pequeños, es decir, a los que lo acogen con un corazón humilde. Jesús fue enviado para «anunciar la Buena Nueva a los pobres» (Lc 4, 18; cf. Lc 7, 22). Los declara bienaventurados porque de «ellos es el Reino de los cielos» (Mt 5, 3); a los «pequeños» es a quienes el Padre se ha dignado revelar las cosas que ha ocultado a los sabios y prudentes (cf. Mt 11, 25). Jesús, desde el pesebre hasta la cruz comparte la vida de los pobres; conoce el hambre (cf. Mc 2, 23-26; Mt 21,18), la sed (cf. Jn 4,6-7; 19,28) y la privación (cf. Lc 9, 58). Aún más: se identifica con los pobres de todas clases y hace del amor activo hacia ellos la condición para entrar en su Reino (cf. Mt 25, 31-46).

545 Jesús invita a los pecadores al banquete del Reino: «No he venido a llamar a justos sino a pecadores» (Mc 2, 17; cf. 1 Tim 1, 15). Les invita a la conversión, sin la cual no se puede entrar en el Reino, pero les muestra de palabra y con hechos la misericordia sin límites de su Padre hacia ellos (cf. Lc 15, 11-32) y la inmensa «alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta» (Lc 15, 7). La prueba suprema de este amor será el sacrificio de su propia vida «para remisión de los pecados» (Mt 26, 28).

San Juan Pablo II El trabajo «es el grande y fundamental derecho del hombre» (20-09-1981).

«El hombre crece en la medida en que se entrega por los demás» (A los agricultores de Legazpi City, 21 de febrero de 1981).

«el trabajo hace que el hombre se haga más hombre». 1 de mayor (2002)

Todo lo que hagais, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres, sabiendo que recibiréis del Señor la herencia como recompensa (Col 3,23-24). ¡Amad vuestro trabajo! ¡Amad a las personas con quienes colaboráis! ¡Del amor y de la bondad nacen también vuestra alegría y vuestra satisfacción! (ALoc. 29-lV-1979).

Benedicto XVI Es evidente que este denario representa la vida eterna, don que Dios reserva a todos. Más aún, precisamente aquellos a los que se considera «últimos», si lo aceptan, se convierten en los «primeros», mientras que los «primeros» pueden correr el riesgo de acabar «últimos». 21-09-2008l.

Papa Francisco, “A menudo acudimos a Él sólo en momentos de necesidad, a pedir ayuda. Pero Dios ve más allá y nos invita a ir más lejos, a buscar no sólo sus dones, sino a buscarle a Él, que es el Señor de todos los dones; a confiarle no sólo los problemas, sino a poner en sus manos la vida” (Ángelus 29 junio 2020).

«Siempre debemos esforzarnos por aclarar los objetivos que nos impulsan a levantarnos y trabajar todos los días… No significa que siempre podamos ganar (no sería realista), sino que debemos tener claro a dónde vamos y hacia dónde nos llevan nuestros esfuerzos….». 15 de abril 2019 en la Sala Clementina del Vaticano.

P. Martín Descalzo hablando con Dios: «Me da un poco de risa eso de que nos vas a dar el cielo como premio. ¿Como premio de qué? Eres un tramposo: nos regalas tu cielo y encima nos das la impresión de haberlo merecido». Cartas a Dios, Grupo Hoguera de Jóvenes, 2011.

Guardini R., El hombre estará capacitado para la justicia recién cuando haya aprendido en la escuela del amor de Dios a contemplar al prójimo y a sí mismo tal cual él es y tal cual uno es en realidad. Para poder ser justos hay que aprender a amar». El Señor…, 341.

Francisco Acevedo Quien recibe lo que no merece, pocas veces lo agradece.

Pagola, Todos nuestros esquemas se tambalean cuando hace su aparición el amor libre e insondable de Dios.

Toni Catalá SJ, Los de “dentro” tenemos que andar con mucho cuidado que podemos terminar creyendo que somos los mejores y los únicos… ¡qué peligroso en el juego “los de dentro”, “los de fuera”!

J.M. Velasco: «Es indudable que nuestra sociedad padece un eclipse de Dios y en este eclipse no hemos dejado de participar los creyentes con la interposición de una vida que transparenta más nuestros intereses, nuestras preocupaciones y nuestras obsesiones que la presencia vivificante de Dios».

CONTO

TRABAJAR CON EL CORAZÓN

A un albañil, ya mayor, le llegó el momento de su jubilación.

Así que fue a ver a su jefe con el que había trabajado durante muchos años, y le comentó sus planes de dejar el negocio de la construcción para llevar una vida más placentera con su esposa y poder disfrutar de su familia y su jubilación.

El jefe sentía ver que su buen empleado dejaba la compañía y así se lo dijo, pidiéndole, como favor personal, que construyera una última casa. El albañil accedió, pero su mente y su corazón ya no estaban allí, así que utilizaba materiales de inferior calidad, no estaba atento a lo que hacía y su trabajo dejaba mucho que desear. Era una desafortunada forma de acabar su carrera.

Cuando el albañil finalmente acabó la construcción, su jefe fue a inspeccionar la casa, y al finalizar la visita, cogió las llaves de la puerta principal y las tendió al albañil:

– Tu última casa… este es mi regalo para ti.

Tomado de Los cuentos que yo cuento

ANÉCDOTA

EL TALMUD DE JERUSALÉN

Nos habla de la muerte de un famoso rabino llamado Bun bar Hijja, acaecida el año 325 d. de C. En la oración fúnebre, uno de sus amigos pronunció la siguiente parábola: Una vez un rey contrató a un gran número de operarios. A las dos horas de comenzar el trabajo fue a ver lo que hacían y, al observar la ejemplar laboriosidad de uno de ellos, lo mandó llamar y se pasó con él platicando toda la jornada. Llegada la hora de la retribución, el obrero ejemplar recibió también el jornal íntegro. Los otros protestaron, y el rey dijo: «No os hago ninguna injuria, pues este obrero ha hecho más en dos horas que vosotros durante todo el día». Y la oración fúnebre del amigo termina diciendo que también el rabí Bur bar Hijja hizo más en sus 28 años de vida que otros muchos maestros que vivieron hasta 100 años.

Tomado de Mercaba

OJO MALO «ENVIDIA»,

«Envidioso» se puede traducir, literalmente, por «ojo malo».

Nuestra desgracia es la envidia. El ojo malo. La mezquindad. No estamos dispuestos a hacer fiesta cuando Dios hace fiesta a quien no se la merece. Apuesto que, si hubiésemos estado presentes bajo la cruz, habríamos considerado «inadmisible» la pretensión del ladrón de entrar en el Reino de Cristo a ese precio. Y habríamos encontrado motivo para criticar aquella canonización inmediata de un pícaro, que no tenía para exhibir ninguna de esas virtudes nuestras «probadas», sino sólo maldades.

La infinita misericordia de Dios sólo tiene un enemigo: el ojo malo. Pero quien tiene el ojo malo, y no intenta curarse, es también enemigo de sí mismo. Porque corre el peligro de echar a perder la eternidad. Si esperamos la vida eterna como justa recompensa a nuestros méritos, nos cerramos la posibilidad de sorprendernos, como los trabajadores de la hora undécima, frente a la generosidad del amo. Pasaremos la eternidad contabilizando nuestros méritos. Confrontándolos con los de los demás. Corrigiendo las operaciones de Dios. Una condenación…

Tomado de Alessandro Pronzato

El Pan del Domingo Ciclo A

Edit. Sigueme Salamanca 1986.Pág. 206 ss.

LOS OBREROS DE LAS 5 DE LA TARDE

La hora 11, en el texto griego. Las jornadas se dividían en 12 horas a partir de la mañana. Lo que da la primera hora hasta las 7, la sexta a mediodía, la novena a las 3 de la tarde y la once a las cinco.

Tomado de P. Felipe Santos SDB

SUELDO DIARIO

Un denario era considerado un salario justo por un día de trabajo. El pago se realizaba al finalizar la jornada, pues en la Ley de Moisés estaba estipulado: al trabajador «dale cada día su salario, sin dejar pasar sobre esta deuda la puesta del sol, porque es pobre y lo necesita» (Dt 24,15; ver Lev 19,13).

Tomado de Alforjas de pastoral

OJO MALO

Nuestra versión castellana traduce por “envidia” lo que en el original griego dice “ojo malo”. En la mentalidad semita el ojo era considerado como el reflejo o espejo de lo que hay en el corazón del hombre. Cuando los hebreos decían de un hombre que tenía ojo bueno, querían decir que tenía un corazón generoso y benéfico. Un hombre con ojo malo en cambio era aquel que tenía un corazón lleno de envidia: «Maligno es el ojo del envidioso» (Eclo 14,8). El hombre con “ojo malo” es incapaz de ver la bondad en el corazón ajeno. El hombre cuyo corazón está lleno de envidia es incapaz de alegrarse por el beneficio que recibe su prójimo. De este modo el envidioso «desprecia su misma alma» (Eclo 14,8), es decir, su veneno termina volviéndose contra él mismo.

Tomado de Alforjas de pastoral

POEMA

UN DENARIO DE AMOR

¡Regresar a la Tierra prometida,
gustando en el deseo tu cercanía…,
otear la aurora de la Parusía…
ganar tu intimidad, perder la vida…!

Porque en Ti mi esperanza está escondida,
vivo, mientras te busco, la alegría
de la misericordia y la amnistía
que tu largueza eroga sin medida…

Quiero ser en tu viña jornalero
desde el amanecer hasta el ocaso,
aunque premie igualmente tu dinero

el tiempo breve y el trabajo escaso,
pues no busco otra cosa en el salario
que el amor, contenido en tu denario.

Pedro Jaramillo

ORACIÓN

TE BUSCO, SEÑOR

Búsqueda

Te busco Señor, siento tu ausencia y percibo que tengo sed de ti, que te necesito.

Salgo a buscarte, en la vida, en el hacer con buena voluntad, en una patosa oración.

Pero, me doy cuenta de que, quizá, Tú ya estabas ahí.

Era yo el que estaba a mi aire y no te dejaba encontrarme.

Era más fácil ser dueño de mi vida.

Era más fácil tener mis propias ambiciones, objetivos, éxitos, «me apetece»… Donde se cuelan también inseguridades, quejas, rencillas, comparaciones…

Era más fácil dejar que resonaran y escucharlas a ellas en vez de a ti… Ellas surgen en mí, sin control, y fluyen tejiendo diálogos y planes.

Era más fácil contestar los whatsapp, que a ti; más entretenido mirar Netflix o instagram que a mi interior.

Pero, me paro.

Quiero acallar esas voces y volver a escuchar una sola voz.

Quiero volver a sentir tu cariño incondicional a mí… y a los demás.

Tú ya estabas ahí y quiero dejarme encontrar.

Por favor, guíame a mi interior, para escuchar tu voz hablándome en mí, en mi conciencia, en el silencio.

Manu Santamaría, sj | creer

Tomado de Pastoral Sj

MEDITACIÓN

SOLEDAD

“La verdadera soledad con Dios no es tener tiempo para uno mismo, un espacio tranquilo, la posibilidad para relajarse o concentrarse. La verdadera soledad es ponerse ante Dios y ante el mundo, y elegirle a Él.”

Monica della Volpe, OCSO. «El camino de san Benito. De la Vida a la Regla.»

CANTO

Necesito de tu amor – Verónica Sanfilippo – Evangelio hecho canción Vol II / Música Católica

VIDEO

Dignidad para los obreros de la viña – 25º Domingo Ciclo A

Delegación para el Clero de Santiago de Compostela